Portada :: Mentiras y medios :: Jornadas Internacionales "El derecho a informar y estar informado". Caracas, 18-20 de mayo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-05-2007

Intervencin en las Jornadas Internacionales El derecho ciudadano a informar y estar informados. Caracas 18 al 20 de mayo de 2007
Todos somos comunicadores

Juan Carlos Camao
Telesur


Agradezco, en nombre de la Federacin Latinoamericana de Periodistas, poder estar aqu en circunstancias histricas de gran trascendencia para la lucha estratgica por la independencia definitiva de nuestros pueblos.

Agradezco al presidente de la Repblica Bolivariana de Venezuela, compaero Hugo Chvez, por su compromiso indoblegable al servicio de la lucha por un mundo mejor.

Y agradezco a todas las compaeras y compaeros que realizan Telesur, por la invitacin que nos han hecho a compartir un encuentro que, por los temas en tratamiento, tiene una enorme importancia en la lucha por cambiar la correlacin de fuerzas frente a los enemigos de nuestros pueblos.

Este, segn creemos, es un momento tan especial del proceso revolucionario bolivariano, que excede en largo el momento histrico de un solo pas.

La Repblica Bolivariana de Venezuela, junto a la luz larga de la Revolucin Cubana, han colocado algo ms que una piedra en el zapato del imperialismo.

Tanto desde aqu, desde este pas, como desde Cuba, se est diciendo con fuerza al mundo entero que no se puede, ni se debe, continuar camino al abismo, tal cual lo propone el capitalismo, en su fase imperialista comandada por EE.UU. Todos estamos diciendo que no hemos estado, ni estaremos jams, de brazos cruzados, mientras la humanidad y el planeta se desbarrancan hacia el vaco.

Y en un nuevo tiempo de lucha, que traza, muy especialmente, en Amrica Latina y el Caribe, una nueva condicin subjetiva para el debate de ideas, la aparicin y desarrollo de Telesur significa un paso de gigante; primero, por su irrupcin en la escena poltica y comunicacional y, luego, por su permanente convocatoria a extender las redes de un mensaje, de un discurso y de un pensamiento contrapuesto al mensaje dominante, al discurso hegemnico, al pensamiento nico.

Destaco esto, no porque sea de prctica aplaudir al anfitrin, sino porque ese paso de gigante de Telesur, se ha dado cuando buscbamos, unos ms, otros menos, trascender nuestros propios lmites a la hora de dar un salto de calidad en materia de informacin-comunicacin, tras la larga y riqusima lucha planteada por la prensa alternativa, alterativa, por la prensa propia, en su ms variadas expresiones, al interior del movimiento popular, en los ltimos cuarenta aos, como mnimo.

La decisin de que Telesur ahora se abra a Europa y Asia, explica en trminos estratgicos la idea de la Revolucin Bolivariana, la idea de su lder, el compaero presidente Hugo Chvez, la idea de reconocer a la informacin-comunicacin como parte esencial de la lucha ideolgica, de la lucha poltica, de la lucha econmica. Y no apenas como un complemento, como una cuestin instrumental.

La lucha por una alternativa al capitalismo, por un mundo mejor, requiere entre otras cuestiones profundas, plantearse en trminos cientficos-tcnicos la expansin masiva del pensamiento y el discurso contrahegemnico. Eso, en el ms elemental entendimiento de que en la lucha de ideas es absolutamente indispensable penetrar las lneas maestras de la industria cultural de masas y de la industria del entretenimiento: centros vitales de la reproduccin ideolgica dominante a escala planetaria.

Penetrar, decimos. O en su defecto en un proyecto por etapas-, someter a asedio a esas lneas maestras, desde otra informacin-comunicacin y no nicamente desde la contra-informacin-; para impulsar progresivamente el avance hacia una nueva y mejorada correlacin de fuerzas a favor de los explotados, marginados, excluidos. Es decir, a favor de tres cuartas partes de la humanidad.

Avanzar en proyectos de la naturaleza de Telesur y Radio Sur, defender y ampliar las radios comunitarias, los canales de televisin alternativos, las agencias de noticias contrahegemnicas prepositivas, ganar las calles de las grandes y pequeas ciudades con la prensa propia de los que luchan, redoblar los esfuerzos de capacitacin y formacin sobre el rol de los medios y su importancia en la construccin de poder, son cuestiones bsicas: todava no exploradas a fondo, ni desarrolladas en orden con las exigencias de este nuevo tiempo. No exploradas ni desarrolladas como lo demanda el carcter de la lucha poltica e ideolgica; ahora dinamizada muy por encima de las presunciones ms optimistas ensayadas no hace tanto tiempo.

Nosotros como FELAP pensamos que la lucha econmica, poltica, social y cultural debe exigirse programas de informacin comunicacin que alimenten la prctica de disputa: por el total del poder. En tal decisin, la propiedad de los medios de informacin-comunicacin como parte medular de los medios de produccin- debe constituirse, desde ya, en uno de los objetivos estratgicos, mientras se disputa todo el poder.

La revolucin jams es un hecho posterior, sino una construccin permanente, ms all de cunto sea el poder conquistado y la correlacin de fuerzas entre quienes se aferran a sus privilegios, a sangre y fuego, y quienes luchan por terminar con todo tipo de privilegios.

La construccin del Socialismo del Siglo XXI, por ejemplo, comporta necesariamente la construccin del mensaje y al mismo tiempo del vehculo capaz de hacer que el mensaje adquiera, por distintas vas, carcter masivo.

Y para ello necesitamos sumar a las grandes mayoras, no excluir a nadie. Y en esa lucha es nuestra tarea ampliar las posibilidades de que los soportes tcnicos del mensaje, los soportes tcnicos de la ideologa que reivindicamos, sean nuestros en la medida que seamos capaces de construirlos o conquistarlos. Eso depender de hasta dnde llegue nuestra lucha por cambiar la correlacin de fuerzas respecto de quienes se arrogan el derecho a la propiedad de las conciencias, la vida y la muerte de miles de millones de mujeres y hombres en este mundo.

La construccin de un mundo mejor, que no podr seguir siendo capitalista, nos plantea saltar las vallas del fracaso del sistema de socializacin capitalista, rompiendo esquemas que, por ejemplo en la profesin periodstica, siguen atados a los intereses de las clases dominantes, a sus constituciones y sus leyes. Incluso a sus prcticas presentadas como naturales.

Es decir, a todo el esquema institucional de la dominacin, que ha impregnado, incluso, a no pocas organizaciones de trabajadores de prensa que al insistir con la pureza de la profesin, entorpecen el ampliado de la fuerza propia, desconociendo a priori a todo aquel que no posea un ttulo habilitante para el ejercicio del periodismo.

Es de gran importancia salirse cuanto antes de ese enredo. Un viejo y colosal enredo que ha atrapado a compaeras y compaeros de nuestras propias filas, ponindolos a seleccionar quin no y quin s puede ejercer la profesin como si ese fuera, en nombre de una determinada tica profesional, el parmetro de calificacin en la lucha ideolgica. No hay tica profesional sin tica social, entendida sta como un compromiso con los intereses de las mayoras explotadas y humilladas.

No debe ser ms importante, en las tensiones ideolgicas, polticas, econmicas, sociales y culturales del presente, quin comunica, sino qu se comunica y para qu se comunica. Y nuestras ideas no requieren de un paladar exquisito, sino de una voz que se multiplique. Por supuesto, elevando la calidad profesional, pero nunca al extremo de subordinar la ideologa revolucionaria, la ideologa transformadora, las necesidades de expresin de los que padecen, a las concepciones profesionalitas, sectarias, corporativistas.

De un lado de la comunicacin estamos los que peleamos por un mundo mejor, del otro lado los que han hecho este mundo injusto, explotador, inhumano y alienante. Ampliar nuestras filas es un imperativo, por sobre cualquier tipo de veleidades profesionales, por encima de las tendencias academicistas que delimitan el campo de accin y las reglas de juego a los imperativos de la lgica dominante.

Aun a riesgo de aproximarnos a alguna simplificacin, conviene partir de la idea de que todos somos periodistas, todos somos comunicadores. Desde ese piso es necesario hoy, frente a los retos de la humanidad, por salvarse a si misma y salvar el planeta, elevar el nivel de la disputa por la multiplicacin de nuestras ideas, por la ampliacin de nuestro mensaje, por la construccin de una conciencia ideolgica que no caiga en la trampa de pretender humanizar el capital.

En el amplio campo de la disputa por un mundo mejor, todos los que estemos dispuestos a construir ese mundo mejor nos hemos ganado, desde ya, el derecho a informar y comunicar. La propiedad social de los medios de comunicacin se disputa, construyendo la informacin comunicacin que acreciente el carcter de la disputa ideolgica, poltica y econmica.

La propiedad social sobre los medios se conquista en la pelea cotidiana, aprendiendo en la construccin de la otra informacin-comunicacin-, a romper la dependencia consciente o inconsciente de los monopolios y oligopolios informativos comunicacionales, manejados por el gran capital.

La extraordinaria lucha de resistencia de numerosos movimientos sociales en toda la regin, requiere de una mayor planificacin estratgica en el campo de la informacin-comunicacin.

Se necesita habilitar centros de capacitacin sobre informacin-comunicacin y poder, poniendo el problema de la propiedad de los medios como un tema prioritario en la agenda de lucha. Gran parte de la pretensin de ofensiva del movimiento de masas por un mundo mejor, radica precisamente en la capacidad que se tenga para articular y poner a luz no slo el conflicto, sino, adems, las ideas de transformacin.

Juan Carlos Camao es Presidente de la FELAP























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