Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2007

Tiempo de fujitsu (guarde silencio y lea)

Wu ming 6
InSurgente.org



En la escritura musical, ese lenguaje que danza sobre cinco lneas y cinco espacios, el silencio es figura que se garabatea entre las negras y corcheas, se ofrece a la escucha como paradoja escrita de lo que no se oir. Cada nota figurada posee su reverso silencioso, su valor callado. Una figura que mide el silencio. Un despiste o la falta de destreza al colocar un silencio puede arruinar la ms hermosa composicin o echar abajo toda una trama de especulacin inmobiliaria.

En el lenguaje verbal tambin se grafa el silencio. Las comas, como stas, dosifican la lectura y administran el silencio, encharcan el texto con pequeas gotas en las que paradjicamente nos sumergimos para emerger un segundo despus y as respirar. Los puntos suspensivos dejan colgado el discurso, lo suspenden. Pero el valor de estos puntos depende de la palabra que los antecede. No no-dicen lo mismo estos de Ah de la vida... que silencios incgnitos encontrados en las geografas de las novelas que describen un lugar llamado S...

El silencio: guardar silencio, enmudecer, no decir nada: vasta metfora de un mundo en el que se dice todo. Desde el silencio-renuncia de Rimbaud hasta el minuto de silencio en el estadio. Desde el silencio que no traiciona a amigos en los stanos a la fotografa de la enfermera posando su dedo asptico sobre unos fros labios de hospital. El silencio social: incmodo en los ascensores. El sonido del silencio en las gargantas de Paul y Art y los gritos del silencio de Joff. El silencio en mitad de una monstruosidad orquestal de Shostakovich. Una tregua en el alarido arisco e independiente de Ian Mackaye. Su valor. Y el cine, mudo.

Nuestras sociedades enfermas y neurticas de ruidos, estmulos y sonoridades (lo que se llama la contaminacin acstica) han embrionado desde el desarrollo industrial una pasin que ha naturalizado el ruido como recurso musical. Del rudimento kraftwerkiano de sintetizadores analgicos hasta la creatividad artificial de las mquinas de Cornelius o Bjork. Desde lejanos armatostes que llenaban toda una habitacin hasta porttiles que constatan la total adhesin protoolista. En las formas musicales modernas, la carencia de silencio es una tnica de burbujeante uso compulsivo y sntoma neurtico de horror vacui snico: desde las escasas dosis ramonianas de la ira juvenil (fiel reflejo del speed ontolgico) hasta su inutilidad en la bestialidad sonora del black metal. El silencio se ha convertido en algo parecido a la tradicin musical india que considera que el silencio siempre contina.

Ya lo deca el msico John Cage: Esto es lo que llamo silencio: un estado libre de intencin; y en consecuencia no disponemos de ningn silencio en el mundo. Estamos en un mundo de sonidos. Le llamamos silencio cuando no encontramos una conexin directa con las intenciones que producen los sonidos. Decimos que es un mundo silencioso (quieto) cuando en virtud de nuestra ausencia de intencin, no nos parece que haya muchos sonidos. Cuando nos parece que hay muchos, decimos que hay ruido. Pero entre un silencio silencioso y un silencio lleno de ruidos, no hay una diferencia realmente esencial. Esto que va del silencio al ruido, es el estado de no-intencin, y es este estado el que me interesa".

Saba bien el msico que compuso 4'33' que para tener silencio, ese estado de no-intencin, hace falta escuchar lo que se oculta tras los sonidos dominantes. As, podramos contar la historia de un hombre que va a escuchar una pieza musical y se encuentra con que el pianista, insigne msico y reconocido instrumentista, cierra la tapa del piano al comienzo de la pieza y lo abre al final de esta misma. O la historia de esa mujer que cada da, desde el timbrazo del despertador hasta la ltima nota que es capaz de percibir antes de caer al sueo, recibe miles de estmulos patrocinados y sonidos con marca dirigidos a su odo y no como esos del Acto de navidad de Hugo Ball:

 

El viento: f f f f f f f f f fff f ffff t t Sonido de la Nochebuena: hmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm Los pastores: He holah, he holah, he holah. Sirenas. Ocarina.---- crescendo. (Ascensin a una montaa) Chasquidos de ltigo, Cascos. El viento: f f f f f f f f f f f ffffffffffffffffffffffffffffff t.

 

Si desplazamos un milmetro lo sentidos, adems de poder cantar el sermn microfsco riechmanniano, utilizando el pensamiento de Cage, podramos afirmar que el videoclip de la sinfona de horror que consumimos todos los das delante de la televisin (de la cual son partitura los peridicos y BSO las radios) es el Sonido. Sonido, ms bien ruido blanco, concierto del capital. El sonido y la furia de una mquina imparable, de enormes cadenas, convertidos en ondas que trepan hasta el nervio auditivo para conformar la banda sonora de nuestras aburridas vidas. De esta manera, el silencio, a la manera de Cage, sera aquello que pasa desapercibido bajo la rotunda potencia sonora de los mensajes y promociones. La publicidad, como sabemos, no respeta el volumen que hemos elegido para nuestro televisor y se permite subirnos el sonido para llamar la atencin de su importancia al descanso en la pelcula ruidosa que contemplamos callados.

El silencio estara en aquellas noticias que realmente conmocionan por su amordazado valor bajo el estruendo informativo-econmico de los media. As que la manipulacin informativa sera, en este caso, un recurso de las grandes corporaciones para matizar; la manipulacin es un regulador de sonido fortissimo (ff) que apenas ya distinguimos, por costumbre, como un piano cotidiano con algunos crescendos como, por ejemplo, el caso de la no concesin a RCTV o los smorzandos informativos como las guerras-noticia del mundo. Entre los matices podemos encontrarnos con los matices aggicos: son aquellos que indican el ritmo o la velocidad a la que una parte de la obra (o sta en su totalidad) ha de ser interpretada. Como eso tan lejano ya de ce ce o o, el cido brico y la mochila y cualquiera de los informativos COPErnicanos o de Telemadrid. Los dinmicos se indican por signos llamados reguladores y por trminos en italiano, nos dan un forte para noticias en relacin a las ganancias de un banco y un pianissimo para las rectificaciones sobre las mentiras vertidas sobre Venezuela en estos ltimos aos.

Falta u omisin de algo por escrito, dice el Drae. Eso tambin es el silencio. Acaso podramos referirnos al silencio de los historiadores contemporneos o a su ruidismo sobre la guerra civil. Tambin al silencio de la ley. O como la muerte ha restituido al silencio su prestigio hechizante para aquellos que desean controlar a las protestas silenciosas.

An as, el silencio es uno de los valores al alza en nuestra civilizacin de trfico y decibelios que un yanomami considerara la ms absoluta puerta a la locura, como muestra la campaa publicitaria de aires acondicionados Fujitsu ("el silencio"). Un juez grita: Fujitsu! en la sala, un cura entona el que guarde fujitsu para siempre y una maestra Un poquito de Fujitsu, nios! Es la Ley del Enfoque: El principio ms poderoso en marketing, segn los eruditos y mentalistas, es poseer una palabra en la mente de los clientes. Que viene precedida de la Ley de la percepcin (el marketing no es una batalla de productos, sino de percepciones) y seguida de la Ley de la exclusividad (Dos empresas no pueden poseer la misma palabra en la mente de los clientes). Parece que los que teorizan sobre marketing nunca han intentado darse de baja de una multinacional de la comunicacin ni han encuestado su opinin a los que homricamente lo consiguieron.

Estas leyes inmutables del marketing publicitario, a propsito del fujitsu, nos recuerda aquella frase de Unamuno: A veces, el silencio es la peor mentira. En cuestiones de apropiacin de lenguaje y de significado, las palabras y las frases (slogans) trade mark se usan bajo pago de los derechos de reproduccin. Se registran. Se parcelan. Y as nos encontramos con la historia de un actor con bigote pintado y gafas redondas que escribe una carta a un gran estudio en la protesta por el veto de la gran compaa al uso de una palabra en el ttulo de la pelcula que rueda el actor. Decs que el nombre de Casablanca es vuestro y que nadie ms lo puede usar sin vuestro permiso, qu pasa con "Hermanos Warner" (Warner Bros)? Tambin eso es vuestro? Es posible que podis usar el nombre "Warner". Pero nunca la parte "Hermanos", profesionalmente, nosotros ramos "Hermanos" mucho antes que vosotros.

Siguiendo aqu tambin la analoga por sustitucin o metonimia funcional de un aparato que gestiona la temperatura (como ese software que regula el correo o ese que limpia solo el horno) la extraordinaria obra de Martn Santos se convertir en muchsimo ms actual con su Tiempo de fujitsus. Entendiendo el fujitsu como metfora del consumo silencioso de aire limpio y a buena temperatura cuando el primero est condenado a desaparecer y la segunda va a incrementarse por aquello del CO2 y lo de Kioto.

Los momentos allbran los pasamos pensando en verde y en por qu donde vamos no triunfamos; pero nos damos un kitkat y sabemos que lo bueno sale bien porque yo lo valgo, que no somos mediamart ni imbciles. Entonces nos apetece un da redondo y quedamos con los amigos que vieron jugar a Maradona y a Gordillo. Nos dirigimos al hardrock y a los lugares de ocio Heineken. Si vivimos en la ciudad que sonre no nos queda ms remedio que dibujar, cuando menos se lo esperan, la carcajada, negra y profunda.

Si utilizramos la metonimia del creativo asignando, no la cualidad del producto o su representacin espectacular como forma de vida con valores que se compran y se pueden hasta descambiar, sino lo que realmente provocan, lo silenciado, podramos sustituir la palabra guerra con el nombre de la compaa que realmente se beneficia de la venta de armas. La General Dynamics de Irak; la Inisel de Sudn, La Indra del golfo. Las Lockheed Martin de Chechenia o la Northrop Grumman de Sri Lanka.

O la explotacin infantil; con la adidas de Pakistn que afecta a tantos nios y nias. La disney de sus fbricas deslocalizadas en las que se trabaja doce horas. Fujitsu, nios! Que vamos a hablar de la starbucks de Bolivia. El monsanto del diablo con Mia Farrow, la huelga en la novartis pblica y sus mdicos. El unitedfruit por la liberacin liberal de Colombia. La Repsol amaznica. Los momentos cocacola vividos en las ltimas protestas en Alemania contra el G8. El dowquemical que respiramos todos los das.

-Tengo que hacer ejercicios, estoy macdonalds.

Y cmo no hablar de literatura con la corriente de la poesa del fujitsu en la que se dan patadas de taijitsu. Pronto llegarn los haikus de Kaiku.

Tenemos ejemplos para que usted, ocioso lector, elija y metonimee: Shell, General Motors, Ford, Exxon, IBM, Exxon, AT&T, Mitsubishi, Mitsui, Merck, Toyota, Philip Morris, General Electric, Unilever, Fiat, British Petroleum, Mobil, Philips, Intel, DuPont, Standard, Bayer, Alcatel Alston, Volkswagen, Matsushita, Basf, Siemens, Sony, Brown Bovery, Bat, Elf, Coca-Cola, Microsoft, Cisco, Oracle, IBJ/DKB/Fuji, el Deutsche, BNP/Paribas, UBS, Citigroup, Bank of America, Tokio/Mitsubishi...Santander, Telefonica (silencio meditativo)

La palabra es plata y el silencio es oro, dice el acervo popular. Prueben a ver la televisin sin sonido. Olviden el ruido blanco con el que acaban todas las grabaciones. Las palabras se ensucian con denotacin de guerra. El silencio ruidoso apenas es una nota escrita en la vastedad de cientos de racimos de corcheas sangrientas e injustas. Posibilidades silenciosas tenemos desde el detournement, la semitica del subvertising hasta la reapropiacin semntica que nos invita...

al asalto la palabra tomad.

Despedazadla, romped la avidez de tenerla.

Robadla de las torres y las fronteras,

de los movimientos del cuerpo bajo el sol,

salvadla de la brazada del negro significado,

del charco angosto, helado, del miedo.

Fragmentadla. Letra a letra,

esquirla, nuez, cscara,

iremos componiendo una palabra

mil veces dicha,

mil veces rota, mil veces en hiel trocada,

mil veces dicha y olvidada.

Y si no, pues ya lo decan Depeche mode con tapones en los odos en Enjoy the silence. Todo lo que siempre necesite, est aqu en mis brazos. Las palabras son muy innecesarias. Slo pueden hacer dao. Un perro que ladra, el viento entre nuestras manos, o los pjaros que cantan. Alguien que nos susurra te quiero bajo la desconcertante msica de los mviles. Sonidos en un planeta solitario. Ms adelante, en otoo/ se aposentan en los chopos grandes bandadas de cornejas./Pero durante todo el verano/ como en la zona no hay pjaros/ slo escucho sonidos humanos./Y me pongo contento.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter