Portada :: Mundo :: Chechenia, la guerra ignorada
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2004

Entrevista a Carlos Taibo, profesor de ciencia poltica de la Universidad Autnoma de Madrid, especialista en Europa del Este y Rusia
"Sera muy saludable que el pueblo checheno pudiera pronunciarse, lo que los chechenos piensen debe ser el elemento fundamental de criterio. No hay ninguna formula mgica"

Programa Prisma. TVE


Pregunta: Qu le parece la decisin que ha tomado el gobierno ruso de atacar cualquier base terrorista est donde est... ataques preventivos como ellos le llaman?

Respuesta: Supongo que en el momento presente es una baladronada. No hay por qu pensar que Rusia va a poder alcanzar determinados objetivos que no estn al alcance de las fuerzas armadas norteamericanas. Acaso es un mensaje inquietante para algn pas limtrofe, como es el caso de Georgia. Sospecho que en este caso, lo que los dirigentes rusos quieren hacer es simplemente sumarse simblicamente a un carro, liderado por los EEUU, que implica una entronizacin del "todo vale" en el escenario internacional contra el terrorismo. No creo, entonces, que tenga mayores consecuencias esta decisin.

P: Contra el terrorismo vale todo?.

R: Con toda evidencia, no. En primer lugar debemos sopesar qu es el terrorismo. La palabra es muy conflictiva. Se utiliza interesadamente por los unos y por los otros. En segundo lugar, tenemos que analizar cuales son las razones que explican y luego justifican estos comportamientos desbocados, algo que no hacen por desgracia nuestros gobernantes. En tercer lugar, debemos analizar si no aplicamos polticas de doble rasero, que tratan diferente a nuestros amigos y a nuestros enemigos, a los poderosos y a los dbiles. Y, en cuarto y ultimo termino, tenemos que garantizar que las reglas de juegos son limpias. Cuando el presidente Putin dice (y lo dice muy a menudo) "que con los terroristas no se negocia, se les extermina", tendra que dar alguna explicacin sobre el sentido legal, en el marco de las reglas de juego del estado de derecho, de una declaracin tan conflictiva como esa.

P: Cuales seran las claves del conflicto? Nacionalismo, independencia, autonoma?.

R: Chechenia, es un pas ubicado en una zona geogrfica muy sensible, y que se ha visto desde siempre sometido a la presin del Imperio Ruso, desde finales del siglo XVlll, desde hace doscientos aos. Eso se ha traducido en una presin militar muy poderosa desde el norte, que ha marcado indeleblemente la historia del pas, y en ltimo termino ha generado un movimiento nacionalista propio muy duro, de resistencia frente a Mosc. Y subrayo que esta es la matriz fundamental de la resistencia chechena: el designio de plantar cara al gigante del norte. La dimensin religiosa que a menudo acompaa a esto, entiendo que tiene un cariz secundario. Es un elemento acompaante que le da solidez a esa resistencia inicial.

En ese magma se han manejado muchas opciones. Simplemente afirmo que sera muy saludable que el pueblo checheno pudiera pronunciarse, y que entre las opciones del pueblo checheno sera legitimo que estuviese la de mantener a Chechenia dentro de Rusia, como sera legitimo que optase por ser un pas independiente. Me parece que lo que los chechenos piensan en este caso, debe ser el elemento fundamental de criterio. No hay ninguna formula mgica.

En cualquier caso, la resolucin pacifica de este tipo de tensiones es el fundamento principal de que las cosas van a mejor, con una Chechenia integrada a Rusia, con una Chechenia autnoma dentro de Rusia, o con una Chechenia independiente de Rusia.

P: Dentro de esa maraa rusa, ha habido territorios de primera y segunda categora?.

R: Esto guarda mucha relacin con la trama que se uso en 1991 para encarar la desintegracin de la Unin Sovitica. El criterio que se aplico entonces es fcil de entender. Las quince repblicas federadas que integraban la Unin Sovitica, vieron reconocido su derecho a la autodeterminacin, de tal manera que si lo deseaban, pudieron convertirse en estados independientes. Este derecho y esa posibilidad se le negaron a las unidades poltico organizativas de rango inferior. Fue el caso de Chechenia, que era una repblica autnoma dentro de Rusia.

Hay que preguntarse, claro, si la idea matriz era que la Unin Sovitica era un estado artificial, todos los estados lo son. No slo eso, si se trataba de un estado cuya configuracin poltico administrativa era el resultado de decisiones caprichosas arbitradas por los dirigentes soviticos, habr que preguntarse por qu a unas de esas republicas se les reconocen esos derechos y a otras no? Este es uno de los argumentos que la resistencia chechena ha blandido, y creo que se le debe ser escuchado como tal. Si todo es artificial y caprichoso, por que unos de los efectos de los caprichos se reconocen con derechos y a otros se les niega?

P: Cul es el estado de la Chechenia actual?.

R: El conflicto de Chechenia, es un conflicto enquistado. Es decir que la guerra sigue. El ejrcito ruso ha mejorado sensiblemente sus resultados con respecto al conflicto librado entre 1994 y 1996, pero no ha conseguido doblegar a la resistencia. En este caso, por aadidura, ha aplicado, lo que yo entiendo que es una poltica de tierra quemada, saldada con un numero altsimo de muertes, torturas, de violaciones de los derechos humanos ms bsicos.

Hay una diferencia fundamental con el primer conflicto, y es que los medios de comunicacin estn ausentes, lo cual explica por qu en Rusia hay un consenso tan rotundo de apoyo a las polticas que aplica el presidente Putin.

Otro dato relevante es que el propio Putin afirma que toda la resistencia chechena es terrorista, por un lado, y fundamentalista islmica, por el otro. Esto lo que ha hecho es anular la perspectiva que del otro lado de la trinchera emerja un interlocutor poltico con el que se pueda negociar. Agreguemos, que la comunidad internacional prefiere mirar hacia otro lado, con lo cual creo que tendremos suficientes datos para concluir que no hay una solucin policial-militar para el conflicto de Chechenia, por mucho que el presidente Putin se empecine en sacarla adelante. Con lo cual me temo que vamos a tener conflicto para rato, a menos que la poltica de Rusia se modifique abruptamente.

P: La resistencia chechena es uniforme, todos quieren lo mismo? Cules son sus caractersticas, y quines forma la resistencia?.

R: No hay un orden unificado. Lo que si es cierto es que en 1999, cuando se produjo la segunda invasin militar rusa, se verifico cierta operacin de cierre de filas, en una resistencia que se encontraba en una situacin muy precaria. Pero eso no puede conducir a la simplificacin que hacen las autoridades rusas. Hay diferencias evidentes, por ejemplo, entre el presidente elegido en 1997, Masjadov, y la figura que representa el vigor del islamismo wahab en esa resistencia, Shamil Basayev.

El primero es una figura que propicia las negociaciones sin condiciones con Mosc, que ha criticado ampliamente los atentados cometidos en Osetia del Norte y que ha mantenido la puerta abierta a una perspectiva de salida negociada del conflicto.

El segundo se ha entregado a una lucrativa industria del secuestro y ha cometido hechos de terror que todos tenemos en mente. Las acciones de estos elementos de la resistencia chechena, desde mi punto de vista, han beneficiado de manera visible a Mosc y a sus polticas, a tal punto de que en el pasado hubo un debate muy activo sobre la posibilidad de que Basayev estuviese a sueldo de los servicios de inteligencia ruso.

En cualquier caso, aunque no sabemos qu es lo que piensa el checheno de a pie, mi interpretacin es que la mayora de los chechenos repudian acciones como las que comete Basayev. Lo que sucede es que sus milicias son las mejor pertrechadas, las mejor equipadas y esto a buen seguro ha generado cierto efecto de atraccin sobre gentes que queran sumarse a la resistencia y que vean debilitado el plan de Masjadov.

P: Qu tiene que ver esto con el terrorismo islmico?.

R: Esos vnculos, existen pero afectan a segmentos muy reducidos. He sugerido anteriormente que esos segmentos fueron estimulados en su momento por Mosc. Es un proceso muy similar al que se sigui en Israel con Hamas, que fue claramente alimentado por Israel, en la medida en que las autoridades israeles entendan que su crecimiento debilitaba a la Autoridad Nacional Palestina.

Entre 1996 y 1999, en ese lapso de relativa pacificacin en Chechenia, las autoridades rusas jugaron las mismas cartas con Basayev, procurando alimentar el crecimiento de su guerrilla para debilitar el gobierno legtimo de Masjadov. Ahora probablemente se arrepienten de las decisiones tomadas en aquel momento.

Pero el escenario est claramente marcado, de un lado como del otro, por un crecimiento sensible de los halcones. No es que los chechenos apoyen ms a Basayev que a Masjadov. Pero el peso de las acciones de Basayev, por ejemplo la de Osetia del Norte si se la atribuimos a l (lo cual plantea dudas), es innegablemente mucho mayor que las declaraciones de Masjadov condenando este tipo de acontecimientos.

P: Baseyev se ha atribuido muchos atentados que no ha cometido?.

R: En efecto, estos son los datos que convienen manejar a la hora de atribuir autora, porque los datos llevan mucho a la duda. No sabemos, por ejemplo, de este comando que ha operado en Osetia del Norte, cul es su composicin nacional. Cualquier analista que analiza con mesura los hechos, est obligado a utilizar los trminos de "presuntos chechenos" para describir a los integrantes de este comando, porque aun hoy no tenemos ninguna informacin fehaciente. De hecho se sabe que las autoridades rusas, en un primer momento, apuntaban a la presencia de ciudadanos de origen rabe, para vincular su accin con las redes del islamismo radicalizado. No parece que estos datos se confirmen. Esto nos invita a extraer la conclusin de que el conflicto de Chechenia por s slo aporta claves para entender comportamientos desbocados como ese.

P: Otro de los protagonistas de todo esto sera, aparte de los servicios de inteligencia, el ejercito ruso?.

R: El ejercito ruso es protagonista al menos en dos sentidos diferentes. El primero nos recuerda que lo que respecta a la primera guerra de Chechenia, librada entre 1994 y 1996, se sugiri muy a menudo que las decisiones no las tomaba el poder civil en el Kremlin, con Yeltsin muy debilitado, sino las fuerzas armadas que queran resarcirse del fracaso en la guerra afgana, en el decenio de 1980.

Este argumento ha rebrotado, con ocasin de la segunda guerra de Chechenia. En este caso, el fundamento argumentado era la tesis de que los militares rusos queran resarcirse del fracaso de la primera guerra. Esta presin de las fuerzas armadas sobre el poder civil merece ser considerada seriamente.

El segundo dato relevante es que, no nos engaemos, la resistencia chechena se ha abastecido en el pasado de armas (y se sigue abasteciendo) del ejercito ruso. Esto no debera ser una sorpresa en el escenario marcado por una economa mafiosa. Cuando se sugiere que los chechenos se dotan de armas de Afganistn de la mano de Al-Qaeda, me parece que se est errando drsticamente en el diagnostico. La mayora de las armas de la resistencia chechena procedan y proceden del ejercito ruso.

P: Yeltsin, era un blando y Putin, ms duro?.

R: Yeltsin no era un blando. Lo que ocurre, es que las medidas que dict en ese momento para hacer frente a la independencia de Chechenia, fueron dramticamente insuficientes. Se caracterizaron por una visible imprevisin. Y en su caso es verdad que probablemente Yeltsin se mostr un tanto alejado de un conflicto que entenda que no afectaba a las grandes tramas de la vida poltica de Rusia en aquel momento.

Putin, es bien sabido, ha utilizado el conflicto de Chechenia, como su principal catapulta hacia el poder en el Kremlin. De tal manera, que por ejemplo, los hechos de terror que se han ido sucediendo a lo largo de los ltimos meses, lejos de difuminar su poder, lo que han hecho es fortalecerlo.

No sabemos que es lo que ocurrir en estos momentos. Pero quiero recordar que el asalto al teatro de Mosc hizo que la popularidad del presidente se acrecentase. Es algo difcil de creer desde nuestra perspectiva. Pero que en un universo mediticamente cerrado como es Rusia, es fcil de explicar. La poblacin apenas dispone de informacin alternativa que le permita calibrar.

P: Qu saben los rusos del conflicto con Chechenia?.

R: En determinados pequeos crculos, la informacin llega. Digamos que en Rusia se puede publicar un libro crtico de la versin oficial de los hechos. Pero los grandes medios de comunicacin, los que llegan a los ciudadanos de a pie, emiten un discurso monocorde, que se caracteriza por ocultar abruptamente a Chechenia.

Cuando uno discute con ciudadanos rusos, que viven all, y les recuerda, por ejemplo, lo que indican los sucesivos informes de Amnista Internacional en materia de violacin de derechos humanos en Chechenia, se muestran absolutamente confundidos, perplejos, porque no entienden que eso pueda estar ocurriendo. Y eso, me parece, es lo que explica, la popularidad de Putin.

Si en Rusia se verificase la apertura de una hendidura en este edificio meditico cerrado, me temo que Putin tendra bastantes problemas. Intuyo, por cierto, que esa hendidura est empezando a aparecer. El nfasis, que en los ltimos das las autoridades rusas estn poniendo en transmitir determinada imagen de lo ocurrido en Osetia del Norte, refleja la preocupacin de la posibilidad de que discursos alternativos calen. Estoy pensando en el designio de atribuir toda la responsabilidad a las autoridades de Osetia del Norte. Y la mencin constante de que no se produjo una intervencin de las fuerzas del Ministerio del Interior, sino una respuesta ante acontecimientos imprevisibles. O en ese subrayado permanente de que en el comando haba gente procedente de los pases rabes.

Creo que esto refleja cierta preocupacin ante la perspectiva de que la versin oficial de los hechos, no cale en la poblacin, y empiece a romperse ese edificio de cohesin de consenso en torno al proyecto de Putin.

P: Este consenso a Putin le ha servido para hacer leyes ms represivas?.

R: Con toda certeza. Entiendo que esta operacin meditica se completa con medidas represivas contra la poblacin, que se traducen en controles exhaustivos. Dicho sea de paso, no muy diferentes de los que recorren la vida actual de muchos pases occidentales. No pensemos que este es un fenmeno privativo de Rusia.

Pero el escenario de la Rusia de hoy es, en el mejor de los casos, el de tener una democracia de muy baja intensidad; y en el peor, un rgimen autoritario en el que los flujos de concentracin de poder, de falta de garantas, son cada vez ms claras.

No solo me refiero a Chechenia, donde la impunidad es evidente. Creo que es muy significativo que Putin se haya negado a conformar una comisin de investigacin independiente sobre lo ocurrido en Osetia del Norte. Me parece que es negar garantas fundamentales, en lo que respecta a la elaboracin de informacin que debera interesar al ciudadano ruso de a pie.

P: Usted ha dicho que parecera que Putin est en guerra con Chechenia, como Bush con Irak. De por qu est Bush en Irak, ya todos sabemos las causas. Pero dnde estara la trampa en el caso de Chechenia?.

R: En Chechenia no hay ningn proyecto democrtico abierto, como no lo hay en Irak de la mano de las imposiciones del ejercito norteamericano. En Chechenia lo que hay es una farsa, articulada en torno a una nueva Constitucin, un fantasmagrico proyecto de autonoma, y unas elecciones fraudulentas. En esta farsa, un elemento fundamental es que el secesionismo checheno no puede participar en modo alguno, est totalmente proscrito.

El otro da Putin dijo que "no se negociaba con terroristas, ni con secesionistas". Interesa llamar la atencin sobre este segundo elemento. Puedo entender que no negocie con terroristas. Pero el secesionismo en un estado de derecho es una opcin poltica legal, y la libertad de expresin debe garantizarse. Me parece que Putin entiende la democracia de un modo muy sui-generis, como me parece que lo ilustra esta conflictiva declaracin.

P: Hay quienes quieran una salida negociada a este conflicto en Chechenia, por parte de quienes tienen el poder?.

R: Imagino que la mayora del pueblo. Digo imagino, porque no sabemos qu piensan a ciencia cierta los chechenos.

En Rusia no. En los ltimos aos, ha habido voces significativas que demandaban otras vas de actuacin, que implicaban la consideracin de elementos polticos. Pero estn prcticamente acalladas, o marginadas. Enunciar ese argumento en Rusia es quedar condenado al ostracismo.

Del lado de la resistencia chechena, no me canso de subrayar que formalmente el presidente electo en 1997, Masjadov, anuncia su propsito de sentarse a negociar sin condiciones. Creo que esto es interesante, por mucho que la figura de Masjadov no deje de exhibir aristas conflictivas. Pero lo importante es que no hay abierta ninguna perspectiva de negociacin.

Si a Putin por lo dems le va bien, por qu va a modificar el escenario? Un compaero suyo me preguntaba que, siendo evidente que Rusia no esta sacando adelante su proyecto en Chechenia, que lo que esta ocurriendo es que va en aumento el sufrimiento de la poblacin rusa, cmo es que Putin no cambia de perspectiva? La respuesta es sencilla: a Rusia le va mal, pero a Putin le va bien.

Este es un escenario planetario, podra decir literalmente lo mismo de la poltica norteamericana. A los EEUU no le va bien en ningn escenario del planeta. Pero al presidente Bush, al parecer, los pronsticos electorales le dibujan un panorama razonablemente saludable, con lo cual puede seguir adelante.

P: Para qu han servido las ltimas elecciones en Chechenia?.

R: Para ilustrar una vez ms la condicin de farsa del proyecto poltico que Putin alienta. Creo que es un fiel retrato del escenario. Los candidatos independentistas no han podido concurrir, los soldados integrantes de los contingentes militares rusos de ocupacin han disfrutado del derecho de voto, y no ha habido observadores neutrales, con lo cual la limpieza de las elecciones ha sido puesta en un brete.

En el Consejo de Europa, en instancias razonablemente ecunimes, han dudado de la limpieza de esas elecciones. Algo que por cierto no se tradujo, por desgracia, en un freno a las declaraciones realizadas hace unos das atrs por el canciller alemn Schoerder y el presidente francs Chirac, que aplaudieron las medidas polticas que Putin alienta en Chechenia. Yo me qued absolutamente pasmado.

P: Estados Unidos tiene intereses en esto?.

R: EEUU tiene intereses absolutamente en todas las zonas del planeta. Y singularmente en sta, porque se dan cita dos elementos muy interesantes. Por un lado la ubicacin geogrfica, que permite utilizarlo como atalaya desde la cual controlar movimientos de los eventuales competidores, como es el caso de la Unin Europea, de China o de la propia Rusia. Por el otro la riqueza energtica del Golfo Prsico y de la cuenca del mar Caspio.

Mi interpretacin es que EEUU juega aqu dos cartas distintas. Por un lado, la de estar con Rusia, que le permite el despliegue de operaciones reciprocas de silencio con respecto a las atrocidades respectivas. Y por el otro lado, el de cierta presin subterrnea sobre Rusia.

En los ltimos das, se ha recordado una declaracin de Kissinger sobre la guerra de IrnIrak en el decenio de 1980. Kissinger tiene muchos defectos, pero entre ellos no est el de ser poco claro en sus declaraciones. Sostuvo que se trataba de que los dos contendientes resultasen derrotados, y parece que la operacin norteamericana subterrnea result muy eficiente en ese caso.

Creo que aqu hay algo de esto. A EEUU no le interesa que emerja una Chechenia independiente, con un proyecto eventualmente vinculado con determinados discursos islamistas. Pero tampoco le interesa que Rusia dicte con claridad las reglas del juego en la regin. Con lo cual la poltica norteamericana lanza seales a unos y a otros, pero en ltimo trmino se caracteriza por una apuesta encaminada a lo debilitar a los dos contendientes, y en ltimo trmino a acrecentar el control estadounidense sobre materias primas energticas ms valiosas.

P: Y Europa?.

R: La Unin Europea es, desde mi punto de vista, extremadamente hipcrita en relacin al conflicto de Chechenia.

En las ltimas jornadas hemos asistido a cierta polmica por esa suave peticin de explicacin efectuada, ante las autoridades rusas, en relacin a lo ocurrido en Osetia del Norte. Pero la Unin Europea debera preguntarse no slo lo que ha ocurrido en Osetia del Norte, sino lo que sucede en Chechenia, y esto al parecer no interesa.

Antes del 11 de septiembre, los dirigentes europeos miraban hacia otro lado cuando se hablaba de Chechenia. Ahora le dan palmaditas en el hombro a Putin. Algo que me parece que refleja una dramtica primaca de los intereses, sobre los principios. En la visin de nuestros dirigentes es preferible mantener una relacin fluida con Rusia, preservar relaciones comerciales muy interesantes, antes que partirse la cara por un pequeo pueblo del Cucaso o exigir la satisfaccin de las normativas internacionales de derechos humanos.

P: La guerra en Irak y los atentados han recrudecido el conflicto en Chechenia?.

R: Son claves diferentes, por mucho que comparten escenarios geoestratgicos y geoeconmicos.

Mi interpretacin es que la clave islamista, que se invoca a menudo para dar cuenta del perfil de la resistencia iraqu, tiene un vigor reducido en Chechenia, por mucho que se quiera indicar lo contrario. Es slo una de las muchas claves que hay que invocar para dar cuenta del conflicto de Chechenia.

Sospecho que tambin es lo mismo en la textura de fondo de la resistencia iraqu. Durante mucho tiempo se nos dijo que esa resistencia se vinculaba con el viejo rgimen del partido Baas. Despus se nos anuncio la presencia de un sin fin de terroristas internacionales en Irak. Hoy descubrimos que esa resistencia es mucho ms plural y responde a un pueblo decidido a plantar cara a un ocupante.

Hace unas semanas estuvo en Madrid un analista britnico, Tarik Al, de origen pakistan, y alguien le pregunto con cierta acritud, si no era verdad que en Irak, pese a todo, no haba muchos terroristas internacionales.

Respondi, con muy buen criterio y cierta irona, que haba al menos 160.000, en su mayora norteamericanos.

Tarik Al, tiene un libro estupendo, el cual recomiendo su lectura, "El choque de los fundamentalismos".

P: Hay que darle un estatuto especial a Chechenia?.

R: Desde mi punto de vista hay que reconocerles el derecho de autodeterminacin, y aguardar a que los chechenos libremente se expresen. Subrayo que en este caso como en cualquier otro la autodeterminacin abre horizontes muy distintos. Los chechenos legtimamente pueden decidir seguir viviendo en Rusia, como pueden optar por un estado independiente.

Este escenario est muy lejos. Creo que tendran que cambiar muchas cosas. El presidente Putin, presionado por la poblacin en Rusia, tendra que declarar un alto el fuego unilateral, someter a sus fuerzas armadas a controles exhaustivos, garantizar la presencia de observadores neutrales, promover un programa internacional de reconstruccin, y, despus de todo eso abrir el camino a una formula de autodeterminacin. Esto con toda evidencia no forma parte del proyecto poltico de Putin.

Carlos Taibo es profesor de ciencia poltica en la Universidad Autnoma de Madrid, y autor de varios libros, entre ellos: "La explosin sovitica", "Cien preguntas sobre el nuevo desorden" y "Hacia donde nos lleva EEUU?".




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