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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-06-2007

Burkina Faso a los veinte aos del magnicidio de Thomas Sankara
Nadie sale indemne del asesinato de la memoria

Hannah G.
Rebelin

Traducido por Caty R. y revisado por Guillermo F. Parodi


Aparentemente Burkina Faso es un pas africano completamente normal. Es decir, la poblacin normalmente es miserable y hambrienta, la clase burguesa normalmente desdeosa y corrupta, y normalmente hay cientos de ONG activas. Los seminarios, coloquios, cumbres y simposios de lucha contra la pobreza y la desertizacin normalmente llenan las salas a plena satisfaccin de los propietarios de restaurantes y hoteles de cinco estrellas...

El Banco mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organizacin Mundial del Comercio (OMC) velan con diligencia y discrecin para mantener al pas encadenado al neocolonialismo. En cuanto al presidente, democrticamente elegido y nombrado vitalicio por una argucia electoral, da trabajo a muchos de sus sbditos invitndolos a construir palacios y mansiones suntuosas que constituirn, segn sus propias palabras, el orgullo del patrimonio nacional... Y para finalizar, este bombero pirmano no pierde la esperanza de lograr algn da el Premio Nobel de la Paz.

Pero este pas esconde otro

Un pas engullido, desaparecido, enterrado desde hace veinte aos bajo las arenas de una memoria prohibida, pero cuyo corazn todava se oye latir si prestamos atencin. Un pas que lleva el nombre ms bello que una nacin puede exhibir: "Pas de los hombres ntegros", un nombre que no se han atrevido a revocar y hoy resuena como el vestigio de una civilizacin desaparecida.

Ese pas soado naci por el amor y la fe de un hombre visionario: Thomas Sankara. Hoy la juventud africana nacida despus de su asesinato ha hecho de l un "Che Guevara africano", un hroe cuya leyenda a veces impide percibir la grandeza real del hombre.

Veinte aos: una generacin, una eternidad. No sera tiempo de levantar la prohibicin de memoria que pesa sobre Thomas Sankara?

Se suele comparar a Thomas Sankara con un cometa para expresar el asombro suscitado por la luminosidad y la brevedad de su paso. Cuando el cometa desaparece y la noche reina otra vez, el testigo deslumbrado se frota los ojos y se pregunta si no habr sido vctima de una alucinacin.

Ocurri? Realmente existieron esos cuatro aos prodigiosos en los que anidaba la semilla de una nueva civilizacin singular y a la vez tan universal? Realmente existieron esos cuatro aos que sentaban las bases de un frica palpitante y fraternal, finalmente liberada de la mirada del opresor? Un frica digna y frugal que iba a mostrar el camino a otros pueblos...

O bien se castig a este ingenuo soador por pensar que podra escapar de su destino de esclavo elaborado por las potencias imperialistas aliadas con las fuerzas negativas de algunas tradiciones perversas?

Tomemos un ejemplo concreto: Si se consideran los numerosos abusos cometidos por los CDR (Comits de Defensa de la Revolucin, N. de T.) bajo la Revolucin, es obligatorio pensar que esos abusos mostraron el lamentable fracaso de una aventura irresponsable? O es preferible pensar que se trataba de nuevos problemas que haba que resolver, como sucede en todas las empresas innovadoras?

Equivocarse de respuesta es elegir la desdicha.

El visitante extranjero curioso por conocer el pas que lo acoge descubre con sorpresa que, a pesar de los aos transcurridos, Thomas Sankara permanece ms que nunca en el alma secreta de Burkina Faso, hasta en las esferas del poder!

Pero entonces, hasta cundo se va a perpetuar el silencio, la autocensura, el secreto de familia? Ser necesario esperar la extincin natural de todos los protagonistas del drama para que finalmente se reconozca a Thomas Sankara su lugar eminente en la historia de frica, especialmente en su calidad de precursor del movimiento "altermundista"?

Los genios surgen en todas las pocas

Uno de los mayores poetas franceses, Arthur Rimbaud, escribi toda su obra entre los 17 y los 20 aos, lo que representa un perodo de slo cuatro aos! Un siglo y medio ms tarde sigue siendo el autor favorito de numerosos estudiantes y una fuente permanente de nuevas tesis literarias.

Tambin cuando los allegados al general De Gaulle le sugirieron que mandase encarcelar al filsofo Jean-Paul Sartre para que dejara de criticar al gobierno, De Gaulle respondi: No se encierra a Voltaire!. Era su manera de sealar que el ingenio de algunos hombres impone el respeto a pesar de los problemas que causan.

La grandeza de De Gaulle, en este caso, fue reconocer la de sus adversarios.

Soemos tambin que una voz poderosa siempre triunfa sobre la represin. As el que escribi:

"...el ojo estaba en la tumba y observaba a Can"

Victor Hugo, el autor de Los miserables" (una novela casi tan traducida en el mundo como la Biblia), era y sigue siendo un poeta muy admirado en Francia y famoso por su vehemente denuncia de las injusticias sociales de su tiempo. Napolen III, a quien Hugo llamaba "Napolen el pequeo", no soport sus ataques y Victor Hugo tuvo que exiliarse. Hoy su obra se estudia en todo el mundo y es el orgullo de los franceses; de todos los franceses, ya sean "de derecha" o "de izquierda".

De la misma forma sera deseable que los bukineses todos los burkineses- tomen conciencia del inmenso honor de que naciera entre ellos un hombre de una grandeza excepcional, tanto por su palabra como por sus actos y su pensamiento. Sera bueno que los responsables polticos del pas se den cuenta de que al censurar la obra de Thomas Sankara atentan gravemente contra los burkineses, que a pesar de su resistencia legendaria ya no son ms que la sombra de s mismos. Al hambre y la enfermedad que afecta a sus cuerpos se aade la desmoralizacin: para conseguir algunos cntimos, un suter o un saco de arroz, algunos se prostituyen y amaan las elecciones rindose: de todas formas ya nada tiene sentido!. El pueblo est mutilado, paralizado, descerebrado. Al amputar la pgina ms bella de su historia le robaron el alma, pero los dirigentes que no respetan a su pueblo se pierden con l. Sean cuales sean sus amuletos y sus fetiches ya no son ms que zombis al servicio de sus amos occidentales, receptores-profesionales-de-fondos-de-ayuda-al-desarrollo que terminarn mal como Paul Wolfovitch, recientemente expulsado de la presidencia del Banco Mundial por corrupcin.

Nadie sale indemne del asesinato de la memoria. No hay vencedores.

La acumulacin de riquezas -generalmente muy mal adquiridas- no es ms que un consuelo irrisorio para el hombre que sacrific su dignidad aceptando callarse y cerrar los ojos. Sea cual sea su cinismo (y a veces incluso su rabia!) las "golosinas" de todo tipo que acumula, joyas, mansiones, BMW, medallas del mrito nacional... son impotentes para contrarrestar la humillacin de haber traicionado, mentido y hallarse preso en una trampa sin salida. El lujo exhibido slo sirve para dar el pego, para aturdirse y ocultar la vergenza, a s mismo y a los dems. En realidad, el ciudadano que desfil en un 4x4 ltimo modelo con los cromados rutilantes y los cristales ahumados mientras el pueblo agoniza bajo el peso de una miseria inenarrable, no es ms que un muerto viviente que se deja arrastrar en su coche fnebre, est desconectado de la realidad. Puede hacer ruido, moverse, ir de cctel en cctel, de pasarela en pasarela, de piscina en piscina, de adulterio en adulterio, pero su soledad es ms vertiginosa que la del mendigo de la calle.

Y si a pesar de todo suscita admiracin y envidia a su paso, eso demuestra en qu abismo de desesperacin est hundida la poblacin; hay muchos que frente a la impunidad de los crmenes slo creen ya en la fuerza del mal de ah la brujera, los brebajes infames, los despedazamientos humanos con la esperanza de enriquecerse para parecer que existen...

En cambio devolver al pueblo la obra de Thomas Sankara a fin de que la estudie, la medite y saque sus enseanzas sanas y vivificantes aparece como la nica va de redencin posible para las autoridades, el nico camino para sacar a Burkina Faso de la maldicin. Es necesario que cesen las amenazas de muerte sobre los artistas, periodistas, profesores; hay que romper el crculo vicioso del miedo.

El verdadero patrimonio de Burkina Faso no est grabado en las piedras, no es el hotel Libya, ni la torre Eiffel truncada de la plaza de los mrtires, ni el Palacio Kossiam particularmente desagradables- ni la Avenida Kwame Khrumah, cada vez menos frecuentada... el verdadero patrimonio de Burkina Faso por los siglos de los siglos, se quiera o no, es este joven capitn Thomas Sankara pletrico de inteligencia y radiante de generosidad, muerto prematuramente en el preciso momento en que se dispona a dar un nuevo impulso a su pas.

No se trata de gritar venganza. El mal est hecho. Se trata de mirar hacia el futuro para devolver la esperanza a la juventud burkinesa y a la juventud de frica entera que no pide otra cosa que cultura.

Efectivamente, hay que destacar la admirable tenacidad con la que numerosos jvenes hacen frente a la adversidad; pienso especialmente en los valientes estudiantes que carecen de todo: combustible, comida, alojamiento... La alimentacin precaria amenaza su salud, ya que las sociedades que administran los restaurantes universitarios tratan a los estudiantes peor que a los animales. Las instalaciones sanitarias son vetustas, a menudo ruinosas, las aulas llenas a rebosar y por todas partes es necesario hacer colas interminables bajo el sol... Salir bien de los exmenes en condiciones tan absolutamente deplorables es una hazaa. Muchos aguantan, pero tambin muchos otros no soportan ms las humillaciones y estn dispuestos a todo para abandonar este infierno.

frica, tan rica en recursos materiales y humanos, pierde sus fuerzas vivas como por una herida abierta; durante muchos siglos fue la coaccin de la esclavitud la que causaba la salida de los jvenes, hoy se exilian voluntariamente poniendo en peligro su vida.

Cmo detener esta hemorragia?

La revolucin sankarista fue el ltimo brote de rebelda antes de una derrota programada o el primer rayo de luz de un continente desamparado?

Frente a la situacin actual del mundo, la obra de Thomas Sankara debe reconsiderarse hoy bajo una luz nueva.

En efecto, Thomas Sankara vea ms all. De ah su impaciencia. Quiz fue demasiado adelantado a su poca para conseguir que compartieran sus convicciones algunos de sus camaradas obstinadamente clavados a sus dogmas... o cansados de no llevar nunca a sus labios una copa de champn.

El muro de Berln an no haba cado, la mundializacin no era una preocupacin principal, el recalentamiento del planeta todava no preocupaba a nadie. Se careca de perspectiva.

Pero Thomas Sankara prevea lo que iba a llegar: los genocidios, las hambrunas, las epidemias, generados por la bsqueda exclusiva del mximo beneficio. Por eso quiso hacer del pequeo Burkina Faso una obra ejemplar para el futuro de la humanidad. Mucho antes que Nicolas Sarkozy nombr mujeres para puestos importantes, mucho antes que Nicolas Hulot puso la ecologa a la cabeza de sus prioridades. Sus ambiciosos proyectos hidrulicos y forestales merecan realizarse y habran cambiado, sin duda, el paisaje del frica subsahariana. Fue el primero en fomentar el comercio justo y el desarrollo sostenible basados en el respeto a las poblaciones. Frente a la hipertrofia y la megalomana de las potencias imperialistas y las multinacionales, fue el primero que se neg a pagar "la deuda" de la que denunci su carcter perverso. Hoy la deuda de los pases pobres ha tomado proporciones tan astronmicas que impide todo desarrollo econmico y vuelve ficticia la independencia de los estados. Thomas Sankara haba tomado conciencia del problema y pensaba liberar a frica de esta nueva colonizacin. En todos los mbitos desbordaba de proyectos a cual ms prometedor.

Hoy el paisaje ha cambiado, el mundo se encoge, se ha generalizado la angustia. La explotacin demencial de los recursos naturales por las nuevas superpotencias amenaza el futuro del planeta. Todo puede irse a pique. Los ocanos se agotan, las especies perecen, los bosques desaparecen, los glaciares se derriten. Por todas partes proliferan los conflictos armados. En cuanto a frica, parece sufrir con fatalismo las consecuencias trgicas de este desorden mundial generalizado.

Por tanto No! Thomas Sankara no fue un iluminado tirnico extraviado en su esplndido aislamiento, sordo a los consejos de sus allegados. Al contrario, era un espritu curioso que no dejaba de escuchar al mundo y a todos los que podan aportarle nuevos conocimientos. A la escucha tambin de los ms humildes.

La prueba? Tenemos ante nuestros ojos el ejemplo del presidente venezolano Hugo Chvez, que tambin pasaba por un iluminado: este valiente jefe de Estado est uniendo a los pueblos de Amrica Latina para enfrentarse mejor a Estados Unidos y propone iniciativas que Thomas Sankara no habra desaprobado. En Nicaragua la vuelta al poder de Daniel Ortega, amigo de Sankara, va en el mismo sentido, el de combatir un determinado "realismo" que no es ms que una forma de petainismo, es decir, de colaboracin con el enemigo. Si el Che est muerto, esos hombres que constituyen el relevo estn muy vivos.

Entonces S! Veinte aos despus, finalmente se puede revisar el pensamiento de Thomas Sankara y puede comenzar a irradiar, fructificar y entusiasmar a la juventud africana.

Con Thomas Sankara, con las organizaciones de la sociedad civil, los movimientos de jvenes, los artistas comprometidos... "atrevmonos a inventar el futuro". Esta divisa que suena como el testamento de Thomas Sankara, pone de manifiesto que el verdadero patrimonio radica en el futuro y no en los cementerios.

Texto original en francs: http://azls.blogspot.com/search/label/Burkina%20Faso

*Caty R. y Guillermo F. Parodi pertenecen a los colectivos de Rebelin, Tlaxcala y Cubadebate. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, la traductora y la fuente.


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