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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-05-2007

Eva Forest nos dej
Una joven inmortal

Santiago Alba
Rebelin


Hay dos motivos por los que resulta muy difcil creer y tanto ms difcil cuanto ms real e irremediable es el hecho- que Eva Forest haya muerto: el primero es que era inmortal, el segundo es que era demasiado joven. Que una joven inmortal muera, mientras tantos despojos corrompidos alientan contra el mundo, mientras los muertos matan y gobiernan y sobreviven a su conciencia, quizs no es indicio suficiente para probar una conspiracin pero s para iluminar del modo ms doloroso cunto la necesitbamos y cunto la vamos a echar de menos. Era tan inmortal que ningn torturador habra podido ofenderla; era tan joven que ningn rebelde habra podido adelantarla.

No hablar de todo lo que personalmente debo a Eva sino de lo bien que supo escoger todas sus batallas. Alguien dir que Eva Forest slo apoy causas perdidas; slo apoy ms bien las que merecen ganar y las que, por tanto, es arriesgado apoyar. Hace ao y medio, en un texto sobre los intelectuales y el compromiso, Eva explicaba lo que ocurre cuando uno toma conciencia de los torcidos entuertos de este mundo, esa terrible transparencia de la que no hay ya retorno posible y cuyo fogonazo obliga a asumir despus la responsabilidad sobre los propios actos y, por supuesto, sobre los propios silencios. Cuando se sabe, cuando se est en la posicin del saber, ya no se puede ser neutral sin ensuciar an ms el fango; ya no se puede ser inocente sin daar an ms a los que no son culpables. Creo que a Eva le daba mucho miedo el silencio; naci con la conciencia puesta y comprendi enseguida que no haba mayor intervencin, ni ms violenta, que la de reprimir una protesta y permitir que las cosas sigan su invariable comps de injusticias y exterminios. En un mundo en el que los muertos entierran a los vivos, los que callan ofician de sepultureros; los que se rebelan mueren siempre demasiado jvenes para llegar a tiempo a todas las liberaciones. Eran muchos los lugares: Euskal Herria, Cuba, Venezuela, Palestina, al final de su vida ese Iraq cuyo dolor compartamos y sobre el que escribi y edit libros propios y ajenos, atada como estaba, fuera de esos matices que empaan la visin, a la suerte de las vctimas del imperialismo en todos los rincones del planeta. Slo los nios sufren tan intensamente el dolor ajeno; slo los sabios lo comprenden tan bien; slo los valientes se rebelan contra sus causas. Todas estas virtudes se renen raramente en un solo cuerpo; pero basta desgraciadamente una sola muerte para llevrselas todas de una sola vez.

En un reciente homenaje a otro gran luchador comunista, Eva Forest escribi, como adelantando todo lo que hay que decir sobre ella: Recoger los sueos de nuestros muertos y convertirlos en arma creadora que perfora imposibles y horada utopas en busca de nuevos caminos que aceleren el proceso de humanizacin, no es ya el mejor homenaje?. Eva Forest ha muerto a los 78 aos con toda la vida por delante; ha muerto, mejor dicho, con varias vidas por delante y el nico homenaje que nos pide, el nico que podemos ofrecerle, es el de vivirlas a partir de ahora en su lugar. No hay un paraso ni siquiera un infierno- donde vayan los rojos a conversar y voltear revoluciones derrotadas. Tenemos que seguir viviendo, conversando y rebelndonos con Eva en este mundo, se que ella am hasta el extremo de hacernos creer que nunca iba a abandonarlo y ese tambin que combati hasta el punto de conservar las fuerzas de la juventud hasta la ltima batalla. La ltima y la nica que perdi.



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