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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2007

Otegi a la crcel, las Libertades al basurero

Manuel F. Trillo
Rebelin



Desde que el TS decidiera ratificar en casacin la sentencia del tribunal de excepcin (AN) en que se le acusaba de "enaltecimiento" de la figura del ya histrico activista vasco Bearn ("Argala") y por lo que ha sido condenado a 15 meses de prisin y 7 aos de inhabilitacin como pena accesoria mxima pena contemplada en el CP- y, por ende, como consecuencia de otra sentencia condenatoria "por injurias al Rey"- de un ao de prisin, y acumulacin de ambas se orden su encarcelamiento. No cabe duda que para quienes as le condenan y deciden su prisin, Arnaldo Otegui, es un sujeto muy peligroso, un criminal a quien hay que encerrar sin conmiseracin alguna, y a quien hay que cerrar la boca durante una temporada. Porque no otra es la pretensin de estas condenas excesivas, desproporcionadas, y vulneradoras de los derechos fundamentales de la persona. Claro est que quizs estos tribunales excepcionales apliquen a Otegui tal como hacen con otros activistas vascos- lo que tan excelentemente han aprendido en tan breve tiempo: el derecho penal del enemigo. Ese mismo derecho penal contra la personalidad y al margen de los hechos objetivamente considerados, derecho penal en que se distingue entre personas (usted mismo) y las "no-personas" (Otegui y cuantos simpaticen con la causa del derecho a la autodeterminacin de los pueblos, por lo que le recomiendo que se mire bien, no vaya a ser considerado "no-persona").

Las No-Personas no pueden beneficiarse del Derecho que se le aplica al resto de los mortales, estos son ciudadanos, por ms canallas, miserables y criminales que sean, pero a las No-Personas se les retiran esos derechos ciudadanos de modo absoluto y permanente hasta que, oh misericordia, se arrepientan de su tremendo y horrible pecado: reclamar la autodeterminacin de los pueblos. Este es el Derecho que se le aplica, que te aplicarn, cuando te hayan declarado "enemigo". Y se sustancia en las normas de excepcin que se recogen en el Cdigo Penal, de un modo tan abyecto y antijurdico que cualquiera puede "enaltecer" al sanguinario Milln Astray, al genocida Francisco Franco Bahamonde, o a su conmilitn Carrero Blanco, la lista es interminable y los jueces y magistrados y fiscales de la "democracia" jams intervinieron para corregir tales desmanes y vulneracin del Derecho. Pero an as, desde mi particular punto de vista, no creo que deban perseguirse a los enaltecedores sean del signo que sea, pues entre la alabanza a quien se aprecia y los hechos que haya realizado el "alabado y enaltecido" media un trecho tan grande como el que hay entre el santo que se venera y el venerador.

Esta sentencia llama la atencin, pues en sus propios trminos la redaccin del tipo es tan absurdo como el derecho de la Santa Inquisicin (eclesistico). Pues spase que impedir que uno llore a sus muertos es una aberracin, que uno se rena con los suyos para recodarle es obligacin de toda persona que se precie. Que nadie persigue a los curas que enaltecen al "canalla" cuando celebra los responsos por ms canalla que haya sido en vida baste ver las alabanzas a los franquistas con delitos de sangre-, porque la memoria no se puede aniquilar. Ni la memoria de unos (de los Hunos, deca Miguel de Unamuno), ni de los otros. Hasta que las leyes especiales, continuadoras del franquismo, y mejoradas con las tcnicas y doctrina penalstica reciente, se aplican sin rubor y sin vergenza jurdica alguna a quienes disientan del sistema establecido. Hoy son los vascos, maana sern quienes pongan en cuestin los "valores constitucionales", hablo as a los republicanos. Cuando acaben "derrotando" a la izquierda abertzale si es que consiguen domear y someter a la vanguardia del pueblo vasco- irn a por el resto.

Otegui est en la crcel, y las libertades pblicas han sido arrojadas al cubo de la basura, y si bien el padecimiento personal de cada cual debe asumirlo cada cual as toca- no es menos cierto que su encarcelamiento es un sntoma de retroceso grave de las libertades que afectan a 45 millones de ciudadanos. Hay un recurso de amparo ante el TC contra esa sentencia necia y banal jurdicamente hablando- que le lleva a prisin, nada espero de ese TC, pues basta ver que hasta el mismo Fiscal General se ha burlado de ellos cuando ante la ilegalizacin de las candidaturas de ANV declar aquello: "nos hemos pasadopero ha colado". Quin, pues, puede confiar en los necios?. Pasar Otegui sus 15 meses en la crcel y hasta 15 aos, pero spase que no por ello se puede encarcelar las ansias de libertad de un pueblo, porque no hay crceles aunque s campos de concentracin- para los ms de 187.000 vascos que votaron la opcin de la autodeterminacin el 27 de mayo.


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