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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2004

Cebrin y los peridicos digitales

Jaime Richart
www.nuncamas.net


Cebrin abog ayer en Mlaga por establecer medidas de control en Internet que permitan que la prensa digital sea "tan respetable, fiable, creble y rigurosa como lo es la prensa de papel"...

Las mayores atrocidades e imposturas siempre las cometieron los ungidos por el cielo. Y adems, a lo largo de ms de una centuria, vienen diciendo stos majestuosamente que responden slo ante la historia. Pero las grandes mentiras no las divulgan, descubiertos, los condenados en sentencia firme por ellas, sino los que con recursos y paciencia han ido con el tiempo inspirando hbilmente confianza para dosificarlas luego escudados en la credibilidad trabajada y en el halo de respetabilidad que permanentemente reclaman. Este es el caso de la prensa en general, de gran parte de los periodistas a su servicio y de un tiempo a esta parte el de Cebrin y El Pas... Lo que postula Cebrin prueba qu poco sabe de lo poco que creemos en la prensa de papel, y prueba tambin hasta qu punto menosprecia la inteligencia que circula por la Red; inteligencia limpia de (casi) toda intencin esprea al no vender all, a diferencia de lo que pretende tanto aqulla como los restantes medios, nadie sus ideas...

Pero si de acuerdo con lo que aboga Cebrin la prensa digital ha de ser su mulo, la prensa digital ser tan poco respetable, tan poco fiable, tan poco creble y tan poco rigurosa como la de papel. Est tan empapado Cebrin en los vapores del sistema, que no se da cuenta (o se la da y por eso trata de enredar en l) de que Internet es el nico re-medio del siglo XXI contra el sistema y el nico medio respetable, fiable, creble y riguroso. El nico contrapeso posible, hoy por hoy, al peso demoledor de la prensa al servicio de intereses enquistados y de intereses que no rotan, como tampoco rotan -se pasan de padres a hijos- quienes los regentan.

Que la prensa de papel no puede evitar sus lacras por tratarse de una superestructura inseparable de la misma sociedad imperfecta puede constituir una atenuante de culpa, pero tambin contribuye a convencernos de que a travs de ella ningn avance socio-poltico de peso cabe esperar. Antes al contrario, la prensa apuntala y lubrica el engranaje general. Como tampoco nada pueden aportar en tal sentido los otros crculos mediticos asociados a ella destinados ya a cumplir meramente tanto un papel de distraccin como de cloroformizacin. Si la prensa grfica va dirigida a una parte muy pequea de poblacin que, por el mero hecho de leer ya presupone una cuota estimable en el pensar un poco en un pas donde se lee tan poco, los otros medios -el radiofnico y el televisivo- atienden a una poblacin mayoritaria pasiva con un nivel nulo o bajsimo de criterio personal dinmico. Pero el caso es que entre ambos brazos armados, lo controlan y, lo que es peor, lo deciden todo...

Hay mucha ms limpieza y autocensura en la Red de lo que Cebrin cree, que en la prensa grfica; sta mucho ms atenta a vender ejemplares y a reclutar epgonos para los dos partidos polticos principales, que a formar una opinin responsable e independiente que en el fondo no le interesa porque le hace sombra y la contesta. La prensa no quiere ciudadanos despejados y lcidos. A la prensa slo le interesan ciudadanos sumisos y lo ms sugestionables posible, y para ello trabaja. Y aunque, desgraciadamente, no se ven en la prensa digital noticias falsas, ni ideas demasiado subversivas contra la guardia civil, la monarqua, la iglesia, los lobbys y los grandsimos intereses financieros o el Estado, lo cierto es que en Internet se habla claro, se llaman a las cosas por su nombre y no se est pensando: qu dir el ministro, qu dir el arzobispo, qu pensar el juez o el polica?

Por eso estoy convencido de que si de la Red podemos esperar alguna eficacia, algn cambio palpable, ser precisamente extendiendo rumores, sospechas, hiptesis y sobre todo enfoques que no estn "autorizados" en la prensa de papel, parte del poder. En sta todo cuadra, toda verdad es redonda o se redondea, no admite dudas sobre nada y nada se cuestiona como punto de partida; y as nos va. Qu dicen desde arriba que fue Al Qaeda? Pues todo lo dems arrastrar el mismo vicio interesado. Qu Bin Laden o Hussein o Chvez hicieron o han hecho esto o aquello? Pues desde ah el dogma, no del Vaticano sino ahora de la Casa Blanca, tirar del carro de lo que venga a continuacin.

Una prensa de papel que no sangra ni es plataforma de clamor cuando un pas colosal ataca a otros dos sin causa belli; que se decanta por norma a favor del ms fuerte; que difunde y al tiempo defiende por ello mismo como "noticia" una impulsiva e interesada versin presidencial sobre el atentado contra el pueblo recin cometido; que propala todo cuanto concierne a la realidad con arreglo a las claves prefabricadas por los protagonistas principales del mando en el mundo y de la barbarie que se comete en l; que insiste en seguir la corriente a las agencias norteamericanas de noticias secundando tendenciosamente, da tras da, las versiones ms pueriles, menos respetables, menos fiables, menos crebles y menos rigurosas sobre, por ejemplo, unos mitos manejados a volont por el Poder americano. Mitos como el tal Bin Laden o la ficcin de Al Qaeda como organizacin del terrorismo internacional y no en ltimo trmino como representante del mundo islmico y mximo enemigo del poder norteamericano, exclusivamente, y no del resto de pases occidentales, etc. etc.

Considera Cebrin propio del rigor que se espera de un peridico insertar en primera pgina como certeza a bombo y platillo la afirmacin del entonces presidente de gobierno de haber sido ETA el autor del atentado el 11-M, y todo por haber recibido el subdirector del rotativo una llamada telefnica del mismo, cuando la prensa debe ser la campeona de la desconfianza frente al poder y frente a todos los gobiernos? Piensa que hay "verdad" en llamar da tras dia terroristas a los iraques que con el nico medio a su alcance defienden sus tierras contra el invasor? Llama objetividad, seriedad y digno de respeto el hecho de que en sendos artculos Andrs Ortega Klein, uno de los fundadores de El Pas, en uno considere tan inmoral los contratos petroleros de Francia y Alemania con Irak antes de la invasin, como ofrecer Bush en aquel entonces de botn el petrleo iraqu a los pases que se le unieran? (Tiempos y sentidos, 23 setiembre 2002), o calificar (Ganas de optimismo, 22 Julio 2004) de libelo el Farenheit de Moore, o que ms recientemente, 13 setiembre 2004, tilde de equivocada la direccin de Zapatero (Cuando hasta Irak se vuelve contra Kerry) Acaso son, todos ellos, ejemplos de rigor, de seriedad, de fiabilidad y de credibilidad elementales y, como antiguamente se deca, edificantes?

Contra la monserga y el sermn de nada sirve el silencio que los monserguistas y sermoneadores interpretarn no como prudencia sino como debilidad. A la monserga, al sermn, a la machaconera, a la mentira y a la confusin hay que combatirlos como hace la homeopata: con ms de lo mismo. A ver si as, convertido todo en una impostura colosal grfica y digital, ven por fin la viga en su ojo...

Pero en todo caso mala cosa es que Cebrin haga un llamamiento general para que les imitemos, cuando buena parte de las funciones de la prensa de papel las cumple doblegndose ante el poderoso poltico y econmico en lugar de enfrentarse a ellos. El mensaje de Cebrin resulta de parecido pao de que est compuesto todo lo que pertenece a la cinicocracia de la que hablaba el otro da Vidal Beneyto.

Internet no es un foco infeccioso. Ms bien al contrario. Si de algo adolece es precisamente de servir de mero amplificador a las innumerables mentiras y tergiversaciones informativas difundidas por la prensa grfica...

La prensa digital est bien como est. Como expresin y reserva de la mxima desconfianza hacia la otra y hacia todos los medios en general. Est bien como urdidora de conspiraciones frente al Poder. Si precisamente ha de evitar algo el peridico digital es el refrito, la reproduccin de noticias de la prensa impresa, de puntos de vista trillados y sobre todo dirigidos sutilmente a reforzar el sistema, que es lo que hace Cebrin con su exhortacin. El rumor, el bulo y la invencin que puedan circular por Internet no son menos "slidos" y menos valiosos que el rumor, el bulo y la invencin cuasi-cientficos salidos de la prensa corriente. En todo caso el peso de la confusin, aunque la prensa de papel trate de ordenar la que ella siembra para hacerla ms asimilable a los consumidores, slo puede aliviarse con ms confusin. A ver si as, con su confusin, con confusin en la Red, con confusin en la calle y con confusin por todas partes se anima la prensa oficial a forzar y a ofrecernos algo diferente: por ejemplo dudas y desconfianza a raudales.

Todo lo que llama la prensa "realidad" segn sus fuentes, principalmente en los asuntos graves domsticos e internacionales se nutre de las mismas agencias manipuladoras de esa realidad en funcin de los deseos del poder de turno en casa y del poder de la potencia de turno en el mundo. Y de paso (pues es notorio que lo que ms importa en sus propios modos de valorar realidad poltica es la otra, la realidad econmica y financiera confundidas con la primera), en funcin de la expectativa econmica en clave de beneficios que cada asunto pueda proporcionar al grupo meditico.

Internet no debiera preocuparse ms que de organizarse para costear a sus propios investigadores, para aceptar referencias como la de la Red Voltaire sin ninguna vinculacin con el poder yanqui y con corresponsales propios, evitando, eso s, el anonimato "absoluto" absolutamente ensordecedor. Lo dems no slo debe seguir igual, sino que debieran concertarse medidas para distanciarse lo ms posible de quienes dirigen la prensa de papel, de los que cuidan de los intereses de sta y de los que propalan a lo largo y ancho de la sociedad realidades de papel...




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