Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2007

Nos arrastramos hacia un holocausto palestino

Richard Falk
TFF

Traducido para Rebelin por Germn Leyens



Y qu bestia hirsuta, por fin llegada su hora
Se arrastra hacia Beln para nacer en ella?
William Butler Yeats, La segunda venida

Cabe poca duda de que el Holocausto nazi fue algo tan cercano al mal incondicional como todo lo que haya sido revelado a travs de toda la sangrienta historia de la especie humana. Su carcter masivo, su intencin abiertamente genocida, y su dependencia de la mentalidad y los instrumentos de la modernidad dan a su realizacin en los campos de la muerte de Europa una condicin especial en nuestra imaginacin moral. Esta condicin especial se exhibe en la continua presentacin de sus horrendas realidades a travs de pelculas, libros y una variedad de artefactos culturales, ms de seis decenios despus del cese de los eventos en cuestin. La memoria permanente del Holocausto es tambin mantenida viva por la existencia de varios notables museos dedicados exclusivamente a la presentacin de los horrores que tuvieron lugar durante el perodo del rgimen nazi en Alemania.

Ante este trasfondo, me duele particularmente, en mi calidad de judo estadounidense, verme obligado a describir el continuo y cada vez ms intenso abuso del pueblo palestino por parte de Israel utilizando una metfora tan inflamatoria como holocausto. La palabra deriva del griego holos (que quiere decir completamente) y de kaustos (que quiere decir quemado), y fue utilizada en la antigua Grecia para referirse a la quema de una ofrenda expiatoria a una divinidad. Debido a que ese trasfondo implica un acto religioso, existe una cierta inclinacin en la literatura juda a preferir la palabra hebrea Shoah que puede ser traducida aproximadamente como calamidad, y fue el nombre dado a la pica narracin de nueve horas en 1985 de la experiencia nazi del cineasta francs, Claude Lanzmann. Los propios alemanes fueron ms antispticos en su denominacin, llamando oficialmente su empresa solucin final de la cuestin juda. La etiqueta es, por cierto, inexacta ya que tambin se atac a una variedad de identidades no-judas en ese asalto genocida, incluyendo a los roma y sinti (gitanos), los Testigos de Jehov, gays, personas minusvlidas, opositores polticos.

Es una exageracin irresponsable si se asocia el trato dado a los palestinos con este historial criminal nazi de atrocidad colectiva? Pienso que no. Los recientes acontecimientos en Gaza son particularmente inquietantes porque expresan de manera tan vvida una intencin deliberada de parte de Israel y de sus aliados de someter a toda una comunidad humana a condiciones de extrema crueldad que ponen en peligro su vida. La sugerencia de que este modelo de conducta es un preparacin-de-holocausto representa un llamado bastante desesperado a los gobiernos del mundo y a la opinin pblica internacional para que acten urgentemente para impedir que estas actuales tendencias genocidas culminen en una tragedia colectiva. Si alguna vez es aplicable el espritu de una responsabilidad de proteger. recientemente adoptado por el Consejo de Seguridad de la ONU como base para la intervencin humanitaria, debera ser para actuar ahora y comenzar a proteger a la gente de Gaza de an ms dolor y sufrimiento. Pero sera poco realista esperar que la ONU haga algo ante esta crisis, considerando el modelo del apoyo de EE.UU. para Israel y teniendo en cuenta la medida en la que gobiernos europeos han prestado su influencia a los recientes esfuerzos ilcitos por aplastar a Hams como fuerza poltica palestina.

Incluso si las presiones ejercidas sobre Gaza fueran reconocidas como de potencial genocida e incluso si la impunidad de Israel gracias al paraguas geopoltico de EE.UU. es dejada a un lado, hay poca seguridad de que se emprendera algn tipo de accin protectora en Gaza. Hubo fuertes seales anticipadas en 1994 de que se aproximaba un genocidio en Ruanda y a pesar de ello no se hizo nada por detenerlo; la ONU y el mundo contemplaron cuando en 1995 tuvo lugar la masacre de bosnios en Srebenica, un incidente que la Corte Mundial describi como genocidio hace unos pocos meses; del mismo modo ha habido repetidas afirmaciones de conducta genocida en Darfur durante los ltimos aos, y apenas se ha levantado un dedo internacional de advertencia, sea para proteger a los amenazados o para resolver el conflicto de alguna manera que comparta el poder y los recursos entre los grupos tnicos en contienda.

Pero Gaza es mucho peor desde el punto de vista moral, aunque todava no ha resultado en muertes masivas. Es mucho peor porque la comunidad internacional observa mientras el horrible espectculo se desarrolla y algunos de sus miembros ms influyentes alientan y ayudan a Israel en su actitud en Gaza. Son cmplices no slo EE.UU., sino la Unin Europea, as como pases vecinos como Egipto y Jordania, aparentemente motivados por sus temores de que Hams est de algn modo relacionado con sus propios problemas que tienen que ver con la creciente potencia de la Hermandad Musulmana dentro de sus propias fronteras. Es til recordar que las democracias liberales de Europa rindieron homenaje a Hitler en los Juegos Olmpicos de 1936, y luego rechazaron a decenas de miles de refugiados judos que huan de Alemania nazi. No sugiero que la comparacin deba ser considerada literalmente, pero insisto en que un modelo de criminalidad asociado con las polticas israeles en Gaza realmente ha sido apoyado por las principales democracias del Siglo XXI.

Para fundamentar esas afirmaciones, hay que considerar los antecedentes de la actual situacin. Durante ms de cuatro dcadas, desde 1967, Gaza ha sido ocupada por Israel de una manera que ha convertido a esa rea abarrotada en una caldera de dolor y sufrimiento diarios para toda la poblacin, en la que ms de la mitad de los gazanos viven en miserables campos de refugiados y dependen cada vez ms de la ayuda humanitaria para satisfacer necesidades humanas bsicas. Con gran fanfarria, bajo la direccin de Sharon, Israel supuestamente termin su ocupacin militar y desmantel sus asentamientos en 2005. El proceso fue en gran parte un engao ya que Israel mantuvo el pleno control de las fronteras, del espacio areo, del mar, as como reafirm su control militar de Gaza, emprendiendo violentas incursiones, lanzando misiles en Gaza a su gusto para misiones de asesinato selectivo que en s violan el derecho humanitario internacional, y ha logrado asesinar a ms de 300 civiles gazanos desde su supuesta partida fsica.

Por inaceptable que sea esta primera parte de la historia, hubo un cambio dramtico para peor cuando Hams gan las elecciones legislativas nacionales de enero de 2006. Es una amarga irona que Hams haya sido alentado, especialmente por Washington, para que participara en las elecciones y demostrara su compromiso con un proceso poltico (como alternativa a la violencia) y luego fuera terriblemente castigado por tener la audacia de vencer. Esas elecciones fueron controladas internacionalmente bajo la direccin del antiguo presidente estadounidense, Jimmy Carter, y declaradas como totalmente correctas.

Carter calific recientemente de criminal en s la negativa israel/estadounidense de aceptar el resultado de un semejante veredicto democrtico. Esa actitud tambin desacredita profundamente la campaa de la presidencia Bush de promover la democracia en la regin, un esfuerzo que tambin est fuertemente ensombrecido por el fracaso de la poltica en Iraq.

Despus de ganar las elecciones palestinas, Hams fue fustigado como organizacin terrorista que no ha renunciado a la violencia contra Israel y que se ha negado a reconocer al Estado judo como entidad poltica legtima. En realidad, la conducta y el enfoque de Hams son bastante distintos. Desde el comienzo de su accin poltica Hams mostr su disposicin de colaborar con otros grupos palestinos, especialmente Fatah y Mahmud Abbas, para establecer un gobierno de unidad. Ms que eso, su dirigencia revel su voluntad de moverse hacia una aceptacin de la existencia de Israel si Israel por su parte aceptaba retornar a sus fronteras de 1967, implementando por fin las Resoluciones unnimes del Consejo de Seguridad 242 y 338.

De manera an ms dramtica, Hams propuso una tregua de diez aos con Israel, y lleg a declarar un cese al fuego unilateral que dur dieciocho meses, y fue roto slo para iniciar ataques bastante patticos que tuvieron lugar sobre todo como reaccin ante violentas provocaciones israeles en Gaza. Como se dice que declarara Efraim Halevi, ex jefe del Mossad israel: Lo que Israel necesita de Hams es un fin de la violencia, no el reconocimiento diplomtico. Y eso es precisamente lo que Hams ofreci y fue rechazado por Israel.

La principal arma disponible de Hams, y de otros elementos extremistas palestinos, fueron los misiles Qassam que resultaron en no ms de 12 muertes israeles en seis aos. Aunque cada muerte de un civil es una tragedia inaceptable, la relacin entre muertes y heridas de los dos lados es tan desigual como para cuestionar la lgica de medidas de seguridad que infligen continuamente una fuerza excesiva y el castigo colectivo a toda la poblacin asediada de Gaza, considerada con razn la mayor prisin del mundo.

En lugar de poner a prueba la democracia y de respetar los resultados democrticos, Israel y EE.UU. utilizaron su influencia para invertir el resultado de las elecciones de 2006 organizando una variedad de esfuerzos internacionales con la intencin de que Hams fracasara en sus intentos de gobernar en Gaza. Esos esfuerzos fueron reforzados por la falta de voluntad de los elementos derrotados de Fatah de cooperar con Hams en el establecimiento de un gobierno que representara a los palestinos en su conjunto. La principal tctica contra Hams que utilizaron fue el apoyo a Abbas como nico dirigente legtimo del pueblo palestino, la imposicin de un boicot econmico de los palestinos en general, el envo de armas para milicias de Fatah y el enrolamiento de pases vecinos en estos esfuerzos, particularmente de Egipto y Jordania. El gobierno de EE.UU. nombr a un enviado especial, el teniente general Keith Dayton, para que trabajara con las fuerzas de Abbas, y ayud a canalizar 40 millones de dlares para reforzar la Guardia Presidencial, las fuerzas de Fatah asociadas con Abbas.

Fue una poltica particularmente ignominiosa. Las milicias de Fatah, especialmente en Gaza, haban sido corruptas durante mucho tiempo y a menudo utilizaron sus armas para aterrorizar a sus adversarios e intimidar a la poblacin con una serie de mtodos matonescos. Fue un tipo de abuso de Fatah que tuvo mucho que ver con la victoria de Hams en las elecciones de 2006, junto con los sentimientos populares de que Fatah, como actor poltico, no tena ni la voluntad ni la capacidad para lograr resultados positivos para los palestinos, mientras Hams haba dirigido la resistencia y esfuerzos de servicio comunitario que fueron ampliamente admirados por los gazanos.

La ltima fase de esa fase externa/interna fue inducir el antagonismo civil en Gaza que condujo a una toma total por las fuerzas de Hams. Con la irona acostumbrada, una serie de polticas adoptadas por Israel junto con EE.UU. produjo una vez ms exactamente lo contrario de lo que se proponan. El impacto de la negativa de honorar los resultados de la eleccin ha hecho que Hams sea mucho ms fuerte despus de 18 meses en todos los territorios palestinos, y llev a su control de Gaza. Un resultado semejante recuerda un efecto similar en la Guerra del Lbano de 2006 que fue emprendida por la cooperacin estratgica de Israel y EE.UU. para destruir a Hezbol pero tuvo la consecuencia real de hacer que Hezbol se haya convertido en una fuerza mucho ms poderosa, ms respetada en el Lbano y en toda la regin.

Israel y EE.UU. parecen estar atrapados en una lgica defectuosa que es incapaz de aprender de sus propios errores, y que considera cada derrota como una seal de que, en lugar de cambiar de orientacin, hay que expandir e intensificar su proyecto, que el fracaso haya sido el resultado de haber hecho demasiado poco, en lugar del hecho real: que lo hicieron fue errneo. As que en lugar de aprovechar el repetido llamado de Hams a favor de un gobierno de unidad, de su aclaracin de que no est contra Fatah sino que slo hemos luchado contra una pequea camarilla dentro de Fatah, (Abu Ubaya, comandante militar Hams), Israel parece ms determinado que nunca a fomentar la guerra civil en Palestina, a hacer que los gazanos paguen con su bienestar y sus vidas en la medida necesaria para aplastar su voluntad, y separar de una vez por todas los destinos de Gaza y de Cisjordania.

La insidiosa nueva orientacin de la poltica de ocupacin israel es la siguiente: empujar a Abbas para que adopte una actitud de lnea dura de ningn compromiso hacia Hams, subrayada por el nombramiento de un gobierno de emergencia no elegido para remplazar a la dirigencia elegida. El gobierno de emergencia nombr a Salam Fayyad, para remplazar al lder Hams, Ismail Haniya, como jefe de la Autoridad Palestina. Es revelador si se recuerda que cuando el partido de Fayyad estuvo en la lista para la eleccin de 2006 sus candidatos obtuvieron slo un 2% de los votos. Se informa tambin que Israel estara dispuesto a reducir algunas de las restricciones de movimientos en Cisjordania a fin de convencer a los palestinos de que pueden esperar un futuro mejor si repudian a Hams y apuestan por Abbas, que ahora es un personaje poltico extremadamente desacreditado que ha traicionado sustancialmente la causa palestina para ganar el favor y el apoyo de Israel/EE.UU., as como a fin de imponerse en la lucha interna palestina por el poder.

Es concebible, aunque poco probable, que a fin de promover esos objetivos, Israel podra liberar de la prisin a Marwan Barghouti, el nico lder creble de Fatah, siempre que Barghouti est dispuesto a aceptar el enfoque de Sharon/Olmert al establecimiento de un Estado palestino. Este ltimo paso es dudoso, ya que Barghouti es una persona bien diferente de Abbas, y es muy poco probable que est de acuerdo con menos que una retirada total de Israel a las fronteras de 1967, incluyendo la eliminacin de los asentamientos en Cisjordania y Jerusaln Este.

Este ltimo vuelco poltico tiene que ser entendido en el contexto ms amplio de la negativa israel de llegar a un compromiso razonable con el pueblo palestino desde 1967. Se reconoce en general que un resultado semejante dependera de la retirada israel, del establecimiento de un Estado palestino con plena soberana en Cisjordania y Gaza, con Jerusaln Este como capital, con suficiente ayuda financiera externa para dar a los palestinos la perspectiva de la viabilidad. La verdad es que no existe una dirigencia israel con la visin o el respaldo para negociar una tal solucin, y por ello la lucha continuar con violencia de los dos lados.

El enfoque israel ante el desafo palestino se basa en el aislamiento de Gaza y en la divisin en cantones de Cisjordania, dejando intactos los bloques de asentamientos, y apropindose de toda Jerusaln como capital de Israel. Durante aos la conducta israel ha estado dominada por esta elusin de la diplomacia, incluso durante el proceso de paz de Oslo iniciado en el csped de la Casa Blanca en 1993 con el famoso apretn de manos entre Yitzhak Rabin y Yasir Arafat.

Mientras hablaban de paz, se duplic la cantidad de colonos israeles, se invirtieron sumas inmensas en carreteras para conectar los asentamientos directamente con Israel, y el proceso de asentamientos israeles y de desplazamiento de los palestinos de Jerusaln Este avanz a un ritmo regular. Significativamente tambin, el moderado Arafat fue totalmente desacreditado como lder palestino capaz de negociar con Israel, y lo trataron como peligroso precisamente porque estaba dispuesto a aceptar un compromiso razonable. Es interesante que hasta hace poco, cuando se hizo til en el esfuerzo por abolir la victoria electoral de Hams, Abbas fue tratado por Israel como demasiado dbil, demasiado carente de autoridad, para actuar en nombre del pueblo palestino en un proceso de negociacin, una excusa ms para persistir en su camino unilateralista preferido.

Estas consideraciones hacen que sea muy poco probable que Barghouti sea liberado de la prisin a menos que haya un cambio dramtico de opinin del lado israel. En lugar de trabajar hacia alguna forma de solucin poltica, Israel ha construido un muro de seguridad complicado e ilegal en territorio palestino, expandido los asentamientos, hecho intolerable la vida de 1,4 millones de personas apiadas en Gaza, y pretende que semejantes hechos en el terreno ilegales constituyan un camino hacia la seguridad y la paz.

El 25 de junio de 2007, dirigentes de Israel, Egipto, Jordania, y la Autoridad Palestina se reunieron en Sharm El Sheik en el Mar Rojo para avanzar con su diplomacia contra Hams. Israel propone liberar a 250 prisioneros de Fatah (de 9.000 palestinos detenidos actualmente) y entregar ingresos palestinos a Abbas en cuotas, siempre que ninguna parte de los fondos sea utilizada en Gaza, donde se desarrolla una catstrofe humanitaria con cada da que pasa. Esos dirigentes se pusieron de acuerdo para cooperar en este esfuerzo por destruir a Hams y por imponer una Autoridad Palestina dirigida por Fatah a una poblacin palestina que se le opone. Hay que recordar que Hams venci en las elecciones de 2006, no slo en Gaza, sino tambin en Cisjordania. Es casi seguro que el intento de negar a los palestinos su derecho a la autodeterminacin va a tener un efecto contraproducente del mismo modo que intentos similares, produciendo una versin radicalizada de lo que tratan de destruir. Lo han dicho algunos comentaristas: liberarse de Hams significa establecer a al Qaeda!

Israel endurece actualmente el boicot de las relaciones econmicas que ha llevado a la gente de Gaza al borde de la hambruna colectiva. Este conjunto de polticas, realizado durante ms de cuatro dcadas, ha impuesto una existencia subhumana a un pueblo que ha sido repetida y sistemticamente objetivo de una serie de formas severas de castigo colectivo. Tratan a toda la poblacin de Gaza como si fuera el enemigo de Israel, y en Tel Aviv ni siquiera tratan de reconocer la inocencia de esa sociedad civil convertida en vctima desde hace tanto tiempo.

La persistencia en una actitud semejante bajo las circunstancias presentes es ciertamente genocida, y arriesga con destruir a toda una comunidad palestina que forma parte integral de un conjunto tnico. Esta perspectiva es la que hace que sea apropiado advertir que se prepara un holocausto palestino, y debera recordar al mundo la famosa promesa post-nazi de nunca ms.

Copyright TFF & el autor 1997 hasta hoy. Reservados todos los derechos.



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