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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-06-2007

Una modesta aplicacin del libro: Comprender Venezuela, pensar la democracia. El colapso moral de los intelectuales occidentales
Democracia secuestrada

Miguel ngel Llana
Rebelin


6l gran da de la democracia, el 27M, ya ha pasado. Todos hemos podido decir s o no a las listas que nos han presentado para que todo siga igual y nada cambie. Previamente nos abrumaron con la campaa publicitaria, gobierno y oposicin, con lo bien que iba todo y lo mejor que vamos a ir o lo mal que lo han hecho los otros. Nada nuevo.

El viernes por la tarde deca radio nacional con mucho nfasis que quedaban 37 horas para que hablaran las urnas, pero, no deca que quedaban 49 para que callaran y se cerraran a cal y canto durante cuatro aos. El da de las elecciones, el domingo, tambin por la radio, la alcaldesa de Gijn, ahora reelegida, incitaba a la poblacin a votar diciendo: hoy toca hablar a los ciudadanos y a los polticos escuchar (Aunque stos no pararon de hablar ni siquiera el da de las elecciones). Como en el primer mensaje: un da para ti y exactamente mil cuatrocientos sesenta para m. La democracia, claro, no es perfecta, nos dicen.

En ese solemne da elegimos a los que han de gobernarnos y, adems, decidan qu es lo que necesitamos, quin nos administra y cmo repartir los bienes y recursos disponibles. La lite de los partidos confecciona las listas cerradas y el poder econmico financia el marketing para vender siglas y candidatos en el mercado de la campaa electoral. Las elecciones son y se hacen desde arriba; esto es esta democracia y as entienden la participacin popular.

El partido ms votado es la abstencin junto con el voto en blanco y nulo que, sin duda, cabe interpretar como rechazo implcito o explcito a las listas o a los partidos. As las cosas, quien gobierne lo hace con slo el 25 o 30% del censo dado el escaso 60% de votos a los que an habra que restar el de los pequeos partidos y coaliciones locales excluidos, de hecho, por la ley electoral diseada para el bipartidismo. Estas son las cuentas de la "democracia representativa": una papeleta con nombres y apellidos ya escritos y decididos, aparte del edulcorante de volver a los cuatro aos para repetir el mismo ritual, aunque tampoco les importa mucho ni el voto ni la urna, pues gobernarn y administrarn vidas y haciendas con tu voto o sin l, contigo o sin ti. Quienes han de gobernar y administrar ya han sido elegidos de antemano; en las elecciones slo toca elegir el color del administrador, porque el poder econmico -el real- continuar siendo el mismo. Esto es la "democracia representativa": una democracia secuestrada.

En cambio, otra alternativa posible y cada vez ms necesaria, es la que se acerca a la "democracia participativa" en la que adems de votar -de echar la papeleta y vuelva usted dentro de cuatro aos!- se requiere la participacin continuada en la gestin de lo propio y de lo que a cada uno le conviene pero que ahora se delega -qu remedio- en una papeleta impresa (e impuesta) desde tan arriba que ni siquiera se sabe cundo ni quin la ha confeccionado y, mucho menos, quin la financia Es que alguien sabe cmo se financian los partidos? Con cuatro afiliados "autofinacian" campaas y mantienen una burocracia propia de multinacionales millonarias que, en realidad, es lo que son, quedando a su servicio y al de las sacrosantas urnas y sus listas precocinadas. Este es su juego, no el de la mayora a la que dicen representar, pero que olvidan y ningunean a lo largo de toda la legislatura.

Hay demasiados problemas y conflictos en el pas y en el el mundo y su solucin est cada vez ms lejos de este modelo impuesto de "democracia representativa" en la que todo se resuelve delegando, precisamente, en unos representantes que lo son del poder econmico. Los recursos, materias primas, energa y medio ambiente son limitados y presentan problemas de saturacin o agotamiento. El modelo neoliberal cada vez se hace ms agresivo (represivo) siendo los "elegidos" de la democracia representativa, quienes ms lo atizan por lo que no pueden ser ellos, precisamente, quienes lo resuelvan. La democracia secuestrada por los propietarios del modelo "representativo" que rechaza toda participacin y niegan cualquier "democracia participativa" a la que descalifican despectivamente como populista. Y, lo que es ms grave, la propia izquierda lidera y antepone la representacin a la participacin.

Para comprender mejor el significado, desarrollo y puesta en prctica de la democracia participativa y la libertad de expresin no estara dems recordar (y leer) el libro subtitulado "El colapso moral de los intelectuales occidentales" de Fernndez Liria y Alegre Zahonero de la Complutense de Madrid, mucho nos va en ello y nadie mejor para explicarlo.



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