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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-06-2007

Monogrfico sobre la Repblica en El Viejo Topo (II)
La democracia, nombre de un movimiento

Joaqun Miras Albarrn
El Viejo Topo/Rebelin


El republicanismo es una tradicin praxeolgica del pensamiento poltico. Surge histricamente de las luchas por someter a la deliberacin y al poder pblicos los asuntos las cosas, las rei- de inters comn para la sociedad.

Los textos de los clsicos muestran que la primera idea orientadora de la tradicin republicana es el reconocimiento de la prioridad ontolgica de la sociedad sobre el individuo. Segn frase clebre de Aristteles, el ser humano es animal cvico, poltico social1.El individuo humano es un ser de naturaleza plstica o indeterminada, cuyo proyecto biolgico requiere ser asistido permanentemente en su desarrollo por la comunidad y ser completado mediante la interiorizacin de saberes y pautas culturales hbitos, costumbres desarrollo de habilidades, tcnicas, etc. elaborados por las generaciones anteriores-, para que a su vez el individuo pueda habrselas con la vida y manejarse tilmente para s y para la comunidad.

Libertad y felicidad del ciudadano

Ni el orden social es resultado de una ley natural prescrita por la naturaleza para el ser humano, ni el individuo humano posee una naturaleza, previa a su construccin como individuo por la sociedad. En consecuencia la libertad y la felicidad no dependen de la actividad privada de cada individuo, sino del orden civil establecido. Son asunto poltico: son el asunto poltico primordial. La existencia de un orden poltico tiene como fin garantizar la libertad y la felicidad, esto es, el fin del estado de la poltica- es instaurar la eticidad, y por ello resulta imprescindible.

Libertad: en la tradicin republicana es libre el individuo que no est sometido a la voluntad de otro. No es libre quien depende de la voluntad ajena para sustentarse, pues deber someterse a sus decisiones, tiene amo. Por ello la repblica debe garantizar en primer lugar que cada individuo sea dueo de los medios que le permitan subsistir sin enajenarse asalariarse o venderse-, sin someterse a dominacin.

Felicidad: la repblica debe establecer las condiciones que permiten a cada ciudadano no slo la satisfaccin de las necesidades elementales, sino alcanzar la vida buena mediante el desarrollo de todas sus capacidades.

Libertad y felicidad exigen la participacin cotidiana del ciudadano en la poltica, como soberano real, de forma que se evite el despotismo o dominacin desde la poltica y se asegure su posicin de libre en la sociedad civil. Ciudadana implica a la vez capacidad de determinarse y no estar enajenado en el mundo civil y en la actividad poltica.

Pero la actividad poltica directa del ciudadano no es, en esta tradicin, slo un medio para garantizarse la libertad y la felicidad. Es adems, una actividad imprescindible para el desarrollo de la plenitud personal, para el crecimiento de todas las capacidades y facultades potenciales del individuo en el grado en que las posea: para el logro de su felicidad. Su praxis poltica, como el resto de su actividad, si es libremente dirigida, es en s misma, ya libertad y felicidad.

El ser humano republicano alcanza su plenitud interviniendo en la poltica. El ser humano de la antropologa liberal disfruta privadamente consumiendo; es ms, sus expectativas de prestigio social consisten en eso. Son dos propuestas alternativas para llenar la vida cotidiana del ser humano con un sentido. La bsqueda del sentido de la vida es imprescindible para todo ser humano: el deseo abierto, la capacidad de volicin indefinida, del ser humano ha de ser rellenado con un proyecto vital.

En nuestro presente, se pone de manifiesto la inviabilidad de la civilizacin que ha desarrollado el capitalismo. Adems de destruir las economas de amplias zonas del planeta, y requerir una cantidad de recursos naturales no renovables que no existen, colapsa los equilibrios naturales que posibilitan la perpetuacin de la especie en el planeta; las evidencias de esto son ya, por desgracia, perceptibles desde la experiencia cotidiana. Se hace imprescindible, en consecuencia, impulsar una reforma moral y de civilizacin, organizar un orden nuevo.

Delegar esta tarea poltica en una selecta minora, aun en el supuesto irreal- de que estuviese compuesta por seres justos y benficos incapaces de aprovecharse privadamente de la situacin, ni de ejercer el poder poltico de forma desptica, resulta imposible. Sera imposible generar un orden nuevo, una nueva cultura, en una sociedad compleja y articulada como sta, sin que la inmensa mayora se concerniera voluntariamente y aplicara capilarmente sus energas y saberes en este sentido. Pero la adhesin voluntaria de los individuos a la creacin de un proyecto civilizatorio requiere que el individuo encuentre una nueva satisfaccin que sustituya a las anteriores que debe abandonar, sentido a las nuevas acciones que ha de emprender. La tradicin republicana propone como modelo de vida buena a cada ciudadano la participacin en el protagonismo poltico de la sociedad.

La democracia, nombre de un movimiento.

Hasta el momento he tratado de la relacin entre la repblica y la ciudadana en la tradicin republicana. Pero en la tradicin republicana clsica, la ciudadana no tena que abarcar, por fuerza, a la mayora de la sociedad. Hubo regmenes republicanos en los que slo una minora posea los derechos de ciudadana.

Uno de los clsicos escribe: -Nace, pues, la democracia, creo yo, cuando habiendo vencido los pobres, matan a algunos de sus contrarios, a otros los destierran, y a los dems los hacen igualmente partcipes del gobierno y de los cargos, que, por lo regular, suelen cubrirse en este sistema mediante sorteo2.

La democracia es un rgimen en que la soberana real la ejercen las clases subalternas la inmensa mayora de la sociedad-, que mediante la lucha poltica aciertan a ponerse en condiciones de hacerse con el poder.

Para que los individuos atomizados y explotados que constituyen la mayora subalterna de la sociedad estn en condiciones de constituirse en poder, o al menos, influyan decididamente en la sociedad, han de haber logrado independizar y homogeneizar sus opiniones, han de haber elaborado su propio proyecto de felicidad pblica que les permita coordinar y dirigir la accin poltica y las luchas: han de haberse constituido en sujeto colectivo organizado. La clave est en ese trabajo previo de autoconstitucin en sujeto social que Gramsci denomin hegemona.

Sin embargo, en la vida cotidiana habitual podemos registrar la desconfianza, los enfrentamientos y luchas entre los individuos de las clases subalternas, y adems, su sensacin de impotencia, de incapacidad poltica, de falta de saber y poder Cmo consiguen los pobres alcanzar ese estado previo de capacidad de poder?

La instancia colectiva que materializa eso, como lo ha registrado siempre la tradicin, es el movimiento poltico: La democracia como cosa en s, como abstraccin formal, no existe en la vida histrica: la democracia es siempre un movimiento poltico determinado, apoyado por determinadas fuerzas polticas y clases que luchan por determinados fines. Un estado democrtico es, por tanto, un estado en que el movimiento democrtico detenta el poder3.

All donde ha habido democracia, en la medida en que la ha habido, siempre ha sido resultado de las luchas de masas de las clases subalternas, organizadas establemente y con un determinado proyecto social generado como consecuencia de la experiencia de lucha desarrollada, mediante la deliberacin colectiva en su propio espacio pblico articulado.

Qu es un movimiento democrtico? Movimiento, es una palabra que define, no nmero de individuos, sino la participacin poltica directa de los individuos de las clases subalternas, desde su vida cotidiana, lo que implica la existencia de instancias colectivas de organizacin capilares, que posibiliten la deliberacin y la accin de los individuos participantes. El movimiento puede originarse a partir de objetivos organizadores y movilizadores muy elementales y, por tanto, la organizacin, o movimiento puede parecer de corto vuelo. Pero quien se incorpora al movimiento, en principio para conseguir un objetivo comn, pasa de un estado de pasividad, conformidad o cinismo a otro en que se rechaza el estado de cosas dado y se confa en otros individuos semejantes con quienes se une. El movimiento pasa a ser un fin en s mismo para los participantes y se convierte, incoativamente, en creador de nueva cultura, de una nueva sociedad.

El movimiento es en s mismo un nuevo espacio pblico en construccin, donde deliberan los miembros participantes en el mismo. Forma as un embrin de opinin pblica democrtica popular, en cuyos debates todos pueden participar a condicin de aplicar los acuerdos posteriormente. Se debate no slo el qu hacer, sino cmo hacer, qu experiencias previas hay, etc de forma que se ayuda a incorporarse a la accin poltica a nuevas personas. La actividad asumida responsablemente por cada individuo, previa deliberacin democrtica, genera en l el desarrollo de nuevas capacidades reales de hacer. El movimiento desarrolla una fundamental tarea de autoilustracin, pues slo desde la participacin se puede comprender su proceso y problemas.

El movimiento democrtico se convierte en la instancia soberana, libremente aceptada, de control colectivo de las acciones de unas personas decenas, o millones-y, en consecuencia, genera poder, es decir capacidad de control de la actividad. Esto disminuye y desmonta el poder del rival, en la medida en que ste no puede ejercer ya su dominio sobre esa actividad, y los individuos activos son personas que se detraen a su influencia y dominio.

Entre los imperativos que se plantean a un hipottico movimiento democrtico de nuestros das enfrentado con la dominacin capitalista est el combate contra la cultura de masas que ha desarrollado el capitalismo y que ha penetrado la vida cotidiana. Esto implica empearse en la tarea novedosa de extraer de nuestras vidas los hbitos y costumbres que el capitalismo para el consumo ha desarrollado. Para que el movimiento asuma un nuevo carcter de movimiento antimanipulatorio de la vida cotidiana frente al capitalismo actual se necesita reforzar la tarea de construccin de alteridad cultural desde los microfundamentos organizativos del movimiento democrtico, favoreciendo y auspiciando la creacin de stos. Esta praxis cultural para la vida cotidiana resulta primordial para conseguir elaborar democrticamente un nuevo proyecto de vida buena, de felicidad pblica.

Desde el punto de vista individual, se desarrolla, junto a las nuevas capacidades, una nueva experiencia. Esto implica para el individuo un cambio en la forma de vivir la vida cotidiana protagonizado por l mismo: una conversin de vida. Desarrolla una nueva forma de interpretar la propia existencia y el mundo en general, una nueva afectividad. Genera nuevas expectativas, nuevas relaciones, una nueva imaginacin. Las nuevas experiencias se abren a la reflexin crtica consciente sobre ellas y a compartir la reflexin pblicamente: nace el filosofar praxeolgico, la filosofa de la praxis.

Todo esto exige, no solo abandonar el apoliticismo, sino tambin, no delegar la poltica, no dejarla pasivamente en manos d e profesionales: no aceptar ser ciudadanos pasivos.

El filosofar del movimiento democrtico

Cul es el mejor programa, el proyecto que debe inspirar al movimiento para que alcance a desarrollarse? Cmo elucidarlo y desde qu instancias? Las respuestas convencionales a estas preguntas son en mi opinin, erradas. Porque parten del prejuicio de que se necesita que un grupo de sabios cientficos elabore previamente un proyecto de programa poltico, correcto cientfico, dado que hay que educar a la gente sobre lo que ella desconoce. Y, sin embargo, la experiencia nos dice que se confunden medios y fines y que el fundamento intelectual del proyecto tico no est en la ciencia. El fin es el desarrollo del movimiento, esto es, de la democracia, y de su eventual capacidad para hacerse con el poder e instaurar su rgimen: su poder soberano sobre la sociedad civil y sobre el mbito poltico, no el desarrollo de ste o aqul programa respecto del cual el movimiento democrtico es un instrumento o medio.

Entonces, cul es el programa mejor?: los puntos que hacen posible un acuerdo inmediato para la accin conjunta de los obreros y que pueden satisfacer directamente las necesidades de la lucha de clases y fomentar la organizacin de los obreros como clase, todo lo que impulsa la formacin del proletariado como clase era el discurso de quienes pertenecieron a la tradicin4.

Los diversos movimientos democrticos histricos, que se inspiraron conscientemente en una misma tradicin y generaron praxis histricas originales, nuevas experiencias, nuevas culturas, siempre poseyeron un filosofar orgnico, expresin del movimiento5, entregado luego a la posterioridad como legado de pensamiento y experiencia. Pero ese discurso intelectual no fue nunca una serie de medidas tcnicas elaboradas por cientficos sociales que deben ser aplicadas utilizando el Estado y sobre cuya bondad cientificidad- se debe convencer a las masas para que luchen por imponerlas, y tampoco un sistema filosfico acadmico que trata de explicar el mundo. Este pensamiento, reflexin crtica sobre la praxis de vida, es, al igual que la filosofa clsica, de la que es consciente continuacin, interno a la accin y a la vida de las personas: la filosofa como norma de conducta de cada individuo6.

Este filosofar integra dos componentes slo analticamente discernibles. El primero es ms declaradamente protrptico, esto es exhortativo y argumentativo la antigua retrica clsica-, e interpela al individuo a que salga del marasmo de su inactividad y de su ignorancia culpable, y se incorpore a la praxis poltica organizadamente. Los textos a los que nos referimos compelen al cambio de vida, proponen al individuo la mxima clsica: un concete a ti mismo como producto [que t eres] del proceso histrico desarrollado hasta hoy, que ha dejado en ti infinidad de huellas (.) De entrada conviene hacer ese inventario7. Incluyen en consecuencia, la crtica de lo existente: crtica de las ideologas que tratan de paralizar la accin poltica y de legitimar lo existente en el siglo XlX, por ejemplo, crtica a la escuela escocesa llamada economa poltica-, denuncia de la explotacin existente, crtica del sentido comn popular. Para cumplir esta tarea de filosofar, el filsofo, en su argir, debe partir en concreto de los problemas reales percibidos por el sentido comn de la persona a la que interpela y debe iluminarlos a la luz del conocimiento cientfico y del saber de la tradicin. Tras ello, en virtud de los principios filosficos morales de libertad y felicidad, clsicos, propios de la tradicin, viene la apelacin argumentada a la praxis poltica : Y puesto que el actuar es siempre un actuar poltico, no se puede decir que la filosofa real est contenida toda ella en su poltica?8 .

Este sentido prxico, de orientacin de vida, poseen los textos de toda la tradicin republicana: los tico polticos de Aristteles, cuyo fin declarado no es conocer el bien sino ser buenos, los discursos de Platn, o los textos de Rousseau, por ejemplo. Y toda proclama o Manifiesto, a comenzar por el Manifiesto por antonomasia, de evidente carcter retrico parentico, que invita a la unin para la accin9. Son textos de gran vigor y verdad que apelan a los sentimientos, a la imaginacin, que elaboran una nueva forma de ver las cosas. Que interpelan al individuo a en funcin de ese esfuerzo del propio cerebro, escoger la propia esfera de actividad, participar activamente en la produccin de la historia del mundo, ser gua de uno mismo y no aceptar ya pasiva e inadvertidamente el moldeamiento externo de la propia personalidad10. Son textos que debemos restituir a la tradicin filosfica y retrica clsicas de las que proceden para poder recobrarlos en toda la plenitud de su sentido.

El segundo aspecto surge del propio desarrollo de la praxis del movimiento concreto histrico, es la frnesis. Como resultado de la experiencia desarrollada por los individuos en su praxis poltica organizada, de las nuevas capacidades inherentemente surgidas de la misma y del enriquecimiento intelectual que produce la deliberacin poltica en un verdadero espacio pblico, surge en ellos un nuevo sentido comn creativo, sustitutivo del sentido comn conformista acomodaticio, especialmente dotado para la reflexin concreta sobre el movimiento democrtico: los problemas que se perciben y las posibilidades que se abren a la lucha poltica. Es ste un saber que no se puede aprender a travs de estudios reglados, sino que tan slo se obtiene como experiencia de vida, si bien todas las personas activas no lo poseen en el mismo grado. Desde luego es indispensable para el desarrollo del mismo tener buena formacin intelectual, pero es un saber de lo singular el proceso del movimiento- y de las expectativas que se abren por delante: no hay ciencia de los particulares, ni del futuro. Su tarea es haber elaborado y hecho coherentes los principios y los problemas que aquellas masas planteaban con su actividad prctica11. Las personas particularmente preparadas por sus capacidades intelectuales y sus saberes experienciales para esta tarea son los filsofos o intelectuales orgnicos del movimiento: un nuevo tipo de filsofo que se puede llamar filsofo democrtico, es decir, el filsofo convencido de que su personalidad no se limita al propio individuo fsico sino que es una relacin social activa de modificacin del ambiente cultural12.

Este saber conoce que el objetivo de lucha ms adecuado no es el ms radical, el elaborado ms more geomtrico, conforme a los cnones de las ciencias, o desde el rdago a priori ms gordo, sino el que en la deliberacin pblica del movimiento concita ms voluntades y genera ms decisin de aplicarlo, porque es el que fortalece y extiende el poder del movimiento. Es un saber participante, que, con el paso del tiempo, pierde a menudo su capacidad de interpelar o de hacerse comprensible una vez han desaparecido sus condiciones de posibilidad histricas -el movimiento democrtico-, por su carcter dectico, que da por de contados los muchos conocimientos implcitos compartidos por las personas que intervienen, y la experiencia de las mismas, difcil de aferrar para el lenguaje. En la medida en que estn imbuidos de esta segunda caracterstica, los textos que lo recogen pueden perder sentido fuera de contexto. En consecuencia, pueden parecer ms interesantes saberes genricos, esto es poco aptos para orientar un movimiento.

De la sntesis explcita de ambos aspectos surge la elaboracin del proyecto de Felicidad Pblica con arreglo al cual instaurar un Orden Nuevo. Su elaboracin, al igual que la de los otros aspectos, compete a los intelectuales orgnicos del movimiento, que son los que, verdaderamente actan como expresin del movimiento no son ttulos que uno pueda auto otorgarse- y que en funcin de las expectativas de la gente, de sus nuevas capacidades, de sus anhelos y proyectos, surgidas en la lucha, elaboran en deliberacin constante un programa que orienta y exhorta al movimiento a convertirse en rgimen poltico, en Orden Nuevo, una vez haya logrado unir a la mayora.

Estos son los saberes que caracterizan al intelectual colectivo del movimiento y que determinan las caractersticas del filosofar praxeolgico, o filosofa de la praxis, que orienta al movimiento.

Notas:

1 fysei politikn zoon, traducido a menudo como animal social. Aristteles, Poltica, 1253a

2 Platn, Repblica. De 557a, hasta 558c. Y tambin: Hay oligarqua cuando los que tienen riqueza son dueos y soberanos del rgimen; y por el contrario, hay democracia cuando son soberanos los que no poseen gran cantidad de bienes, sino que son pobres. Aristteles, Poltica, 1279b

3 Arthur Rosenberg, Democracia y socialismo, Ed. Pasado y presente, Mxico, 1981, pp. 335, 336. sta ha sido siempre la concepcin republicana de lo que es la democracia. Tanto la de los demo republicanos radicales como la de los moderados pero honrados: la poltica hay que hacerla con las muchedumbres para darles una organizacin interna, que no consiste, ni muchsimo menos, en encuadrarlas en unas formaciones, ni en ponerlas bajo la disciplina de los comits, sino, adems, en suscitar, o descubrir entre todos el pensamiento comn, en saber qu es lo que queremos hacer todos juntos y en poner en comn los medios de lograr lo que queremos. Nosotros fundamos la poltica sobre la roca viva de la voluntad popular (.) la presencia directa, fsica, clamorosa, de las muchedumbres es ms til, ms necesaria y ms urgente. (.) la Repblica no es un aparato legal para crear un sistema de tutelar al pueblo espaol a travs de una red de intereses, o de partido, o caciquiles, o de oligarquas, sino la emancipacin definitiva de la democracia espaola (.) de suerte, que si fuese menester, en la estructura de la repblica y en virtud de las experiencias adquiridas (.) hacer una rectificacin en las lneas fundamentales del rgimen, no sera, ciertamente, para apartar ms de los Poderes Pblicos el poder de la Democracia, sino para hacer que la presencia directa, inmediata y potente de la democracia misma fuese ms real y efectiva en los Poderes pblicos.(.) si la Repblica quiere justificarse histricamente (.) no puede renegar de satisfacer ninguno de los anhelos de renovacin de libertad y de emancipacin de la democracia espaola. Manuel Azaa, Discurso en el campo de Lasesarre (Baracaldo) 14 de julio de 1935, en Discursos en campo abierto, Ed. Espasa Calpe, Madrid, 1936, pp. 148, 153, 155.

4 Carlos Marx, respectivamente, de: Carta a Ludwig Kugelmann 9 octubre de 1866, en Marx y Engels, Obras Escogidas, en tres tomos, Vol. 2, Ed Progreso, Mosc 1974, p.441 y en Manifiesto del partido comunista, Ed. Crtica, B. 1998, bilinge, p. 57

5 expresiones generales de los hechos reales de una lucha de clases existente, de un movimiento histrico que transcurre ante nuestra vista. Manifiesto, Op. Cit., p. 57.

6Antino Gramsci, Introduccin al estudio de la filosofa undcimo cuaderno-, Ed Crtica, B. 1985, trad. de Miguel Candel, p.58.

7 Antonio Gramsci, Op. Cit, p. 41

8 Antonio Gramsci, Op. Cit, p. 43

9Proletarios de todos los pases, unos! Frase final del texto, escrita en bastardilla y entre admiraciones, Manifiesto, Op. Cit. p. 119. Reparemos tambin en la vvida descripcin del mundo en que desenvuelven las personas a las que se interpela, otro rasgo psicaggico, que educa en valores, propio del filosofar clsico.

10Antonio Gramsci, Op. Cit., p. 40.

11Antonio Gramsci, Op. Cit., p. 47

12 Antonio Gramsci, Quaderni del carcere, Ed Einaudi , 2001, cuaderno 10, p. 1332



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