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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-05-2007

Encrucijada

Daniel Garca Santos
CubaLiteraria

Intervencin en el panel Escritores y Mercado en Iberoamrica dentro del espacio Ciclos en Movimiento, del Centro Cultural Dulce Mara Loynaz


He tratado de imaginar el drama de un escritor que, condicionado por circunstancias perentorias, flexibiliza la tica de su vocacin para encontrar un lugar en ese espacio de exigencias que convencionalmente se denomina el circuito editorial o el mercado del libro que, como conocemos, en el caso de Iberoamrica, se encuentra dominado por unos pocos emporios que, de acuerdo con objetivos bien definidos, fomentan la internacionalizacin de la literatura, los autores y los destinatarios. Para qu y para quin se escribe? Responder a este dilema presupone una toma de partido, que en algunos casos, como ese escritor cuyo drama imagino, significa ceder a las urgencias que impone la realidad material dentro de la cual escribe. Esto es, decidir, entre la literatura y el mercado, a favor de las concesiones que impone este ltimo, entendido como espacio donde los sistemas de valores son sustituidos por modas, cdigos, etiquetas de identidad, criterios de venta, que a su vez contaminan la relacin con el lector.

El premio literario Alejo Carpentier de Narrativa y Ensayo, fue creado en 2000 con el fin de promover gneros que estaban reclamando auspicio y difusin. En esa convocatoria inicial se premiaron tres ttulos que, vistos desde el tiempo transcurrido, son importantes exponentes de la literatura cubana contempornea. El premiado en el gnero de cuento, en una relectura actual, an se hace notar por la fuerza del material narrativo, la cruda actualidad de los temas, la eficacia de sus atmsferas, el vibrante drama humano que trasciende de sus personajes arquetpicos, el discurrir de su lenguaje. Sin duda, La bandada infinita (Ciudad de La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2000), de Jorge Luis Arzola, es un libro notable, y su autor, de pronto potenciado por el galardn, se situ dentro del grupo de narradores cuya obra habra que seguir. El libro sali publicado, con una excelente factura editorial, en ese propio ao 2000. Una vaca muerta rodeada de buitres, situada en un recuadro difuminado en el centro de la cubierta, en la que predominan las gradaciones de grises y las transparencias, anuncia, desde la primera impresin, que se abordarn temas speros, pero con un tratamiento indiscutiblemente artstico. No dejaron, por su valenta y su voluntad de estilo, de suscitar puntos de vista polmicos.

En 2006, seis aos despus, aparece publicada, con el sello de la editorial espaola Siruela, la novela Todos los buitres y el Tigre, del mismo autor. Tras largo perodo de silencio, era natural la curiosidad por conocer esta novela, ms cuando su autor est ahora radicado en otro pas, y por tanto condicionado por circunstancias diferentes.

La lectura de la novela arroja, en una primera mirada, una coincidencia general con los temas y la estructura de los cuentos de La bandada infinita, y en especial con dos de ellos: el que le da ttulo al libro de cuentos y El cuento ms terrible del mundo. En ambos libros el autor usa los mismos personajes: El Gordo, el Prncipe o el Flaco, la Vieja, el Viejo. Similares situaciones: El Gordo, perdido el Tigre de Bengala, o robado, y con una familia en situacin pauprrima, atrapado en la insistente idea del suicidio; el Prncipe, o el Flaco, especie de contraparte del Gordo, tambin embargado por la frustracin, como observador-participante de un mundo srdido, violento, devorador; el Viejo y la Vieja, en lucha permanente contra la fatalidad de un medio adverso.

El autor ha realizado, en la novela, una recolocacin de esos dos cuentos de La bandada infinita, intercalndolos, de manera intertextual, en un relato central, cohesivo, que, en conjunto, repiten los mismos cdigos del libro de cuento. O sea, Todos los buitres y el Tigre, en vez de una recreacin de textos anteriores, es el resultado de la manipulacin de estos, para redimensionarlos a partir de las nuevas circunstancias en las que el autor conforma la novela.

La novela reacomoda los personajes y temas de La bandada infinita, en un producto dirigido a un mercado que desconoce la obra anterior del autor lo cual este ha sabido aprovechar y que le exige la adopcin de los cdigos impuestos para la literatura relacionada con Cuba, y en los que se basa el marketing de la novela. Obsrvese el texto de la nota de contracubierta, la apelacin que se hace al lector para incitarlo ante el libro: [] los protagonistas de esta novela [] buscan refugio en sus sueos para escapar de la crueldad subyacente en su entorno, en una Cuba nunca nombrada explcitamente. [] cada uno de los protagonistas lucha contra el derrumbe de su existencia fsica y psquica, en la realidad casi mtica de un pas atribulado por una plaga misteriosa, smbolo para un rgimen opresivo y amenazante.

Todos los buitres y el Tigre imprime en el lector, con respecto al libro de cuento que le sirve de basamento, una sensacin de repeticin, de redundancia de procedimientos y significados. En la novela, los personajes del Gordo y el Prncipe, o el Flaco, adems de ser los personajes de los cuentos intercalados de La bandada infinita, intervienen en el relato central y replican e incrementan en ese discurso hilvanador, las vicisitudes que padecen en el espacio especfico de los cuentos. En El cuento ms terrible del mundo, el Gordo sufre la frustracin de sus ansias por convertirse en escritor y una situacin de pobreza extrema, con una madre malformada y un sobrino con sndrome de Down, e intenta encausar su necesidad de evasin en la creacin simblica del Tigre de Bengala, que, por si fuera poco, ha desaparecido; pero en el relato central sufre, adems, violencia corporal, violacin, humillaciones, persecucin y crcel, a causa del abuso de poder, la represin, la censura y el despotismo de los Recomendados, los que un da seran los Militantes, los primeros ejemplares del hombre nuevo.... La escuela donde est internado, junto al Prncipe, es un infierno, un lugar plagado de miserias, dominada por los Recomendados, de los cuales forman parte los Perros, aquella manada tenebrosa, cuyos miembros, casi todos, lucan en el hombro la insignia de los Militantes. Adase que el hermano del Gordo, que era capitn del Ejrcito, lo acusa de ser un parsito, un gusano, y la Hiena, lder de los Recomendados, lo viola y, entre otras vejaciones, lo obliga, junto con los dems alumnos, a golpear al director de la escuela en un mitin de repudio, y despus, vestido de uniforme verde olivo, con charreteras de capitn sobre los hombros, dirige la operacin de encarcelamiento de los Topos, sustantivo con el que engloba al gremio de los escritores, como consecuencia de la cual es encarcelado, junto con el Prncipe.

Al cotejar La bandada infinita y El cuento ms terrible del mundo con sus versiones intercaladas dentro de la novela, se advierten algunas modificaciones necesarias para lograr la articulacin con el relato central, pero otras que son deliberadas adiciones para acentuar la politizacin del discurso, a tono con las exigencias del mercado en cuanto al tema de Cuba. Por ejemplo, en la versin original de La bandada infinita el Viejo lucha infructuosamente, se infiere que en pleno perodo especial, por proteger sus vacas de los matarifes que asolan el lugar para lucrar con el hurto y sacrifico de ganado. Es un acoso constante, que no tiene rostro ni nombre. Sin embargo, en su versin dentro de Todos los buitres y el Tigre, se intercalan prrafos como los siguientes:

Aquellos policas seguramente estaban implicados tambin en el sacrificio de las reses. De lo contrario, cmo era posible que nunca hubiesen atrapado a nadie, si tenan el cuartel general all mismo, tan cerca del matadero clandestino como la
propia finca del Viejo?


El Viejo les tena una roa irreconciliable a los policas, y a veces, mientras trabajaba, se tomaba un respiro para echarle un vistazo rencoroso a los edificios del cuartel, levantados con insolencia en un amplio solar que antiguamente le haba pertenecido y que le haba sido arrebatado por la fuerza. [...]

[...] Y, para colmo, este pas, que era de por s un lugar lleno de pcaros, engatusadores por vocacin y ladrones consumados, ofreca ahora unas condiciones de impunidad inmejorables que, junto al hambre, animaba al merodeo incesante. [...]

Todos los buitres y el Tigre. Ed. cit., pp. 23-24.

[...] El Gobierno, que quera controlarlo todo, no era capaz ni de surtir de pan viejo los bares de mala muerte, y sin embargo la polica acosaba sin tregua a los vendedores encubiertos de minucias, que siempre traan algo ms o menos comestible en sus fugaces mochilas. [...]

Ob. cit., p. 28.

Los ladrones, en esta versin, son tambin los policas, y en un sostenido crescendo, la poblacin entera de pcaros, y el Gobierno omnipotente.

Asimismo, en la versin sumida en la novela de El cuento ms terrible del mundo, adems de adicionrsele escenas como la del mitin de repudio y otras que sugieren la omnipresencia de la Seguridad del Estado, se leen cosas como estas:

[...] y la literatura no fue para l sino un suave tamiz a travs del cual se poda comprender mejor la realidad, o quiz una gruta por donde escapar de ella hacia el mundo de Nunca Jams, lejos de tantos Perros, Recomendados y Militantes, de tanto orden absurdo, tantas consignas y metas [...].
Ob. cit., p. 100.

De manera que cuentos que en sus versiones iniciales tenan una clara marca existencial a nivel del drama del hombre enfrentado contra un medio adverso, indagacin en una escala de valores universales, adquieren ahora una expresa connotacin poltica, un fuerte mensaje panfletario:

La historia de Kubba [ntese el tono didctico] estaba plagada de tiranos. Unos tiranos se haban superpuesto a los anteriores, y esto haba creado una capa de suciedad histrica, una especie de mugre social que acab provocando un gran estallido social, es decir, la Rebelin Kubbana.

Asco, sordidez, traicin, violencia, represin, acoso policial, abuso de poder, ambiente carcelario, frustracin, son apenas algunos de los rasgos del mundo reflejado en la novela, al cual se han sacrificado los valores iniciales de dos de los mejores cuentos de La bandada infinita, en aras del precio poltico que el autor, desde sus nuevos condicionamientos, tiene que pagar.

Destaque especial merece el reflejo que el autor hace, en el relato central de la novela, de los Topos; es decir, de los escritores:

Naturalmente, muy contados Topos haban logrado publicar algn cuento en una revista, y por eso no perdan la menor oportunidad, en los cuchicheos de sus perpetuas tertulias nocturnas, de desbarrar con rabia disimulada por la eterna irona contra los escritores establecidos, algunos de los cuales sacaban en ocasiones algn que otro buen libro, pero cuya mayora no haca ms que menear el rabo y cantar en sus libelos desproporcionadas loas al Gobierno, quien por supuesto los premiaba con honores televisados, les daba cargos pblicos o les permita, como ofrenda, posar para una foto con el Presidente de Todos los Consejos.
Ob. cit., p. 101.

A todo esto habra que agregar recursos sutiles, como el empleo de sinnimos para armonizar frases al uso en el espaol de Cuba, con giros propios del espaol de Espaa, habitual recurso de mercadotecnia en este tipo de literatura: el club literario, el asesor del club, en Cuba decimos taller literario; temblona de coraje, sustituido por trmula de coraje; tomatal, por campo de tomate; pur de tomate, por pasta de tomate; cuartn, por cobertizo; tragos gratis, por copas gratis; traguito de caf, por vaso de caf.

Visto desde esta ptica, se explica que en el propio ao 2000 otro cuento de La bandada infinita, Cosas esenciales, apareciera representando al autor en la antologa Nuevos narradores cubanos, preparada por Michi Strausfeld, la misma y siempre fiel Michi Strausfeld de los Agradecimientos de Todos los buitres y el Tigre, publicada tambin por la Editorial espaola Siruela.

Regresar a textos anteriores con una mirada nueva y transformadora es un procedimiento usual y legtimo, pero habra que pensar si, en este caso, sometido el autor a las condiciones de otro pas y a las reglas que rigen la internacionalizacin de la
literatura, no resultara una seal de esterilidad y de enajenacin ante el objeto artstico. La cita de los dos cuentos mencionados representa aproximadamente la mitad de la totalidad de la novela, y su relato central es un redimensionamiento de similares personajes y problemticas.

El mercado, en su concepcin neoliberal, adquiere una significacin poltica, en la medida que ejecuta, con absoluta eficacia, los dictados de una institucionalidad que en l se expresa. Por tanto, en su actividad concreta, el mercado no es una entidad monoltica, aunque s orgnica, y despliega diferentes estrategias que convergen en objetivos establecidos. Por otra parte, la relacin que los diferentes sujetos establecen con ese mercado es de carcter dialctico. En algunos casos el mercado dicta, pero en otros se asimila. Muchos escritores descifran sus mecanismos y los incorporan a su literatura sin concesiones de principio, y as se apropian, con procedimientos artsticos, de amplias zonas de lectores. O logran ocupar ciertos nichos y fisuras a donde la invasin de ese mercado no ha llegado y sitan sus estilos personales en el circuito de esos pases.

Para el mercado que pretende ser hegemnico, Cuba es una lnea poltica cuyos tpicos debe asumir un producto literario que quiera situarse dentro de la jerarquizacin econmica y promocional. Simples enunciados que, a fuerza de repetidos, e impostados en el lenguaje potico, persiguen el descrdito de la sociedad cubana actual: la prostitucin, la corrupcin, la quiebra de valores, la hipocresa, la falta de libertades, el acoso policial y civil, la emigracin, el derrumbe fsico del entorno, la supervivencia, el derrumbe de las instituciones, la revisin de la historia y de sus figuras ms relevantes, etc. Estos tpicos son las seas temticas, que ese mercado lanza para los que, tanto fuera, como dentro de la Isla, aspiren a legitimarse en el mercado internacional de la literatura, y en especial en la zona de ese mercado abierta para el tema cubano. Es el peaje para circular por esa ruta del xito promocional y de ventas. En correspondencia, ciertos autores, asumiendo posiciones ticas controvertidas frente a la naturaleza del proceso de creacin, los emplean como ejercicio de marketing.

El problema, desde mi punto de vista, no slo radica en la naturaleza del mercado mismo, sino sobre todo en la actitud que se asuma frente a l, y que tiene implicaciones ticas, como advierto y he tratado de exponer en Todos los buitres y el Tigre, no obstante las circunstancias que estn condicionando al autor en su actual pas de residencia.


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