Portada :: Cultura :: Eva Forest, in memorian
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-05-2007

Eva

Iaki Egaa
Cultura


Hace poco presentamos una biografa atpica de Fidel Castro, atpica por eso de que incida en los aspectos cercanos del lder cubano y pasaba de puntillas sobre esos ms habituales, los polticos. La autora, Katiuska Blanco, no pudo asistir a la presentacin y en su lugar lleg el representante cultural de la Embajada cubana en Madrid. Lo recog en el aeropuerto de Hondarribia, a primera hora de la maana.

Era un hombre entrado en aos, con barba cana, desaliado con la corbata para la ocasin, despistado, escritor y creo que poeta, que nunca haba estado antes en el Pas Vasco. Recorrimos en coche las cercanas, pasamos hasta Sara como si furamos contrabandistas y nos mezclamos con un da metido en brumas.

Las races y las ramas de los bosques de Ainhoa parecan dispuestos para la ocasin. Jams lo hubiera imaginado: la naturaleza como aliado. Volvimos y visitamos Itzea. Y un poco ms all, recuerdo, me anunci que haba quedado con Eva y Alfonso. Estoy un poco nervioso, se sincer. Pero no por la presentacin del libro, sino por la cita con Eva. Conoca su historia, sus escritos y su compromiso. La admiraba profundamente.

Presentamos el libro y Eva ampar al delegado cultural. Se perdieron entre las calles de la Parte Vieja, camino del parking. La lluvia se apoder de la plaza de la Constitucin y me refugi bajo los arcos. Conoca a Eva desde hace muchsimos aos y la senta tan cerca, tan complicada con sus trabajos, denuncias y, sobre todo, con la edicin de sus hermosos libros, que nunca haba podido sentir las admiraciones que expresaba el cubano. Cuando tenemos alguien tan notable a nuestro alrededor, cuando sabemos de ellos, de que jams nos defraudarn, la cotidianeidad nos va convirtiendo en una familia, una gran y bien avenida familia. Y, refugiado de la lluvia entre los arcos, conclu que entre nosotros, las referencias apenas si tienen importancia, y son los que vienen de fuera los que nos dan esos toques de reflexin.

Eva lleg a la Repblica del Bidasoa desde el compromiso. Desde la humildad y el anonimato. Eran tiempos de mucha letra y poca actividad. Eva apost por la actividad. Y cuando la actividad le fue negada con la crcel, cuando luego se convirti en acomodo para otros, Eva apost por las letras. Nos leg, en la clandestinidad, el referente de toda una generacin, el por qu de la ejecucin del Ogro, el delfn del tirano, el smbolo de los aos ms oscuros del siglo XX. Sigui recogiendo testimonios, abriendo una brecha en la desvergenza, denunciando la tortura. Y concluy con su gran proyecto editorial, Hiru. Editando, corrigiendo, traduciendo, metiendo los libros en sobres e incluso vendindolos.

El modelo editorial de Eva era un modelo poltico. Probablemente alguien no lo entienda y quizs debiera decir pre-poltico, dadas las sensaciones peyorativas que emanan de semejante afirmacin. Me refiero a un modelo integral, donde no existen esas escaleras y esos pedestales que tanto dao hacen a la izquierda. La recuerdo en las ferias, en su casa haciendo paquetes, exultante por haber publicado en castellano a un Nobel de Literatura, cuando el resto lo haba desdeado por rojo. La recuerdo discutiendo, como buen militante, renegando, apoyando. Con criterio. Era Eva. La tenamos en casa y deban de venir del otro lado del Atlntico para recordarnos que nosotros, tambin, le debamos admiracin. Y si la eternidad existiera deberamos aadir que esa admiracin sera eterna.


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