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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-07-2007

Cultura y poder
Educacin (anticapitalista) para la ciudadana

Esteban Hernndez
elconfidencial.com


La izquierda no es relativista: cree en conceptos fuertes de verdad y de justicia. Nada que ver, por tanto, con esas ideas recientes segn las cuales todo quedaba reducido a la opinin de cada cual, donde una cosa no era ms cierta que otra, donde todo dependa de la mirada de los observadores. Al menos as es la izquierda que defienden Carlos y Pedro Fernndez Liria, Luis Alegre Zahonero y Miguel Brieva (ilustrador) en Educacin para la ciudadana; Democracia, capitalismo y Estado de Derecho (Ed. Akal), un libro que fue pensado como apoyo para esa asignatura ltimamente tan cuestionada y que ser ampliado el prximo ao al objeto de convertirle en texto docente para los alumnos de 14 y 15 aos.

El punto de partida con el que los autores abordan la asignatura se hace, pues, muy evidente en el contenido de la obra: Los libros de texto que van apareciendo se olvidan siempre de que estamos en una sociedad capitalista. Nosotros queramos subrayar ese hecho, haciendo saber que no vamos a pasar por el aro neoliberal sin ningn tipo de espritu crtico. Carlos Fernndez Liria espera los reproches, toda vez que se nos acusar desde la derecha de estar haciendo adoctrinamiento marxista, pero slo decimos la verdad: que una educacin en valores no puede olvidar la realidad. El Estado de derecho y la ciudadana, por ejemplo, son proyectos ideales, y tenamos que ver cul era la expresin real de esos principios. Pero esto, resalta Fernndez Liria, no significa que estemos politizando la asignatura; quienes estn haciendo verdadera poltica son quienes dicen no hacerla.

En realidad, la postura poltica que invocan los autores fue poco apreciada en sectores de la izquierda del siglo XX, que vean en el Estado de derecho y en la democracia parlamentaria simples residuos ideolgicos de la burguesa capitalista. Y que sean ahora reivindicados contina generando ampollas en esos mismos sectores. Nuestra defensa del Estado de Derecho ha sorprendido en algunos mbitos de la izquierda, especialmente en sectores del partido comunista. Adems, la izquierda ms dogmtica nos ha acusado de una deriva socialdemcrata. Pero no estamos dispuestos a aceptar esa clase de postulados. Sobre todo porque, en opinin de Fernndez Liria, lo que ha demostrado la historia del siglo XX, y damos datos comprobables en el libro, es que el capitalismo y la democracia parlamentaria son estrictamente incompatibles. El parlamentarismo ha funcionado bien siempre que ha gobernado la derecha, pero cuando la izquierda ha llegado al poder y ha querido gobernar con su programa dentro de la democracia nunca se la ha dejado: o se han dado golpes de Estado o se ha hostigado duramente a los pases que la izquierda diriga. Por eso decimos que con el socialismo s es posible que el Estado de Derecho funcione y que no lo es con el capitalismo.

Y es que la perspectiva de los autores trata, adems, de recuperar para la prctica poltica conceptos ilustrados que la izquierda ha tendido a ignorar. Lo que pretendemos afirma Carlos Fernndez Liria- es recuperar el nervio ilustrado del pensamiento de Marx, que se puede rastrear y que es plenamente vlido: existe un Marx completamente ilustrado. Pero si algo se ha resaltado del filsofo alemn en los ltimos 50 aos no ha sido precisamente esa vertiente. Somos muy conscientes del desastre terico y prctico de la tradicin marxista. Por una parte se malinterpret a Marx y por otra se gener, posiblemente a consecuencia del fracaso poltico, un Marx acadmico y posmoderno de escassima relevancia prctica o poltica. El resultado final es que se trata a Marx como si fuera un perro muerto, como si ya no tuviera gran cosa que decir. Y ms al contrario, su pensamiento est enteramente vivo y resulta muy pertinente si se trata de llenar de contenido algo como la Educacin para la ciudadana. Porque se trata de medir la sociedad capitalista con el lema ilustrado de la sociedad moderna.

Y uno de los asuntos donde ms llama la atencin su rescate de la vertiente ilustrada del filsofo alemn es en el anlisis de los lazos colectivos. Mientras que la izquierda de los ltimos tiempos ha prestado escasa atencin a la disolucin de los vnculos sociales, la derecha ha reparado en ellos con alguna frecuencia. As, la invocacin a la familia, a la conveniencia de sociedades estables y firmes y a una vida donde las expresiones culturales y religiosas podan tener cabida eran asuntos particularmente exhibidos por la derecha, que vea en los comunistas a quienes pretendan poner fin a ese mundo de valores necesarios. Pero, argumenta en el texto Fernndez Liria, si a ojos de pensadores reaccionarios tan perspicaces como De Maistre, Burke o De Bonald, el proyecto de emancipacin puesto en marcha por la revolucin amenazaba con reducir a los hombres de distintos pueblos y naciones a una vaca abstraccin, la expansin del capitalismo ha dado pleno cumplimiento a esa amenaza. As, quien est acabando con la familia, la nacin, la tradicin o la religin no es el comunismo sino el capitalismo. Cuando preguntaron a Hannah Arendt por su relacin con el marxismo contest que no comparta el entusiasmo de Marx por el capitalismo. Y es que al comienzo de El manifiesto comunista encontramos la mayor alabanza al sistema capitalista que poda darse en aquella poca. Y es que, aunque Marx lo percibi con claridad, no le pareca mal del todo que el capitalismo estuviera disolviendo cualquier vnculo social, destruyendo la familia, la diferencia sexual y la separacin entre vida adulta e infantil. A l no le parece mal porque cree que no va a durar mucho y que de ese caos surgir alguna fuente positiva de desarrollo humano. Pero el capitalismo ha durado mucho y parece que va a durar ms an...

Por eso se hace necesario revisar esa postura. Es lgico tirar, pues, de marxistas como Walter Benjamin, que insistan mucho en la idea de que el capitalismo es un tren sin freno y que el socialismo es un freno de emergencia; de que el actual sistema productivo va a toda velocidad, no puede ralentizar su ritmo y no puede detenerse por s mismo. Un buen ejemplo sera, segn Fernndez Liria, el ecolgico, ya que se han desatado todas las alertas y se prosigue por el mismo camino. Y no slo eso, sino que tratan de sacar provecho, como prueba que EEUU y Rusia estn ya negociando la comercializacin de las nuevas vas martimas que se abrirn cuando se deshiele el Polo Norte. En otras palabras, tenemos un planeta finito para un sistema productivo que requiere de recursos infinitos.

Frente a eso, habra que luchar por el derecho a la lentitud. El ritmo de la ciudadana, de la vida ciudadana, es mucho ms lento que el de la especulacin financiera que viaja a la velocidad de la luz. La vida poltico-parlamentaria siempre ir a remolque de unas exigencias econmicas que se mueven muchsimo ms rpido. Todos los das da tres veces la vuelta al mundo un montante equivalente al PIB espaol especulando con los tipos de inters: no hay vida poltica que pueda amoldarse a un ritmo tan vertiginoso. Con los grandes perjuicios que eso comporta para el hombre comn, porque termina produciendo la unin entre capitalismo y nihilismo: Una sociedad nihilista es una sociedad antropolgicamente imposible. Y en ella el hombre pierde toda orientacin moral. Y eso es lo que est ocurriendo con el capitalismo.



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