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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-05-2007

En memoria del hijo
La impunidad del terrorismo patronal

Jess Duva
El Pas

Una inmigrante se enfrenta a los dueos de la fbrica donde muri su hijo. Fueron condenados por contratarle ilegalmente y por imprudencia en las medidas de seguridad. Ahora piden un indulto


Zulema Silva recorre restaurantes latinos de un Madrid que apenas conoce. Esta ecuatoriana recolecta firmas de compatriotas contra el indulto solicitado por un pequeo empresario riojano y dos de sus hijos. Los tres fueron condenados a tres aos de prisin en relacin con la muerte de Juan Carlos Vallejo Silva, hijo de Zulema, que sufri un accidente mortal en un viejo montacargas del secadero de embutidos de la familia para la que trabajaba. Al hallar el cadver, uno de sus jefes le quit el mono azul y las botas y dijo a la Guardia Civil que no le conoca de nada y que seguramente era un ladrn. Juan Carlos tena slo 20 aos. La empresa le haba tenido trabajando sin papeles, sin contrato y sin medidas de seguridad.

A casi 400 kilmetros de Madrid, el empresario Toms Amutio y sus hijos Miguel ngel y Javier pugnan por lo contrario que Zulema: obtener el mayor nmero de firmas para conseguir el perdn del Consejo de Ministros. Dicen que ya tienen 3.000. Entre ellas, la del presidente de La Rioja, Pedro Sanz (PP), el alcalde de su pueblo (PSOE) y hasta el prroco.

Los Amutio maldicen aquel da de la primavera de 2003 en que decidieron dar trabajo a Juan Carlos Vallejo, natural de Riobamba (Ecuador). "Vale ya! Nos han condenado como si hubisemos maltratado a ese chico! Y la verdad es que slo le dimos trabajo para ayudarle!", grita Toms Amutio, desencajado, en su secadero de embutidos de Baos de Ro Toba.

Sin embargo, la sentencia judicial es contundente: los Amutio son culpables de contratar sin papeles al joven inmigrante, de un delito contra los derechos de los trabajadores y otro de imprudencia grave por permitir que usara un montacargas peligroso, en lnea con lo que pidieron el abogado acusador Fausto Siz Lpez y el sindicato CC OO. El tribunal les ha penado a tres aos de prisin y a abonar 150.000 euros a la familia del difunto.

"Javier Amutio, uno de los dueos de la empresa, fue el que encontr a mi hijito muerto. Pobrecito! Le desnud, escondi su ropa y encima dijo que posiblemente era un ladrn que haba entrado a robar en el almacn. Un ladrn? Mi hijito un ladrn? Pero si estaba todo el da rezando en la Iglesia Evanglica! Quiero que el nombre de mi hijo quede limpio. Y quiero que esta gente vaya a la crcel. Por eso me he venido a Madrid: porque en La Rioja no hay justicia", se queja Zulema.

Esta mujer, sola en la gran ciudad, como una especie de madre coraje, no puede reprimir las lgrimas, que enjuga en un arrugado pauelo blanco. Cuando entra un cliente a comer en el humilde restaurante cercano a la glorieta de Atocha, ella le muestra unos recortes ajados y le pide que firme unos folios pidiendo al Gobierno que no conceda el indulto a Toms Amutio Olave, de 70 aos, ni a sus hijos Miguel ngel, de 42 aos, y Javier, de 35. "Hay muchos compatriotas que no firman porque tienen miedo", confa esta mujer de hablar dulce.

"Mi hijo Miguel ngel y yo estbamos en Sada (A Corua) cuando ocurri esta desgracia. Mi hijo Javier encontr el cadver de ese chico cuando estaba enseando el secadero de embutidos a un capitn de navo de Cdiz y a su seora. El pobre le abri a ese chico el mono de trabajo para intentar reanimarle", explica el septuagenario Toms Amutio, rojo de ira, junto al montacargas donde ocurri la tragedia. "Mire, mire lo que pone en este cartel que lleva mil aos junto al montacargas: Prohibido el uso de personas. Exento del reglamento de aparatos elevadores. Est bien claro no? Este montacargas slo lo usbamos para subir mercancas. Qu culpa tengo yo de que ese chico no hiciera caso al cartel? Por qu no subi por las escaleras? Tambin me condenaran si un empleado va y se tira por una ventana?", pregunta fuera de s.

Y contesta la juez Mara Sol Valle Alonso, que conden en primera instancia a los Amutio: "Resulta de todo punto impensable hablar de culpa exclusiva de la vctima () ya que, adems de no haberse acreditado la culpa en su actuar, es de aplicacin la mxima jurisprudencial de que el trabajador debe ser protegido hasta de su propia imprudencia". El fallo, del 14 de junio de 2006, fue confirmado ntegramente el pasado febrero por los jueces Jos Flix Mota, Carmen Araujo y Luis Miguel Rodrguez Fernndez.

La madre de la vctima asegura que su hijo trabajaba todo el da por 30 euros, mientras que el patrn, el ya jubilado Toms Amutio, replica que l no es ningn negrero y que acord que encalara las paredes del secadero de embutidos a seis euros por cada metro cuadrado que pintara. "Lo mismo que dara a cualquier pintor espaol autnomo", seala rotundo.

Pero lvaro Gmez, el inspector de Trabajo que testific en la causa judicial, argument: "El accidentado no era un autnomo. A las partes les una una relacin jurdico-laboral al reunir los requisitos legalmente exigidos para ello: trabajo por cuenta ajena, dependencia y retribucin del servicio prestado, y ello aun en ausencia de contrato por escrito y a pesar de la carencia del preceptivo permiso de trabajo para el desarrollo de una actividad por cuenta ajena". Y la juez Valle apuntilla: "Nos encontramos ante una verdadera contratacin laboral en la que la familia Amutio da las instrucciones sobre la prestacin de servicios".

Carlos Ollero, secretario general de CC OO en La Rioja, lo tiene claro: "La conducta de los Amutio no slo es claramente infractora del Cdigo Penal -poner a trabajar a un inmigrante sin darle de alta en la Seguridad Social, sin papeles y sin seguridad- sino personalmente infame por parte de quien luego niega las evidencias ante la Guardia Civil, tratando de aparentar que no conoca al fallecido e indicando poda ser un ladrn". Javier Amutio, que descubri el molesto cadver del inmigrante, manifest en su da a los agentes: que "no conoca de nada a la vctima, que no le ha visto nunca, que no trabaja en la fbrica y que seguramente estaba robando".

Todava no han abonado la indemnizacin fijada por el tribunal. "Esta misma semana vamos a depositar los 150.000 euros para la familia del fallecido. Aunque vamos a tener que hipotecar todo lo que tenemos", afirma el patriarca de los Amutio. Y aade casi llorando: "Este asunto tambin ha sido una desgracia para nosotros. Menuda racha llevamos. Hace meses muri de un infarto un hijo mo, en la plaza de toros del pueblo, ante mil personas. Y hace aos se me mat otro hijo al volcar con un tractor".



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