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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-06-2007

Anarqua y corrientes libertarias en el movimiento insurreccional oaxaqueo

Sergio de Castro Snchez
Revista de la Confederacin Nacional del Trabajo


 

 


 

Entre los meses de junio y noviembre del ao pasado el estado mexicano de Oaxaca vivi una revuelta popular que maravill y conmocion al mundo. Mientras los medios de masas se prestaban a dar su peculiar punto de vista acerca del conflicto, el pueblo oaxaqueo desconoca a su gobernador Ulises Ruiz Ortiz (URO, del Partido de la Revolucin Institucional-PRI) y tomaba la capital en demanda de su destitucin como punto de partida para la creacin de un nuevo orden poltico y econmico que acabara con las enormes desigualdades sociales que en las que el estado (mayoritariamente indgena) est sumergido.

 

Hablar de los antecedentes histricos que llevaron al levantamiento es engaoso. Y lo es porque imprime a nuestro discurso una diferencia esencial entre lo que ocurri antes y lo que ocurri despus del 14 de junio. La lucha en Oaxaca, Mxico y Amrica Latina es en realidad un continuo en el que slo los lmites de nuestro pensar y nuestro lenguaje obligan a fijar fechas y acontecimientos como de un inters histrico especial, dejando de lado los procesos silenciosos y al margen de la historia (al menos meditica) que se producen en el seno de los pueblos, as como las luchas y la represin ejercidas sobre ellas. Sabiendo esto, sin embargo, no tenemos ms remedio que, advirtiendo que la lucha en Oaxaca se remonta a la llegada de los espaoles, centrarnos tan slo en el pasado reciente.

 

Un poco de historia

 

El 14 de junio de 2006, 3.000 efectivos de diferentes cuerpos de la polica estatal trataban de entrar en el Zcalo con la intencin de desalojar el plantn que el sindicato de maestros mantena en el Zcalo de la ciudad como medida de presin en reclamo de una serie de demandas. El pueblo oaxaqueo se una al magisterio y sala a las calles obligando a la polica a replegarse. A partir de ese momento, y producto adems de las polticas autoritarias y represoras de URO, la salida del Gobernador se tornaba demanda unnime del pueblo. Pocos das despus, diversas organizaciones se unan al magisterio en la creacin de la clebre Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) que, en un primer momento estara liderada por la treintena de miembros que componan la Dirigencia Provisional, y en la que diversos grupos vieron tan slo el medio a travs del cual algunos trataran de utilizar la revuelta para colmar sus ansias de poder.

 

A partir de ese momento comienza la represin: detenciones arbitrarias, torturas y asesinatos, se convierten en habituales en Oaxaca mientras el movimiento popular se rene en megamarchas de hasta 800.000 personas y desarrolla acciones que la Directiva de la APPO no puede controlar. El 14 de junio es el primer ejemplo de esa efervescencia popular que por s misma toma la decisin de enfrentarse a la polica. Pero hay muchos ms ejemplos de este tipo. El 1 de agosto una cacerolada compuesta exclusivamente por mujeres decide tomar la televisin estatal de manera pacfica. Durante semanas toda la programacin estuvo a cargo de estas mujeres hasta que fueron desalojadas violentamente por grupos parapoliciales. Pero esa misma noche se decide tomar todas las emisoras de radio comerciales de la ciudad. Das despus, un ataque a cargo de los convoyes de la muerte a Radio La Ley con resultado de un muerto hace al pueblo tomar otra decisin: miles de barricadas son instaladas como forma de defensa ante los ataques parapoliciales y paramilitares. Durante semanas, cada noche, el pueblo salta a las calles para defender la ciudad hasta que el 28 de octubre y tras una jornada, la del 27, en la que mueren 5 personas, la Polica Federal Preventiva (PFP) logra entrar en el Zcalo de la ciudad. Das despus, el 2 de noviembre, la polica trata, violando la autonoma universitaria, desalojar Radio Universidad. Mientras los dirigentes de la APPO ofrecan prebendas a los integrantes de las barricadas que resguardaban a la voz del movimiento para que las abandonaran, el pueblo vuelve a salir a las calles obligando a la PFP a retirarse. La APPO se apunta la victoria.

 

El 25 de noviembre, tras una megamarcha que pretenda sitiar a la PFP en el Zcalo, y ante las agresiones de la polica, se desatan los enfrentamientos que culminaran en una noche de brutal represin que slo ser el preludio de las torturas, detenciones ilegales y dems con que el gobierno tratar de acabar con el movimiento. El resultado de todo el proceso: 26 muertos, decenas de detenidos y un nmero indeterminado de desaparecidos.

 

Cuando la represin contina y el debate en torno a la participacin de ciertos grupos de la APPO en las prximas elecciones al Congreso Estatal amenaza con romper la frgil unidad de la APPO, es un buen momento para repasar la manera en que los grupos anarquistas participaron en el movimiento desde su perspectiva alejada del electoralismo y las crticas a algunos grupos que como el Frente Popular Revolucionario (FPR) de carcter marxista-leninista-estalinista, que en estos momentos muestran su verdadera cara al tratar de acabar con todos quienes se oponen a participar en el juego electoral.

 

La APPO no es el movimiento oaxaqueo

 

Durante los meses en que dur el conflicto los medios de comunicacin (incluidos la mayora de los independientes) slo dieron voz a lo lderes de la APPO que bajo la consigna en principio bienintencionada de Todos somos APPO se atribuan todos los logros conseguidos por el pueblo. Las voces que desde el comienzo criticaron las acciones de estos lderes fueron silenciadas y, en nombre de la unidad, las propuestas ajenas a la estructura de la APPO fueron completamente desconocidas.

 

Entre esas voces destacaron las de algunos grupos anarquistas que vieron en la APPO no una alternativa radical al sistema, sino un modo de buscar y administrar el poder demasiado cercano a las estructuras ya existentes.

 

Uno de los espacios que trat de aglutinar y poner en prctica esas otras propuestas fue la Okupacin Intercultural en Resistencia. Para Chucho, miembro del colectivo Tod@s Somos Pres@s, y uno de los que particip de la experiencia, se trataba de un espacio autnomo al margen de la estructura de la APPO (...) La APPO haca un llamado a organizar y dirigir a la gente. Nosotros hacamos un llamado a autoorganizarse y trabajar de manera autnoma, entendiendo que la autonoma refleja ese espacio de coordinacin de todos los espacios que se asumen con una tendencia hacia la libertad.

 

La Okupa, situada a pocas manzanas del Zcalo, no se constituy como un espacio exclusivo de grupos anarquistas, sino que se abri a la sociedad oaxaquea de la que recibi su respaldo. Situado en un antiguo cuartel de la polica preventiva, se logr rehabilitar gracias al apoyo de la poblacin, que particip en el proyecto y en las decisiones que a travs de las asambleas se tomaban en la Okupa. Segn nos cuenta Chucho, tanto el poder del estado como la propia APPO impeda el desarrollo de iniciativas de este tipo, (...) por eso nosotros proponemos romper con esas dos estructuras y promover la creacin de espacios autnomos ya sean colonias o comunidades o espacios pequeos como el de la Okupacin. Una propuesta ms cercana a los principios que se supona defenda la dirigencia appista y a las demandas del pueblo oaxaqueo: El mismo pueblo se da cuenta de que no es necesario un gobierno y ellos mismos se dan cuenta de si en verdad quera tumbar a Ulises e instalar a otro. En las asambleas se cuestionaba si se iba a permitir si de la APPO iba a salir una persona que iba a gobernar Oaxaca. Se trataba de que el pueblo se diera cuenta de que ninguna de estas cuestiones de direccin y centralismo son reales para un cambio. Nuestra intencin no era la de dirigir un movimiento como grupo libertario en lugar de la APPO, sino que estas prcticas de autonoma y autogestin se dieran en todos lados en base a las necesidades de cada pueblo.

 

Las barricadas

 

Los grupos libertarios tambin fueron parte esencial de la lucha y la resistencia directa contra los diferentes cuerpos policiales, parapoliciales y paramilitares que se dio en las barricadas antes y despus de la entrada de la PFP el 29 de octubre. En ellas cristalizaron dos tendencias. Mientras la primera estaba centrada en las acciones directas y en la defensa frente a los ataques institucionales, la segunda trat de establecer vnculos con los barrios y sus pobladores con el fin de fortalecer el carcter popular de la resistencia. Convertidas en parte del imaginario colectivo oaxaqueo, las barricadas se erigieron en smbolo de la lucha popular y quienes las formaban (individ@s de todo tipo: anarkopunks pero tambin gente, digamos, de vestimenta y costumbres ms ortodoxas) estandartes de la lucha contra URO. Grupos que, pese a que actualmente son incluso criminalizados por cierto sector de la APPO, fueron los protagonistas no slo de la resistencia diaria, sino tambin de los diferentes enfrentamientos contra la PFP.

 

Pero adems, la propia experiencia organizativa de las barricadas fue muy cercana a lo libertario. Como comentaba en una ocasin No, un estudiante que particip en la lucha desde posiciones ideolgicas no definidas, las barricadas fueron una experiencia de igualdad en la que absolutamente todos y todas participaban de igual modo en la toma de decisiones.

 

Anarquistas en la APPO

 

Pero no todos los grupos de tendencias libertarias eligieron la misma va. El Comit Indgena Popular de Oaxaca-Ricardo Flores Magn (CIPO-RFM) prefiri adherirse a la iniciativa de la APPO desde su propio criterio y con un talante claramente crtico. Dolores Villalobos, una de sus integrantes, nos comenta: Cremos que era un espacio que tena que construirse. Ahora sabemos que no toda la gente es honesta, o que tenemos caminos diferentes ya que algunos le estn apostando a lo electoral o a la lucha armada. Pero nuestro deber es proponer a los dems por eso es que participamos en la APPO. (...) Nosotros estaremos en todos los movimientos en los que haya una posibilidad de construir algo. Cuando veamos que ya no es nuestro lugar ah, pues nos iremos. Esta misma razn har a muchos individuos y colectivos participar del Consejo Estatal de 260 miembros creado en la Asamblea Constituyente celebrada los das 11 y 12 de Noviembre, en la confianza de que se podra hacer de ese rgano un verdadero representante de las demandas del pueblo.

 

Cuando desde las cpulas del Consejo Estatal y a travs de los grupos interesados en alcanzar el poder institucional se trat de imponer la participacin de la APPO en las elecciones, los grupos libertarios como el CIPO pero tambin otros como los pertenecientes a la Alianza Zapatista-Magonista, como OIDHO o CODEDI, fueron algunos de los que consiguieron frenar la iniciativa. El consenso al que se lleg en la Asamblea Estatal de principios de febrero fue que la APPO no le entrara a las elecciones como tal, pero que los grupos que lo quisieran podran hacerlo en nombre propio. Aparentemente se haba salvado la unidad, pero las acciones mafiosas de organizaciones como el FPR (criticadas duramente incluso por grupos socialistas como el Partido Obrero Socialista) han llevado a que en estos momentos exista en la APPO una gran divisin interna y un alejamiento completo del Consejo Estatal respecto al pueblo de Oaxaca.

 

Anarquismo, magonismo y comunalidad india

 

Hablar de corrientes libertarias en Mxico es hablar de Ricardo Flores Magn y de magonismo, surgido a principios de siglo, relegado a segundo plano frente al reformismo final de la Revolucin Mexicana, e ntimamente unido al modo de pensar de los indgenas, en los que Flores Magn encontr ms que la inspiracin para sus propuestas.

 

Desde la formacin de la APPO, sta se defini como un grupo heterogneo compuesto por las ms diversas tendencias ideolgicas. Su carcter supuestamente asambleario trat de mostrar a la APPO como estructurada en base a modos de decisin poltica horizontales, mientras grupos de carcter marcadamente vertical copaban los puestos ms visibles en los medios y se han autoerigan en portavoces del pueblo oaxaqueo.

 

Entre el discurso que en todo momento defendi la APPO estuvo el de la defensa de los derechos de los pueblos originarios y de sus modos de organizacin poltica. Sin embargo hay que dejar claro que las corrientes libertarias como el magonismo son las nicas que realmente han construido su discurso poltico en base a esas prcticas basadas en los usos y costumbres de estos pueblos. Conceptos como el de autonoma, autogestin o asamblearismo, son ejemplo de la manera en que lo indgena y lo libertario coinciden en puntos fundamentales de su visin de la poltica y las relaciones sociales.

 

Frente a la defensa de la autonoma regional efectuada por tericos marxistas como Hctor Daz-Polanco, el concepto de autonoma comunal construido por la antropologa indgena en Oaxaca, se acerca mucho ms a los principios culturales que rigen las cosmovisiones indgenas. Para el antroplogo zapoteco Jaime Martnez Luna, debemos afirmar que tenemos tambin nuestras propias leyes. Lgicas de pensamiento construidas por siglos, maneras de entender la vida que nos han llevado a resolver un sinnmero de problemas internos. Sin embargo ese derecho y ese conocimiento se deshecha para imponer los razonamientos escarbados y desarrollados en mbitos distintos al nuestro, a experiencias que no parten de nuestra realidad. Un ejemplo de ello es que siempre se razona en trminos del derecho individual, nunca se piensa en el derecho comunal, es decir siempre se razona en trmino de los intereses de un individuo y se entiende que toda actitud deviene de un inters individual, nunca se incorpora la posibilidad de entender que la actitud es resultado de un hecho social y ms bien comunal, que por lo mismo amerita un tratamiento distinto.

 

Benjamn Maldonado, autor de libros como La utopa de Ricardo Flores Magn o Autonoma y comunalidad indias, defiende que un mundo anarquista es un mundo comunal, si nos basamos en la definicin de Ricardo Flores Magn de la anarqua como orden basado en el apoyo mutuo. Entiendo que buena parte de los libertarios han tratado de fundamentar y construir un mundo comunal similar a la estructura de las comunidades de Oaxaca: con apoyo mutuo, con voluntad de donar enormes cantidades de trabajo por los dems para la construccin y reconstruccin de la comunidad, con una estructura de poder en la asamblea y no tanto en sus representantes, con un espacio territorial donde se es poder, con un sistema de gobierno compartido y que no era corrupto, con un sistema de distribucin de lo producido que permita algunos mrgenes de autosuficiencia alimentaria regional y sobre todo con el gusto de ser comunidad y de celebrarlo a cada rato y con derroche de recursos.

 

Para Maldonado, la comunalidad, columna vertebral del ser indio , est compuesta de cuatro elementos centrales: el territorio comunal (uso y defensa del espacio colectivo), el trabajo comunal (interfamiliar a travs de la ayuda mutua y comunitario a travs del tequio , que es trabajo gratuito para obras de beneficio del pueblo), el poder comunal (la participacin en la asamblea y el desempeo de los diversos cargos cvicos y religiosos que forman su sistema de gobierno) y el disfrute comunal (la participacin en las fiestas y su patrocinio) .

 

Todo ello basado en un principio sobre el que se construye su propia identidad comunal, la autonoma: d esde su formacin, la idea de la comunalidad ha estado ligada a la idea de autodeterminacin, que en el lenguaje actual es la autonoma . Es precisamente la comunalidad la que constituye y es capaz de crear (recrear) las condiciones necesarias para la autonoma. En este sentido, la abolicin de la autoridad estatal y opresiva es entendida como el ejercicio de la voluntad autnoma de organizacin comunal. Y la experiencia de los pueblos originarios se constituye as en una muestra histrica de que es posible llegar a vivir en sociedades colectivistas antiautoritarias.

 

Ese carcter antiautoritario de la organizacin poltica de las comunidades se basa precisamente en su propia concepcin del poder como servicio al pueblo y el asamblearismo como modo de decisin poltica. Para Martnez Luna, l a significacin del poder en una comunidad indgena a diferencia de lo que se representa en un mundo mestizo rural o urbano es muy diferente. En nuestras comunidades el poder es un servicio, es decir es la ejecucin de lineamientos de una asamblea, de una colectividad. En el otro, significa el ejercicio de las decisiones de la propia autoridad que ha sido elegida a travs de mecanismos electorales poco controlados por la sociedad. (...) Una autoridad en comunidad es prcticamente un empleado al servicio de todos, un empleado al que no se le remunera, al que no se le permite disear, y cuando esto se da, lo diseado puede realizarse slo si existe la consulta. Por lo contrario, el poder poltico en las sociedades rurales mestizas o urbanas es lo contrario, es la posibilidad de ejecutar sus propias ideas, satisfacer sus personales intereses, la consulta no existe. La asamblea, es la mxima autoridad en la comunidad, es la reunin de todos los jefes de familia, en la que intervienen tambin las mujeres. En ella participan lo mismo silentes que parlantes, los mismo trabajadores del campo que artesanos y profesionales. En la asamblea se trabaja siempre por consenso, aunque en muchos casos y por cuestiones prcticas se use el mayoriteo (votacin). La eleccin de las autoridades no refleja ninguna intencin o lineamiento partidista, se fundamenta en el prestigio y ste; en el trabajo. Una concepcin del poder que hace que nuestros obstculos inmediatos (sean) los partidos polticos.

 

Desde este punto de vista, y quiz por ello, las propuestas socio-polticas de los pueblos originarios han sido denostadas como propias de pueblos ajenos al desarrollo y al progreso encarnado en los sistemas polticos y econmicos occidentales, cuando en realidad suponen una alternativa real (no meramente utpica) a las estructuras actuales. Para Chucho, la lucha indgena es la que va a dar fuerza a un verdadero cambio. Las prcticas de la vida comunitaria es la que de verdad podra enfrentar verdaderamente al estado, estableciendo una relacin ntima entre las prcticas asamblearias y autogestivas indgenas y las de los grupos urbanos libertarios.

 

Unos principios, los libertarios, ntimamente unidos a lo indgena y que, aunque slo podamos referirnos a ello de manera testimonial, han hecho que la casi totalidad de estos colectivos y organizaciones se adhieran a la iniciativa zapatista de La Otra Campaa.

 

Vivi Oaxaca un estado de anarqua?

 

En una ocasin una vendedora de un puesto de comida del Mercado del Pochote, en Oaxaca, nos reconoca echar de menos aquellos das en que vivimos la anarqua. Seguramente su afirmacin no sera muy ortodoxa respecto a una definicin acadmica y completa de lo que es un estado de anarqua pero, desde su participacin en las barricadas, muestra una intuicin que, aunque no generalizada, s est presente en muchos y muchas de quienes participaron en el movimiento. La falta de presencia de las instituciones represivas (al menos con carcter oficial) en la ciudad, las acciones de resistencia que el pueblo desarroll al margen de cualquier dirigencia organizativa, la solidaridad y el apoyo mutuo entre quienes poblaban las calles en resistencia, la propia organizacin en las barricadas... todo ello es seguramente lo que est a la base de esa intuicin.

 

Para Dolores Villalobos es algo que nadie va a poder olvidar. Que todos estaban en la calle y que todo era una verdadera hermandad (...) Hubo una forma de organizacin, de solidaridad, de apoyo mutuo, uno se preocupaba por el otro. Por eso creo que hoy la resistencia sigue, porque en la gente se pudo dar ese paso. Eso es lo importante: como se empez a dar una relacin diferente entre los seres humanos. Y aade, la gente rebas a los que crean que podan tener al movimiento controlado. Tambin es por eso que hubo mucha represin, porque el gobierno vio que no iba a poder controlarlo, porque ninguno de los que iba a la mesa de negociacin poda detener o poda decir, esto se hace, sino que eran los que estaban en los campamentos y en las barricadas los que decidan el rumbo del movimiento.

 

Para Chucho se trat ms bien de formas de actuar ante el ataque directo del estado que no constituyen exactamente la anarqua, aunque s existi una actitud de desobediencia tanto respecto al estado como a la APPO.

 

Benjamn Maldonado es ms pesimista: Yo creo que se vivi una situacin de caos, no de anarqua. Vi mucha creatividad pero falta de claridad, mucha energa pero falta de proyecto, mucha ilusin pero falta de visin, mucha confluencia sin ver las imposibilidades de continuidad.

La situacin actual

 

A pesar de la represin y de los grupos internos al movimiento que han dejado atrs los principios que lo vieron nacer, la lucha en Oaxaca por un cambio estructural inspirado en las formas de vida de los pueblos originarios no ha terminado. Un ejemplo de ello es la reciente formacin de Voces Oaxaqueas Construyendo Autonoma y Libertad (VOCAL), espacio formado no slo por individuos y colectivos anarquistas sino tambin por otros muchos que desde el comienzo de las movilizaciones lucharon desde dentro y fuera de la APPO. Un espacio que incide en la autonoma como base del orden socio-poltico y en la negativa a dejar en manos de los partidos polticos las riendas de nuestro destino poltico.

 

VOCAL ya ha sido por todo ello objeto de hostigamiento y represin, y no slo por parte del Estado. El encarcelamiento el 13 de abril de uno de sus miembros, David Venegas Reyes, miembro del Consejo Estatal de la APPO desde donde combati las posturas electoralistas de aquellos que l define como traidores al movimiento (y quienes le han sealado y acusado incluso de ser un infiltrado) es el ejemplo ms claro de ello.

 

En estos momentos Oaxaca vive un estado de represin selectiva y hostigamiento hacia todos los grupos que siguen defendiendo la necesidad de la desaparicin del Estado y de la democracia formal que lo sustenta, ayudada por los grupos que, como el FPR, criminalizan a todos los que se interponen en sus pretensiones de alcanzar el poder institucional. Seguramente los medios seguirn dando la espalda a unos procesos que tarde o temprano volvern a estallar y a provocar situaciones merecedoras de una buena fotografa en primera plana. Hasta ese momento, no hay que olvidarlo, y como suelen decir por estas tierras: Zapata vive, la lucha sigue.

 



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