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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-06-2007

Democratizar la comunicacin

Osvaldo Len y Sally Burch
Alai-amlatina


Sin democratizacin de la comunicacin, no hay democracia fue una proclama, un grito, que se extendi por Latinoamrica a inicios de los 80, particularmente en aquellos pases del Sur que transitaban de las tinieblas dictatoriales a frmulas constitucionales. La premisa era simple, pero contundente, por ser universalmente aceptada: la vitalidad de la democracia depende de la participacin ciudadana, para lo cual resulta fundamental que los diversos sectores ciudadanos estn debidamente informados y puedan expresar sus particulares puntos de vista al conjunto de la sociedad, condicin que solamente puede garantizarse con la democratizacin de la comunicacin.

Para entonces, en un sentido general, estaba presente el hecho de que gran parte de los medios establecidos o fueron puntales para el establecimiento de tales dictaduras o se acomodaron a ellas, sea por la censura o autocensura, para medrar de un entendimiento tcito que permiti que se levanten monopolios a cambio de favores efectivos pero nunca dichos, como el silenciar las voces de las fuerzas polticas de oposicin y de los movimientos sociales.

Pero en tal proclama tambin estuvo presente la voz y anhelo de un sinnmero de esfuerzos y experiencias alternativas, que con un sentido popular, comunitario, de base, etc., buscaban desde anteponer contrapuntos a segmentos del manejo meditico, hasta formular respuestas globales, en un sentido anti-hegemnico, pasando por un conjunto hbrido, pero con un comn denominador: la filiacin a lo que fue el movimiento en torno a las polticas nacionales de comunicacin que dio sustento a la demanda por un Nuevo Orden Mundial de Informacin y Comunicacin (NOMIC).

Aunque no faltaron los respaldos y simpata de las fuerzas sociales organizadas con esta causa, el hecho es que no dieron el paso para apropiarse de ella, para hacerla suya; fue como si se tratara de un asunto circunscrito a quienes estn directamente vinculados al campo comunicacional, cuando en realidad es ante todo un asunto de ciudadana. A la postre, ello redund en que pase a ser una de las asignaturas pendientes de las luchas sociales, aunque en ella han perseverado un contingente de colectivos para mantenerla vigente y, de a poco, con un trabajo de hormiga, ir pugnando para que la lucha por la democratizacin de la comunicacin pase a ocupar el sitial que se merece en las luchas sociales contemporneas.

En el plano de la gestacin y proyeccin de respuestas en el terreno, el acumulado que la comunicacin alternativa, popular, dialogal, horizontal, etc. haba logrado entre finales de los 70 e inicios de los 80, prcticamente se desparram ante el impacto brutal de las polticas neoliberales, en la medida que afectaron el sentido mismo de organizacin social con la premisa individualista del slvese quien pueda. Fueron, sin duda, momentos difciles, pero la llama permaneci encendida.

Dnde queda la sociedad?

Con los acelerados avances de las tecnologas de informacin y comunicacin registrados en los ltimos tiempos, no solo se ha establecido un nuevo escenario en este campo, sino que stas han repercutido en las diversas esferas del convivir social de manera profunda. En este contexto, el poder que han venido acumulando los medios de difusin les ha llevado a una virtual ocupacin del espacio pblico, que les permite actuar con una agenda poltica y econmica propia, estableciendo lo que tiene o no pertinencia social. Al punto que, en los tiempos que corren, ante el descalabro de los partidos polticos del establecimiento, prcticamente han pasado a cumplir el rol de articuladores de tales sectores, incluso como cuasi partidos. Todo esto, en medio de la febril competencia mercantil que desdibuja seriamente el carcter de servicio pblico de los medios de comunicacin y la responsabilidad social que tienen, lo cual va acompaado de intentos por desbaratar cualquier norma legal que pudiera restringir el control corporativo del sector.

Es por ello que va cobrando fuerza la demanda de un amplio debate pblico sobre el rol de los medios en las sociedades democrticas contemporneas, el sistema de propiedad, el carcter de los medios pblicos, la libertad de expresin, etc. que precisamente ha sido una de las banderas de quienes impulsan el reconocimiento del Derecho a la Comunicacin y la democratizacin de los medios.

Sean O'Siochr, de la Campaa por los Derechos de la Comunicacin en la Sociedad de la Informacin (CRIS) (1), al referirse a los diferentes pasos del proceso de comunicacin en la sociedad -creacin y propiedad del conocimiento, procesos y medios para la difusin y la comunicacin, su uso para alcanzar metas polticas, econmicas y sociales-, y quienes ejercen el control sobre ellos, seala que: "El peligro inminente es que cada momento del ciclo se est atando a las necesidades del capital y del mercado. El peligro en ltima instancia es que el ciclo del proceso de la comunicacin en la sociedad sea interrumpido, que el proceso de aprendizaje social se haga cada vez ms dbil, y que al final el proceso de la creatividad sea transformado y reducido a la generacin de ganancia a corto plazo, en forma insostenible, para una pequea minora". El evoca el concepto y la prctica de los "derechos de la comunicacin", que pueden ayudar a "evaluar crticamente y entender estos peligros, pero tambin para ayudarnos a organizar soluciones integrales para abordarlas".

Sera oportuno retomar el concepto de la comunicacin como derecho humano, indispensable para el ejercicio de ciudadana, para reencaminar el debate que se ha abierto en los ltimos meses en Amrica Latina en torno a la libertad de expresin -particularmente a raz de la decisin del gobierno venezolano de soberana y legalmente no renovar la concesin de frecuencias de RCTV-, puesto que la tendencia ha sido polarizar el debate entre medios comerciales y gobierno, como si fueran los nicos actores.

Con la conquista del espacio pblico, de manera sistemtica los medios pretenden erigirse en representantes de la sociedad. Pero no queda claro que las grandes mayoras se sientan representadas por ellos, siendo que, por lo general, solo hacen referencia a los sectores populares como vctimas de desastres o protagonistas de la violencia social y la criminalidad. Qu hay de la libertad de expresin de estos sectores y su derecho de hacer or sus propuestas, demandas y crticas? Qu mecanismos existen para defender el derecho a la informacin de la ciudadana, frente al control dominante y crecientemente monoplico de los sectores de poder econmico en el mbito de la comunicacin?

La reemergencia en el continente de expresiones organizadas que pugnan por democratizar la comunicacin est contribuyendo a este replanteamiento del debate. Dos de sus recientes logros incluyen la aprobacin de una ley de radiodifusin comunitaria en Uruguay, y en Mxico la decisin de la Corte Suprema de declarar inconstitucional partes de la llamada "Ley Televisa", que consagraba el monopolio privado en la televisin. Estas expresiones, incluyen desde las redes y campaas que impulsan el reconocimiento e implementacin de derechos y marcos legales, hasta los medios alternativos y comunitarios que apuntan a desbloquear la expresin de la ciudadana, adems del anlisis de investigadores que acompaan estas causas. Son iniciativas como stas y las articulaciones que se van tejiendo entre ellas y otros movimientos que luchan por la justicia social, las que estn sentando las bases para que la democratizacin de la comunicacin se haga realidad.

Nota

(1) O'Siochr, Sean, "Los Derechos de la Comunicacin y la Campaa CRIS", Amrica Latina en Movimiento, ALAI, No 399-400, Quito, Sept. 12 2005.

- Este artculo forma parte de la revista de ALAI Amrica Latina en Movimiento N 421, que versa sobre el tema Comunicacin: democratizacin, ciudadana, medios comunitarios, que ya est en circulacin.



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