Portada :: Cultura :: Eva Forest, in memorian
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2007

La claridad de Eva

Celia Hart
Rebelin


 

 

 

 

 

Fue as : Mi amigo y camarada Manolo Espinar, (ese loco de ojos enormes y limpios que le puso a su asociacin el nombre irreverente de mi madre, Hayde Santamara) me dijo hace un par de aos muy calladito, como si Franco estuviera vivo: Quiero que conozcas a Eva Para m no saba si era la bblica Eva...en todo caso hubiese preferido conocer a Adn y no a Eva y de seguro con serpientes y frutas, hubisemos adelantado algo ms en el comienzo del mundo.

Pero esa maanita conocera a Eva Forest.

Nada me habl mi buen Manolo del compaero de cama de la Eva...que no era precisamente Adn...y si el maravilloso , aventurero y hermoso Alfonso Sastre Loco el Manolo Espinar Cmo decirme que conocera a Eva si conocera a uno de los hombres ms amados por m en toda la historia del mundo? De esos hombres que ya son difcil de encontrar ..por los cuales, las mujeres daramos los veranos por una sola de sus miradas? Esos que no dejan de escribir con oficio, sin dejar de hacer oficio, de esos, para los cuales la revolucin es la nica lucrativa empresa.

Bast la primera sonrisa , para saber que Alfonso no era mucho ms que la Eva ...que de evanglica ni un cabello! Algo de anarco debe lindar por mis adentros trocndose con placer con mi trotskera...porque Eva y yo nos pusimos en sintona con la primera palabra.

Luego supe que era editora de la Editorial Hiru, que haba sido una luchadora catalana, lder de Batasuna ,y que estuvo presa, y torturada y maldecida. Y mil y una cosa ms ...de esas cosas ms...para desalentarnos. Mas yo me la imagino igual: plida , feliz, pensando y haciendo de este mundo, lo que quiso de seguro aquella Eva de la Biblia y que no logr.

Pero de Eva, nuestra Eva, slo recuerdo su envolvente palidez. Como los ngeles. Era plida su piel , su cabello, sus ojos celestes y su sonrisa....Era como si siempre habra algo novedoso qu hacer o decir. Eso s siempre tenue , blanco , dulce, como si la revolucin necesitara manos de nube.Ser?

Eva mova los dedos como las hada. :A veces pens que me transformara mis zapatos viejos (y sobre todo mis pies) en las zapatillas de cristal.... con en esa claridad cuando uno pensaba al escucharla que el mundo no es tan complicado ..que bastaba con entenderlo un poco.

Fueron aos definitorios para m cuando conoc a Eva , aos donde me regaaban por trotska. Pero Eva en aquella tardecita primera, me sonri. No me sin culp por trotskista, ni darme un solo consejo para abandonar las cosas en que yo crea... sin asombrarse siquiera. Su sonrisa fue plida

...y record a mi madre en aquella sonrisa.

Por ah tengo la servilleta ...igual como si estuvisemos en la clandestinidad me escribi con caligrafa impecable...Lee a Peter Weiss

Mucho despus volv a verla y segua con esa claridad que encandilaba. Por alguna razn mi amadsimo y leidsimo Alfonso Sastre no pudo competir con la claridad de su Eva.

Cuando Eva hablaba pareca que el mundo estaba compuesto.

No Eva!...no descanses en paz porque estamos necesitando de los muertos para empuar el fusil y la palabra. Si ves a mi madre por esos lares (que espero que sean bien alejados de los angelitos obesos que apenas se les divisa el pene) le cuentes que conociste a su hijita y que guarda aquella servilleta con el nombre Peter Weiss.

Y que ella, la nia de Hayde, con diez veces ms defectos que virtudes trata reseguir esa claridad misteriosa tuya y de ella..Porque Hayde tambin era as, de plida, as de clandestina...de igual manera le gustaban las servilletas de papel.

Para el amadsimo Alfonso no tengo condolencias que darle...no encontrar, ni en las pinturas ms caras del mundo... la frgil y resistente claridad de su Eva.....es imposible de pintar .El color de Eva no puede pintarse.



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