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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-05-2007

La finalidad del conocimiento cientfico y literario en relacin al caso de la biotecnologa cubana

Beln Gopegui
Cuadernos Hispanoamericanos, n 681


En el poema Gua para la Fsica Moderna de un Nio, Auden escribe: "Esta pasin de nuestra naturaleza/ Por el proceso de descubrir/ Es un hecho que apenas se puede dudar,/Pero me alegrara ms/ Si supiera ms claramente/ Para qu queremos el conocimiento".

El fsico Richard Feynman haba comentado en una ocasin la falta de aprecio emocional de los poetas hacia los aspectos de la Naturaleza que se han revelado en los ltimos cuatrocientos aos. En 1967 alguien le enva el poema de Auden para mostrarle que los poetas modernos escriben prcticamente acerca de todo. Sin embargo, Feynman replica: El poema del seor Auden slo confirma esta falta de respuesta a las maravillas de la Naturaleza, pues l mismo dice que le gustara saber ms claramente para qu queremos el conocimiento. Lo queremos para poder amar ms la Naturaleza. No dara vueltas a una bella flor en su mano para verla tambin desde otras perspectivas?.

Feynman sabe que los hombres buscan el conocimiento con muchos otros fines, para hacer la guerra, para tener un xito comercial, para ayudar a los enfermos, etc, motivos de diverso valor. Los poetas, dice, entienden estos motivos obvios y sus consecuencias, y escriben sobre ellos. Pero, a su modo de ver, las emociones de asombro, maravilla, deleite que se experimentan al descubrir cmo trabaja la Naturaleza en los mundos animado e inanimado raramente se expresan juntas en la poesa moderna. La insensibilidad de nuestra poca, concluye, tan lamentada, es una insensibilidad que slo puede ser aliviada por el arte, y desde luego, no por la ciencia sin arte. El arte y la poesa pueden evocar la belleza y hacer, poco a poco, la vida ms bella.

El poeta y ms an el narrador, podramos responder a Feynman, se ocupan menos de cmo funciona la naturaleza y ms de la cultura, de la llamada civilizacin, de las acciones y pasiones humanas. Esto acaso explique que ambos hayan perdido cierta capacidad de asombro o maravilla pues, con demasiada frecuencia, no encuentran civilizacin sino barbarie.

En 1983 Erich Fried escribe el poema Deuda de reconocimiento y lo fecha cincuenta aos despus de la subida al poder de Hitler. Dice as: Demasiado acostumbrados/ a temblar de indignacin/ por los crmenes de los crmenes/ de los tiempos de la esvstica/ Nos olvidamos/ de estarles un poco agradecidos/ a nuestros antecesores/ porque sus acciones / Podran seguir ayudndonos/ a reconocer a tiempo /la fechora incomparablemente mayor/ que hoy estamos preparando nosotros".

Tienen a su manera, razn los poetas y los narradores. Tienen razn quienes sealan, como Fried en otro momento, la importancia de remontarse a las ms profundas races del mal de las cosas primigenias. Pero tal vez tambin el fsico tenga a su vez razn. Tal vez el narrador y el poeta deban ocuparse de aspectos de la naturaleza que apenas han sido vislumbrados por la literatura, y ocuparse de aspectos de la cultura y de la civilizacin que la literatura ha considerado, al menos cuantitativamente, menos importantes.

Pues si las ms profundas races del mal, el desprecio, la hybris, la mezquindad, la mentira, la cobarda, el miedo, los desastres, las vidas aparentemente tranquilas pero que sin embargo guardan tormentos en su interior, la muerte, la ira, la ambicin criminal, los celos, la traicin, la tortura, la ignominia, el dao, si todo ello, deca, ha sido abundantemente tratado en la literatura, por el contrario ni las ms profundas races del bien, ni siquiera las ms superficiales, han merecido algo ms de unas cuantas pginas a lo largo de los siglos. Decir, como Gide, que con los buenos sentimientos no se hace literatura, no vendra al caso pues la expresin buenos sentimientos alude antes al mero gesto caritativo, la compasin blanda, la ternura empalagosa, que al hecho de investigar cmo funcionan los individuos y las sociedades cuando no producen barbarie sino integridad de nimo y bondad de vida.

Este, diremos, sesgo del inters que experimentan poetas y narradores, afecta tambin a los textos que se escriben sobre literatura, sobre poltica, o sobre literatura y poltica. Bien es cierto que han sido muchas ms las experiencias de conquista, esclavitud, guerra, sometimiento, a lo largo de la historia, que aqullas en donde grandes grupos humanos han procurado construir espacios de bondad y justicia. Por eso pido ahora, como Feynman, una mirada dispuesta a descubrir de qu modo trabaja esa parte de la naturaleza que llamamos sociedad humana cuando no se devora as misma.

Voy a centrarme en un nico sector de la sociedad, la biotecnologa, dentro de un nico pas, Cuba, y en una determinada organizacin poltica llamada revolucin. Como es sabido, en las revoluciones la justicia social procura ser fruto deliberado de la poltica y no consecuencia improbable de la economa. Es tambin sabido, y admitido incluso por sus mayores detractores, que los primeros pasos de la revolucin cubana supusieron la creacin de un sistema de educacin universal totalmente gratuito, la construccin de escuelas primarias, secundarias y preuniversitarias en todas las provincias y la expansin de la educacin superior. Adems, partiendo de bases prcticamente inexistentes en la etapa pre-revolucionaria, comenz a surgir y a expandirse la red de instituciones de investigacin cientfica hasta llegar a su composicin actual de 221 Centros de Investigacin en donde trabajan ms de 31.000 personas. Si se incluyen tambin los profesores de universidad, significa que hay tres investigadores por cada mil personas en edad econmicamente activa, una cifra muy superior a la media de Amrica Latina y equivalente a las estimadas para Espaa, Holanda o Austria.

Conviene siempre que se habla de Cuba recordar que no parte de las mismas condiciones que Espaa o Francia. Conviene recordarlo no tanto para disculpar las posibles carencias de la revolucin cubana, como para despertar la imaginacin europea acerca de lo que sera posible hacer aqu con los recursos que se tienen si los gobiernos y los pueblos decidieran poner la economa al servicio de la poltica y no a la inversa.

Lo que se hace en la biotecnologa cubana, al decir de Agustn Lage, director del Centro de Inmunologa Molecular, es romper el ciclo de causalidad circular por el cual en los llamados pases subdesarrollados los bajos ingresos de la economa y la escasa inversin en ciencia y tecnologa se condicionan mutuamente. La creacin del Polo Cientfico de la Biotecnologa es, en este sentido, una inversin de Estado destinada a romper esa causalidad.

Cabe citar aqu algunos de los productos y resultados cientficos y econmicos de la biotecnologa cubana: la existencia de ms de veinte biofrmacos y vacunas incorporadas al sistema de salud, ms de novecientas patentes, vacunas novedosas con tecnologa propia para prevenir varios tipos de meningitis, el hecho de que Cuba sea el pas del mundo con mayor intensidad y cobertura de vacunacin, la drstica reduccin de la incidencia de hepatitis B, producto de la vacuna recombinante, el acceso amplio de toda la poblacin a medicamentos de alta tecnologa o la red nacional de inmunodiagnstico. Como se ve, los datos sobre productos se unen a los datos sobre su impacto en la salud de la poblacin, lo que significa que la ciencia forma parte de un contexto social y acta en l. Adems, los productos de la biotecnologa cubana se exportan hoy a ms de cincuenta pases.

Volvamos ahora a Feynman: por qu no dar vueltas a la flor en la mano para verla desde otras perspectivas. Parece lgico desear que los grupos humanos sean capaces de crear polos cientficos al servicio de la salud colectiva y, por lo tanto, cuando esto as sucede parece lgico querer mirarlo desde otras perspectivas, comprenderlo, saber cmo funciona.

La cuestin, al decir de Agustn Lage, sera: qu puede explicar el fenmeno de que la Biotecnologa Cubana, surgida en un pas sin desarrollo industrial previo y bajo el bloqueo paranoide de la mayor potencia del capitalismo mundial, haya logrado construir en unos aos un balance econmico positivo, mejorando al mismo tiempo la salud de la poblacin, generando productos y una base de patentes? Lage da varias respuestas posibles que podemos resumir de este modo:

Una slida base de inversin previa en educacin y salud. Una inversin especfica en Biotecnologa que deje atrs la orientacin de corto plazo propia del mercado y se gue por criterios socialistas; esto permite proteger los recursos humanos en periodos de dificultades econmicas o mantener, por ejemplo, la inversin aun en periodos de crisis como el que sigui a la cada de la Unin Sovitica. Una propiedad social de las instituciones que garantiza la integracin librndolas de la trampa de competir unas contra otras. Un diseo de las instituciones como centros de investigacin-produccin-comercializacin que abordan, por tanto, el ciclo completo de la investigacin cientfica. La consideracin del pueblo cubano no como cliente sino como dueo socialista de las instituciones. Y para terminar, aunque habra ms puntos, el hecho de que en la biotecnologa, como en otras industrias de la llamada economa del conocimiento, la productividad dependa directamente de la creatividad de los trabajadores, y sta, a su vez, de la motivacin: el xito de la biotecnologa cubana fue visto desde el principio, seala Lage, como parte de la defensa del socialismo en Cuba.

A mediados de enero asist en Madrid un Encuentro con los Premios Nacionales de Investigacin 2006. Dos de los cinco premios trabajaban en proyectos de algn modo subvencionados por Bill Gates. Joan Rods Teixidor, investigador heptico involucrado en un proyecto sanitario en Mozambique financiado por la fundacin Bill &Melinda Gates, coment los anteriores fracasos de esta fundacin en otros pases de frica debido a la incapacidad para hacer un seguimiento de las personas que haban sido tratadas. La solucin encontrada iba a ser acudir al GPS para tener controlados a los enfermos. Por otro lado, el catedrtico de economa Andreu Mas Colell se haba referido a los experimentos econmicos destinados a buscar soluciones para salir de la pobreza y al esfuerzo por encontrar experimentos naturales, experimentos que no haya que producir sino slo estudiar pues ya han ocurrido.

La labor de la medicina cubana en el exterior, que a la motivacin econmica de cada trabajador une la motivacin de justicia volviendo innecesario recurrir al GPS para conocer a la poblacin, no se nombr en aquel acto en ningn momento, como tampoco el experimento socialista que ha permitido a un pas del llamado tercer mundo hacer ciencia en unos niveles que alcanzan y en muchas ocasiones superan a los llamados pases desarrollados. Puede que no se aludiera a ello por razones ideolgicas, o acaso por simple casualidad. Ms que el motivo me importa ahora formular una pregunta anterior al poema de Auden, y a la declarada intencionalidad de Feynman. Para qu queremos el conocimiento?, dice Auden. Para amar ms la naturaleza, dice Feynman. O acaso tambin para transformarla en el sentido que dicten las construcciones morales con respecto a la voluntada de evitar el sufrimiento. Pero, en todo caso, la pregunta previa sera: qu conocimiento cientfico queremos para qu? Y, del mismo modo, en cuanto a la literatura: Qu conocimiento literario queremos para qu?

Aunque existen casos en que el conocimiento se encuentra por casualidad, lo habitual es que primero haya habido una intencin. Si se pretende que los campesinos deban comprar las semillas cada ao sin poder guardar las obtenidas en su cosecha, es probable que se encuentren tecnologas Terminator hechas para modificar genticamente las plantas de tal manera que sus semillas se vuelvan estriles al momento de la cosecha. Pudiera adems ocurrir que, en el camino, aparezcan tecnologas ms benignas para la tierra o para los alimentos, pero sera raro. Y aun si se encontrasen, puesto que la pregunta original no era qu conocimiento necesito para amar ms la naturaleza o para mejorar las condiciones de existencia, sino qu conocimiento necesito para vender ms semillas, puede incluso suceder que lo casualmente encontrado pase inadvertido o se deseche. La apropiacin privada de los excedentes productivos que son de todos, y su utilizacin como instrumento para ampliar los privilegios, fcilmente genera un para qu ligado a esas fechoras que al decir de Fried estamos preparando.

Termino entonces con una hiptesis temeraria en relacin a la literatura. Escritores y poetas han padecido a lo largo de la historia la condicin de bufones de los poderosos. Y es posible que a la hora de idear sus obras su pregunta haya sido, fundamentalmente: qu conocimiento necesito para agradar al noble, al rey, al rico. En tal caso, tendra una cierta lgica que tantos relatos y poemas de la alta literatura hayan versado sobre la pasin sin freno, el barro, la fatalidad. Pues una visin del ser humano como criatura infame, desmesurada y a merced de implacables designios es, sin duda, la que ms puede convenir a quienes someten a sus semejantes. Del mismo modo, cabra as comprender que aquellos escritores que buscaban agradar a las llamadas clases populares con relatos de baja literatura, hayan construido criaturas tantas veces puras, inocentes e inmersas en un destino que en vez de zarandearlas con violencia, finalmente las premiaba. Y si a los segundos se les ha acusado con frecuencia de pintar los hechos de rosa slo para agradar, habra que preguntarse hasta qu punto los primeros pintan los hechos un tanto oscuros o al menos eluden dirigir los ojos a lo claro tambin para agradar.

No todo es, lo s, tan sencillo; hay grados, matices, combinaciones. Hay, como deca, una historia de la humanidad en la que los intentos de las colectividades por vivir libremente han sido arrasados una y otra vez. Sin embargo, esos intentos germinan de nuevo, ya sea en pequeos crculos, ya en colectividades de cientos de miles de personas. Es verdad, como tambin ha sealado Lage, que hace falta tiempo para identificar sus regularidades por encima de lo anecdtico y capturar sus esencias, ahora bien: una cierta persistencia en el deseo de identificar esas regularidades y capturar esas esencias significara, al menos, haber elegido una formulacin distinta a la pregunta del para qu del conocimiento literario. Tener tema es tener dinero, deca Baudelaire en el siglo XIX, o tener tema es tener proteccin podra haber dicho en siglos anteriores, o tener tema, dira hoy, es tener beneficio. Pero si nos mostramos de acuerdo con Feynman en que la ciencia y el arte pueden hacer, poco a poco, la vida -pero de quines- ms bella, entonces la pregunta para los cientficos, para los socilogos, para los artistas, sera qu tema, qu conocimiento, qu imaginacin queremos para lograrlo? La cuestin es que, si en el concepto de belleza incluimos, como es posible hacer, el de bondad, seguramente muy pocas personas estaran hoy de acuerdo con la afirmacin de Feymann, y eso no deja, por cierto, de ser extrao.



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