Portada :: Mxico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2007

Oaxaca un ao despus
El espejo de Mxico

Claudio Albertani
Rebelin


La guerra es la paz

la libertad es la esclavitud,

la ignorancia es la fuerza

George Orwell

Oaxaca est en paz y refleja

un clima de tranquilidad

Ulises Ruiz, 10 de mayo de 2007

A un ao del estallido del conflicto magisterial, Oaxaca es el espejo de Mxico. El proceso de derechizacin avanza a pasos agigantados, pero tambin avanza la rebelda que busca y, en ocasiones, encuentra nuevos caminos. La pobreza en la que vive aproximadamente el 67% de los oaxaqueos (2 millones 349 mil 570 personas de un total de 3 millones 506 mil 821, segn cifras oficiales) y la desigualdad son una caracterstica que les impiden formar parte activa en la sociedad, segn el Banco Mundial. [1]

Crisol de culturas indgenas y mestizas, en los ltimos aos la capital del estado se ha transformado en un inmenso aparador para turistas que aporta mucho dinero a inversionistas locales, nacionales y extranjeros, pero muy poco a los ciudadanos de a pie. Con la llegada de Ulises Ruiz Ortiz (URO) a gobernador a finales de 2004, esta situacin se vio exacerbada por un renovado ciclo autoritario, caracterizado por el uso discrecional de recursos pblicos, el incremento del narcotrfico, la destruccin del patrimonio histrico y natural, el hostigamiento a medios de comunicacin independientes, y todo tipo de represin. Hombre torpe y despiadado, Ruiz Ortiz no triunf en las urnas, sino, como Felipe Caldern, por la va del fraude.

Las guerras de URO

Lejos de ser un rezago del pasado, el despotismo que impera en Oaxaca sintetiza y ejemplifica las agudas contradicciones del Mxico actual. Algunos hablan, al respecto, de un larvado proceso de fascistizacin. [2] Sin adentrarnos en el debate, el hecho es que la derecha arcaica y oligrquica en el poder impulsa una modernizacin agresiva y excluyente mientras que, a la par, emerge una insurgencia social amplia, indita y amenazadora. Esta derecha va por todo; no busca legitimidad ni acuerdos sino, nicamente, enriquecerse y perpetuarse a s misma. En Oaxaca y en otras partes, su programa es el mismo: desmantelar los ltimos vestigios del Estado social, someter al pas a las necesidades del capital transnacional y acabar con cuanto huele a izquierda. Los matices polticos y las guerras intestinas que s las hay- importan poco pues, ms all de las disputas cuando es necesario esta derecha aglutina no solamente al PAN, sino a buena parte del PRI e, incluso, de la llamada izquierda institucional.

La perpetuacin en el cargo de URO y el sustento que ha recibido por parte de dos ejecutivos federales consecutivos (el de Vicente Fox y el de Felipe Caldern) no desentonan con el panorama nacional: los primeros meses de la nueva administracin panista se caracterizan por la militarizacin de las principales regiones indgenas del pas, numerosos asesinatos perpetrados por el ejrcito y la solicitud a Estados Unidos de implementar en Mxico un Plan Colombia con la excusa de la lucha contra el narcotrfico. [3]

En el caso del gobernante oaxaqueo, su carcter arbitrario se percibi desde su campaa electoral. El 27 de julio del 2004, en un acto proselitista llevado a cabo en Huautla de Jimnez, sus secuaces mataron a palos al profesor Serafn Garca por el nico delito de oponerse a su candidatura. Como muchos otros, el crimen qued impune. [4]

El 1 de agosto, da de los comicios, el sistema de conteo de votos se cay tres veces, de manera que el triunfo de URO apodado el mapache mayor [5] - fue impugnado por la coalicin Todos Somos Oaxaca abanderada por Gabino Cu. No sirvi de nada: las cartas ya estaban echadas pues, al parecer, la gubernatura fue un pago por la guerra sucia que, aos antes, URO haba coordinado en Tabasco contra Andrs Manuel Lpez Obrador, archienemigo del precandidato presidencial del PRI, Roberto Madrazo.

Como sea, el primer acto del flamante gobernador fue desencadenar otra guerra, ahora contra un peridico local independiente, Noticias de Oaxaca, juzgado reo del crimen de disidencia. El 17 de junio de 2005, porros dirigidos por el diputado priista y lder sindical, David Aguilar, irrumpieron en los locales del diario. Ante la negativa de la redaccin para sumarse a una huelga, los asaltantes retuvieron a los 31 periodistas presentes durante ms de un mes. [6]

Sin embargo, Noticias sigui saliendo pues los secuestrados encontraron la manera de sacar la informacin por medio de internet y el peridico se empez a imprimir en Tuxtepec, a ms de 200 kilmetros de Oaxaca. Cuando la polica de Ruiz Ortiz dispuso interceptar las camionetas que lo transportaban, su dueo, Ericel Gmez, alquil una avioneta para que los voceadores lo recogieran directamente en el aeropuerto, con la ayuda del sindicato de los maestros. La disputa sigui, el tiraje baj considerablemente, pero al final, Noticias logr sobrevivir al acoso oficial. Radicaliz, eso s, su lnea editorial volvindose el peridico ms vendido de la entidad. URO cosechaba as su primera derrota.

Otro suceso caracterstico es la agresin contra Santiago Xanica, una comunidad indgena zapoteca enclavada en la Sierra Sur que desde haca aos luchaba por el respeto de sus derechos colectivos. En diciembre de 2004, a los pocos das de la toma de posesin de URO, el ejrcito empez a patrullar la localidad y el 15 de enero de 2005, la policia preventiva estatal abri un fuego cruzado contra unos 80 indgenas que se hallaban haciendo un tequio cerca del panten municipal. En la accin fue herido de gravedad Abraham Ramrez Vzquez, dirigente del Comit por la Defensa de los Derechos Indgenas (CODEDI). Puesto que en el tiempo de los asesinos las vctimas son siempre culpables, el luchador social fue detenido sin cargos y hasta la fecha se encuentra preso en el penal de Pochutla. [7]

Poco despus, URO se embarc en una costosa y ecolgicamente nociva reestructuracin del zcalo de Oaxaca que le gan la antipata de la clase media local, pero le permiti distribuir enormes cantidades de dinero entre sus allegados.

Hacia finales de mayo de 2006, ya haba en Oaxaca unos setenta prisioneros polticos. No satisfecho, el gobernador abri el fuego contra la Seccin 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educacin que cuenta con unos 70,000 afiliados y una larga tradicin de luchas independientes.

Desde haca aos, en proximidad del da del maestro (15 de mayo), los profesores instalaban un plantn en el centro de la ciudad para plantear sus reivindicaciones. La ciudadana se quejaba, grua, pero raramente les regateaba su simpata. Catalizadores de la conciencia social, entregados a su trabajo y conocedores profundos de la realidad local, los maestros son muy respetados en la entidad.

En esa ocasin, pedan la homologacin de su magro salario a los estndares nacionales, una demanda que involucraba tambin a las autoridades federales. En la primavera de 2006, sin embargo, se cerraron todas las puertas de la negociacin. URO lanz amenazas intentando manipular a una de las fracciones del movimiento en contra de otra mientras que el gobierno federal panista se desentendi del asunto pensando de asestar as un golpe certero al PRI.

El plantn arranc el 22 de mayo, sin encontrar mayor eco en la poblacin. Envalentonado, el 14 de junio, URO orden su desalojo confiando en el efecto sorpresa. Hacia las 4:50 de la madrugada, agentes de varias corporaciones respaldados por helicpteros que arrojaban granadas txicas agredieron a los profesores disparando con armas de fuego. Adems de causar pnico entre la poblacin, los policas destruyeron todo lo que pudieron, incluyendo las instalaciones de la emisora magisterial, Radio Plantn. El saldo fue de unos 200 heridos, adems de un nmero indeterminado de desaparecidos.

URO mostraba as su talante para hacer frente a la inconformidad social, tal y como lo haba hecho semanas antes en Atenco el gobernador tambin priista- del Estado de Mxico, Enrique Pea Nieto, con la colaboracin entusiasta del ejecutivo federal panista. [8] En vsperas de las elecciones presidenciales, el gobernador de Oaxaca enviaba, adems, el mensaje de su jefe, Roberto Madrazo: el PRI es el partido del orden. Por entonces, las elecciones ya estaban ensangrentadas.

El incendio

Lo que sucedi despus evidencia, una vez ms, que cuando los poderosos se muestran demasiado vidos acaban perjudicando sus propios intereses. [9] La poblacin que hasta ese momento se haba mantenido pasiva si no es que abiertamente hostil- cambi de actitud volcndose a las calles en solidaridad con los profesores.

stos se reagruparon enfrentando a los uniformados con piedras y palos, ahora auxiliados por universitarios, organizaciones sociales y ciudadanos de a pie. En cuestin de horas, la multitud enardecida retom el zcalo reinstalando el plantn a despecho de URO. Acto seguido, los profesores desconocieron al gobernador, exigiendo, desde ese momento, su renuncia como condicin previa e ineludible para solucionar el conflicto laboral.

El da 16, una megamarcha de unas 300 mil personas mostr el arrastre del magisterio. La ciudadana -estudiantes, padres de familia, trabajadores, burcratas e, incluso, comerciantes- los reciba con aplausos y cuando alguien sac una pancarta que deca fuera Ulises todo el mundo aplaudi.

Mientras tanto, la Unin de Comunidades Indgenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI) protestaba en Matas Romero bloqueando durante varias horas la carretera transstmica. Ambos acontecimientos eran una anticipacin de lo que vendra pronto: las megamarchas en la capital y la ramificacin del movimiento en el resto del estado.

El movimiento dio un giro cuando, el 18 de junio, se anunci la constitucin de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO) en la que, adems de los maestros, convergieron unas 350 organizaciones de carcter muy variado: sindicatos, colectivos libertarios, viejas agrupaciones de la izquierda marxista-leninista, organizaciones ciudadanas, indgenas, trabajadores, artistas, estudiantes e individuos sin partido.

La APPO surgi as por iniciativa de los maestros como una forma de canalizar el apoyo social hacia su movimiento reivindicativo, pero los rebas pronto. El da 20, sus integrantes acordaron crear una direccin colectiva provisional conformada por treinta personas planteando integrar un frente comn para iniciar una lucha prolongada, hasta lograr la desaparicin de poderes, la destitucin de Ulises Ruiz Ortiz y el arribo del poder popular. [10]

Aun cuando el trmino poder popular puede molestar por las experiencias histricas que evoca, expresaba la idea de transformar las condiciones de vida sentando las bases de una nueva relacin sociedad-gobierno.

Pronto nacieron comisiones internas, como las de prensa, barricadas y propaganda. Comenzamos a conformar una red de organizaciones, y cualquier accin que quisiramos realizar deba pasar por una consulta de las bases, tanto de los maestros como de la propia APPO. [11]

Como sea, las demandas laborales ya haban pasado en segundo plano ante la exigencia de la salida de Ruiz que, a su vez, planteaba una demanda de democratizacin.

Segn Gustavo Esteva, dentro de la APPO confluyeron tres luchas democrticas distintas. [12] La primera pugna por la democracia formal: cmo mejorar las condiciones de representacin; cmo acabar con las trampas y fraudes del sistema electoral, acotar la manipulacin de los medios y asegurar el correcto funcionamiento de las instituciones del Estado de derecho. Estas demandas son muy vigorosas en Oaxaca y muy visibles dentro de la APPO. Una segunda corriente plantea la democracia participativa, es decir el fortalecimiento de la iniciativa popular, la institucin de las figuras jurdicas del referndum y del plebiscito, la posibilidad de revocar los mandatos y la opcin de lo que se denomina presupuesto participativo, o sea que los servicios pblicos se realicen con la participacin de los ciudadanos y no de manera arbitraria. La tercera, que se podra nombrar democracia radical dice: no necesitamos all arriba ningn poder poltico; podemos necesitar formas de coordinacin administrativas, pero nada ms. Esta corriente lucha por una sociedad en la que el origen de la ley reside en la autonoma individual y colectiva de todos los seres humanos. Es una corriente transversal que en Mxico se inspira en la experiencia de los pueblos indgenas, pero tambin en las luchas urbanas y en el anarquismo.

En palabras de David Venegas, el Alebrije consejero de la APPO, preso desde el 13 de abril de 2007 en el penal de Ixcotel, es posible vivir y convivir en un orden social propio, emanado de la voluntad colectiva y no de la imposicin de un gobierno que es extrao a los intereses y necesidades de los pueblos, un orden social en donde los valores que imperan [] son la fraternidad, la solidaridad, la cooperacin y la defensa comunitaria y no ms un orden social basado en el miedo al castigo, a la autoridad, al escarnio pblico o a la crcel. [13]

Lo que expresa David tiene que ver con la demanda de autoorganizacin y autogobierno de las masas que se incorporaron al movimiento y con la aspiracin a crear un mundo nuevo desde las entraas del antiguo. Adems de explicar el desbordamiento de los sindicatos y las organizaciones marxistas-leninistas, esas aspiraciones siguen siendo las mejor garanta de que el peligro de fascistizacin se topa con una barrera infranqueable.

Lejos de ser extremista, la democracia radical tiene una posicin realista, es decir no alejada de los hechos. No es ideolgica, ya que no se identifica con ninguna organizacin en particular. Asimismo, est conciente de que no es dominante en el conjunto del pas. En Mxico, existe una caricatura de democracia formal, un poco de democracia participativa, mientras que la democracia radical tiene expresiones en las comunidades indgenas, entre los zapatistas y, como aspiracin, en algunas luchas urbanas. Entonces concluye Esteva- nosotros coexistimos con las primeras dos corrientes, porque vivimos en Mxico. No pretendemos separarnos de Mxico. Seguimos aqu y vamos a aceptar algunas cosas de la democracia formal, pero vamos a intentar hacer las cosas a nuestra manera.

La fiesta

En aquel final de junio de 2006, convergieron en la APPO una multiplicidad no slo de organizaciones, sino de enfoques, individuos y sensibilidades que de alguna manera tambin remiten a la vieja tradicin libertaria del magonismo que sigue viva en la entidad.

Conforme creca la indignacin, el movimiento iba agarrando fuerza, creatividad y riqueza. En las elecciones presidenciales del 2 de julio, la APPO plante un voto de castigo a Ulises Ruiz. Aun cuando muchos de sus integrantes defendan una clara posicin abstencionista -y a pesar de las acostumbradas manipulaciones y triquiuelas-, el resultado fue contundente: gan Lpez Obrador por un margen muy amplio y el PRI qued en tercera posicin, algo nunca visto en la entidad.

Lo que sigui es una historia muy compleja y todava por narrarse de la que aqu slo nos interesa retomar algunos hitos. Desde un principio, la APPO se inspir en las prcticas democrticas de los zapotecos, mixtecos, mixes, amuzgos y dems pueblos originarios. Por esto, pronto cambi su nombre -un tanto anacrnico- de Asamblea Popular del Pueblo (al singular) por Asamblea Popular de los Pueblos (al plural), lo cual envuelve varios propsitos. Si la idea de asamblea aluda a las formas autogestivas que siguen vigentes en el 80 por ciento de los 570 municipios de Oaxaca, entonces era necesario tomar nota de que esas asambleas tienen expresiones mltiples y diversas.

La propia capital del estado es, entre otras cosas, una metrpoli indgena pues varias de sus colonias estn integradas bsicamente por migrantes que van y vienen de sus pueblos de origen. Muchos de ellos se unieron a las protestas; algunos eran maestros, los ms artesanos y vendedores ambulantes. [14] Al enterarse de los hechos, las comunidades se sumaron tambin aportando su enorme experiencia y su inagotable memorial de agravios: miseria, opresin, marginacin, cacicazgo, despojo, olvido

A la par, llegaron jvenes urbanos cuya identidad colectiva se construye en el barrio, la msica, el vestir y el arte. Grupos marginados y discriminados, no slo por el gobierno, como [email protected], homosexuales, lesbianas y otros amores, se hicieron presentes, aunque de manera discreta logrando que los agravios que [email protected] sufren formaran parte del grito colectivo de justicia y libertad por [email protected]. [15]

De junio a octubre de 2006, cientos de miles de personas se volcaron a las calles en una docena de megamarchas de proporciones nunca antes vistas. Juntos fraguaron una lucha plural en donde varios segmentos de sociedad aprendieron a convivir, sin renunciar a sus diferencias y peculiaridades. Juntos recluyeron a Ulises Ruiz en la clandestinidad eclipsando en los hechos a todos los poderes oficiales. Juntos tomaron las oficinas pblicas, crearon rganos de autogobierno y administraron la justicia por medio del Honorable Cuerpo de Topiles, milicia popular que se inspira en la tradicin indgena. [16]

No fue un movimiento clasista en sentido tradicional, pues la clase obrera es casi inexistente en Oaxaca. [17] Fue, si acaso, un movimiento de movimientos. Haba gente con la hoz y el martillo a un lado de los estandartes de la virgen de Guadalupe y la A de la anarqua, aunque los ms se identificaban por su pertenencia territorial: barrio, colonia o comunidad.

Tampoco fue nicamente un movimiento local: la experiencia que nosotros tenemos hoy es tambin gracias a lo que se ha hecho en Ecuador, Brasil y Argentina. Hemos estado pendiente de todos los procesos que ha habido en Latinoamrica, y tambin en los Estados Unidos con nuestros compaeros migrantes. [18]

A pesar de que los medios encontraron inmediatamente personas como Flavio Sosa a quien colgarle la etiqueta, la APPO no fue tampoco un movimiento de lderes. En una entrevista que le hice pocos das antes de su detencin, el mismo Flavio desminti esa funcin: cuando empez a correr esta frase alguien hizo un cartel que deca: este movimiento no es de lderes, es de bases, y lo terminaba firmando como grupo. Al rato, unos muchachos inteligentes le agregaron debajo con pluma: no es de lderes; ni tampoco de grupos. [19]

Mucho menos fue un movimiento que buscaba hacerse del poder, a pesar de los delirios estalinistas de algunos de sus integrantes. Esto qued consignado, por ejemplo, en un graffiti que se poda leer hacia finales de octubre de 2006 en las inmediaciones de la calle Tinoco y Palacios del centro histrico de Oaxaca: nos quieren obligar a gobernar, no vamos a caer en esa provocacin. Qu significa? Responde Gustavo Esteva: que no estamos interesados en tomar este gobierno; que este gobierno es una estructura de dominacin para controlar a la gente y que no queremos ocupar esa funcin. [20]

Ante las barbaridades de URO, la gente empez un novedoso proceso de auto-organizacin y durante muchos meses, la ciudad capital pas por la singular experiencia de una vida sin gobierno y sin burocracia, pero abierta al dilogo y a la innovacin. La sabidura colectiva se impuso de manera pacfica sobre las caravanas de la muerte, las desapariciones forzadas y los atropellos ampliamente documentados por organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales.

Como en una autntica revolucin social, muchas personas descubrieron en la accin sus capacidades recnditas. La participacin de las mujeres fue intensa. Algunas de las participantes haban incluso votado por el PRI, pero el movimiento las despert a una nueva conciencia. Una seora, ya grande, completamente sola y sin ms armas que su dignidad rebelde, secuestr un autobs, para ponerlo al servicio de la causa. Y fue un colectivo de mujeres que oper la televisin durante 20 das probando en los hechos la comunicacin alternativa s existe.

Hay que estudiar el papel de los medios recuperados pues fueron la punta de lanza de la movilizacin. La toma de las 12 radiodifusoras comerciales y del Canal 9 de la televisin local empezaron como medidas defensivas ante la destruccin de Radio Plantn y los daos infligidos a Radio Universidad, las nicas voces independientes de la ciudad. Es claro que el movimiento no se hubiera desarrollado tan rpidamente sin la radio, lo cual no deja de ser una leccin importante dentro y fuera de Oaxaca.

La locutora estrella del movimiento fue una mdica de 58 aos de edad la ahora mundialmente conocida doctora Berta- que transmita desde radio universidad da y noche tomando caf y fumando cigarros Delicados. Cuando sala era para atender a las vctimas de la represin: yo mismo la vi distribuyendo agua a los manifestantes desde un coche de la Cruz Roja.

Todos aprendimos a reconocer su voz algo ronca que con calma y serenidad transmita las necesidades de los manifestantes mientras llovan las balas y los gases. El 3 de noviembre, da sucesivo a la batalla de CU que vio la derrota ignominiosa de la PFP, me dijo: en Radio Universidad, como antes en La Ley, Radio Plantn, Canal 9, la comunicacin es como debe ser: de ida y vuelta, con telfono abierto y conexiones va internet para el extranjero. Si ahorita llega un seor y dice: quiero pasar un mensaje, pues seor pase y d su mensaje. La gente viene y habla con sus palabras, con su pensamiento, pero adems la gente es muy objetiva. A lo mejor no habla muy bien el espaol, pero sabe lo que quiere. Esto ya nadie la para. [21]

Mucho se ha hablado de las barricadas y se ha visto ah una prueba de la violencia ejercida por la APPO. La realidad es que las barricadas surgieron como medidas defensivas para contener los asesinatos de las caravanas de la muerte de URO. Hubo por lo menos 1500 de ellas, aunque nadie las cont todas y nunca sabremos su nmero a ciencia cierta. Claro que sus integrantes -en gran parte colonos-, experimentaron durante largas noches nuevas formas de sociabilidad y una verdadera fiesta colectiva.

El aspecto festivo sugiere, me parece, la nica comparacin pertinente con la Comuna de Pars, que, a su vez, fue definida la ms grande fiesta del siglo XIX. Habra que aadir que la Comuna de Oaxaca qued aislada igual que su ilustre predecesora: no hubo en Mxico ni tampoco fuera- grandes movilizaciones a favor de la APPO.

Habra que aadir que la gente de Oaxaca no habla de comuna, sino de comunalidad, trmino que remite a las experiencias indgenas locales. Como sea, es claro que los muchachos de las barricadas, los que sostuvieron los combates callejeros, no eran profesionales ni militantes en sentido tradicional. Eran puro pueblo incluso nios de la calle como el que se observa en un video del colectivo Mal de ojo [22] -, gente que no saba nada de guerrilla urbana y se capacit al calor de los hechos.

Y ahora?

El gran movimiento social que sacudi a la sociedad oaxaquea es uno de los acontecimientos ms importantes de la historia reciente de Mxico, algo que se puede comparar nicamente con la insurreccin zapatista de 1994. La respuesta popular a los abusos de URO fue tan inesperada como masiva, creativa y esperanzadora. A la ecologa del miedo los oaxaqueos respondieron con la ecologa de la fiesta que es muy arraigada en la tradicin local. Contra los delirios del poder, reafirmaron su derecho al tiranicidio no violento que se expresa en el lema: ya cay, Ulises ya cay.

La APPO es el resultado de un largo proceso de acumulacin de experiencias histricas -de errores y de aciertos- que convergen en el objetivo comn de democratizar las estructuras del poder. Aun cuando se vio que el contenido de esa democratizacin est en disputa, lo cierto es que fue el eje que aglutin a un movimiento multiforme que no se puede entender a partir de los anlisis tradicionales marxistas ni de corte sociolgico.

Lo que se esboza en Oaxaca se sita en la lnea de continuidad de la Comuna de Pars y de las colectividades andaluzas, catalanas y aragonesas creadas durante la revolucin espaola de 1936-1938, en las que la experiencia autogestiva sent las bases de una nueva sociedad, escribi Raoul Vaneigem en un llamado a la solidaridad internacional publicado en Mxico por el diario La Jornada. [23]

Vaneigem tiene razn en el sentido de lo sucedido en Oaxaca en 2006 es esperanzador para todos los que buscamos alternativas a la barbarie imperante dentro y fuera de Mxico. Sin embargo, tambin es verdad que la represin aniquil aquellas mismas esperanzas. No evocar aqu el calvario que vivi el pueblo de Oaxaca a partir del 27 de octubre de 2006, da en que fueron asesinados el periodista Brad Will en Santa Luca del Camino y un nmero indeterminado de personas en Santa Mara Coyotepec.

La mejor fuente al respecto sigue siendo el citado informe de la CCIODH cuyas conclusiones rezan as: la Comisin considera que los hechos ocurridos en Oaxaca son un eslabn de una estrategia jurdica, policaca y militar, con componentes psicosociales y comunitarios cuyo objetivo ltimo es lograr el control y amedrentamiento de la poblacin civil en zonas donde se desarrollan procesos de organizacin ciudadana o movimientos de carcter social no partidista. [24]

Particip en la experiencia y soy testigo de que esta conclusin no slo es moderada, sino que, incluso, se queda corta ante la realidad. Si bien pudimos comprobar que hubo por lo menos 23 vctimas hasta la segunda quincena del mes de enero de 2007 (todas del lado del movimiento), no pudimos documentar el gran nmero de desaparecidos que hay desde el inicio del conflicto. Por qu? Porque el terror es tal que la gente no se atrevi a denunciar la desaparicin de sus allegados, ni siquiera ante una instancia tan confiable como la CCIODH.

Los desmanes de la fuerza pblica no fueron excesos, ni errores, sino un fro experimento de ingeniera social en donde los poderes federales actuaron en coordinacin con los locales. Qu queran? Posiblemente medir cunta represin aguanta un pueblo, sin que la situacin se les escape. Bien lo expresa Armando Bartra: prepararse para enfrentar masas enardecidas es suponer que van a aparecer. [25]

En Oaxaca las masas aparecieron y, como en Centroamrica en los aos 80, el propsito fue quitarle el agua al pez (segn rezan los manuales de contrainsurgencia), sembrar el terror y mostrar al ciudadano comn qu le puede pasar si se pasa de la raya. La inaudita pena de 67 aos recientemente infligida a los dirigentes de Atenco, reos como sus hermanos oaxaqueos, del horrendo crimen de disidencia, arrojan una luz siniestra sobre el Mxico calderonista.

Cul es el balance de siete meses de contrainsurgencia? El estado de terror sigue, a pesar de las declaraciones oficiales en sentido contrario. Ante la paulatina retirada de las masas, callan las voces participativas de la pluralidad y los grupos de la vieja izquierda ganan espacios que antes no tenan. O, mejor dicho, los tenan algunos de sus dirigentes en cuanto participantes legtimos del movimiento, no en cuanto integrantes de tal o cual grupo.

Algunos de ellos trabajan da y noche para transformar la APPO en una organizacin poltica vertical de corte estalinista. Esto se vio, por ejemplo, en el Congreso Constitutivo de la APPO (10-12 de noviembre de 2006) o en la Asamblea Popular de los Pueblos de Mxico -intento en gran parte fallido de exportar el modelo APPO- cuando un conocido exponente del Frente Popular Revolucionario (FPR) afirm sin cortapisas que el movimiento de Oaxaca es un movimiento de dirigentes. [26]

A las pugnas tradicionales entre las viejas organizaciones que llevan a cuesta 30 aos de derrotas, se sum a partir de febrero de 2007 la divisin en torno al asunto electoral: participar o no en las elecciones locales que se celebraran a finales de junio. Se form, dentro la APPO, un bloque electoral (FPR, FALP, NIOax, etc.) que emprendi una batalla a muerte contra el bloque abstencionista (VOCAL, CODEP, CIPO, POS, etc.). A su vez, el bloque electoral se fractur por los conflictos internos: quin iba a quedarse con qu candidatura y con qu partido.

A la postre nadie cosech mucho pues, con su acostumbrada generosidad, el PRD les otorg una sola candidatura. Los daos, en cambio, fueron incalculables. Uno es, muy probablemente, la detencin de David Venegas -consejero de la APPO, elegido por el sector barricadas- integrante de VOCAL, libertario y abstencionista. El 13 de abril, David fue detenido mientras se diriga a una reunin de la APPO, bajo el cargo fantasioso de poseer 30 gramos de cocana y dos bolsas con herona.

Semanas despus, lanz desde las crcel graves acusaciones contra algunos conocidos dirigentes del bloque electoral a quienes adjudic la responsabilidad de su captura. Sin entrar en el mrito de la cuestin, el hecho es que David fue detenido bajo la misma imputacin que stos haban circulado contra l, antes de su detencin. [27] Hay ms: en el mes de marzo, como parte de su contraofensiva, la polica haba sembrado explosivos en las inmediaciones de lo que haba sido la barricada de Brenamiel, acusacin inmediatamente desmentida por el propio David en conferencia de prensa. [28]

As las cosas, sera un ejercicio vano buscar las organizaciones puras, separar las buenas de las malas o las revolucionarias de las reformistas. Las lneas de divisin no pasan por las organizaciones, sino que las atraviesan. Incluso entre los estalinistas del FPR se encuentran compa[email protected] [email protected] Revitalizar el movimiento no es, tampoco, un asunto tnico. El aporte de los indgenas es fundamental, no cabe la menor duda, pero tampoco ellos son inmunes a la corrupcin ni a la funesta seduccin de la poltica profesional, como varios me lo han expresado personalmente.

David sugiere que si el cauce que ofrece la APPO [] es estrecho y limitado, este pueblo heroico sabr buscar y encontrar los caminos para su liberacin. [29] El diagnstico es severo, mas no parece muy alejado de la realidad. Aun as, no todo est perdido. En Oaxaca, circula una pregunta: cmo recrear el momento mgico que se vivi el ao pasado? Slo las mujeres y los hombres que participaron en el movimiento pueden encontrar la respuesta.

Mxico, D.F., 10 de junio de 2007



[2] Carlos Fazio, Hacia un estado de excepcin? La Jornada, 4 de diciembre de 2006.

[3] La Jornada, 9 de junio de 2007. Vase los casos paradigmticos de violacin y asesinato de la anciana Ernestina Ascensin en la Sierra de Zongolica, Veracruz (La Jornada 27 de febrero) y la masacre de una familia de 5 personas en Sinaloa. culpable de no haberse detenido en un retn (La Jornada, 3 de junio).

[4] Vase: Comisin Civil Internacional de Observacin por los Derechos Humanos (CCIODH), Informe sobre los hechos de Oaxaca, http://cciodh.pangea.org/quinta/informe_oaxaca_cas.shtml

[5] En Mxico se llaman mapaches no solamente los osos lavadores, sino tambin los operadores de los fraudes electorales que mediante la manipulacin de los votos depositados en las urnas convierten una derrota en victoria, o anulan el triunfo de un partido, generalmente de la oposicin.

[6] Entrevista con Ismael Sanmartn Hernndez, director editorial de Noticias de Oaxaca, 29 de diciembre de 2006,

[7] Vase: mexico.indymedia.org/tiki-download_file.php?fileId=62

[8] Comisin Civil Internacional de Observacin por los Derechos Humanos, Informe preliminar sobre los hechos de Atenco, 2006, http://cciodh.pangea.org/cuarta/informe_preliminar.htm

[9] Para esta rpida reconstruccin me bas en mis propias entrevistas, en el Informe sobre Oaxaca, op. cit. y en la narracin de Gustavo Esteva en ocasin de la Reunin de anlisis sobre el movimiento social en Oaxaca. Dilogo entre miembros de organismos civiles e instituciones acadmicas de Oaxaca y la Ciudad de Mxico, Universidad de la Tierra, Oaxaca, 18 de marzo de 2007.

[10] La Jornada, 19 de junio de 2006.

[11] Entrevista a Miguel Linares Rivera, realizada por Hernn Ouvia, Ciudad de Mxico, 29 de octubre de 2006, http://www.espacioalternativo.org/node/1731

[12] Entrevista con Gustavo Esteva, Universidad de la Tierra, Oaxaca, 3 de noviembre de 2006

[13] David Venegas Reyes, Alebrije, carta desde Ixcotel, 23 de abril de 2007, http://chiapas.indymedia.org/display.php3?article_id=144954

[14] Entrevista con Nicforo Urbieta, 3 de mayo de 2007.

[15] David Venegas, carta citada.

[16] En las comunidades indgenas, los topiles son elegidos en asamblea y ejercen gratuitamente la justicia por medio del bastn de mando y sin necesidad de portar armas.

[17] Esto motiv las airadas crticas de un grupo anarquista que vio en la APPO un movimiento de la pequea burguesa (!). Vase: Oaxaca: APPO y el reformismo de siempre, http://argentina.indymedia.org/news/2006/11/463625.php

[18] Miguel Linares Rivera, entrevista citada.

[19] Entrevista con Flavio Sosa, 4 de noviembre de 2006.

[20] G. Esteva, entrevista citada.

[21] Entrevista con la doctora Berta Muoz, Oaxaca, Ciudad Universitaria, 3 de noviembre de 2006.

[22] Este colectivo ha realizado una magnifica labor de recopilacin de los sucesos de Oaxaca. Vase: http://video.indymedia.org/en/2006/11/555.shtml

[23] Raoul Vaneigem, Llamado de un partisano de la autonoma individual y colectiva, La Jornada, 11 de noviembre de 2006.

[24] CCIODH, Conclusiones y recomendaciones preliminares http://cciodh.pangea.org/quinta/070120_inf_conclusiones_recomendaciones_cas.shtml.

[25] Armando Bartra, El tamao de los retos, La Guillotina No. 56, primavera de 2007.

[26] 11-12 de noviembre de 2006, local del SITUAM, Mxico, DF.

[28] La Jornada, 14 de abril de 2007.

[29] David Venegas, 23 de abril, carta citada.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter