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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2007

El culebrn venezolano de El Pas

Jos Manuel Rambla Moya
A este lado del paraso



Pobrecita libertad de expresin, tan cerca de Jess de Polanco y tan lejos de la calle. Uno no puede evitar readaptar el viejo dicho mexicano a la vista de la aguerrida campaa en defensa de tan universal derecho que desde hace semanas viene promoviendo el diario El Pas. El motivo no es otro que la decisin del gobierno venezolano de no renovar la concesin de frecuencia en abierto al canal televisivo RCTV por estimar que la misma finaliza el da 27, en contra del planteamiento de Marcel Garnier y el resto de dueos del canal privado que aseguran disponer de licencia hasta 2022.

Contrasta esta escandalizada defensa de los derechos de RCTV que siempre podra seguir sus emisiones como canal de pago-, con los silencios del Grupo Prisa ante la connivencia de la televisin con los militares que intentaron acabar por la fuerza con el gobierno democrticamente elegido de Hugo Chvez en abril de 2002. Por entonces, la transparencia informativa tan defendida ahora, llevaba a las pginas de El Pas a moverse en una medida ambigedad que haca aparecer como golpista al propio presidente detenido ilegalmente por los militares sublevados!

Con semejante ejemplo desde la vieja y democrtica Europa, no es de extraar que por aquellos das la emisora -que pasar a la historia de las telecomunicaciones como la productora de telenovelas como Cristal- optara abiertamente por colaborar con los militares derechistas y silenciar cualquier informacin sobre la resistencia popular que impidi el triunfo del golpe de estado. Vergonzosa colaboracin denunciada por el periodista Andrs Izarra, que abandon entonces la cadena como protesta, o puesta al descubierto por un filme documental tan emotivo como La revolucin no ser retransmitida, realizado por los irlandeses Kim Bartley y Donnacha OBriam.

Desde entonces RCTV, aliada meditica de los sectores oligrquicos de Venezuela, ha venido manteniendo una beligerante guerra abierta contra el proceso de transformacin social que viene impulsado el movimiento bolivariano liderado por Chvez; un proceso que, por cierto, cuenta con el respaldo mayoritario de la poblacin como han tenido que reconocer todos los observadores internacionales que han supervisado los distintos comicios convocados todos estos aos. Ataques que, como recordaba recientemente Ignacio Ramonet, no son distintos a los sufridos en los aos 80 por la revolucin sandinista desde las pginas de La Prensa, o en los primero 70 por el gobierno chileno de Salvador Allende desde el peridico El Mercurio.

Todo ello queda eclipsado para El Pas que, frente al activismo abiertamente golpista defendido por el PP en contra de Venezuela, prefiere optar por la versin ms socialdemcrata de la sacrosanta defensa de la libertad de expresin, como una especie de homenaje final a la vieja amistad que en otro tiempo uni al estadista Felipe Gonzlez con el democrticamente corrupto Carlos ndres Prez.

Al final todo acaba reducido a lo bsico, a esa defensa de los valores universales. Y frente a la va venezolana al socialismo, El Pas cierra filas con ese modelo de vida hecho culebrn que promueve RCTV: el amor entre la chica pobre y el rico caballero como alternativa a la justicia social. Porque menos arriesgado que dejarse tentar por proyectos utpicos es seguir la invitacin que el propio canal nos lanza desde la publicidad de su programacin: disfrutar junto al Dr. Eladio Lrez del programa educativo por excelencia: Quin quiere ser millonario".



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