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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2007

En Rostock los ricos caben en un sof, los pobres son ms pero no estn convidados
Somos ms de OCHO

Jorge Gmez Barata
Altercom


Una de las consecuencias del modelo de desarrollo vigente es que los recursos del planeta no alcanzan para todos. La tarea del G8 es asegurar que alcancen para ellos y preservarlos de quienes quisieran compartirlos. La justicia distributiva no figura entre las virtudes de la globalizacin. Al club de los ricos corresponde el papel del can Cerbero, mientras los pobres son rehenes de aquel estilo de vida.

Si Brasil, Mxico, Argentina, Indonesia, Pakistn, Bangladesh, Sudfrica, Venezuela y Nigeria entre otros, se propusieran las metas, alcanzaran los ritmos de crecimiento de China y la India y decidieran imitar la sociedad de consumo occidental, el planeta colapsara irremediablemente. No hay energa, agua ni materias primas para semejante eventualidad, la tierra no alcanzara para construir autopistas, los vehculos no cabran en las ciudades y el aire se volvera irrespirable.

Europa y los Estados Unidos no cuentan en su territorio ni con una mnima fraccin de lo necesario para sostener sus dispendios. La escasez de energa los aterra y la dependencia de las existencias en el extranjero convierte a la superpotencia mundial en un Superman con pies de barro.

Tal vez Estados Unidos hubiera preferido opciones menos indoloras, pero el crecimiento incontrolable del consumo, sobre todo de energa, el inminente agotamiento de las fuentes tradicionales de hidrocarburos, agua dulce y madera, acompaadas por el auge del nacionalismo con aspiraciones desarrollistas y el desencadenamiento de procesos como el calentamiento global y los cambios climticos, han revelado la urgencia de actuar vertiginosamente, no para evitar el desastre como para administrarlo e intentar sobrevivirlo.

La quiebra de la Unin Sovitica y luego el 11-S, proporcionaron el escenario para poner en marcha el Plan B, encaminado a acelerar el establecimiento de la hegemona mundial. Ante la coyuntura, el imperio y sus clientes europeos, no vacilan en echar mano a los recursos necesarios para sostener sus estndares, sin importar dnde se encuentren, de qu modo se adquieren ni a qu precio. Lo inadmisible para el imperio es la vulnerabilidad y la incertidumbre.

Las tropas fueron a Irak por el petrleo y ms tarde o ms temprano, con una u otra excusa atacarn a Irn y tratarn de derrocar a Hugo Chvez y detener la Revolucin Bolivariana.

Derribar gobiernos e incluso exterminar poblaciones no es un obstculo que los inhiba y sus fronteras ticas son extraordinariamente flexibles.

En la realizacin de sus objetivos estratgicos, el exclusivista Club de los Ocho pases ms ricos del planeta est unido, no slo por el pragmatismo de sus elites y sus gobiernos, la integracin al sistema de la clase media de donde otrora surgieron las vanguardias polticas y culturales, la complicidad del mundo acadmico y cientfico y la frivolidad con que la mayora de los habitantes de los pases ricos, asumen las posiciones de sus gobernantes.

Las enrgicas demostraciones de los activistas del movimiento antiglobalizacin, rudamente reprimidas en todos los escenarios, no encuentran el eco necesario en los sectores acadmicos, intelectuales y cientficos como tampoco, excepto magnificas excepciones, se asumen posiciones crticas respecto a proyectos como la conversin de alimentos en combustibles.

En esas demenciales empresas, los pases imperialistas cuentan adems con el entusiasmo de las oligarquas nativas que se benefician con la posibilidad de colocar nuevas producciones en los mercados externos, relanzando sus esquemas agroexportadores, mientras continan ignorando las necesidades de sus poblaciones. Algunos elementos no oligrquicos, incluso de izquierda, son confundidos por la posibilidad de un crecimiento econmico estructuralmente anmalo y deficiente.

El modelo de sociedad impuesto por los pases ricos al Tercer Mundo no se refiere exclusivamente a los estilos de vida de las sociedades de consumo, sino a onerosas cargas determinadas por el orden internacional vigente. Ni China ni India han podido evadir enormes gastos en armamentos, determinados por enrarecidas situaciones a las que los Ocho no han prestado la debida atencin ni realizado esfuerzo alguno por solucionar.

Si cada pas que avanza por la senda que debiera conducir al bienestar de sus poblaciones, es obligado por realidades exgenas a invertir en armas, bombas y cohetes y llevar a la rbita sus propios satlites de comunicaciones y defenderse de las maniobras desestabilizadoras de la reaccin mundial, tal como ocurre hoy con Venezuela, el camino se har ms difcil y para muchos prohibitivo.

Lo ms sencillo en la reunin del G8 es la foto oficial: los ricos caben en un sof; los pobres son ms pero no estn convidados.

* Jorge Gmez Barata. Profesor universitario, investigador y periodista cubano, autor de numerosos estudios sobre EEUU.


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