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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-06-2007

Casa frica: Cultura, cooperacin y recolonizacin

Jos Villalba Prez
Rebelin


La Casa frica es una institucin pblica estatal inscrita en el Plan de Accin para el frica Subsahariana 2006-2008 (Plan frica) con el que se pretende segn el Secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Bernandino Len, sentar las bases, de forma sistemtica y por vez primera, de una verdadera poltica exterior de Espaa hacia frica Subsahariana, la cual no ha sido dictada al albur de emergencias del momento ni est condicionada por razones coyunturales. Con este Plan se pretende llenar un vaco de treinta aos en los que Espaa y Canarias de forma ms drstica- ha dado la espalda a frica tras el vergonzoso abandono del Sahara. Treinta aos separan la ofensiva diplomtica de Marcelino Oreja en defensa de la espaolidad y europeidad de Canarias y la realizada por el actual Ministro de Exteriores, Miguel ngel Moratinos, en pos de acuerdos de repatriacin y de colaboracin policial en el control de las fronteras. Acuerdos en los que se condiciona la ayuda al desarrollo al cumplimiento de compromisos en la lucha contra la inmigracin y el terrorismo.

El Plan, lanzado en plena crisis de los cayucos, es presentado como una respuesta al problema de la inmigracin, una herramienta de fomento de la cooperacin para regular adecuadamente los flujos migratorios procedentes de la regin subsahariana y combatir el trfico ilegal de personas. Sin embargo no oculta su naturaleza. As entre sus objetivos y prioridades el Plan frica sita el refuerzo y la diversificacin de los intercambios econmicos, as como el fomento de las inversiones, sin olvidar la creciente importancia estratgica de la regin subsahariana, y en particular el Golfo de Guinea, para nuestra seguridad energtica y las oportunidades de negocio en el sector de hidrocarburos para las empresas espaolas.

En especial, se pretende asegurar la presencia de las multinacionales energticas y pesqueras espaolas en este nuevo saqueo. Favorecer la penetracin de las empresas espaolas (hidrocarburos, pesca y turismo como prioridades), asegurar la seguridad energtica y promover la lucha contra la inmigracin. El control de fronteras y su militarizacin en la lucha contra las mafias de la inmigracin y el terrorismo internacional la nueva coartada que todo lo justifican- se convierten en elementos condicionantes de las polticas de cooperacin

Con esta nueva poltica africana el Gobierno pretende que Espaa no quede fuera del nuevo reparto y recolonizacin de frica, la ltima frontera de la globalizacin. Pretende participar en el nuevo Gran Juego Africano inaugurado al final del siglo XX, posicin que quedo de manifiesto en el anterior viaje del Monarca a las islas rememorando la realizada por Alfonso XIII en 1906, en plena lucha de las potencias de principios del XX por reparto de frica. La Historia tiende a repetirse como farsa.

Como explcita el Plan frica, sus objetivos se centran en asegurar la presencia de las empresas espaolas en el expolio que organismos como el G8, FMI y BM estn coordinando. El Plan, viene as a sumarse, desde una perspectiva nacional, a otras importantes iniciativas relacionadas con el continente africano surgidas en los ltimos aos como la Estrategia adoptada por el Consejo Europeo de diciembre de 2005, la Comisin para frica impulsada por el Primer Ministro britnico, el Plan de Accin del G-8 o la nueva poltica africana de China. El Plan frica forma parte del mismo paquete que hace recalar por las Islas a Mister Verde y sus inversores norteamericanos, que los chinos contraten como cabildero a un ex presidente del Gobierno de Canarias o que se inaugure tambin la Cmara de Comercio Canario-Rusa.

En este marco es en el que se inscribe la creacin de Casa frica que aparece como una herramienta esencial para la creciente presencia econmica, poltica y militar en el frica Subsahariana. El anuncio de su creacin es entusiastamente recibido por el Gobierno de Canarias que intenta convertirlo en un elemento ms de la poltica de expansin de los capitales canarios. La Casa de frica es inmediatamente percibida por el entramado poltico-empresarial construido al calor del poder autonmico, como una oportunidad en su proceso de internacionalizacin y de seguir contando para ello con fondos europeos y estatales, esta vez de los Fondos de Cooperacin.

Tas un periodo de acumulacin de capital sin precedentes gracias, entre otras, a la Reserva de Inversiones Canarias (RIC), ven en el creciente inters de las potencias tanto del G8 como del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), un medio de dar salida a los impuestos no pagados incorporndose -como palanganeros- a los nuevos proyectos de expolio de frica, como el capitaneado por las Cmara de Comercio USA en Canarias.

La gestacin de la Casa frica ha puesto de manifiesto los intereses en juego, quedando de manifiesto que los pueblos africanos ocupan el ltimo lugar. Se produce la fragmentacin del continente africano segn los intereses europeos y espaoles. As el Magreb es desgajado de frica y se le otorga una entidad propia (creacin de la Casa rabe) en consonancia con las distintas polticas europeas -euro mediterrneas/ACP y Vecindad/Gran Vecindad-, as como, con el inters preferente del capitalismo espaol por ampliar su presencia en el Magreb. En Canarias este proceso viene marcado por las luchas entre los distintos grupos econmicos insulares por asegurarse cuotas de poder que permitan controlar la gestin de esta institucin, reproduciendo una vez ms, el Pleito Insular entre nuestras burguesas insulares por el control de los resortes de poder del Archipilago.

Los nombramientos y actuaciones realizados hasta ahora por la Casa de frica, no hacen sino ratificar la orientacin que desde un principio, a pesar del barniz cultural y solidario, se le ha querido dar: ser un instrumento de apoyo a la presencia del capitalismo espaol en el continente africano. Los tiempos han cambiado y a las misiones evangelizadoras, cientficas o civilizadoras de los anteriores procesos de expansin salvaje del capitalismo (globalizacin) se suman ahora las misiones solidarias y de cooperacin. Hoy hasta las intervenciones militares son calificadas como humanitarias.

El primer gran reparto del mundo se realiz a la voz de evangelizacin; el segundo al calor de la ciencia, los descubrimientos y la civilizacin; hoy, se hace al grito del comercio y la cooperacin al desarrollo. Con el primero surgieron las misiones y los misioneros; las segundas dieron sociedades geogrficas y exploradores; hoy nacen organismos como Casa frica que intentan articular el mundo de las ONG y de los cooperantes ponindolo al servicio de la expansin del capitalismo patrio. Mejor los nuestros.

Un modelo ya experimentado en Canarias a travs de la Direccin General de Relaciones con frica y que se refleja en realizaciones como Africainfomarket.org o el Plan Director, cuya principal virtualidad es someter a las necesidades de expansin de los capitales canarios las polticas de cooperacin y a sus principales actores, convirtiendo cultura y solidaridad en meros elementos de mercadotecnia comercial. La cultura y la cooperacin al desarrollo se convierten as en el envoltorio socialmente aceptable de las mismas prcticas econmicas que han colocado a frica en la situacin en que se encuentra.

La separacin institucional de ambos mbitos (negocios privados y cooperacin al desarrollo) es una condicin imprescindible para una verdadera poltica de cooperacin con el trabajo de los movimientos sociales africanos -en este caso- que luchan por la transformacin de sus sociedades. Slo desde esa separacin, el movimiento social que desde el Norte apoya esas realidades africanas de lucha y transformacin social, puede convertirse en un verdadero fiscalizador de las polticas de sus Estados y de la actividad exterior de sus empresas nacionales.

Como bien sabemos los canarios, la corrupcin no es una caracterstica exclusiva de regmenes africanos, y una de las bases sobre las que se sostienen son las prcticas clintelares, y Canarias sabe tambin mucho de ello. Instituciones como Casa frica, que asimilan intereses nacionales a intereses empresariales y los ligan a las polticas de solidaridad y cooperacin son caldo de cultivo institucional del clientelismo y un paso ms para la definitiva reconversin de las Organizaciones No Gubernamentales en Organizaciones Para Gubernamentales, en contratistas privados de las polticas culturales y sociales exteriores. Estaramos ante una privatizacin ms, la de los costosos servicios exteriores que mantenan los viejos Estados coloniales sustituidos por una entusiasta masa de voluntarios mileuristas, solidarios, emprendedores, sobradamente preparados y, sobre todo, pendientes de la financiacin de su proyecto. Esta es la Casa frica que pensamos se inaugura con la mxima prosopopeya institucional el 12 de junio en Las Palmas de Gran Canaria. * Jos Villalba Prez es miembro de la Asociacin Canaria de Estudios de la Globalizacin



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