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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-05-2007

Eva: Suerte y galopa

Alex Ugalde, Joseba Macias
Gara



Ocurre, Eva, que las noticias nos llegan siempre as (lo deca Amaury), sorprendindonos en medio de la tarde cuando suena el telfono y alguien nos dice cosas como que ya no ests y nos quedamos solos y sin palabras y ya. Por eso, Eva insomne, cuando pensamos con Santi en tu juventud inmortal o en otras tardes y noches sin dormir en Managua o en La Habana o en Madrid o en Hernani o en el Pas de Nunca Jams, nos vuelve a entrar ese ramalazo de sensaciones compartidas y de esa solidaridad a flor de piel que nos enseaste a cultivar entre psiquiatras pendientes, amigos ausentes y ternuras en fase de realizacin. Es curioso, Eva, el silencio oficial que rodea este viaje tuyo no esperado. Como si les diera miedo que la gente se enterara de que te has ido un ratito, nada ms. Como si temieran que en medio de la nada alguien evocara en pblico una memoria de los compromisos sustentada en un lema tan elemental como No te duermas. Piensa, discute, critica y vuelve a pensar. Siempre, lo sabes mejor que nadie, les han dado un miedo enorme las palabras como embrin de transgresiones futuras. Siempre han criminalizado los actos y los sueos porque los espritus libres son esencialmente dainos para las malas conciencias. Por eso ahora se callan y ocultan tu ausencia. Como trataron de ocultar tu vida, Eva herida. Crceles, torturas, exilios, resistencias... Es curioso el listado de trminos que completan el particular diccionario de la dignidad escrito en todos los puntos cardinales de este mundo que tanto has amado. Nos lo dijo una vez Chuch en Panam, aquel romntico profesor de matemticas y aviador que muri de pena pocos das despus de la ltima invasin militar estadounidense a su canal en forma de pas: No hay fronteras, hermanos. Y es verdad, Eva. El sueo se hace a mano y sin permiso en todas las geografas. Por eso un buen da decidistes con Alfonso venir a compartir ternuras entre nosotros. A disparar desde este frente palabras contra la mentira. Era 1976, lo contabais, y en medio de la nada en que se haba convertido aquella Espaa del esperpento y la desmemoria, elegisteis la tierra vasca como lugar de la todava posible (lo decais) revolucin de la vida... Y as durante tres largas dcadas de agendas y actos y charlas y libros y luces y sombras y miles de complicidades. Por eso hoy, Eva sueo, queramos escribirte unas lneas de cario y evocacin para que no dejes de corregir textos, subrayar corazones y editar utopas. Sabes nuestros telfonos, as que no dejes de llamarnos para lo que necesites. Nosotros haremos lo mismo. Como siempre. Mientras tanto, suerte y galopa, Eva vida.
 


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