Portada :: Cultura :: Eva Forest, in memorian
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-05-2007

ltimo adis a la escritora, editora y siempre activista
Eva Forest habita ya para siempre las aguas de la baha de Txingudi

Martin Anaso
Gara


Las cenizas de Eva Forest fueron aventadas ayer en la baha de Txingudi, junto a la que la activista y escritora ha vivido con su familia los ltimos treinta aos. Previamente, numerosas personas participaron en un acto de homenaje celebrado en Hendaia. Un acto lleno de momentos emotivos en el que todos los participantes, incluido Alfonso Sastre, pusieron de relieve el compromiso que ha caracterizado la vida de Eva Forest.

 

Cuando lleg su turno, Alfonso Sastre, que sigui todo el homenaje en pie, arropado por sus familiares, subi las escaleras del estrado ayudado por su hijo mayor, Juan. Su intervencin fue breve, tan emotiva como serena, y, adems, hizo que la sonrisa aflorara irremediablemente en los labios de las numerosas personas que se dieron cita ayer en el viejo puerto de Kaneta para dar el ltimo adis a Eva Forest.

A principios de abril -dijo Sastre- ya se haba detectado el tumor asesino, pero a Eva lo que le preocupaba era lo que pasaba en Irak, en Venezuela, en Bolivia, en Cuba, la tortura espaola, la muerte civil de la izquierda vasca, la salud de Fidel. Y, entonces, yo le felici el 79 cumpleaos con unos versitos que le hicieron rer, que para algo tiene que servir la literatura algunas veces. Ha sido una de nuestras ltimas fiestas. Y, seguidamente, los ley: Bajo esta luz celeste/ sol abrileo/ yo estoy pensando en Eva/ pero Eva, en Evo.// Y en ciertas cosas/ que pasan en Bolivia/ junto a las rosas//. Pienso en su cumpleaos/ y en que ella suba/ al pdium de los tiempos/ pero ella, en Cuba.// Cul es su vela?/ la salud de Fidel/ y Venezuela.// Pienso en sus primaveras/ y en lo que sabes/ y en levantar las copas/ pero ella, en Chavez.// Codo con codo/ decirle algo a sus aos/ pero no hay modo.

Todos sabemos -prosigui, ya en prosa- que Eva va a estar siempre con nosotros, siempre; y nosotros con ella. Gracias.

Despus, en medio de los aplausos y a los sones de Batasuna, interpretada por txistularis, Sastre acompa las cenizas de quien ha sido su compaera durante cincuenta aos. Desde la orilla vio, primero, cmo eran introducidas en una embarcacin engalanada con una ikurria y la estrella roja de cinco puntas con los bordes redondeados, y, despus, aventadas en mitad de la baha por su hija Eva, mientras los congregados entonaban unos versos de homenaje escritos por Fito Rodriguez, as como la Internacional y el Eusko gudariak, al tiempo que arrojaban rosas, lirios o crisantemos al agua. Desde luego, ayer no faltaron flores, incluidas las entrelazadas en coronas remitidas por el ministro de Cultura de Cuba, la Repblica Bolivariana de Venezuela o tus amigos de la resistencia iraqu, as como un ramo de claveles blancos con el bietan jarrai.

Entre las personas reunidas ayer haba muchas conocidas, entre ellas, miembros de la izquierda abertzale, como Juan Mari Olano, Joseba Alvarez, Karmelo Landa, Tasio Erkizia, Periko Solabarria o Eugenio Etxebeste, pero tambin de diversos mbitos de la cultura, como el cineasta Antxon Ezeiza, el actor Ramon Agirre, el escultor Juan Gorriti, el escritor Txillardegi o el profesor Jos Angel Ascunce, as como el director de GARA, Josu Juaristi.

El homenaje se inici poco despus de las 11.30, cuando las cenizas de Forest, procedentes de Hondarribia, fueron desembarcadas en Kaneta, recibidas con un aurresku, bailado por jvenes con estrellas rojas en el pecho, y trasladadas hasta el estrado, engalanado con una gran foto de la escritora, recientemente tomada en su casa de Oilar-Enea, en Hondarribia, y las banderas de Euskal Herria, Catalunya, Cuba, Venezuela, Irak, Nicaragua, Bolivia y del movimiento pro amnista.

Un modo de hacer especial

Jon Maia, quien actu como presentador, fue dando paso a las diversas intervenciones. Una de las primeras fue la de Joxe Manuel Pagoaga, Peixoto, quien subi al estrado ayudado por Pablo Sastre. Fue en 1967 -record en euskara- cuando Eva vino por primera vez a Euskal Herria para informar sobre una persona que haba sido gravemente torturada. Entonces adquiri conciencia de Euskal Herria, y el histrico refugiado arrasatearra destac el papel que, sin duda, en esa toma de conciencia jug Argala.

La tortura la indignaba, pero no era su nico mbito de lucha -subray-. Eso s, tena un modo especial de hacer las cosas: cuando se opona a algo, trabajaba con todas sus fuerzas a favor de algo; para oponerse al franquismo, puso todas sus fuerzas a favor de Euskal Herria, y, cuando digo Euskal Herria, hay que entender todos los pueblos sometidos del mundo.

Se nos ha ido la amatxi; cuntos caminos nos ha dejado abiertos, paso a paso, palabra a palabra. Si de la forma de hacer de Eva hemos aprendido algo, nos toca coger el testigo y seguir adelante, concluy Peixoto, visiblemente emocionado.

Seguidamente intervino Manolo, a quien Maia, deliberadamente, present con un escueto un amigo de Madrid. El orador record que fue en los 60 cuando tuvo la suerte de conocer a la familia Sastre-Forest. Con Eva aprendimos que lo importante era ser solidarios, y para ella la solidaridad no era hablar de un tema, sino inmediatamente adquirir un compromiso: si haba una lucha justa, haba que pasar a la accin. Deca: `Para qu discutir tantas teoras? Esto es justo, por tanto, adelante. Y fue as como nos encontramos por primera vez con la lucha del pueblo vasco.

Llamando la atencin sobre las banderas del estrado, record que algunos apuntaban que era incongruente que los internacionalistas apoyasen causas nacionalistas. Eva replicaba con nitidez: `Cmo puedes ser internacionalista si no defiendes tu cultura y tu tierra?'. Y es que algunos defendan el derecho de los pueblos a decidir y organizarse, pero lejos, cuando, en realidad, era algo que tenamos a 300 kilmetros de Madrid, y no lo queran ver. Sin embargo, algunos lo comprendimos de una vez y para siempre: hay que ser solidarios con los pueblos que luchan.

Manolo record su ltima conversacin con Forest, ya en el hospital, y concluy: Os aseguro que se ha ido convencida de que merece la pena luchar.

La ltima intervencin, previa a la de Sastre, fue la de la actriz Zutoia Alarcia, quien ley un texto de la propia Forest sobre un sueo hecho realidad: Hiru. En un pequeo pas en medio de dos poderosos estados -deca Forest-, proponerse crear un espacio de publicaciones que ayuden a entener mejor el mundo no deja de ser un quijotesco gesto. Pero tenamos claro que el libro no es una mercanca ms, sino un arma muy poderosa para ganar parcelas de conocimiento y libertad. Lo que ms nos preocupa es seguirle el rastro al imperialismo y analizar su capacidad de destruccin para la naturaleza y para la vida humana. Es el gran monstruo que slo se podr destruir con nuestra inteligencia. El gran laboratorio es Irak y la gran esperanza, Amrica Latina.

El acto cont tambin con otros ingredientes, como una ezpata-dantza rematada puo en alto, la txalaparta de Joan Mari Beltran, un joven que interpret Te doy una cancin de Silvio Rodrguez o la lectura de una nota de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, de la que formaba parte Eva Forest, remitida desde Caracas. Con mucho dolor -deca, entre otras cosas- recibimos la noticia de la partida de una gran amiga, Eva Forest; ms que amiga era como el corazn del mundo.



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