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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-09-2004

Arranca la negociacin de la Convencin sobre Diversidad Cultural

Sally Burch
Alai-amlatina


La diversidad cultural es una de las mayores riquezas de la humanidad, y su respeto no solo es un derecho de los pueblos, sino que, en un marco de dilogo y cooperacin, es una condicin para poder caminar hacia la paz y la convivencia mundiales.

Los acontecimientos mundiales de este nuevo siglo han puesto en evidencia la urgencia para la humanidad de encontrar respuestas para hacer avanzar el respeto y el fomento de la diversidad cultural. No obstante, tales respuestas se encuentran marginadas -cuando no anuladas- ante el empuje de la globalizacin neoliberal y del llamado "libre comercio", y de la ofensiva militarista, cuyas consecuencias incluyen una tendencia hacia la homogeneizacin cultural, las presiones -particularmente hacia los pases en desarrollo- para el abandono de sus polticas de soberana cultural, y las crecientes dificultades de supervivencia de la produccin cultural local e independiente.

En este escenario, ha surgido una iniciativa, promovida en el marco de la UNESCO, de elaborar una convencin internacional de carcter normativo y vinculante, que aporte respuestas a las amenazas concretas a la diversidad cultural en la era de la globalizacin y que defienda el derecho de las naciones y pueblos a proteger y estimular su creacin cultural.

La Convencin estuvo concebida como un instrumento jurdico permanente, que dara sustento legal a las medidas y polticas soberanas que adopten los estados nacionales en esta materia. Propiciara un mayor equilibrio en los intercambios entre culturas de distintas partes del mundo y prestara legitimidad a las propuestas de modificar los acuerdos comerciales en este sentido. Tambin establecera normas que los Estados firmantes se comprometeran a respetar, en el sentido de dar garantas para la diversidad de expresiones culturales en cada pas, en un marco de libertad de expresin. No obstante, las negociaciones se anuncian difciles en cuanto al estatus legal de la Convencin, sobre todo ahora que EE.UU. est de regreso en la UNESCO.

Este mes de septiembre (20-25) se realiza en Paris una primera reunin intergubernamental, donde se inician las negociaciones en torno a esta "Convencin sobre la Proteccin de la Diversidad de los Contenidos Culturales y las Expresiones Artsticas", que se espera terminar para su aprobacin en la 33o sesin de Conferencia General de la UNESCO, en octubre 2005, antes de que concluyan las negociaciones de la ronda de Doha en el marco de la Organizacin Mundial del Comercio -OMC-.

Patrimonio comn de la humanidad

El primer borrador de la Convencin, que se discute en Paris, se inspira en la Declaracin Universal sobre la Diversidad Cultural, que los gobiernos miembros de la UNESCO adoptaron por unanimidad en noviembre del 2001, solo dos meses despus de los atentados del 11 de septiembre, que reafirma la conviccin de que el dilogo intercultural es el mejor garante de la paz, en rechazo de la tesis que auguraba un choque ineluctable entre civilizaciones. Ambos documentos reconocen que la diversidad cultural es patrimonio comn de la humanidad y tan necesaria para el gnero humano como la biodiversidad para los seres vivos.

El texto preliminar de la Convencin, elaborado en un proceso previo de consultas informales, destaca el carcter dual -cultural y econmico- de los bienes y servicios culturales, los cuales no se deben considerar mercancas o bienes de consumo como los dems, porque "son portadores de identidades, valores y significados". Sita el vnculo entre la diversidad cultural y el desarrollo, afirmando que los aspectos culturales y econmicos del desarrollo tienen igual importancia.

El documento establece que los Estados Partes, en conformidad con los derechos humanos universalmente reconocidos, "afirman su derecho soberano a adoptar medidas para proteger y promover la diversidad de las expresiones culturales en sus respectivos territorios, y reconocen su obligacin de protegerla y promoverla tanto en sus territorios como en el plano mundial". (Art. 5.1). Tambin estipula que los Estados Partes pueden "adoptar medidas, en especial reglamentarias y financieras, para proteger y promover la diversidad de las expresiones culturales en sus respectivos territorios, especialmente cuando stas se hallan en peligro o en situacin de vulnerabilidad". [Art. 6.1]. Tales medidas, segn el texto, pueden consistir en reservar un espacio a los bienes y servicios culturales nacionales; adoptar disposiciones relativas a la lengua utilizada; garantizar a las industrias culturales independientes un acceso efectivo a los medios de produccin, difusin y distribucin; conceder ayuda financiera pblica; promover el libre intercambio y circulacin de ideas, expresiones, bienes y servicios culturales; y estimular y apoyar a las instituciones del servicio pblico.

Entre las obligaciones de los pases signatarios estaran la promocin activa de la diversidad de las expresiones culturales y la proteccin de las formas vulnerables de expresin cultural. Estaran obligados asimismo a sensibilizar y educar al pblico respecto a la importancia de la diversidad cultural. El texto contiene tambin una seccin sobre la cooperacin internacional, que propone medidas de apoyo y tratamiento preferencial al desarrollo de la produccin cultural en los pases en desarrollo.

No obstante, la negociacin recin empieza y desde ya existen presiones para reducir el mandato de la Convencin. Uno de los temas ms polmicos es la relacin de la Convencin con otros instrumentos internacionales. Es evidente que solo tendr fuerza frente a los acuerdos comerciales si tiene un estatus igual o mayor a stos, pues de lo contrario, quedar como simple expresin de buena voluntad, sin poder vinculante. El debate ya est enganchado entre una posicin que se limita a expresar que la Convencin no afectar los derechos y obligaciones que tengan los Estados Partes en virtud de otros instrumentos internacionales; y otra que admite una excepcin cuando el ejercicio de tales derechos y obligaciones "cause serios perjuicios o constituya una amenaza para la diversidad de las expresiones culturales". Esta segunda versin dotara de una base legal para el cambio de polticas de un pas que ya ha comprometido su soberana cultural en el marco de un acuerdo comercial. Para ciertos sectores, toda vez, ninguna de estas posiciones es suficiente, sobre todo que la segunda tampoco admite excepciones en relacin a los derechos de propiedad intelectual.

Otro aspecto polmico es la falta de sanciones para las violaciones a la Convencin y la debilidad de los mecanismos de resolucin de litigios.

Actores e intereses en juego

Los pases francfonos han cumplido un rol central en promover la Convencin, con los gobiernos de Francia, Qubec y Canad a la cabeza. Francia tiene una larga historia de enfrentar a EE.UU. en torno a la "excepcin cultural" en el marco de los acuerdos comerciales. Han sido activos tambin los ministerios de la cultura de los 63 pases miembros de la Red Internacional sobre Polticas Culturales, un espacio informal para intercambiar y explorar polticas culturales frente a los nuevos retos del sector, que en varias oportunidades han expresado posiciones contrarias a aquellas de los ministerios de comercio de los mismos pases.

EE.UU., que se reintegr a la UNESCO hace un ao, se ha mostrado poco favorable a la Convencin, pero por ahora no hace una oposicin frontal. Extraoficialmente, sin embargo, su delegacin ha expresado preocupacin ante una convencin que podra dar pretexto a los gobiernos a controlar la informacin; se trata del mismo argumento que utiliz en los aos 70 para descarrilar el proyecto del nuevo orden mundial de la informacin, en la misma UNESCO.

Por el lado de la sociedad civil y de los sectores empresariales, quienes han tenido una participacin ms activa durante el proceso previo son las redes de artistas y de pequeas y medianas productoras culturales. Estas ltimas buscan defender sus posiciones frente al cuasi monopolio de las cinco mega corporaciones mundiales del sector. Estos sectores estn agrupados principalmente en las Coaliciones para la Diversidad Cultural, que existen en 16 pases y han formado un comit de enlace internacional. En Amrica Latina existen coaliciones en Argentina, Chile, Colombia, Mxico, Per y Uruguay. Estos grupos han logrado introducir varias propuestas en la elaboracin del primer borrador de la Convencin, y expresan un fuerte respaldo a la iniciativa, si bien siguen presionando para que se fortalezca su estatus en trminos de la proteccin legal de la diversidad cultural y como mecanismo para excluir a la cultura de las negociaciones comerciales.

En cambio ha habido poca presencia en el proceso, hasta ahora, de otros sectores de la sociedad civil, con lo cual estn poco presentes algunos temas pertinentes, que fueron desarrollados, por ejemplo, en el marco de la reciente Cumbre Mundial de la Sociedad de la Informacin (Ginebra 2003), como el cuestionamiento a la concepcin de derechos de propiedad intelectual, la defensa del concepto de bienes pblicos globales o la defensa de la pluralidad meditica y de su rol de servicio pblico. Tampoco han tenido mayor participacin los grupos indgenas, afro descendientes y otros, que desarrollaron propuestas relacionados en el marco de la Conferencia Mundial contra el Racismo (Durban 2001).

Ms all de las posibilidades de participacin en el mismo proceso de negociacin de la Convencin, sta abre una coyuntura propicia para ampliar el debate e interpelar a las autoridades nacionales a asumir responsabilidades en la materia.


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