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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-06-2007

Robert Doisneau: el ltimo baile

Higinio Polo
El Viejo Topo


 

El pasado mes de febrero se clausuraba la exposicin que el Ayuntamiento de Pars haba dedicado a Robert Doisneau: Paris en libert. El itinerario que el espectador tena que seguir en las salas del htel de Ville, pasaba por los jardines de Pars, los bistrots, el Sena, el pont des Arts, el viejo mercado de les Halles, la vitrina de Romi, los instantes robados a personas annimas y las fiestas ciudadanas que Doisneau conserv para nosotros. Todas las imgenes capturadas por l se resuman en Pars, en la libertad, en el ciudadano que trabaja, pasea y observa la vida; tambin, en la inquietante certeza de unos instantes detenidos en el tiempo que hoy, pese a ser tan cercanos, son casi arqueologa, polvo de un pasado que nos explica quines somos pero que tambin nos anuncia nuestro propio destino.

Robert Doisneau naci en 1912, en Gentilly. Era hijo de una familia obrera, y empez muy joven a fotografiar, mientras trabajaba en oficios diversos, cuando estaba ya enamorado de la cmara, de esa Rolleiflex milagrosa que poda fijar una escena para siempre. Un momento importante de sus aos de formacin fue cuando entr a trabajar en el taller de un artista, Andr Vigneau, donde Doisneau permanecera hasta su incorporacin al ejrcito para cumplir el servicio militar. Son los aos en que Doisneau se interesa por Man Ray y por algunos otros fotgrafos. Ray era un norteamericano protagonista de la vanguardia artstica que viva entonces en Pars, y a quien su inters dadasta le haba hecho experimentar con los negativos, inventar el raygrafo (con tan poca fortuna, que ni ha penetrado en la lengua), adems de publicar varios libros con fotografas, pero que decidira volver a su pas tras la ocupacin nazi de Francia. Ray parece un reverso de Doisneau, quien no especulaba con la vanguardia y que se qued en Pars, aunque llegaran los nazis, porque esa ciudad era su casa y su vida.

Sin embargo, el inters de Doisneau por Ray, que le llev a fotografiar objetos, no se plasm en sus inclinaciones posteriores. Cuando Doisneau volvi del servicio militar, pudo trabajar como fotgrafo publicitario en la Renault, en Boulogne-Billancourt, en esos mismos suburbios de Pars, empleo que no le satisfaca pero que le permiti documentar rasgos de la vida obrera y del trabajo industrial. En 1939 es despedido de la Renault por sus constantes retrasos en la entrada al trabajo: no le interesaba demasiado el mundo de las mquinas, ni las industrias, prefera la gente y sus pequeos gestos, los galanteos de un hortera o las miradas furtivas de una joven, el paso de un nio o la algaraba de un mercado. En esa forma de mirar la vida, de espiar la existencia, se encuentra la esencia de las imgenes de Doisneau.

Con la Segunda Guerra Mundial, Doisneau es reclamado por la comandancia en la drle de guerre, pero la inesperada y rpida derrota del ejrcito francs hace que vuelva a Pars, desmovilizado, donde asistir impotente a la ocupacin nazi de la ciudad. Se avecinaban aos duros, pero Doisneau no es indiferente, ni procura pasar desapercibido, como hicieron tantos franceses bajo el rgimen de Vichy y la ocupacin, si no que colabora con la resistencia, falsificando todo tipo de documentos para personas que deban huir a la zona de Vichy o para condenados a la deportacin. Tambin, documenta la determinacin que se afirma con la Resistencia clandestina. Doisneau ha vuelto a su ciudad de la periferia y all contina la vida.

Desde 1937, Doisneau viva en Montrouge, una pequea ciudad del departamento de Hauts-de-Seine, que es, de hecho, un barrio limtrofe de Pars, pegado al viejo Alsia donde vivi Lenin, y donde Doisneau fotografi a Giacometti en 1958. Bajo los nazis, Doisneau sigue trabajando: atrapa muchas imgenes; entre ellas, escenas de los oscuros stanos donde la Resistencia imprima pasquines, volantes, peridicos o llamamientos a la lucha contra el fascismo, momentos del duro trabajo de los resistentes que, literalmente, se jugaban la vida por un soplo, una sospecha o una denuncia. Hacia el final de la larga ocupacin nazi, Doisneau hizo la impresionante fotografa del saqueo de la sede del Parti Populaire Franais del colaboracionista Doriot, todava con los nazis presentes en Pars, cuatro das antes de la liberacin. En la fotografa, bajo el nombre del partido fascista, se ve una indicacin reveladora, chef: Jacques Doriot. Doisneau hizo otras, con precaucin, como la de la charanga nazi que pasa con su siniestra msica parda ante la rue de Castiglione, con los soldados ofreciendo su perfil a la columna de la plaza Vendme, que se ve al fondo. En 1944, el yugo nazi termina, por fin: como si Doisneau los esperase, los soldados de Leclerc y los republicanos espaoles que liberan Pars pasan por Montrouge y por Alsia, en direccin al centro de la ciudad. En ese agosto de 1944, Doisneau fotografa las jornadas de la liberacin, de la alegra, del fin de la pesadilla.

Despus de la Segunda Guerra Mundial, Doisneau se incorpor al Partido Comunista Francs y a la CGT, la histrica central sindical. Se haba casado muy joven con Pierrette Chamaison, en 1934, y haba tenido una hija durante la guerra. En 1947, Cartier-Bresson le sugiri incorporarse a la clebre agencia Magnum, pero Doisneau prefiri continuar en la agencia Rapho. Trabaj con Robert Capa y con Cartier-Bresson, y sus fotografas aparecieron con frecuencia en la prensa comunista; en esos aos de posguerra, realiza un ingente trabajo siempre identificado con las posiciones de izquierda. Tambin colabora con publicaciones de moda femenina, como Vogue, aunque no por mucho tiempo. Empieza a convertirse en un fotgrafo de la ciudad de Pars, que vigila, amoroso, los movimientos de sus habitantes, que husmea, roba momentos irrepetibles, que documentan la ciudad y la vida de Francia.

Amigo de Robert Giraud, en la posguerra Doisneau recorri con l los antros parisinos donde se fumaba, se escuchaba jazz, se hablaba del comunismo y de la revolucin. Giraud, un periodista que ejerca de librero, haba participado tambin en la resistencia francesa, y haba sido detenido por los esbirros de Vichy y condenado a muerte: pudo librarse de la horca o del pelotn de fusilamiento porque sus camaradas de la resistencia lo liberaron. Doisneau mira el vientre de Pars, observa la dura vida de las prostitutas, los gestos de los enamorados, el esfuerzo de los obreros y menestrales. Tambin fotografi a personas relevantes de la vida social de Pars, escritores, y busca a Sartre, Camus, Beauvoir, recorre la rive gauche y el movimiento insomne de una ciudad que era el centro del mundo.

En 1951, mientras Nueva York empezaba a quitarle la capitalidad cultural del mundo occidental a Pars, Doisneau expona en el MoMA, junto a Brassa (el hngaro Gyula Halz), Izis (un fotgrafo lituano que, en realidad, se llamaba Israel Bidermanas), y Willy Ronis, otro fotgrafo parisino, que, como Izis, era de orgenes lituanos y judos, y que se hara clebre por una fotografa, Desnudo provenzal, donde la vida pareca colarse por una ventana junto a una mujer desnuda. Las fotografas de los tres tienen muchos puntos en comn y es sorprendente constatarlo, como lo es recordar que Man Ray era un seudnimo, porque se llamaba Emmanuel Radnitzky y era de orgenes judos y rusos; igual que Robert Capa, que se llamaba Ern Andrei Friedman y era un judo hngaro. Es un azar, pero parece como si Doisneau tuviera inclinacin por relacionarse con fotgrafos de esas procedencias. Cartier-Bresson, Brassa, Lartigue, respetan el itinerario artstico y vital de Doisneau.

En esa poca, Doisneau estaba ya harto de trabajar para Vogue, e intenta nuevos caminos, pero el inters del pblico por su trabajo decae, aunque sigue trabajando sin descanso. De hecho, no sera hasta 1979, cuando se public una retrospectiva de su obra, en Tres segundos de eternidad, y en 1986, cuando se inaugur la exposicin Un certain Robert Doisneau, que de nuevo se pondran de actualidad sus fotografas. En esos aos posteriores a la guerra, Doisneau colabora tambin con el cine. Es el director de fotografa de Ren Clair, en Le silence est dor (El silencio es oro), y de Nicole Vdrs, en Pars 1900, ambas de 1947. Aos despus, hara la misma funcin para Truffaut, en Tirez sur le pianiste (Disparad al pianista), de 1960, y, ya anciano, para Tavernier, en Un dimanche la campagne (Un domingo en el campo), de 1984. Al final de su vida, Doisneau dirigi Les visitants du Square, dos aos antes de morir.

Era cincuentn cuando Doisneau atraves su etapa ms oscura, de menor reconocimiento pblico; hasta que, al final de su vida, volvi a ver valorada su obra. Cuando contaba ya con ochenta aos, una exposicin en Oxford le llev a recordar sus difciles comienzos, cuando la fotografa que l pretenda hacer era un reducto de jvenes que eran vistos por los dems con desconfianza, porque pretendan captar la vida popular en lugar de refugiarse en los crculos del diseo elitista y de la publicidad que ya empezaba a devorarlo todo. Siendo un anciano, pudo exponer sus fotografas en China y Japn. Era un hombre discreto, que trabajaba con una Rolleiflex, recorriendo incansablemente las calles de Pars, robando instantes, fijando en el tiempo escenas que ahora nos parecen imprescindibles para entender la Francia del siglo XX.

 

La primera fotografa que vi en el Htel de ville mostraba a un soldado y una mujer, que leen juntos un peridico. En el diario, se ve: Jai laiss mon coeur a Paris. Corra el ao 1944, el ao de la liberacin. No s si, cuando Doisneau abri el obturador de su cmara, haba llegado ya el general Leclerc con sus tropas, con aquellos soldados, espaoles de la Repblica, veteranos de la resistencia al fascismo, que despus de liberar la capital de Francia, desfilaron por sus calles con sus carros y tanquetas, en las que podan leerse nombres como Belchite, Madrid o Guadalajara. Existe una fotografa en la que se ven a muchos de esos veteranos, en alegre confusin, sentados en el Trocadero, ante la Torre Eiffel, sonrientes, saludando con el puo alzado al nuevo Pars liberado, festejando a la vida, a la libertad. All mismo, en el Trocadero de 1969, Doisneau fotografi a un patinador solitario, un anciano que, en la exposicin del htel de ville, nos mira mientras sigue componiendo un paso de baile en este nuevo siglo.

En otra fotografa de Doisneau, se ven helicpteros como palomas, cagando sobre tres gracias en las Tulleras, en una imagen de 1972. Son Les nymphes, de Maillol. Estaba tambin la escena de las dos monjas de espaldas, ante el metro de Sevres-Babylone, en 1953: llevan cartera y, al fondo, se ven dos peridicos, Le Monde y La croix. En Juego de sociedad, de 1954, un hombre levanta una silla sobre su boca, y en M. et madame Constant, rue du Seine, de 1951, el acorden sobre la mesita de mrmol ilustra un tiempo pasado. Y Flores de bistrot, de 1971, donde vemos a una chica con dos auriculares sobre la mesa; son las nuevas generaciones que llegaban, sin recuerdos de la guerra. En otras, gente mirando el gran agujero de Les Halles, tras el derribo del mercado en 1974, y las fotos del pont des Arts, donde se citaban los miembros de la Resistencia para coordinar la accin contra los nazis. Tal vez, por esa profundidad en blanco y negro, algunas fotografas recuerdan a las imgenes de Lee Miller de la Segunda Guerra Mundial.

De pronto, vi la que es, sin duda, la ms famosa fotografa de Doisneau, y una imagen que resume una poca. Le baiser de Lhtel de Ville, de 1950. La haba hecho para un reportaje destinado a la revista norteamericana Life la misma que, el ao anterior, haba publicado un reportaje acusando de simpatizar con los comunistas a Albert Einstein, Charles Chaplin, Leonard Bernstein, Frank Lloyd Wright, Arthur Miller, Norman Mailer, Lillian Hellman, Dorothy Parker, colaborando as con la caza de brujas, probablemente sin que Doisneau conociese el sucio papel que, en Estados Unidos, cumpla la revista.

El beso, como tambin se conoce esa imagen, muestra a una pareja caminando mientras se besan. Doisneau, tan paciente durante toda su vida, no la caz al vuelo, como parece. Estaba preparada. No hace mucho, medio siglo despus de que la escena fuese impresionada, salt a las pginas de los diarios franceses la mujer enamorada que representa en ese instante de 1950 la esperanza en el futuro, que dejaba atrs los horrores de la guerra. Cuando se hizo pblico, la muchacha de 1950 era ya una anciana, claro, que poda mirar el pasado con distancia, tal vez con aoranza. Era una actriz, Franoise Bonet, que pos con su novio para el clebre beso que pareca inaugurar la alegra de posguerra. Pese al artificio, la fotografa es notable. Pero a m, si me permiten ustedes, me gusta ms Baiser Blotto, de 1950: en ella, vemos a un ciclista que lleva en la caja del triciclo a una criada, a quien besa.

En las salas de la exposicin poda verse a Juliette Grco y su perro, en 1947, en Saint Germain, ante la puerta del bar Les deux Magots. A Simone de Beauvoir, en el mismo caf, en 1944. A Buuel, en 1955, con un cigarrillo en los labios y una mirada perdida que se adivina escptica. A Raymond Queneau en la rue de Reully, en 1956, con gabardina, huidizo, tal vez cantando pero el viajero que huye, una meloda que haca veinte aos que rodaba, sospechando ya a Zazie, en el metro. A Marguerite Duras, en 1955, sentada en el Petit-Saint-Benot. A Colette, desvalida en su silla de ruedas en los jardines del Palais Royal, encogida, esperando el final. Y a la nia inmaculada que mira cmo trabaja un carpintero en plena calle, en la isla de Saint-Louis, en 1947.

En el htel de ville no haba fotografas de la liberacin de Pars, aunque s aparecen en el magnfico catlogo de la exposicin. All est la barricada en el cruce de los bulevares Saint-Germain y Saint-Michel, en agosto de 1944, donde un miliciano de la Resistencia lee el diario Libration, mientras sujeta su fusil. Y la del miliciano de las Fuerzas Francesas del Interior que descansa en el suelo, apoyando la espalda en una barricada de adoquines. Y la escena de otra barricada, en la calle Huchette, que tanto recuerda a la de los milicianos barceloneses que, en la guerra de 1936, disparan contra los fascistas protegindose tras el cadver de un caballo. Y la imagen de los miembros del Consejo general de la Resistencia, acompaados por De Gaulle, bajando a pie por los Campos Elseos: tras De Gaulle, se ve al general Leclerc, a quien apenas le quedaban dos aos de vida. Todas las imgenes son, en apariencia, sencillas, aunque muchas le costasen a Doisneau horas de atenta observacin; son, tambin, evocadoras, alejadas de la experimentacin de las vanguardias, atentas a robar un instante de una vida que empezaba a perderse, aunque ni Doisneau ni la gente de Pars que fotografiaba lo sospechase entonces, porque todos vivan, vivimos, el presente.

En las mejores fotografas de Doisneau se ve la gloria burlada de los mariscales cagados por las palomas; el esfuerzo del ciudadano comn por dotar de sentido y alegra a la vida; la voluntad de luchar de los trabajadores que se manifiestan por las calles de Pars; se ve tambin la pobreza de la Francia de posguerra, como en esa imagen de Maurice Duval, el pintor chiffonnier de la rue Visconti, en 1948; se aprecia la precariedad de ese Pars, que segua recordando la ocupacin nazi, los bombardeos anglonorteamericanos, la dignidad de la resistencia, y que procuraba disfrutar de la vida cuando ya se estaban dispersando en el viento las ltimas canciones de la liberacin, cuando tambin se diluan las melodas de jazz que haban sonado durante la ocupacin nazi, las notas de Le Quintette Franais, de la Orchestre musette Swing Royal, de Christian Bellest et son Orchestre, porque con frecuencia los malos tiempos van asociados a los destellos de la juventud.

Una imagen, 14 de julio de 1949, nos muestra a una pareja feliz que baila sobre los hombros de dos amigos, al lado de dos mujeres que bailan entre ellas, todos frente a un msico de la pequea banda que trajina, absorto, el acorden: componen un alegre y extrao grupo que nos ensea los instantes que robaba Doisneau, la vida que conservaba para nosotros y, tambin, para ellos mismos. Esa fotografa culmina con otra, El ltimo vals del 14 de julio de 1949, donde vemos a esa misma pareja feliz que baila despus en medio de la calle, en la noche solitaria, oscura, en un cuadro que parece resumir la alegra de la gente sencilla con la que se senta identificado Doisneau. Todos se han ido, hasta los msicos, la calle est vaca y ahora estn solos. Hay que apurar el ltimo baile.


 



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