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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-06-2007

Educacin para la ciudadana: Algo que objetar?

Manuel Marrero Morales
Rebelin


En los ltimos tiempos estamos asistiendo, con cierta perplejidad, a la campaa que desde los miles de plpitos de la Iglesia Catlica se est lanzando en contra de la asignatura de Educacin para la Ciudadana, demonizndola, atribuyndole la perversin de nuestros jvenes a travs del sistema educativo, y, en definitiva, animando a que los padres y madres planteen objecin de conciencia contra la implantacin de dichas enseanzas. Forma parte de una ceremonia de la confusin que comenz con las manifestaciones de curas y monjas junto con miembros del PP y llega hasta el momento con esta medida de resistencia.

Quines promueven esta campaa? los sectores ms conservadores del nacionalcatolicismo espaol (una parte del episcopado, la CONCAPA y el Foro de la Familia). Curiosamente, no argumentan, porque no pueden hacerlo, slo se limitan a descalificar y a lanzar infundios. En definitiva, a mentir, a utilizar la demagogia. No obstante, algn sector, como la FERE (religiosos de la enseanza), s considera que esta asignatura tiene cabida en su ideario educativo.

Hasta el momento, cada vez que la sociedad tiene un problema (salud, drogas, educacin vial, sexualidad, violencia, racismo... ) mira hacia la escuela como parte de la solucin. Se piensa en la escuela como el marco necesario que no suficiente- para darle continuidad a la formacin, que debiera comenzar en el seno de las familias, en aspectos tales como la educacin en valores ticos, en valores cvicos, en normas de convivencia, en definitiva, en derechos humanos, y por qu no? en conocimientos, procedimientos y actitudes sobre derechos y deberes ciudadanos. Pues bien, a algunos de estos asuntos plantea dar respuestas la nueva asignatura. Bienvenida sea.

Los obispos, por el contrario, se reclaman como los nicos valedores de una tica universal desde la posicin de su particular moral catlica. Siempre han querido apropiarse de la transmisin de los valores ticos y cvicos, imponiendo su exclusivista visin y negndose a admitir que la enseanza en valores, que la formacin de ciudadanos decentes, justos, honrados, conocedores y cumplidores de sus derechos y sus deberes cvicos, pudiera ser planteada por alguien que no est sujeto a su control ideolgico, y que pueda hacerse incluso desde una perspectiva laica.

La educacin en valores no es exclusiva de la moral catlica, sino aporta el carcter universal de la tica, de la defensa de los derechos humanos, que corresponde a todas las personas, independientemente de las normas morales que practiquen.

Una vez ms entran en colisin los intereses generales, propiciados en este caso por un gobierno elegido democrticamente, con los particulares intereses de la Iglesia Catlica que ha mantenido una consideracin de usufructo de lo pblico, al menos en materia de enseanza, debido a las mltiples prebendas que echaron races en el franquismo y se consolidaron con el Concordato del 78 entre el Estado Espaol y el del Vaticano, siguiendo vigentes hasta la actualidad. Para cundo la revisin de ese Acuerdo, que supedita una parte de la soberana del Estado Espaol a las decisiones de otro Estado, el Vaticano?

Da la sensacin de que los obispos an no acaban de admitir que ya llevamos treinta aos en que, a trancas y barrancas, los poderes legislativo, ejecutivo y judicial al menos en teora- son independientes; frente al rgimen anterior en que slo imperaban los poderes fcticos: los militares, la iglesia y los banqueros, y las autoridades que haban tomado el poder por la fuerza se paseaban bajo palio en las procesiones religiosas.

Me gustara conocer algn argumento razonable para plantear esta objecin. Porque, de lo contrario, tendra que pensar que ya este asunto se considera dogma de fe, y por tanto, ha alcanzado la categora de indiscutible y de obligado acatamiento, no slo para los creyentes sino, incluso, para la totalidad de la ciudadana de este pas.

Habr, pues, que actuar y, tal vez, tengamos que contraponer mayores resistencias y hacer pblicas las razones de los que defendemos una enseanza crtica, laica, cientfica, no segregadora y que prepare para la vida.

* Manuel Marrero Morales. Profesor de Secundaria y miembro del STEC-IC




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