Portada :: Mundo :: Chechenia, la guerra ignorada
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-09-2004

Chechenia: una guerra por la independencia , simple terrorismo o algo distinto?

Juan M. Vicente Errea
Rebelin


El "fin de la historia", como sealaba Fukuyama, parece caracterizarse, no slo por no ser tal, sino adems por encumbrar hasta lmites insospechados el simplista anlisis maniquesta de "buenos" contra "malos". El conflicto checheno es buen ejemplo de lo anterior: a pesar de su complejidad es visto por unos como un ejemplo ms de terrorismo (el islmico, el de Al Qaeda, que ha sustituido, al parecer, en el imaginario colectivo a los hermanos malasombra que, como recordarn las personas de mi generacin, eran los malos ms que malos, requetemalos) y por otros como una gloriosa lucha por la independencia de un pequeo pueblo perdido en las montaas frente al imperio ruso.

Salvando la excepcin de algunos analistas que no caen en lo anterior, el resto parece decantarse por una de las dos tesis sealadas. Sin embargo, podemos apuntar, con humildad, la posibilidad de que el conflicto de Chechenia rene caractersticas de un tercer tipo diferente a los anteriores: un conflicto de warlords o seores de la guerra . Estaramos ante una guerra intraestatal, que como otras existentes en esta fase inicial del siglo XXI se aleja del modelo clsico de las guerras de la modernidad, ya que su fin no es controlar el poder del Estado sino, por el contrario, que ste se diluya en una situacin de caos y descontrol, en la que los seores de la guerra dominan parcelas especficas de poder econmico y social.

La guerra de Chechenia, desde esta perspectiva, no sera la continuacin de un viejo conflicto de corte colonial, entre la metrpoli (Rusia) y la periferia (el Cucaso Norte en su conjunto y de manera particular Chechenia) que se arrastra desde mediados del siglo XVIII, aunque algo de eso parece que hay. Tampoco nos encontraramos ante un conflicto secesionista clsico de un territorio perifrico que se enfrenta al Estado central con el objetivo final de alcanzar la independencia y configurar un nuevo Estado propio, aunque algo de eso parece que hay.

La historia de los ltimos quince aos de Chechenia, con dos conflictos blicos, entre 1.994 y 1.996 el primero y desde 1.999 hasta hoy el segundo, con un perodo de entreguerras e independencia chechena de facto entre 1.996 y 1.999, nos ofrece rasgos caractersticos de ese tercer modelo de conflicto, denominado de warlords:

1. La Federacin Rusa, tras la desaparicin de la Unin Sovitica a finales de 1.991, se configura como un nuevo Estado en el que, a pesar de las colosales dimensiones de su territorio y de sus recursos naturales, las estructuras estatales son tan quebradizas que se produce un vaco de poder reconocido generalmente, siendo ms visible en las periferias. Es el caso de Chechenia.

2. En el conflicto de Chechenia surgen una serie de seores de la guerra, generalmente representativos de clanes (teips) o de alianzas de clanes y, en otros casos, de tariqas o cofradas. Ambos elementos son los articuladores del tejido social de Chechenia y de la mayor parte de las repblicas norcaucsicas. Desde nuestro rincn de Europa occidental debemos hacer el esfuerzo por comprender que, aunque se hable de Gobiernos, Parlamentos, partidos polticos, etc. en Chechenia, el poder real descansa en una estructura tradicional -hoy profundamente alterada por la guerra- articulada en torno a la siguiente troika: Consejo de Ancianos, Jefes de clanes (unos 131, de los que 28 juegan un papel fundamental) y Jefes religiosos; estructuras que se entremezclan y superponen a las estructuras formales del poder poltico. Todo ello en el marco de una sociedad donde el Islam sunn y las cofradas sufes han representado los referentes de la nota cultural e identitaria esencial de la pobla
cin chechena: un islam moderado y con unas prcticas muy mitigadas en las reas urbanas, como consecuencia de setenta aos de poder sovitico.

3. Otro elemento clave es el de la criminalizacin de la economa chechena que, si bien tiene sus condiciones especficas, est claramente influida por la criminalizacin del conjunto de la economa rusa: "La crisis econmica generada por la ruptura de las relaciones de dependencia con Mosc y el bloqueo impuesto por la Federacin Rusa, alent la aparicin de mafias, el crimen organizado y el crecimiento de la corrupcin generalizada. Los constantes robos de petrleo del oleoducto fue -y es- para los grupos armados y mafias de la zona una de las maneras ms importantes de financiar sus actividades militares, mediante el trfico ilcito de los derivados de los hidrocarburos". Durante el perodo de independencia de facto, entre 1.996 y 1.999, la crisis econmica y el caos se acrecentaron, extendindose la criminalizacin a los principales sectores de la economa, asentndose el secuestro practicado por las diferentes bandas armadas, que escapaban al control del Gobierno chech
eno liderado por Masjadov, como negocio altamente lucrativo.

4. Los seores de la guerra chechenos fueron capaces de unirse tras el liderato formal de Djohar Dudayev, primero y de Aslan Masjadov, despus, en el conflicto que les enfrentaba a la mayora de ellos contra el ejrcito ruso, pero no debemos olvidar la existencia de sectores minoritarios de chechenos, representantes de determinados clanes o grupos de solidaridad, aliados de los rusos. Sectores que tras el inicio del actual conflicto se vieron significativamente reforzados por los clanes articulados en torno a la figura de Ajmad Kadirov, que fue gran muft (mxima autoridad religiosa) y apoy la independencia chechena en el conflicto desarrollado entre 1.994 y 1.996 y despus aliado de los rusos, fue elegido (en comicios de dudosa legitimidad) presidente del gobierno autonmico checheno, siendo asesinado el pasado mayo en un atentado. Ese sector sigue articulado en torno a la figura del actual presidente autonmico, Al Aljanov. Detrs del abandono de las filas independentista
s del sector mencionado y de la ruptura total de la alianza de los seores de la guerra, est el hecho del ascenso del peso especfico de los grupos wahabbes, llamados as por la notoria influencia que esa corriente rigorista islmica -totalmente ajena a la tradicin chechena- va ganando gracias, precisamente, a la guerra y al apoyo en medios econmicos y humanos que grupos de esta adscripcin estn realizando. Su cabeza visible es el lder guerrillero Shamil Bassayev, que fue vencido por Masjadov en las elecciones de 1.997, en los nicos comicios en los que puede hablarse de un mnimo de legalidad y legitimidad.

5. Ya en 1.998, como fruto de la ruptura de la alianza de los seores de la guerra chechenos, Aslan Masjadov -Presidente del Gobierno de Chechenia no reconocido por Mosc y elegido en 1.997 - qued totalmente aislado y con un escassimo poder real sobre la situacin. La economa y el territorio pasan a ser controlados por los diferentes grupos armados que no reconocen poder institucional alguno (ni checheno, ni mucho menos ruso).


6. El Gobierno de Mosc, con el Presidente Putin a la cabeza, pasan a ocupar objetivamente (al margen de todas las matizaciones y diferencias que evidentemente existen) un papel de seor de la guerra en este conflicto. Podramos decir que, as como los seores de la guerra chechenos, "surgen de la guerra y viven de la guerra, esto es, las guerras, desde su punto de vista, no son ningn medio para un fin especfico sino que son un fin en s mismas. Haciendo la guerra afirma su posicin dirigente, conserva el poder militar sobre el que se apoya y controla y protege a la poblacin, de cuyas contribuciones, en parte voluntarias, en parte involuntarias, depende". Muchos de ellos son, a la vez, empresarios, generales y lderes polticos. Y no olvidemos que Putin en sus dos campaas presidenciales hizo del conflicto checheno su piedra angular para demostrar al pueblo ruso que era el lder que necesitaban, con la suficiente mano dura para restablecer la verticalidad del poder e impe
dir el desmembramiento y la descomposicin del Estado ruso.

7. Tanto los warlords chechenos como los polticos del Kremlin, "no estn interesados seriamente en la paz sino que, al contrario, necesitan prolongar el estado de inseguridad y de guerra (...) rehuyen las decisiones definitivas y siempre encuentran un motivo para seguir luchando" . Los propios acuerdos de paz de Jasaviurt, que pusieron fin en agosto de 1.996 al primer conflicto, dan buena muestra de ello pues dejaban aplazada la discusin del estatus definitivo de Chechenia y de sus relaciones con la Federacin Rusa durante un perodo de cinco aos.

8. Por ltimo, el Estado no ocupa en el pensamiento y la accin de los warlords chechenos ese lugar central que s le corresponde en las guerras de la modernidad. Da la sensacin de que muchos de ellos, al menos, se apoderan de l para saquearlo, para debilitarlo, en lugar de utilizarlo para dar fuerza a sus ansias de poder. Y algo similar podramos decir de los polticos del Kremlin y de los grupos de presin econmicos ms poderosos de Rusia, as como del propio ejrcito ruso.

Y mientras tanto, el conflicto contina, dejando un nmero considerable de vctimas, en medio de un silencio que slo se rompe cuando la atrocidad alcanza el nivel de lo que hemos visto recientemente en Besln (Osetia del Norte) y desde el poder institucional existe la posibilidad de atribuir la responsabilidad de la misma al "terrorismo". Por qu no se rompe el silencio para romper las atrocidades cometidas por las instituciones?
Despus de las bombas atmicas que pusieron fin a la II Guerra Mundial en el Pacfico, ninguna ciudad ha sufrido devastacin semejante a la sufrida por Grozni (capital de Chechenia) como consecuencia de los bombardeos de la aviacin rusa...

Juan M. Vicente Errea pertenece al rea Internacional de IPES (Navarra).




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