Portada :: Mentiras y medios :: Jornadas Internacionales "El derecho a informar y estar informado". Caracas, 18-20 de mayo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-05-2007

Intervencin en las Jornadas Internacionales El derecho ciudadano a informar y estar informados. Caracas 18 al 20 de mayo de 2007
Hay que construir un nuevo orden socialista mundial de la comunicacin y la informacin

Yuri Pimentel
Telesur


Hace menos de una semana, la editorial canadiense Thomson Corp. acord adquirir Reuters por unos 17.200 millones de dlares, con lo cual estn creando el mayor grupo de noticias y datos financieros del mundo. Con un 34 por ciento del mercado de informacin financiera, superar a Bloomberg LP, que tiene el 33 por ciento, segn la publicacin del sector Inside Market Data.

Tom Glocer, presidente ejecutivo de Reuters, quien liderar al grupo combinado, dijo que Thomson-Reuters tendr ingresos por ms de 11.000 millones de dlares, un 60 por ciento de su negocio de informacin financiera y de noticias, que se llamar Reuters, y un 40 por ciento de sus mercados legales, tributarios y cientficos, que se llamar Thomson-Reuters Professional.

Este es apenas el ms reciente episodio en el proceso de monopolizacin de los medios de comunicacin e informacin, casi siempre invisible a los ojos del pblico. Si en vez de la gran variedad de colores y formatos que vemos en los puestos de peridicos y revistas, en las libreras o en canales de televisin por cable, as como pelculas y grabaciones musicales en decenas de lenguajes, pudiramos ver en su lugar las firmas corporativas de sus dueos, el paisaje cambiara radicalmente con los nombres de unas pocas empresas multinacionales (a veces unos apellidos) que ahora dominan este campo.

Para el ao 2000, eran ocho las corporaciones transnacionales que regan los medios en el mundo, de apenas unas 50 que llegan a participar en el mercado global. Todas realizaron alguna fusin, siendo las principales las siguientes:

1989 Time Inc. / Warner Communications

1993 Viacom Inc. / Paramount Communications

1995 Walt Disney Co. / Capital Cities/ ABC

1996 Time Warner / Turner Broadcasting

Viacom Inc. / Blockbuster Entertainment

1998 MCI / World Com Sprint

1998 SBC / Communications Ameritech Corp.

1999 ATT / Media One Group

1999 ATT / TCI Tele-Communications Inc.

1999 Viacom Inc. / CBS Corp.

2000 AOL / Time Warner

2000 Vivendi S.A. / Seagram S.A.

Tambin se debe resaltar, que no se trata de galaxias solitarias en el espacio de la comunicacin sino de todo un crtel. Cada una de estas ocho megacorporaciones tiene acciones o acuerdos con por lo menos seis de las otras. Es decir, no son realmente competencia: gane quien gane, todos ganan.

En la lista de las 50 grandes transnacionales de la comunicacin y la informacin, de dudoso honor para sus integrantes, aparecen cuatro grupos latinoamericanos: Clarn - Argentina; Cisneros Venezuela; Globo Brasil; y Televisa Mxico

Veamos un solo caso, como ejemplo del control oligoplico que ejercen estas empresas: Luego de su fusin, Time Warner y AOL controlan 28 Editoriales de libros, 38 Canales de Televisin (entre estos HBO, Cinemax, CNN, Cartoon Network y TNT), 15 empresas de Produccin y distribucin de televisin, 79 Revistas, adems de diversos sitios de Internet (como AOL, Cumpuserve y Netscape), 170 tiendas de productos Warner en 30 pases, parques recreativos, 2 productoras cinematogrficas, y servicios telefnicos y de seguridad residencial y comercial por monitoreo.

Esquemas similares se imponen en cada uno de los pases latinoamericanos, donde unos pocos grupos dominan totalmente el mbito comunicacional.

De qu democracia, de qu diversidad en el pensamiento se puede hablar ante semejante panorama? Lo que impera hoy en el mundo es una feroz dictadura meditica, la principal y ms contundente herramienta en la guerra imperialista por el control y el dominio de nuestras mentes, nuestros deseos y nuestros valores. Dijo el gran luchador sudafricano Steve Biko, que "El arma ms potente en manos del opresor es la mente del oprimido".

Es por ello que todas estas corporaciones mundiales ambicionan controlar cada paso del proceso informativo, desde la creacin del "producto" hasta los distintos medios a travs de los cuales la tecnologa hace llegar los mensajes al auditorio. "El producto", son las noticias, la informacin, las ideas, el entretenimiento y la cultura popular; el auditorio es el mundo entero.

Podemos decir, entonces, que la realidad puesta en evidencia en 1980 por el Informe McBride, que desmont la falacia de la libertad de expresin y la mostr como una institucin de control de la dictadura meditica de las corporaciones, es ahora mucho ms grave y de mayor alcance: nmeros en mano, podemos constatar que, hoy, el 85% de los contenidos a los que tiene acceso la poblacin del planeta est en manos del complejo financiero de EEUU. Y la mayora de productos nacionales repiten las mismas frmulas, amplifican los valores capitalistas y consumistas y repiten sus posiciones ideolgicas.

Veamos algunos otros datos contundentes:

Los 8 estudios cinematogrficos ms grandes de Hollywood se reparten el 85% del mercado mundial de cine (ocupan 98% de la oferta en Amrica Latina).

4 corporaciones estadounidenses se reparten el 85% del mercado mundial de la edicin de discos.

De los 10 escritores ms traducidos en el mundo, 9 son de habla inglesa.

A su vez, EEUU tiene un sofisticado sistema de proteccin en materia cultural: apenas importa en este sector un 2% de su consumo total.

Ya el Informe McBride sealaba que la industria de la comunicacin est dominada por un nmero relativamente pequeo de empresas que engloban todos los aspectos de la produccin y la distribucin, estn situadas en los principales pases desarrollados y sus actividades son transnacionales. Nada ha cambiado desde entonces.

Es plenamente vigente la denuncia realizada en Argel, en 1973, por el Movimiento de Pases No Alineados, cuando subrayaba que "La accin del imperialismo no se ha limitado a los dominios poltico y econmico, sino que comprende igualmente los dominios cultural y social, imponiendo as una dominacin ideolgica extraa a los pueblos en vas de desarrollo".

Para transformar esta situacin, McBride propona un Nuevo Orden Mundial de la Informacin y la Comunicacin, que acabara con las asimetras en el flujo informativo entre el primer y el tercer mundo y a lo interno de las naciones, y que garantizara la igualdad en el acceso y difusin de la informacin y el compromiso de los pases ms poderosos para revertir esta situacin de inequidad en la comunicacin. Este Nuevo Orden, basado en la igualdad de condiciones, deba contribuir al desarrollo de las naciones y pueblos.

Aunque concordamos con el objetivo, nos parece inviable el mtodo de cambios jurdicos que propone el Informe McBride para tal fin: los monopolios comunicacionales son producto, en primer lugar, de la propia dinmica capitalista, que inevitablemente conduce a la concentracin del capital en pocas manos, como ya lo explicaran Marx, Lenin y, sobre todo, Rosa de Luxemburgo. En segundo lugar, porque esos monopolios comunicacionales son herramientas indispensables para la dominacin imperialista y, evidentemente, el imperio no renunciar a ellas pacficamente.

Como dijera Emir Sader: El orden capitalista requiere el silencio de los discursos alternativos, requiere que todos los que se manifiesten, lo hagan dentro del universo de sus discursos, en sus trminos y sus alternativas, es decir, dentro del sistema de poder que dirigen.

Adems, estas grandes corporaciones mediticas no son independientes: operan polticamente al servicio de los intereses de los grandes grupos econmicos que los controlan. No hay libertad de expresin de la sociedad, sino libertad de manipulacin para los propietarios de los medios, que actan en razn de los intereses de las corporaciones que los dirigen.

Por eso, es insuficiente analizar el monopolio de medios slo desde la perspectiva de la concentracin meditica y de su impacto sobre el acceso a la informacin. Cuando se lucha contra la concentracin de medios no se adversa slo al conglomerado de canales, radiodifusoras y prensa, se adversa la corporacin industrial y financiera que soporta y defiende el monopolio y el conjunto de intereses. Se adversa a las grandes potencias.

Los monopolios de la comunicacin son estrategias complementarias orientadas a garantizar el control de los mercados, pero tambin de las sociedades, los procesos sociales, polticos, econmicos, los gobiernos, las mentalidades.

Con mucha claridad, seal Alfredo Jalife-Rahme que "Una televisora es un proyecto poltico de la ms alta jerarqua, en el que se juegan los destinos de las naciones."

Los medios hegemnicos desinforman y desactivan la capacidad de interpretacin crtica de la realidad. Descomponen culturas e identidades, porque promueven valores ajenos a las culturas propias, reproducen valores y modelos de los pases hegemnicos, buscan convertir al espectador en mero consumidor. Desarticulan, separando los intereses de los trabajadores, de los pueblos y de los movimientos sociales.

Es por ello que consideramos esencial entender que estamos inmersos en una Guerra, una guerra de liberacin ante el proyecto hegemnico imperialista, en la cual la comunicacin es uno de los principales campos de batalla.

En el estadio actual de la globalizacin la estrategia comercial es la guerra, las tropas imperiales son la plantilla laboral de la empresa, la direccin es el gobierno imperial tomado por las corporaciones. El objetivo es movilizar al aparato blico, cuya meta es la dominacin del territorio y sus habitantes, el control de los recursos.

Para ello, hay que garantizar el control de la informacin. Cuando el imperialismo toma la decisin de aniquilar la soberana de los pueblos, tambin aniquila sus medios de comunicacin, o los medios independientes. Durante la Guerra contra Yugoslavia, bombardearon TV de Serbia; en Irak, asesinaron a periodistas y expulsaron a travs del gobierno de ocupacin a Al Jazeera; en Lbano, bombardearon la sede de TV Al Manar.

Como han venido denunciando desde hace ms de 20 aos diversos estudiosos, como Noam Chomsky y Howard Zinn, la estrategia estadounidense de agresin a los pases que no cumplen sus designios, se construye necesariamente a partir del control de la opinin de los ciudadanos de ese pas.

Para Estados Unidos, la primera accin de cualquier guerra se inicia en sus laboratorios de control de la opinin. Eso ya lo saban desde el siglo XIX, cuando invadieron Cuba, y, hasta Vietnam, nunca fueron derrotados en su control de las mentes de los propios ciudadanos estadounidenses.

EEUU siempre prepara sus invasiones con una fiera campaa de propaganda, enfocada en alguna idea-fuerza que, tras una larga reiteracin, produzca las condiciones necesarias para controlar las mentes y voluntades de sus ciudadanos.

Esta estrategia fue utilizada en varias ocasiones para justificar la intervencin norteamericana: Invasin a Cuba en el siglo XIX, bajo la justificacin de la barbarie espaola contra mujeres indefensas que llegaban a Nueva York denunciando tal barbarie, aunque para declarar la guerra tuvieron que provocar o aprovechar la voladura y hundimiento del Maine responsabilizando a los espaoles. Durante la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos moviliz sus recursos propagandsticos para poder justificar ante su pueblo su participacin en la guerra, as que, de pronto, empezaron a llegar cables con fotografas de nios belgas maltratados por los malvados alemanes. En Vietnam fingieron el ataque a uno de sus barcos. A la Democracia Popular en Chile del compaero-presidente Allende la sometieron a una brutal y abierta campaa de destruccin informativa y guerra sucia que abon el estado de nimo de la opinin pblica chilena y mundial para el golpe fascista de Pinochet, y en dicha estrategia se explotaron hbilmente los sentimientos conservadores de un sector de la clase media y de los empresarios chilenos. A la Nicaragua sandinista la sometieron a un asedio constante, mientras la propaganda sealaba que este pas era un peligro para la Seguridad Nacional de EEUU. En Granada, la propaganda se enfoc en un aeropuerto civil necesario para incrementar las demandas del turismo, como efectivamente hoy lo hace; esa obra, que construan trabajadores cubanos y era financiada por varios pases europeos, algunos de ellos aliados de EEUU, fue la excusa perfecta para atacar a esa pequea isla, que segn la propaganda imperialista, atentaba contra la Seguridad Nacional de EEUU.

Es la misma estrategia que han aplicado contra Venezuela, junto a sus lacayos locales, hasta el punto de tratar de justificar el golpe de abril 2002, el sabotaje petrolero 2002-03, las guarimbas y todo tipo de agresin al gobierno revolucionario. Ahora mismo, a raz de la soberana decisin del Estado venezolano de no renovar la concesin a una televisora que slo ha servido a los intereses del ms inhumano capitalismo, a los intereses de las transnacionales y sus socios locales de la oligarqua criolla, Venezuela se enfrenta a una feroz campaa satanizadora en los medios de comunicacin masiva nacionales e internacionales.

Qu hacer frente a esto? Retomando una idea expresada anteriormente, confrontemos esta problemtica en trminos de una guerra de liberacin, en la cual debemos colocar todos nuestros esfuerzos y capacidades.

En palabras de Michell Collon, Es necesario organizar un frente antiimperialista, para defender la soberana de los pueblos y organizar una red internacional de contrainformacin para desbaratar las mentiras que monta el imperio. Ms an, suscribimos el llamado de Fernando Buen Abad de generar un Nuevo Orden Socialista Mundial de la Informacin y de la Comunicacin, acorde con los retos polticos, econmicos e ideolgicos que se han venido trazando en primera instancia- los pueblos de buena parte de Amrica Latina y El Caribe.

Dicho frente supone dos aspectos complementarios, sin los cuales no podemos avanzar: por un lado, los instrumentos, los medios y la plataforma tecnolgica propia que nos otorgue real independencia (redes de transmisores, satlites, etc.), porque el dispositivo de dominacin del capitalismo se garantiza tambin por el monopolio de la tecnologa y el saber. Por otro lado, nuevos cdigos, nuevos lenguajes que nos permitan romper con los paradigmas mediticos construidos de acuerdo a los intereses de la fragmentacin y la desinformacin, es decir, formas que ocultan y desdibujan la realidad, descontextualizndola.

Bajo esta orientacin conceptual, en Venezuela se han venido desarrollando distintas iniciativas, desde las ms pequeas a aquellas de dimensin global. As, en el Gobierno Revolucionario se ha impulsado la Comunicacin Alternativa y Comunitaria, como una respuesta de nuestro pueblo al frreo monopolio y control de la informacin que ejercan (y en parte siguen ejerciendo) los grandes medios de comunicacin privados.

Contamos hoy con 193 medios de comunicacin comunitarios, habilitados por la Comisin Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), ente competente en materia de habilitaciones y administracin del espectro radioelctrico, y de cuyos informes se desprenden los siguientes datos de inters:

167 Habilitaciones corresponden a radios comunitarias;

26 Habilitaciones corresponden a televisoras comunitarias;

El rea de cobertura de los 193 medios comunitarios habilitados, es de 241 parroquias, ubicadas en 116 de los 335 municipios que tiene el pas;

La poblacin con acceso a estos medios es de 11.962.227 habitantes, lo que representa un 46,08% con respecto al total nacional y,

Los medios habilitados cubren una superficie potencial de 175.889 Km2, lo que representa el 19,19% de la superficie nacional.

Igual dinamismo y crecimiento se presenta en el sector de los medios impresos y digitales. Cientos de peridicos, boletines, tabloides, pginas Web, blog y listas de correos, surgen y desaparecen en el contexto nacional, regional y local. Son mltiples los perfiles de estos medios: peridicos dedicados al tema de la mujer, indgena, poltico, cultural, obrero, campesino. Actualmente, se editan sistemticamente 164 medios impresos y estn activos 117 medios digitales.

Estudiosos e investigadores, han calificado esta proliferacin de medios populares en Venezuela de fenmeno indito. Tal como lo explica el profesor Earle Herrera, Los medios alternativos y comunitarios han brotado como flores silvestres por todo el pas.

Desde el Estado, se ha modernizado la plataforma tecnolgica del principal canal (VTV), que en los gobiernos anteriores se llev a una total destruccin con miras a su privatizacin. Se cre hace ya tres aos una televisora cultural-participativa de nuevo tipo, VIVE, y actualmente se est trabajando en el lanzamiento de un nuevo canal bajo el concepto de servicio pblico, TVES.

Esfuerzos similares se aplicaron en materia radial, con RNV, que muy ponto lanzar un nuevo proyecto continental, RadioSUR.

En paralelo, junto a otros pases de Nuestra Amrica, especialmente Cuba, se impuls en 2005 la creacin de teleSUR, iniciativa de alcance mundial de la cual forman parte, por ahora, adems de Venezuela y Cuba, Argentina, Bolivia y la recientemente incorporada- Nicaragua, con la finalidad de reivindicar el protagonismo de los pueblos del Sur en el panorama informativo dominado por el Norte.

Luego de ao y medio de operaciones, teleSUR, con doce corresponsalas en el continente, con la puesta en marcha de la seal para Europa prevista para los prximos meses, ya comenz a romper el monopolio informativo del norte, construido durante dcadas. Hoy teleSUR es, precisamente, la demostracin de la factibilidad de un medio alternativo al mensaje hegemnico del Norte. Un medio masivo y no marginal.

En los prximos das, impulsada por el recin creado Ministerio del Poder Popular para las Telecomunicaciones y la Informtica, estar en el aire la seal de ALBA TV, un canal alternativo de alcance latinoamericano. Se trata de una red internacional de televisoras comunitarias y movimientos sociales, indispensable para el xito de la integracin latinoamericana.

En una primera etapa saldrn al aire a travs de la seal de VIVE TV, y para septiembre ya esta televisora comunitaria latinoamericana podr bajarse directamente del satlite.

Pero esto no es suficiente, ni nacional ni internacionalmente. A lo interno, sigamos profundizando en la democratizacin del espectro radioelctrico, en la transferencia del poder comunicacional a las comunidades y en la generacin de medios del Estado con nuevos cdigos y nuevos lenguajes.

Bajo la certeza de que la gran mayora de los medios privados tal como lo han demostrado reiteradamente- seguirn saboteando la gestin revolucionaria, para servir a la oligarqua y los intereses imperiales, avancemos entonces a su nacionalizacin progresiva cuando se venzan sus concesiones o antes, si la situacin lo amerita- y entrega de los mismos a los consejos comunales, consejos obreros, comits de usuarios y productores independientes.

No nos llamemos a engao: enfrentamos medios que, como incluso lo ha reconocido un ente nada progresista como el Consejo de Asuntos Hemisfricos, son un cerrado monopolio en el que los dueos conservadores deciden qu puede ser discutido y qu ser ignorado en las autoritarias estaciones de televisin y radio... Para decirlo simplemente, se trate de lo que se trate, todo lo que hace Chvez est siempre mal.

Ya lo dijo el comandante Fidel Castro en su entrevista a Ramonet: Si usted llama libertad de prensa al derecho de la contrarrevolucin y de los enemigos de Cuba a hablar y a escribir libremente contra el socialismo y contra la Revolucin, calumniar, mentir y crear reflejos condicionados, yo le dira que no estamos a favor de esa libertad. () En esos medios libres, quin habla? De qu se habla? Quin escribe? Se habla lo que quieren los dueos de los peridicos o de las emisoras de televisin. Y escribe quien ellos deciden. Usted lo sabe bien. Se habla de libertad de expresin, pero en realidad lo que se defiende fundamentalmente es el derecho de propiedad privada de los medios de divulgacin masiva.

Esto no debemos perderlo de vista precisamente ahora, cuando nuestro pueblo opt claramente por el camino del socialismo, tal como se vio expresado en el resultado electoral del pasado 3D. Si hasta ahora los intentos de desestabilizacin han sido de la magnitud que todos conocemos, no esperemos menos en el futuro: ni el imperio ni el capitalismo se suicidan ni suben tranquilamente al cadalso.

En materia internacional, adems de seguir avanzando con lo ya existente, debemos construir nuevos mecanismos, nuevos instrumentos, tales como una o varias agencias de noticias del Sur, enlazadas, a su vez, con las iniciativas contrahegemnicas existentes, como Al Jazeera y Prensa Latina. Tenemos que construir y poner en funcionamiento satlites propios (Venezuela lanzar el satlite Simn Bolvar en 2008, pero es insuficiente), generar plataformas tecnolgicas de Internet que nos den real autonoma.

En concreto, tal como lo ha sugerido Buen Abad, hacemos un llamado a que de este evento nazca una Corriente Internacional de la Comunicacin hacia el Socialismo, que convoque a los cientos de miles de comunicadores de nuestro continente y el mundo, para generar una verdadera y gigantesca articulacin entre los distintos espacios y expresiones comunicacionales anti-imperialistas.

Las condiciones estn maduras, debemos actuar antes que se pudran. Lo nico que nos falta es atrevernos.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter