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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-05-2007

Homenaje de Euskal Herria a Eva Forest

ngeles Maestro
Rebelin



 

Acabo de volver a casa despus de asistir al homenaje a Eva Forest en Hendaya y de haber vivido uno de los das ms intensos de mi vida.

Su pueblo, sus amigos y amigas, sus gentes, han organizado y nos han hecho participar en la despedida ms viva y ms entraable que cabe imaginar: la que ella merece.

En el puerto de pescadores de Hendaya, al borde de la ra, frente al mar se levantaba un pequeo escenario, cuyo fondo estaba tapizado por las banderas de los pueblos cuya lucha antiimperialista Eva ha hecho suya: Cuba, Vietnam, Venezuela, Iraq, Bolivia, Yugoslavia, Colombia , y tambin la bandera roja y negra, anarquista, que marc la lucha de su padre y que marc los primeros pasos de la conciencia de clase de una comunista. A la izquierda apareca una hermossima foto reciente de Eva sonriente, tranquila y al mismo tiempo con esa luz profunda e inquieta en los ojos de quien sabe tanto, y tiene tanto por hacer.

Ha sido un da extrao de mayo, con la primavera estallando en el campo, pero nublado y fresco. El acto comenz con las palabras en euskera de Ion Maia, bertsolari, autor de uno de los textos ms hermosos que permiten comprender y vincular la lucha del pueblo vasco con la resistencia antifascista y la lucha revolucionaria de los pueblos del estado espaol http://ehak.blogspot.com/2005/04/tierras-vascas-abuelo.html

Llegaban en ese momento los nietos de Eva Forest y de Alfonso Sastre en una barquita, en la que ondeaba la ikurria, con las cenizas de Eva desde Hondarribia, al otro lado de la ra, desde su casa. Les recibieron all un grupo de jvenes que al son de la msica, ejecutaron una danza que transmita la sensacin de energa y de vitalidad; de recibimiento combatiente de los jvenes, a una luchadora. El cortejo juvenil con la vasija de sus cenizas avanz hacia el lugar del acto acompaado por los aplausos emocionados de los cientos de personas all reunidas.

Con la sencillez de quien refleja la verdad, se recorri la vida de una combatiente comunista que hizo suya la lucha antiimperialista de los pueblos , y como expres Manolo Espinar, ella que no era vasca entendi que no era lcito solidarizarse con causas legtimas por las que se peleaba a miles de kilmetros sin hacerlo con la lucha del pueblo vasco por su identidad y sus derechos. Manolo destac que Eva, ante los debates que tantas veces esterilizan y bloquean a la izquierda, siempre exiga y llevaba a cabo la accin solidaria con los que luchan.

Se habl de su gran apuesta, la editorial Hiru. Con palabras suyas, directas y entraables, se calific el enorme trabajo- una ruina en trminos econmicos como apuesta por ofrecer herramientas de lucha, por aportar instrumentos tericos y polticos contra la ignorancia y la confusin.

Un cantautor, siento no recordar el nombre, nos trajo las palabras y la msica de Silvio Rodrguez de: "Te doy una cancin ". Escuchar "miro un poco afuera y me detengo, la ciudad se derrumba y yo cantando... te doy una cancin como un disparo, como un libro, una guerrilla, como doy el amor", cobraba realidad para Eva, para tantos y tantas que siguen luchando en las condiciones ms duras, hacindonos presente el enorme caudal de amor y de esperanza que late en la resistencia de los pueblos.

Alfonso Sastre, su compaero del alma, subi bien entero, con la fuerza estremecedora de quien sigue en la lucha, de quien ha compartido tantas batallas con ella y , que con ese precioso bagaje va a continuar, y nos recit un poema que le hizo en su 79 cumpleaos, cuando ambos saban que tena un tumor cerebral maligno. Sus palabras, que tuvieron la gran virtud de hacerla reir ojal las pudiera transcribir decan "mientras yo pensaba en Eva, ella estaba pensando en Iraq, en Chaves, en Evo Morales, en Fidel". Nos transmiti, palpitante, el testimonio y el llamamiento a seguir luchando de la Eva viva, con el requerimiento acuciante, insoslayable de quien nos interpela directamente, de quien ha empleado todas sus energas, toda su vida, en la lucha.

Al final, el largo cortejo de [email protected] que all estbamos, acompa la vasija con sus cenizas, que fueron vertidas al mar, en la ra que une Hondarribia, su casa, y Hendaya, en medio de los territorios que constituyen Euskal Herria. Con el corazn en la garganta, mientras las cenizas de Eva se esparcan en el mar son un hermoso cntico en euskera que yo no conozco, y despus con suavidad y con firmeza, bajo las nubes y con el viento del norte soplando con fuerza, cantamos la Internacional y el Eusko Gudariak.

Al terminar, en una carpa de la sociedad gastronmica de Hendaya bebimos vino y comimos pinchos, hablamos con los amigos y amigas, abrazamos con toda el alma a Alfonso y a sus hijos, supimos que Hiru sigue adelante y sentimos con toda la fuerza de lo que es verdad que Eva sigue viva porque su muerte se inscribe en la lucha de su pueblo, de todos los pueblos del mundo, y que por ello, Eva Forest, como los y las grandes combatientes, sigue viva.

 

En su honor, transcribo un texto de los autores uruguayos Carlos M Gutierrez y Guerra que dice:

 

Mi tumba no anden buscando

Porque no la encontrarn.

Mis manos son las que van

En otras manos tirando,

Mi voz la que va gritando,

Mi sueo el que sigue entero,

Y sepan que slo muero

Si ustedes van aflojando,

Porque el que muri peleando

Vive en cada compaero.

 

 

Madrid, 27 de mayo de 2007


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