Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-05-2007

El pueblo judo, el sionismo y el problema de la justicia

Mark Braverman
Qumsiyeh: A Human Rights Web


 

Cuando yo era nio, en los aos 50, y concurra a una escuela juda en Filadelfia, solamos recibir pequeas cajas de cartn con una ranura para monedas, que eran distribuidas por la Fundacin Nacional Juda. En la cubierta se podan ver a personas hermosas y fuertes plantando rboles. Cuando la caja se llenaba la envibamos y a su retorno recibamos un certificado con nuestro nombre y una foto ms grande de un rbol que habamos plantado en Israel. Era divertido y nos daba una fuerte emocin yo estaba suspirando por una patria. Vi fotos de kibutzim (plural de kibuts -granja colectiva- n.del t.) y de naranjales que cubran los valles y soaba con ir all algn da...

Dcadas ms tarde, ahora ya un hombre de mediana edad, v fotos de mquinas israeles arrancando olivos de trescientos aos y a soldados israeles reprimiendo a los agricultores rabes desconsolados ante la destruccin de sus plantaciones. Viaj por Cisjordania tierra palestina ocupada por Israel- y vi las laderas de las montaas desnudas de rboles, listas para convertirse en asentamientos judos. Vi casas rabes demolidas y jardines arrasados para construir el muro de 8 m de altura que corta las ciudades y los poblados palestinos. Vi que esto no estaba bien. No me tragu la historia de que es una construccin para la defensa. Pude darme cuenta que esto es una mentira.

Cuando volv a los Estados Unidos y comenc a hablar de mi horror, tristeza y profunda consternacin por lo que haba visto, muchas de mis relaciones judas me dijeron que no debera hablar de esa manera, porque me convertira en un enemigo del pueblo judo y as estara abriendo el camino hacia un nuevo Holocausto. Muchos judos me dijeron que no estaba siendo leal con mi pueblo, que me haba pasado al lado palestino. Un estudiante para rabino inform a sus colegas de que, obviamente, yo me haba convertido al cristianismo enmascarado como judo con el fin de causar la destruccin del pueblo judo. Habl de mi experiencia en muchos grupos, casi siempre en iglesias. An no he hablado en una sinagoga. Estoy tratando de darle un sentido a todo esto y transitar un camino hacia delante. Esto es lo que he comprendido desde lejos.

La historia juda: la supervivencia y su sombra

El sionismo fue la respuesta al antisemitismo de la Europa cristiana. A pesar de la Ilustracin europea, fracas la aceptacin de permitir a los judos establecerse como grupo emancipado en la Europa de los siglos XVIII y XIX, y el florecimiento de polticas antisemitas en los finales del XIX y la primera mitad del XX, dieron nacimiento al sionismo poltico bajo el liderazgo de Theodor Herzl. El sionismo expresaba la soberana del pueblo judo para establecerse como nacin entre las naciones, con su propio territorio y el poder para alcanzar la autodeterminacin. Este es el por qu, desde los plpitos de las sinagogas, en las clases de historia juda, en las lecciones a los pequeos y en animadas discusiones sobre el problema palestino israel, se puede escuchar tan a menudo el prembulo a travs de las centurias, seguido de la descripcin del sufrimiento judo bajo las manos de sus opresores. An ms, es en nuestra liturgia, muy notable en la lectura de las pascuas judas. La supervivencia del pueblo judo, a pesar de constantes persecuciones, es nuestra cancin favorita est en nuestro ADN cultural, es el mantra de nuestra pertenencia-. Y cala profundo.

Esta caracterstica edel judasmo no es el producto de una aberracin cultural un defecto de carcter colectivo. Justamente, desarrollar esta particular forma de blindaje caracterstico ha sido la forma de supervivencia durante todos los aos de persecucin, marginacin y demonizacin. Hemos sobrevivido, en parte, gracias a la creacin de rituales, hbitos y actitudes de apartamientos, soberbia y persistencia que nos permitieron nunca olvidar, nunca bajar la guardia, y estar siempre orgullosos de nuestra tenaz vitalidad frente a aquellos que buscaron destruirnos. Cuando en nuestro moderno idioma litrgico hablamos del estado de Israel como el primer florecimiento de nuestra redencin, estamos reflejando la realidad de nuestra supervivencia, el significado de alcanzar la autodeterminacin poltica en el contexto de la historia juda. Es bueno haber sobrevivido.

Pero tambin debemos ver la sombra que se nos ha venido encima con esta historia. Nos hemos esforzado por ser los dueos de nuestro destino pero, una vez alcanzado esto, tambin debemos responsabilizarnos por nuestros actos y por las consecuencias de estas acciones. Siendo libres, tenemos libres elecciones. La tragedia de la historia de la dispora juda, tanto en nuestra propia narrativa cultural como en la realidad est enraizada dentro de la impotencia y la pasividad. El sionismo vino a enmendar esto, y sin lugar a dudas tuvo xito, mucho ms all de las expectativas de judos y no judos por igual. Pero si ahora nos volvemos esclavos de las consecuencias del empoderamiento, entonces no somos libres, as como no somos realmente libres. Particularmente, el holocausto nazi proyecta su sombra sobre nuestra historia moderna y la historia del Estado de Israel. La campaa nazi destinada a borrar al pueblo judo pas a formar parte de nuestra particular liturgia de destruccin juda, la forma en que nosotros como judos dimos sentido a nuestro sufrimiento incorporndolo en el contexto de la historia juda. Desde esta matriz de vulnerabilidad, victimizacin y sentido se levanta el grito sionista, nunca ms!. Pero el estado moderno, con las polticas que lleva a cabo en su afn de conservar nuestro pueblo y haciendo uso del holocausto como justificacin para acciones injustas, est traicionando el significado de la historia juda. No se puede alcanzar la propia liberacin, an desde el ms inenarrable infierno, oprimiendo a otro pueblo. An ms, en los tiempos de poder y autodeterminacin para los judos en Israel, afrontamos riesgos para nuestra idiosincrasia como pueblo que exceden con mucho los peligros fsicos que soport durante milenios de persecucin.

Israel y Palestina: la realidad parada sobre su cabeza

La tormentosa controversia que hoy se suscita en la cuestin Israel-Palestina una controversia que salpica a la comunidad juda de Estados Unidos tanto como a la sociedad israel- es una evidencia de ese riesgo La historia del conflicto y de los derramamientos de sangre entre el Estado de Israel, sus vecinos rabes, y los pobladores originarios de la palestina histrica es la de un inevitable y predecible resultado de la naturaleza colonialista de la empresa sionista. Aunque el sionismo, a diferencia de otros proyectos coloniales europeos, no fue originariamente dirigido hacia la ocupacin y explotacin de un pueblo sojuzgado los sionistas buscaban crear un refugio para s mismos- no por eso deja de ser un proyecto de ocupacin colonial. Lo que resulta extrao y misterioso es que en el actual discurso , los roles de los combatientes estn distorsionados: los judos estan retratados como las vctimas y los palestinos como los agresores. La verdad es que los palestinos son las vctimas: desposedos, inermes y doloridos. En todo caso, los judos se alzan victoriosos y con pleno poder. Los judos de Israel estn, con toda seguridad, aguijoneados por los actos de resistencia popular por parte de los palestinos. Pero en la perspectiva del balance de fuerzas actual, son nada ms que pinchazos. Al tiempo que esta resistencia, llena de la desesperanza y humillacin de un pueblo desplazado y ocupado, ha sido amplificada y explotada por las fuerzas polticas dentro y fuera de Palestina. Actos de resistencia tan espantosos como hombres bombas suicidas y el lanzamiento de misiles a travs de la frontera, no hacen peligrar la actual hegemona de Israel, su poder ni su seguridad. Las acciones de los hombres bomba suicidas son horrorosos y aterrorizantes. Pero es demasiado fcil y muy conveniente poner a un pueblo entero bajo este mismo patrn y esto es exactamente lo que se hace. La imagen de los palestinos como la de un pueblo violento, como terroristas empeados en la destruccin de Israel, no es real. La verdad es que a lo largo y a lo ancho, los palestinos son un pueblo paciente, pacfico y a este paso un pueblo enfadado, humillado y dolorido. Su pecado en los ltimos sesenta aos fue su relativa falta de organizacin efectivamente establecida por los ingleses durante los 30 aos de mandato- frente al muy altamente efectivo y organizado proyecto colonial sionista. Ellos estn pagando por esto ahora mientras transcurre el desmantelamiento de su economa y su infraestructura, y el continuo plan de descapacitar su liderazgo y su habilidad para gobernarse a s mismos. Israel continu con lo que los ingleses dejaron con mayor eficiencia y minuciosidad.

La discusin juda

Aunque es dolorosa y sumamente problemtica, veo la ferocidad y profundidad de la divisin que se da dentro de la comunidad juda en la dispora como una oportunidad para el dilogo. Este es un punto de crisis de reales proporciones para los judos, y debemos tomarlo seriamente. Debemos alentar esta discusin sentimos que esto es un peligro y lo ahogamos. Es nuestra responsabilidad como judos examinar nuestra clase de relacin con Israel mas que aceptar pasivamente la historia con la que fuimos alimentados por el oficialismo judo: las sinagogas, las federaciones judas, las organizaciones que hacen presin y el resto de los aparatos devotos de mantener las poderosas corrientes polticas y financieras que apoyan a Israel tanto desde el gobierno como desde fuentes privadas. Debemos examinar nuestras convicciones y sentimientos acerca de qu significa el estado para cada uno de nosotros personalmente, especialmente en relacin al antisemitismo. Por ejemplo, yo, como judo que vive en los estados Unidos, creo que el estado de Israel es importante para m como refugio si es que me sintiera inseguro o perjudicado en mi pas de nacimiento? Siento personalmente que la existencia de un estado judo es imprescindible forma parte de mi judeidad, es que por los valores religiosos y creencias que sostengo como judo? Creo que el mundo le debe un estado a los judos por las violencias y persecuciones que han sufrido durante centurias y cuya culminacin fue el holocausto nazi? Toas estas son preguntas importantes que se deben preguntar, confrontar y ser medidas a la luz de la realidad de los acontecimientos contemporneos. Ms lejos an, como judos de la dispora nos debemos preguntar de dnde nos informamos sobre la historia del Estado de Israel y de su actual situacin poltica. En qu servicio de informaciones confiamos, qu pginas de Internet visitamos. Qu sabemos sobre las discusiones que se llevan a cabo dentro mismo de Israel por estos das, ejemplificadas por el activo dilogo que se puede encontrar en las pginas del Haaretz , de las voces de las organizaciones que se oponen a la poltica del gobierno, y de los pasos acelerados que se vienen produciendo por historiadores judos israeles en la revisin del sionismo?

Debemos tener la voluntad de superar nuestra profunda negacin sobre la actual situacin y las injusticias que trajo el sionismo. Walter Brueggemann, el telogo protestante, en su trabajo sobre la imaginacin proftica, escribe acerca del llamado proftico que nos llama a lamentarnos y a llorar, que es la nica manera esperanzadora para entrar en una nueva y mejor realidad. En prrafos de Jeremas, solamente cuando estamos en capacidad para llorar, sobre nuestras propias quebraduras, y con la capacidad para enfrentar las implicancias del sufrimiento que hemos causado, podremos ser beneficiarios de la gracia de Dios. En otras palabras, debemos quebrar la negacin de lo que hemos hecho. La estructura de poder, por supuesto, tiene el cometido de lo contrario. El estado cuenta la historia de manera de envolver la verdad: Est hecho en nombre de la seguridad nacional Los otros son los terroristas, ellos son el obstculo para la paz.

Una particular forma solapada de negacin, en esta incapacidad de ver la realidad, es cmo algunos judos estn en desacuerdo con algunas de las acciones del gobierno de Israel mientras evitan por el momento confrontar los temas fundamentales de injusticia. Esto toma diferentes formas. La primera de ellas es la forma pragmtica del abordaje, que tambin puede ser considerada iluminacin para el propio inters. La ocupacin, hacia donde va esa interpretacin , fue un error. Es malo para Israel. Negarles a los palestinos la autodeterminacin y someterlos a la constante humillacin bajo una administracin militar produce odio y desesperacin, que luego se vuelca sobre los israeles en forma de violencia. Algunas organizaciones judas norteamericanas, con la esperanza de no ser marginadas por el liderazgo comunitario central, ser consideradas como propalestinas, adoptan esta posicin, ignorando la prctica de justicia. .. Dicen Israel debera espabilarse y cambiar sus polticas si es que quiere vivir en paz y limitar el drenaje econmico de un conflicto sin fin. En conversaciones formales con algunos judos norteamericanos que opinan de esta manera, algunos confesaron que su postura es realmente mucho ms extrema en lo que respecta a sus sentimientos sobre la poltica israel, pero que les parece importante arrancar de cuajo estas posiciones para alinearse estratgicamente y conservar la credibilidad con el oficialismo judo as como con los legisladores gubernamentales.

Una segunda forma de negacin, a mi entender ms seria y ms perturbadora, se puede encontrar en el llamado movimiento judo progresista. Haciendo una crtica a esta corriente del judasmo norteamericano, el telogo de la liberacin juda, Marc Ellis, advierte que mientras esta corriente del judasmo reconoce la validez de las aspiraciones de los palestinos, limita su visin crtica ya que acepta la necesidad de estos mismos judos conservadores como la solucin de la historia juda. Esta visin admite la necesidad de justicia, que no siempre concuerda con el principio fundante de reconocimiento del derecho a una patria juda histrica en Palestina. Si tan solamente pudiramos ordenar este sucio asunto de la ocupacin, dice esta gente, las cosas se ordenaran correctamente, y podramos disfrutar del pas con la conciencia limpia. Esta actitud limita el discurso a las acciones post 1967 negando la historia de desplazamientos anteriores a esa fecha. Ms an, las organizaciones de judos progresistas se niegan a la discusin de la Nakba, palabra rabe que significa catstrofe, usada para describir la limpieza tnica que signific el desarraigo de cerca de 750 000 palestinos de su tierra histrica cometida por las fuerzas militares israeles entre 1948 y 1949. Ms bien judos que se denominan progresistas se irritan cuando otros compaeros colegas intentan abordar el tema. Finalmente, esta visin evita la cuestin fundamental que es cmo un estado judo, fundado como abrigo y como patria para los judos, puede ser una real democracia, con provisin de justicia e igualdad de tratamiento para sus ciudadanos no judos. Evita todo lo relacionado pero igualmente fundamental tema de la demografa la cuestin que fundamentalmente rige, por sobre todas las dems, la poltica exterior del estado israel y que alimenta el actual conflicto, poltica y militarmente. Dentro de todo este panorama, los judos que viven fuera de Israel estn atravesados por un amplio espectro de opiniones que van desde las oficialistas hasta las progresistas y que mientras soslayen esas cuestiones, estarn lejos de una solucin.

Esta negacin de aceptar las consecuencias de las acciones judas de antes y despus de 1948 entre Israel y Palestina, as como el lamento continuado sobre la particular tragedia juda es lo que hoy estamos padeciendo como judos. El retorno a los lmites previos a 1967 (como si esto alguna vez pudiera suceder) no har que las cosas mejoren. No har de Israel una sociedad justa respecto de sus ciudadanos palestinos. No borrar el padecimiento de los palestinos que fueron desplazados fuera de sus ciudades, pueblos y comunidades en 1948. No pone el tema de justicia como prioritario. Por el contrario, prima el inters de Israel, y promueve la supremaca, la titularidad y el paternalismo de los judos sobre los habitantes originarios no judos de la Palestina histrica, sin importar en qu lado de las fronteras habiten cuando se llegue finalmente a un acuerdo poltico. Compra nuestro derecho a sentir horror por los crmenes pasados y el padecimiento actual. Tapa nuestro propio grito de dolor sobre nuestros pecados y crueldades. Aplasta la agona de confrontar las contradicciones y dilemas existenciales. Bloquea la discusin. Cierra nuestros corazones.

Conclusin: cristianos, judos, antisemitismo y nuestra responsabilidad

El tema del antisemitismo es complejo y profundamente metido en dos mil aos de historia occidental. Entre los telogos cristianos y lderes religiosos , el concepto de separacin que estn encarnados en los gospels y que reemplazan al judasmo como el plan de Dios para la especie humana- vino a ser el Gran Cuco. El argumento, bien sostenido por la historia, es que esta idea. Desarrollada en las primeras centurias despus de Cristo y el advenimiento de la fe y la doctrina cristianas, allan el terreno para el antisemitismo. Pero en su celo por corregir las injusticias del pasado y pretendiendo hacer el efecto contrario al antisemitismo, los lderes y pensadores cristianos corren el peligro de perder de vista un importante aspecto del pensamiento primitivo del cristianismo. En su reformulacin de la relacin de Dios con la humanidad, el cristianismo produjo una revolucin cuando cambi el concepto de Israel de lo tribal a lo comunitario. En la formulacin del cristianismo sobre el compromiso de Dios con la humanidad a travs de su eleccin por la descendencia de Abraham, a quien se le asign un rol especial en la historia, se transform en un Dios amante de la humanidad con una invitacin ilimitada para formar parte de la comunidad espiritual universal. Esta fue una enorme contribucin, un gran paso hacia delante de especial relevancia en nuestros das , el desafo del asunto de las religiones para cambiar de la Constantinizacin, el poder puesto en la unicidad religiosa, al compromiso con la diversidad, los derechos humanos y la justicia. La opcin entre una religin basada y consorte del poder poltico y la opresin y otra afianzada en el concepto de comunidad es algo que se debe encarar en todas las profesiones religiosas. Judos y cristianos deben hablar sobre esto, y junto con sus colegas y amigos cristianos deben confrontar juntos lo que debera ser el principal desafo de estos tiempos. Estamos soslayando esta discusin y esto es un peligro.

A nuestros hermanos y hermanas cristianos les digo , sin sentirse culpables de antisemitismo-, no les otorguen a los judos un pase libre. No confundan antisemitismo con la crtica a Israel, y de esta manera no permitiendo a los judos responsabilizarse de su acciones y elecciones, como parte de la comunidad humana, como individuos y como estado entre las naciones. No cometan este error an con el riesgo de ser etiquetados de antisemitas, porque se comete una falacia nociva. Como judos buscamos una poltica de autodeterminacin y la obtuvimos. Ahora debemos conducirnos de acuerdo a principios de justicia y en concordancia con las leyes internacionales como una expresin universal de acordar bajo principios de justicia. Como judos, nos enfrentamos diariamente con esta opcin siendo testigos de las ilegales y opresivas acciones a las que somete el estado de Israel al pueblo palestino y no elegimos de qu lado ponernos. El poder poltico representa un poderoso desafo en los valores. Los profetas lo saban bien, hablaban continuamente de esta verdad en las estructuras de poder de sus tiempos. Al apabullado y exiliado pueblo de sus tiempos el segundo Isaas, deca que la redencin y el bienestar estaban por venir, pero solamente cuando el pueblo acumulara la sabidura divina de su sufrimiento. A mis correligionarios en Israel y Estados Unidos, les digo que en ltima instancia sobreviviremos como pueblo tanto como el alcance que tendremos para entender que nuestro propio sufrimiento nos sirve para hacernos parte de la humanidad, y por responsabilizarnos del sufrimiento donde y cmo ocurra. Fue Roberta Feuerlicht, la tica escritora juda que escribi: el judasmo sobrevivi centurias de persecucin sin un estado; debe aprender ahora a sobrevivir a pesar del estado.

Mark Braverman vive en Bethesda, M.D. Es miembro de las Voces Judas por la Paz y activa en el Espacio de Socios para la Paz y en la Alianza Interreligiosa de Washington Washington para la paz en el Medio Oriente.

Contacto: [email protected]



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