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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-06-2007

Shara Occidental, un proyecto para pactar el consenso

Abdelkder Chaui
Mundo rabe


Despus de tres dcadas de una travesa del desierto llena de contradicciones, el Gobierno marroqu, que siempre se neg a aceptar cualquier tipo de solucin para el Shara, acaba de presentar ante la ONU un plan de autonoma para la regin. Una breve lectura de este texto me lleva a pensar que Marruecos formula voluntariamente una salida positiva a travs del dilogo, y lo que es ms, realiza abiertamente un llamamiento a un consenso negociable. Apelar a la autonoma como forma democrtica de reconocimiento pleno de las realidades socioculturales de un pas que se define como multicultural y diverso, como es el caso de Marruecos, implica en el marco de la actual transicin una voluntad deliberada de establecer de manera definitiva la alternativa democrtica que requiere la sociedad marroqu en su conjunto. En mi opinin, la autonoma de la regin del Shara ha sido concebida como una etapa transitoria de un plan ms amplio y sostenido: dotar tambin a las dems regiones de autonoma.

Ms significativo es an que Marruecos acepte oficialmente, y por primera vez, el principio incondicional de la negociacin como plataforma plausible en el marco de su soberana. Las competencias conferidas a los saharauis en el plan de autonoma dan la impresin de que Marruecos reconoce la plena lgica autonmica sin recurrir a las tradicionales referencias que dictaban las reglas centralistas del Estado nacional, tanto respecto al derecho histrico sobre el Shara como al arsenal conceptual que floreci durante la poca de Hassn II para sostener ese derecho y llevar a cabo polticas acordes con l, dentro y fuera de Marruecos. Este discurso frentico y dominante est dejando hoy de resonar en todos los mbitos.

Por ltimo, el hecho de insistir en que esta iniciativa est abierta a todas las partes, con el fin de llegar a una solucin de compromiso y desencadenar una dinmica de paz, significa para Marruecos un paso jams dado de una manera tan clara y deliberada.

Siendo formalmente favorable a la "autodeterminacin" del pueblo saharaui desde septiembre de 1974 -fecha en que la izquierda marxista adopt plenamente y con valenta esta firme actitud poltica, que signific la causa ms costosa de toda su historia y por la que cerca de 200 militantes sufrimos largas penas de prisin bajo el dominio de Hassan II-, no tengo en la actualidad la menor duda de que la situacin de aquellos de los saharauis establecidos en la hamada, en territorio argelino, est pendiente, como as ha sido desde hace ms de treinta aos, de una solucin que pueda conducir a un desenlace definitivo del conflicto. Dicho esto, quisiera aadir tambin que esta solucin requiere, ineludiblemente, que los dirigentes saharauis acepten el principio de la negociacin para llegar a un consenso entre las dos partes beligerantes.

El plan de autonoma marroqu es una oportunidad histrica inigualable, que me lleva a hacer tres precisiones: en primer lugar, que la aceptacin del principio de negociacin para definir el futuro del Shara, en el marco de una autonoma como modelo que reconozca los derechos del pueblo saharaui, incluso su derecho a la autodeterminacin, tiene que facilitar, en plena libertad, el acceso de este pueblo a definir sus deseos y a concretar sus aspiraciones sin ninguna imposicin, por la fuerza o por la presin, de aquellos que pretenden ser sus representantes legtimos. Es necesario tambin sealar en este sentido que cuando admitimos que el Frente Polisario es el nico representante del pueblo saharaui, aniquilamos al 60% de los saharauis que, viviendo en Marruecos, se consideran como tales.

La segunda precisin est relacionada con la pretensin del Frente Polisario de ser el nico y legtimo representante del pueblo saharaui. No se puede negar el hecho de que esa aspiracin ha sido desde siempre, y en consonancia con el clsico lema liberador de la OLP, una forma de impedir cualquier riesgo procedente del exterior de desarticular una entidad articulada. Ahora bien, si tenemos en cuenta los mltiples cambios que se han producido a lo largo de su historia, as como el surgimiento de una nueva generacin en la vida social y poltica del pueblo saharaui, tanto en Marruecos como en la hamada, desde 1975, podemos llegar fcilmente a la conclusin de que la autenticidad de la supuesta representacin legtima y nica del pueblo saharaui carece seriamente de credibilidad.

La tercera precisin emana de una situacin extraamente curiosa que sigue teniendo un peso muy significativo tanto en el seno del Frente Polisario como en el mbito de la propia Repblica rabe Saharaui. Se trata de esa estructura centralista, tpicamente leninista, y procedente sin duda del periodo en que se form el Frente Polisario como organizacin de lucha armada. Aunque ste ha celebrado diversos congresos a lo largo de esos treinta aos de militancia, el modelo de su estructura organizativa bsica ha persistido sin sufrir cambios, ejerciendo el correspondiente poder absoluto y, sobre todo, empendose en mantener viva y activa la ideologa de la dominacin, con el fin evidente de preservar la hegemona de la clase dirigente. En este sentido, el mantenimiento de este modelo ha servido tambin como pretexto para eliminar cualquier posible forma de oposicin. Las estructuras del Estado saharaui son monolticas y predeterminadas, y se aprovechan de la precariedad y de la falta de democracia existentes en los campamentos para hacer perdurar pragmticamente una cohesin social mantenida con firmeza por un sentimiento revolucionario permanente.

Desde 1999 hay un alto el fuego en el Shara. El Frente Polisario, como se puede comprobar, no est dispuesto, aunque a veces declare lo contrario, a reanudar su poltica militar, que tantos daos causara, no slo a Marruecos, sino a s mismo. Marruecos, por su parte, muestra la actitud de quien tiene la situacin controlada. Pero las dos partes en realidad sufren, en diversos grados, la misma situacin: la imposibilidad de encontrar un punto de partida comn para conseguir la paz para el pueblo saharaui.

La propuesta autonmica marroqu, que establece y expresa oficialmente la negociacin, por primera vez en la historia del conflicto, llega en un momento decisivo en que tal vez el Frente Polisario est polticamente en la obligacin de "autodeterminarse" para emprender, sin condicin ninguna, la tarea de reconciliar al pueblo saharaui con su verdadero futuro en el marco de un Marruecos democrtico.

*Abdelkder Chaui es novelista marroqu, autor de Patio de honor. Pas aos encarcelado en Marruecos por defender el derecho a la autodeterminacin del Shara Occidental.


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