Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-05-2007

Me atrevo a sugerir que, para un judo, luchar contra el sionismo es darle la espalda a la judeidad y firmar la paz con la humanidad
La dialctica de la negacin

Gilad Atzmon
PeacePalestine

Traducido por Manuel Talens



Los pensadores ideolgicos y polticos a menudo inician su tarea definiendo los sujetos de su estudio. Se supone que alcanzan conclusiones mediante procesos intelectuales deductivos y de investigacin categrica. He aqu algunas citas (devastadoras) que muestran lo que opinaron los idelogos sionistas iniciales sobre aquellos de sus hermanos que estaban desarrollando un proyecto nacionalista sobre la base de una filosofa de la identidad tnica racial:

El judo es una caricatura de un ser humano normal y natural, tanto fsica como espiritualmente. Como individuo en sociedad se rebela y rechaza las obligaciones sociales, no sabe de orden ni de disciplina. (Hashomer Hatzair: Our Shomer Weltanschauung, diciembre de 1936, pg. 26. Citado por Lenni Brenner [1].

Es un hecho innegable que los judos son colectivamente enfermizos y neurticos. Esos judos profesionales que, heridos en lo ms vivo, niegan con indignacin esta verdad son los mayores enemigos de su raza, ya que buscan soluciones falsas o, a lo sumo, paliativas. (Ben Frommer: The Significance of a Jewish State, Jewish Call, Shangai, mayo de 1935, pg. 10. Citado por Lenni Brenner [2]).

El espritu emprendedor del judo es incontenible. Se niega a seguir siendo un proletario. Se aferrar a la primera oportunidad para subir un peldao en la escala social. (The Economic Development of the Jewish People, Ber Borochov, 1916 [3]).

El judo emancipado es inseguro en sus relaciones con los judos, tmido con los desconocidos, desconfa incluso de lo que piensan sus amigos. Malgasta sus mejores cualidades en anular o, al menos, en ocultar con dificultad su propio carcter, porque teme que ste muestre que es judo y l nunca desea mostrarse como tal en sus ideas y en sus sentimientos. Est lisiado por dentro y es falso por fuera y, por eso, resulta siempre ridculo y odioso a los hombres de mejores sentimientos, ya que todo en l es mentira. Los mejores judos de Europa Occidental se lamentan de ello o tratan de remediarlo. Carecen ya de aquella fe que confera paciencia para soportar los sufrimientos, porque sta ve en ellos la voluntad de un Dios que los castiga sin amarlos (Address at the First Zionist Congress, Max Nordau, 1897 [4]).

Los primeros idelogos sionistas eran muy francos cuando hablaban de sus hermanos de la dispora. Ber Borochov diagnostic con elocuencia las tendencias nada proletarias inherentes a los judos. Max Nordau no ahorr palabras contra la incompetencia social que observaba en el judo tras su emancipacin. Para Hashomer Hatzair, el judo de la dispora no es ms que una caricatura y para Ben Frommer se trata de una neurosis. Parece ser que los primeros sionistas no tenan pelos en la lengua cuando hablaban de las condiciones sociales de sus hermanos. Pero eran optimistas, crean que un nuevo principio curara al judo emancipado de lo que a algunos les pareca un destino tan inevitable como vergonzoso. Crean en un retorno judo global, estaban convencidos de que tal esfuerzo curara a los judos de sus sntomas.

En un artculo publicado justo despus del primer Congreso Sionista (1897), Ahad HaAm, que fue probablemente el polemista ms ilustre de su tiempo, escribi: ...El congreso signific esto: que para escapar de todos esos trastornos (los sntomas antisociales judos descritos por Nordau) es necesario fundar un Estado judo [5].

Los sionistas iniciales, inspirndose en ideologas del siglo XIX como el nacionalismo, el marxismo el primer romanticismo, el darwinismo y la filosofa de la vida (Leben Philosophie), preconizaban la aparicin de un vnculo entre el judo y su tierra. Ingenuamente crean que el amor por la labranza, la agricultura y la naturaleza convertira al judo emancipado en un ser humano como los dems. Los sionistas iniciales predijeron que el sionismo creara una nueva forma autntica de judeidad, en la que judos podran amarse a s mismos por lo que son, en vez de por lo que dicen ser. Mientras que los judos socialistas se referan a un nuevo compromiso con la ideologa de la clase obrera (Berl Kazanelson, Borochov, A. D. Gordon), los de la derecha (Jabotinsky, Frommer) soaban con una raza superior que aparecera y gobernara el territorio.

Tanto la derecha como la izquierda crean realmente que, tras el retorno, los judos podran reemplazar sus rasgos tradicionales centrados en su carcter de pueblo elegido por aspiraciones a la semejanza con los dems. Crean realmente que el sionismo convertira a los judos en un pueblo como todos los pueblos.

Dado que los sionistas iniciales nunca haban tratado de ocultar el alcance de su sueo proftico, tampoco hicieron ningn esfuerzo por ocultar su desprecio hacia sus hermanos. En su ascendente fantasa de un despertar nacional, los judos dejaran atrs la codicia y el afn de dinero, as como de sus tendencias cosmopolitas. Desde su punto de vista, Sin estaba ah para transformar al judo en un ser humano orgnico ordinario. El traslado a Sin colmara el abismo creado por la emancipacin. El asentamiento en Sin dara a luz un hombre nuevo, un judo orgulloso de serlo, capaz de llenar la judeidad de significado, un judo que se define por cualidades positivas, no por la simple negacin.

La dialctica de la negacin

Las cosas pueden definirse tanto por lo que son como por lo que no son. De la misma manera que algo se define por sus cualidades positivas como X, Y y Z, tambin puede definirse por no ser V, R y N. Igual que mi primo puede definirse como el hijo de mis tos, tambin puede hacerlo por una lista interminable de cosas que no es. Por ejemplo, no es mi hermano ni mi abuela ni una patata ni un avin, etc. De manera similar, un alemn puede definirse por ser un ciudadano alemn que puede hablar la lengua alemana y que come Wurst en el almuerzo, pero tambin es posible definirlo por una lista interminable de cualidades y caractersticas que no posee o no puede poseer. No es francs o ingls, no habla espaol o farsi, no come humus en el almuerzo, no es una patata y est lejos de ser una casa de ladrillo rojo.

Pero cuando se trata de los judos las cosas se complican. Mientras que los judos religiosos pueden fcilmente enumerar bastantes cualidades positivas con las que se identifican, por ejemplo, practican el judasmo, respetan las leyes judas, siguen el Talmud, observan las restricciones alimenticias correctas, etc., los judos laicos emancipados tienen muy pocas caractersticas positivas con las que se identifican. Si se le pregunta a un judo laico qu lo hace judo, uno escucha lo siguiente: No soy cristiano ni musulmn. Est bien, pero qu lo hace judo en particular? Entonces puede responder: No soy del todo usamericano, francs o britnico, soy algo diferente. De hecho, los judos emancipados tienen dificultades para enumerar cualidades positivas con las que se los puede identificar como judos. Segn parece, los judos emancipados se identifican mediante la negacin. Estn hechos de las muchas cosas que no son.

Aqu es exactamente donde el sionismo interfiri. Estaba ah para situar a los judos en un proyecto que buscaba una autntica identificacin, para hacer que el judo reflexionase sobre s mismo con cualidades positivas. Dentro de la realidad fantasmtica sionista, las generaciones que retornasen declararan: Somos los nuevos judos, somos israeles, somos seres humanos como los dems, vivimos en nuestra tierra, la tierra de nuestros padres. Hablamos el hebreo, la lengua de nuestros antepasados, comemos la fruta y las legumbres que cultivamos en nuestra tierra.

Es evidente que el sionismo ha fracasado por completo debido a diversas razones. Aunque los israeles hablan el hebreo y viven en una tierra que asocian con su pasado colectivo, el nuevo judo no logr transformarse en un verdadero humanista. Israel es una sociedad capitalista urbana que mantiene su existencia a expensas de otros. El vnculo con la tierra y la naturaleza no dur mucho. Por si esto no fuera bastante, los israeles no lograron desprenderse de la dialctica de la negacin. Israel nunca se ha convertido en un estado de sus ciudadanos. Sigue siendo un estado racista que hace uso de leyes de inmigracin racialmente orientadas.

De hecho, el sionismo no poda prevalecer. Desde el primer momento se enmara en pecados coloniales. Sin embargo, incluso si el sionismo se ha asentado rpidamente como una praxis criminal, vale la pena estudiar parte de su crtica de la identidad juda emancipada de la dispora. A fin de cuentas, el judo emancipado de la dispora todava se define por la negacin y este solo hecho tiene ya de por s muchas graves implicaciones.

La poltica de la negacin

La dialctica de la negacin est ah para arrojar luz sobre la sanguinaria realidad establecida por los Wolfowitz, los Perle y otros belicistas emancipados, como los del AJC (American Jewish Committee, Comit Judo Usamericano) que cabildean en estos momentos para una guerra contra Irn. No es nada extrao que tanto en USA como en Gran Bretaa fuesen principalmente grupos sionistas de presin los que insistiesen con entusiasmo en una guerra contra Iraq. En nombre de la democracia, de Coca-Cola y de los derechos humanos, los cabilderos israeles promovieron y todava promueven ataques contra diferentes pases, uno tras otro.

En lo que respecta a la floreciente ideologa de los neoconservadores (neocons), parece que estamos pasando de un discurso de tierra prometida a una poltica de planeta prometido.

Pero acaso es esto una novedad? Al fin y al cabo, los neoconservadores no estn muy lejos de sus padres bundistas [6].

Sugiero que nos detengamos un poco para preguntarnos qu significa la identidad de la dispora juda en el siglo XXI. Es mejor que tratemos de elucidar si la nocin de identidad juda emancipada ha cambiado desde que los sionistas iniciales expusieron su carcter problemtico hace ms de un siglo. Vale la pena preguntarse, por ejemplo, de qu manera un marxista judo se refiere a su judeidad. Desde que vivo en Europa me he topado con grupos de personas que se llaman Judos por la paz, Judos por la justicia en Palestina, Judos por esto y Judos por aquello. Recientemente he odo hablar de los Judos por el boicot de productos israeles. A veces termino por preguntarme a m mismo qu se esconde tras esta orientacin separatista racialmente orientada que busca la paz. Debo tambin admitir que, aunque he conocido a muchos pacifistas alemanes, nunca supe de ningn grupo ario de solidaridad con Palestina ni tampoco de activistas blancos contra la guerra. Quienes participan en actividades polticas pacifistas con una denominacin racial son judos y slo judos.

Por espeluznante que pueda parecer, Borochov y Nordau nos dieron ya la respuesta. En su bsqueda de una identidad poltica, el judo emancipado termina sucumbiendo a la dialctica de la negacin. Su identidad poltica se define por lo que no es, en vez de por lo que es. Unidos como grupo, no son alemanes ni britnicos ni arios ni musulmanes ni proletarios ni tampoco simples personas de la clase obrera. Son judos porque no son otra cosa. A primera vista, parece como si no fuese nada malo definirse por la negacin, pero una mirada crtica ms profunda sobre el concepto de negacin podra mostrar algunos de los aspectos devastadores de esta forma de dialctica emancipadora.

Puede que el pensamiento tico sea la primera vctima de la dialctica de la negacin. Para pensar ticamente es esencial que el pensamiento sea genuino, autntico y orgnico. De acuerdo con el imperativo categrico de Kant, un ser tico acta slo de acuerdo con esa mxima, mediante la cual puede al mismo tiempo desear que se convierta en una ley universal. En otras palabras, Kant asocia el pensamiento tico con una orientacin positiva, autntica y genuina que lleva a una bsqueda personal de universalidad. Es evidente que dicho proceso exige el anlisis de uno mismo. La negacin, por otro lado, requiere lo contrario, supone ir a la bsqueda de la praxis en los dems. As, ms que comprender quin es uno mismo, lo que uno hace es diferenciarse de los dems. Ms que lanzar una mirada introspectiva, el sujeto negacionista establece sus relaciones con su entorno sobre la base de decisiones pragmticas y prcticas. A lo ms que puede llegar es a fingir un pensamiento tico, slo a eso.

Los sionistas iniciales fueron lo bastante crticos como para sacar a la luz la ausencia de tica de sus hermanos. El sionismo estaba ah para crear un nuevo judo tico, un ser moral genuino. Pero aquella premisa era errnea desde el principio. Los sionistas queran que los judos fuesen personas como las dems. Hasta cierto punto, lo que queran es que los judos fingiesen ser personas como las dems. El fracaso del sueo sionista dej claro que incluso el nuevo judo, el sionista, no puede participar en un autntico pensamiento tico. A lo ms, parece tico pero no lo es.

La poltica que tanto la Hasbar israel [7] como los neoconservadores sionistas ponen llevan a cabo en el mundo y, especialmente, en USA y en el Reino Unido pone de manifiesto esta amarga verdad. Ambos ofrecen siempre un argumento de carcter tico. Utilizan lo que parece una excusa moral para provocar destruccin y mortandad. Como ya sabemos, la nica democracia de Oriente Prximo es tambin la nica que ha estado matando de hambre durante dcadas a millones de palestinos en campos de concentracin. De manera similar, los Wolfowitz y los Perle arrastraron a USA y Gran Bretaa a una ftil guerra criminal en Iraq en nombre de la democracia, los derechos humanos y el neoliberalismo. Est claro que los palestinos y los iraques son vctimas de la poltica de la negacin. Pero no son las nicas vctimas. El homo occidental, que est manchado con el crimen de genocidio, es tambin una vctima del giro de Occidente hacia la poltica de la negacin. En vez de definirnos por quines somos, nos hemos acostumbrado a que nuestros polticos nos definan por a quin odiamos (o a quin se supone que odiamos: a los rojos, al eje del mal, a los islamofascistas, etc.).

Lo ms terrible es que quienes sucumben a la dialctica de la negacin no son capaces de involucrarse en la paz ni en la reconciliacin. La razn es simple: la nocin de paz podra implicar el colapso del mecanismo de la negacin. Desde el punto de vista de la negacin, reconciliacin representa eliminacin. Amar a su vecino puede conducir a una prdida de identidad. Tal como sealaron los sionistas iniciales, la emancipacin situ al judo occidental en una complicada crisis de identidad. Hacer las paces con la humanidad significara la prdida de la identidad juda. Huelga decir que en los ltimos siglos millones de judos europeos y usamericanos han escogido la paz y la asimilacin. Se han divorciado de su identidad juda y han desaparecido entre la multitud. Pero aquellos que mantienen la negacin como medio identificatorio son quienes se oponen intrnseca y categricamente a la nocin de paz. Y lo peor es que a menudo lo hacen en nombre de la paz.

El hecho de que la identidad juda emancipada se defina mediante la negacin puede ayudarnos a entender por qu los judos emancipados actan con tanta desenvoltura en campaas polticas y movimientos revolucionarios: siempre estn en contra de algo, ya sea la burguesa, el capital, el colonialismo, el Islam, las violaciones de los derechos humanos, el revisionismo histrico, el sionismo, etc. Parece ser que la distancia entre la dialctica de la negacin y la poltica del odio es bastante corta.

La negacin y el discurso de la solidaridad con Palestina

Ser un judo emancipado se define por la negacin. Y basta con este hecho para explicar por qu el discurso intelectual de solidaridad con Palestina est saturado de participantes judos emancipados. Hay bastantes judos que se oponen al crimen sionista. Y debido a su entusiasmo laicista emancipado, a veces parece como si el discurso palestino se hubiese transformado en un debate interno judo.

La razn es simple, la negacin del sionismo es una excelente razn para establecer una fuerte identidad poltica juda. Incluso si esto puede explicar por qu los judos estn tan implicados en la solidaridad palestina, tambin puede explicar por qu el movimiento de solidaridad palestino no ha logrado nunca convertirse en un movimiento de masas global. Segn parece, no hay mucha gente dispuesta a formar parte de una sinagoga neoliberal y aunque la lucha contra el sionismo sea til para las necesidades personales y polticas de algunos judos honrados, el pueblo palestino es el ltimo en beneficiarse del despertar moral judo.

Dicho lo cual, lejos de m el afirmar que los judos no deban implicarse en el movimiento de solidaridad con Palestina. Tal como estn las cosas, los judos honrados del mundo se sienten muy motivados para ayudar a Palestina. Teniendo en cuenta la enormidad de los crmenes cometidos por el Estado judo, esta implicacin puede tener sentido. Pero los judos emancipados han de ser conscientes de cul es su funcin en el movimiento. Han de aprender a diferenciar entre sus propios intereses polticos y la causa palestina, que se est convirtiendo en una nocin muy dinmica y compleja. Creo sinceramente que los judos contribuiran mucho con slo abandonar el gueto y dejar que el movimiento de solidaridad levante el vuelo. Lo cual me trae a la mente un viejo chiste judo: Cul es la diferencia entre un perro y una madre juda? Pues que un perro suelta el hueso tarde o temprano....

Ya va siendo hora de que los judos emancipados que desean la paz hagan como el perro, no como sus madres: slo deben liberarse. Me atrevo a sugerir que, para un judo, luchar contra el sionismo es darle la espalda a la judeidad y firmar la paz con la humanidad. Luchar contra el sionismo es probar que Nordau, Frommer y Borochov estaban totalmente equivocados. El judo no es tmido, es lo bastante intrpido como para enfrentarse al mal que lleva en su interior.

Para un judo, luchar contra el sionismo es mudarse de Jerusaln a Atenas, incorporarse a la humanidad y abandonar la poltica de la negacin.

Notas del autor
[1] http://www.marxists.de/middleast/brenner/ch02.htm#n10
[2] http://www.marxists.de/middleast/brenner/ch02.htm#n10

[3] http://www.angelfire.com/il2/borochov/eco.html

[4] http://www.geocities.com/Vienna/6640/zion/nordau.html

[5] http://www.geocities.com/Vienna/6640/zion/jewishproblem.html

Notas del traductor
[6] Bundista, miembro del Bund, sindicato judo internacionalista fundado en 1897, que buscaba la unin de todos los trabajadores judos del Imperio Ruso en un partido socialista. Se opuso al sionismo y acogi calurosamente la Revolucin de Febrero, que supuso la abdicacin del zar Nicols II, pero no apoy la Revolucin de Octubre. Incluso si el Bund era oficialmente una organizacin internacionalista, los judos afiliados seguan funcionando en ella en calidad de judos, lo cual reforzaba la nocin de grupo aparte. De manera similar, el discurso de los neoconservadores (neocons) es global, pero su poltica proisrael a ultranza tiene tintes tribales. Para ms informacin, en ingls, vase http://en.wikipedia.org/wiki/Bundist.
[7] Vase http://es.wikipedia.org/wiki/Hasbara.

Fuente: http://peacepalestine.blogspot.com/2007/05/gilad-atzmon-dialectic-of-negation.html

El jazzman, escritor y activista ex judo Gilad Atzmon naci en Israel, pero eligi el exilio en Gran Bretaa para defender la causa del pueblo palestino desde una posicin humanista universal.

El escritor y traductor espaol Manuel Talens es miembro de Cubadebate, Rebeliny Tlaxcala. URL de esta pgina:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=51219


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