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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2007

La tirana mundial

Fidel Castro Ruz
Juventud Rebelde


Los fundamentos de la mquina de matar

Los que constituyeron la nacin norteamericana no pudieron imaginar que lo que entonces proclamaban llevaba, como cualquier otra sociedad histrica, los grmenes de su propia transformacin.

En la atractiva Declaracin de Independencia de 1776, que el pasado mircoles cumpli 231 aos, se afirmaba algo que de una forma u otra nos cautiv a muchos: Sostenemos como verdades evidentes que todos los hombres nacen iguales; que a todos les confiere su Creador ciertos derechos inalienables entre los cuales se cuentan la vida, la libertad y la consecucin de la felicidad; que para asegurar estos derechos se instituyen entre los hombres gobiernos cuyos justos poderes derivan del consentimiento de los gobernados; que siempre que una forma de gobierno tienda a destruir esos fines, el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios y organice sus poderes en la forma que a su juicio garantice mejor su seguridad y felicidad.

Era el fruto de la influencia de los mejores pensadores y filsofos de una Europa agobiada por el feudalismo, los privilegios de la aristocracia y las monarquas absolutas.

Juan Jacobo Rousseau afirm en su famoso Contrato Social: El ms fuerte no es nunca suficientemente fuerte para ser el amo, si no transforma la fuerza en derecho y la obediencia en deber. [...] La fuerza es un poder fsico; no veo qu moralidad pueda derivarse de sus efectos. Ceder a la fuerza es un acto de necesidad, no de voluntad. [...] Renunciar a la libertad es renunciar a la calidad del hombre, a los derechos de la Humanidad, incluso a sus deberes. No hay recompensa posible para aquel que renuncia a todo.

En las 13 colonias independizadas existan adicionalmente formas de esclavitud tan atroces como en los tiempos antiguos. Hombres y mujeres eran vendidos en subasta pblica. La emergente nacin surga con religin y cultura propias. Los impuestos sobre el t fueron la chispa que desat la rebelin.

En aquellas infinitas tierras los esclavos siguieron sindolo durante casi 100 aos, y despus de dos siglos sus descendientes padecen las secuelas. Haba comunidades indgenas que eran los legtimos pobladores naturales, bosques, agua, lagos, rebaos de millones de bisontes, especies naturales de animales y plantas, abundantes y variados alimentos. No se conocan los hidrocarburos ni los enormes despilfarros energticos de la sociedad actual.

La misma declaracin de principios, si se hubiese proclamado en los pases abarcados por el desierto del Sahara, no habra creado un paraso de inmigrantes europeos. Hoy habra que hablar de los inmigrantes de los pases pobres, que por millones cruzan o tratan de cruzar las fronteras de Estados Unidos cada ao en busca de trabajo y no tienen derecho ni a la paternidad de sus hijos si nacen en el territorio norteamericano.

La Declaracin de Filadelfia se redacta en una poca en que slo existan pequeas imprentas y las cartas tardaban meses en llegar de un pas a otro. Podan contarse uno a uno los pocos que saban leer o escribir. Hoy la imagen, la palabra, las ideas llegan en fracciones de segundo de un rincn a otro del planeta globalizado. Se crean reflejos condicionados en las mentes. No puede hablarse del derecho al uso sino al abuso de la libre expresin y la enajenacin masiva. A la vez, con un pequeo equipo electrnico cualquier persona, en poca de paz, puede hacer llegar al mundo sus ideas sin que lo autorice Constitucin alguna. La lucha sera de ideas, en todo caso masa de verdades contra masa de mentiras. Las verdades no necesitan publicidad comercial. Nadie podra estar en desacuerdo con la Declaracin de Filadelfia y el Contrato Social de Juan Jacobo Rousseau. En ambos documentos se sustenta el derecho a luchar contra la tirana mundial establecida.

Podemos ignorar las guerras de saqueo y las carniceras que se les imponen a los pueblos pobres, que constituyen las tres cuartas partes del planeta? No! Son muy propias del mundo actual y de un sistema que no puede sostenerse de otra forma. A un costo poltico, econmico y cientfico enorme, la especie humana es conducida al borde del abismo.

Mi objetivo no es reiterar conceptos mencionados en otras reflexiones. Partiendo de hechos sencillos, mi propsito es ir demostrando el inmenso grado de hipocresa y la ausencia total de tica que caracterizan las acciones, caticas por naturaleza, del gobierno de Estados Unidos.

En La mquina de matar, publicada el pasado domingo, dije que el intento de envenenarme a travs de un funcionario del gobierno cubano que tena acceso a mi oficina, lo conocimos por uno de los ltimos documentos desclasificados de la CIA. Era una persona sobre la que deba buscar informacin, pues no tena a mano los elementos de juicio necesarios. De hecho peda excusas si lastimaba los sentimientos de algn descendiente, fuera o no culpable la persona mencionada. Continu despus analizando otros temas importantes de las revelaciones de la CIA.

En los primeros tiempos de la Revolucin yo visitaba casi todos los das el recin creado Instituto Nacional de la Reforma Agraria, ubicado donde se encuentra hoy el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. No se poda contar todava con el Palacio de la Revolucin, donde entonces radicaba el Palacio de Justicia. Su construccin fue un suculento negocio del rgimen derrocado. La ganancia principal consista en el incremento del valor de las tierras, de las que haban sido desalojadas miles de personas a las que yo, como abogado recin graduado, defend gratuitamente durante meses antes del golpe de estado de Batista. Lo mismo ocurra con otras edificaciones lujosas que en muchos casos estaban por terminarse.

Desde las oficinas del INRA escuch, el 4 de marzo de 1960, la estremecedora explosin de La Coubre y observ la oscura columna de humo que emerga del puerto de La Habana. Vino rpido a mi mente la idea del barco cargado de granadas antitanques y antipersonales que podan ser lanzadas por los fusiles FAL adquiridos en Blgica, pas nada sospechoso de comunismo. De inmediato baj para dirigirme al lugar. En el trayecto, por el ruido y el vibrar del trnsito, no pude percatarme de la segunda explosin que se produjo. Ms de 100 personas murieron y decenas de ellas quedaron mutiladas. Del sepelio de las vctimas naci, espontneo, el grito de Patria o Muerte.

Se conoce que todo fue minuciosamente programado desde el puerto de embarque por la Agencia Central de Inteligencia. El barco haba transitado por los puertos de Le Havre, Hamburgo y Amberes. En este ltimo, de Blgica, se cargaron las granadas. En las explosiones murieron tambin varios tripulantes franceses.

Por qu, en nombre de la libertad de informacin, no se desclasifica un solo documento que nos diga cmo la CIA hace ya casi medio siglo hizo estallar el vapor La Coubre y cortar el suministro de armas belgas, que la propia agencia admitiera el 14 de junio de 1960 era una preocupacin muy importante de Estados Unidos?

A qu dedicaba yo mi tiempo en los das febriles que precedieron al ataque por Girn?

La primera limpieza en grande del Escambray tuvo lugar en los meses finales de 1960 y comienzos de 1961. En la misma participaron ms de 50 mil hombres, casi todos procedentes de las antiguas provincias de La Habana y Las Villas.

Un ro de armas estaba llegando en barcos de la URSS que no estallaban al llegar a los puertos. Fue intil intentar comprarlas de otra procedencia y as evitar los pretextos que Estados Unidos us para agredir a Guatemala, lo que cost a lo largo del tiempo, entre muertos y desaparecidos, ms de cien mil vidas a ese pas.

Adquirimos en Checoslovaquia las armas ligeras y un nmero de antiareas de 20 milmetros y doble can. Los tanques con caones de 85 milmetros, artillera blindada de 100, caones antitanques de 75, morteros, obuses y caones de grueso calibre, hasta los de 122 milmetros, y antiareas ligeras y pesadas, venan directamente de la URSS.

Un ao por lo menos habra tardado la formacin del personal necesario para utilizar aquellas armas siguiendo mtodos tradicionales. Se llev a cabo en cuestin de semanas. A esa tarea fundamental dedicbamos prcticamente el ciento por ciento de nuestro tiempo casi dos aos despus del triunfo de la Revolucin.

Conocamos la inminencia del ataque, pero no cundo y cmo se producira. Todos los posibles puntos de acceso estaban defendidos o vigilados. Los jefes, en su sitio: Ral en Oriente, Almeida en el centro y el Che en Pinar del Ro. Mi puesto de mando estaba en la capital: una antigua casa burguesa adaptada para ello en la margen derecha ms alta del ro Almendares, prximo al punto donde desemboca al mar.

Era ya de da, el 15 de abril de 1961, y desde las primeras horas de la madrugada all estaba yo recibiendo noticias de Oriente, adonde lleg, procedente del Sur de Estados Unidos, un barco bajo el mando de Nino Daz, con un grupo de contrarrevolucionarios a bordo vestidos de uniforme verde olivo similar al de nuestras tropas, para realizar un desembarco por la zona de Baracoa. Lo hacan como maniobra de engao respecto al sitio exacto de la direccin principal, para crear la mayor confusin posible. El buque estaba ya a tiro directo de los caones antitanques, en espera del desembarco, que al fin no se realiz.

A la vez informaban que el 14 por la noche haba estallado, en vuelo de exploracin sobre la zona del posible desembarco, uno de nuestros tres cazas a chorro, de entrenamiento pero capaces de combatir, sin duda una accin yanqui desde la Base Naval de Guantnamo u otro punto del mar o del aire. No haba radares para determinar con exactitud lo ocurrido. As muri el destacado piloto revolucionario Orestes Acosta.

Desde el puesto de mando mencionado me toc ver los B-26 que volaban casi rasantes sobre el lugar y, a los pocos segundos, escuchar los primeros cohetes lanzados sorpresivamente contra nuestros jvenes artilleros, que en gran nmero se entrenaban en la base area de Ciudad Libertad. La respuesta de aquellos valientes fue casi instantnea.

No tengo, por otro lado, la menor duda de que Juan Orta fue traidor. Los datos pertinentes sobre su vida y conducta estn donde deben estar: en los archivos del Departamento de Seguridad del Estado, que naci por aquellos aos bajo el fuego graneado del enemigo. Los hombres de mayor conciencia poltica fueron asignados a esa actividad.

Orta haba recibido las pastillas envenenadas que propusieron Giancana y Santos Trafficante a Maheu. La conversacin de este ltimo con Roselli, que hara el papel de contacto con el crimen organizado, tuvo lugar el 14 de septiembre de 1960, meses antes de la eleccin y toma de posesin de Kennedy.

El traidor Orta no tena mritos especiales. Mantuve correspondencia con l cuando buscbamos el apoyo de emigrantes y exiliados en Estados Unidos. Era apreciado por su aparente preparacin y su actitud servicial. Para eso tena especial habilidad. Despus del triunfo de la Revolucin, en un importante perodo tena con frecuencia acceso a m. Partiendo de las posibilidades que entonces tuvo, creyeron que poda introducir el veneno en un refresco o un jugo de naranja.

Haba recibido dinero del crimen organizado por ayudar supuestamente a reabrir los casinos de juego. Nada tuvo que ver con esas medidas. Fuimos nosotros quienes tomamos la decisin. La orden inconsulta y no colegiada de Urrutia de cerrarlos creaba caos y promova las protestas de miles de trabajadores del sector turstico y comercial, cuando el desempleo era muy alto.

Tiempo despus, los casinos fueron cerrados definitivamente por la Revolucin.

Cuando le entregan el veneno, al revs de lo que ocurra en los primeros tiempos, eran muy pocas las posibilidades de que Orta se encontrara conmigo. Yo estaba totalmente ocupado en las actividades relatadas anteriormente.

Sin decir una palabra a nadie sobre los planes enemigos, el 13 de abril de 1961, dos das antes del ataque a nuestras bases areas, Orta se asil en la embajada de Venezuela, que Rmulo Betancourt haba puesto al servicio incondicional de Washington. A los numerosos contrarrevolucionarios asilados all no se les concedi permiso de salida hasta que amainaron las brutales agresiones armadas de Estados Unidos contra Cuba.

Ya habamos tenido que lidiar en Mxico con la traicin de Rafael del Pino Siero, quien habiendo desertado cuando faltaban das para nuestra salida hacia Cuba, fecha que l ignoraba, vendi a Batista por 30 mil dlares importantes secretos que tenan que ver con una parte de las armas y la embarcacin que nos transportara a Cuba. Con refinada astucia dividi la informacin para ganar confianza y garantizar el cumplimiento de cada parte. Primero recibira algunos miles de dlares por la entrega de dos depsitos de armas que conoca. Una semana despus entregara lo ms importante: la embarcacin que nos traera a Cuba y el punto de embarque. A todos se nos poda capturar junto con las dems armas, pero antes le deban entregar la totalidad del dinero. Algn experto yanqui seguramente lo asesor.

A pesar de esa traicin, partimos de Mxico en el yate Granma en la fecha prevista. Algunas personas que nos apoyaban crean que Pino jams traicionara, que su desercin se deba al disgusto por la disciplina y el entrenamiento que le exig. No dir cmo supe de la operacin urdida entre l y Batista, pero la conoc con precisin y adoptamos las medidas pertinentes para proteger el personal y las armas en el trnsito hacia Tuxpan, punto de partida. No cost un centavo aquella valiosa informacin.

Cuando finaliz la ltima ofensiva de la tirana en la Sierra Maestra, tuvimos que lidiar igualmente con los trucos temerarios de Evaristo Venereo, un agente del rgimen que, disfrazado de revolucionario, trat de infiltrarse en Mxico. Era el enlace con la polica secreta de aquel pas, rgano muy represivo al que asesor en el interrogatorio de Cndido Gonzlez, a quien pusieron en ese momento una venda en los ojos. Era uno de los pocos compaeros que conduca el carro en que yo me mova all, militante heroico asesinado despus del desembarco.

Evaristo volvi despus a Cuba. Tena el encargo de asesinarme cuando nuestras fuerzas avanzaban ya hacia Santiago de Cuba, Holgun, Las Villas y el Occidente de nuestro pas. Esto se conoci en detalles cuando se ocuparon los archivos del Servicio de Inteligencia Militar. Est documentado.

He sobrevivido a numerosos planes de asesinato. Slo el azar y el hbito de observar cuidadosamente cada detalle nos permitieron sobrevivir a los ardides de Eutimio Guerra en los das iniciales y ms dramticos de la Sierra Maestra, a todos los que despus fueron conocidos como jefes de la Revolucin triunfante: Camilo, el Che, Ral, Almeida, Guillermo. Habramos muerto posiblemente cuando estuvieron a punto de exterminarnos con un ridculo cerco de nuestro desprevenido campamento, guiados por el traidor. En el breve choque que se produjo, tuvimos una dolorosa baja, la de un obrero azucarero negro maravilloso y activo combatiente, Julio Zenn Acosta, quien se adelant unos pasos y cay a mi lado. Otros sobrevivieron al mortal peligro y cayeron combatiendo posteriormente, como Ciro Fras, excelente compaero y prometedor jefe, en Imas, en el Segundo Frente; Ciro Redondo, que combata fieramente al enemigo con fuerzas de la columna del Che, en Marverde, y Julito Daz que, disparando sin cesar su ametralladora calibre 30, muri a pocos pasos de nuestro puesto de mando en el ataque a El Uvero.

Estbamos emboscados en un lugar bien escogido, esperando al enemigo, porque nos habamos percatado del movimiento que iba a realizar ese da. Nuestra atencin se descuida solo unos minutos cuando llegaron dos hombres del grupo, que habamos enviado como exploradores horas antes de tomar la decisin de movernos, y regresaron sin informacin alguna.

Eutimio guiaba al enemigo con guayabera blanca, lo nico que se vea en el bosque del Alto de Espinosa, donde lo estbamos esperando. Batista tena elaborada la noticia de la liquidacin del grupo, que era segura, y citada la prensa. Por exceso de confianza, habamos subestimado en realidad al enemigo, que se sustentaba en las debilidades humanas. ramos en ese momento alrededor de 22 hombres bien curtidos y escogidos. Ramiro, lesionado en una pierna, se recuperaba lejos de nosotros.

De gran golpe, por el movimiento que realizamos a ltima hora, se libr ese da la columna de ms de 300 soldados que avanzaban en fila india por el escarpado y boscoso escenario.

Cmo funcion aquella mquina frente a la Revolucin en Cuba?

En fecha tan temprana como el mes de abril de 1959 visit Estados Unidos invitado por el Club de Prensa de Washington. Nixon se dign recibirme en su oficina particular. Despus afirma que yo era un ignorante en materia de economa.

Tan consciente estaba yo de esa ignorancia, que matricul tres carreras universitarias para obtener una beca que me permitiera estudiar Economa en Harvard. Tena vencidas ya y examinadas todas las asignaturas de la carrera de Derecho, Derecho Diplomtico y Ciencias Sociales. Me faltaban slo dos asignaturas por examinar: Historia de las Doctrinas Sociales e Historia de las Doctrinas Polticas. Las haba estudiado cuidadosamente. Ese ao ningn otro alumno hizo el esfuerzo. Estaba desbrozado el camino, pero los acontecimientos se precipitaban en Cuba y comprend que no era el momento de recibir una beca y estudiar Economa.

Fui a Harvard de visita a fines de 1948. De regreso a Nueva York, adquir una edicin de El Capital en ingls, para estudiar la obra insigne de Marx y de paso profundizar en el dominio de ese idioma. No era un militante clandestino del Partido Comunista, como Nixon con su mirada pcara y escudriadora lleg a pensar. Si algo puedo asegurar, y lo descubr en la Universidad, es que fui primero comunista utpico y despus un socialista radical, en virtud de mis propios anlisis y estudios, y dispuesto a luchar con estrategia y tctica adecuadas.

Mi nico reparo al hablar con Nixon era la repugnancia a explicar con franqueza mi pensamiento a un vicepresidente y probable futuro Presidente de Estados Unidos, experto en concepciones econmicas y mtodos imperiales de gobierno en los que haca rato yo no crea.

Cul fue la esencia de aquella reunin que dur horas, segn cuenta el autor del memorando desclasificado que la refiere? Slo dispongo del recuerdo de lo ocurrido. De ese memorando he seleccionado los prrafos que mejor explican a mi juicio las ideas de Nixon.

Castro estaba particularmente preocupado acerca de si pudiera haber irritado al senador Smathers por los comentarios que hizo respecto a l. Al principio de la conversacin le asegur que Meet the Press era uno de los programas ms difciles en que un funcionario pblico podra participar y que l lo haba hecho extremadamente bien en particular teniendo en cuenta el hecho de que tuvo la valenta de hablar en ingls sin utilizar un traductor.

Tambin era evidente que en lo concerniente a su visita a Estados Unidos, su inters fundamental no era lograr un cambio en la cuota azucarera ni obtener un prstamo del gobierno, sino ganar el apoyo de la opinin pblica estadounidense para su poltica.

Fue su casi subordinacin esclava a la opinin mayoritaria prevaleciente a saber, la voz de la plebe ms que su ingenua actitud hacia el comunismo y su obvia falta de comprensin de los ms elementales principios econmicos, lo que ms me preocup al evaluar qu clase de lder sera a la larga. Esa es la razn por la que pas todo el tiempo que pude tratando de insistir en que si bien l tena el gran don del liderazgo, la responsabilidad del lder era no seguir siempre la opinin pblica, sino ayudar a encaminarla por la va correcta, no dar al pueblo lo que piensa que quiere en un momento de tensin emocional, sino lograr que el pueblo quiera lo que debe tener.

Cuando me toc hablar, trat de insistir en el hecho de que aunque nosotros creemos en el gobierno de la mayora, incluso la mayora puede ser tirnica y que hay ciertos derechos individuales que la mayora nunca debera tener el poder de destruir.

Francamente no creo haber causado mucho efecto en l, pero s me escuch y pareca receptivo. Trat de presentarle la idea bsicamente en trminos de cmo su lugar en la historia estara determinado por la valenta y la habilidad de estadista que demostrara en estos momentos. Insist en que lo ms fcil sera seguir a la plebe, pero que hacer lo correcto a la larga sera mejor para el pueblo y, por supuesto, mejor para l tambin. Como ya dije, fue increblemente ingenuo con respecto a la amenaza comunista y pareca no tener ningn temor de que a la larga los comunistas pudieran llegar al poder en Cuba.

En nuestras conversaciones sobre el comunismo, nuevamente trat de presentarle los argumentos a la luz de su inters propio y sealar que la revolucin que l haba dirigido, podra volverse en su contra y contra el pueblo cubano a menos que mantuviera el control de la situacin y se asegurara de que los comunistas no alcanzaran las posiciones de poder e influencia. En ese sentido, no creo haber logrado mucho.

Insist lo ms posible en la necesidad de que delegara responsabilidades, pero una vez ms no creo que me haya hecho entender.

Era evidente que mientras hablaba de cuestiones como la libertad de palabra, de prensa y religin, su preocupacin fundamental era desarrollar programas para el progreso econmico. Repiti una y otra vez que un hombre que trabajaba en los caaverales durante tres meses al ao y pasaba hambre el resto del ao, quera un trabajo, algo que comer, una casa y alguna ropa.

Indic que era una gran tontera que Estados Unidos entregase armas a Cuba o a cualquier otro pas del Caribe. Agreg: todo el mundo sabe que nuestros pases no van a poder participar en la defensa de este hemisferio en caso de que estalle una guerra mundial. Las armas que obtienen los gobiernos en este hemisferio slo se utilizan para reprimir al pueblo, tal y como hizo Batista para tratar de acabar con la revolucin. Sera mucho mejor que el dinero que ustedes entregan a los pases de Amrica Latina para armas se destinase a inversiones de capital. Debo reconocer que en esencia apenas encontr en sus argumentos motivos para discrepar.

Sostuvimos una larga conversacin sobre las vas que Cuba podra utilizar para obtener el capital de inversin necesario para su desarrollo econmico. Insisti en que bsicamente lo que Cuba necesitaba y l quera no era capital privado, sino capital del gobierno.

Yo me refera a capital del gobierno de Cuba.

El propio Nixon reconoce que nunca solicit recursos al gobierno de Estados Unidos. l se confunde un poco y afirma:

...que el capital del gobierno estaba limitado debido a las muchas demandas y a los problemas presupuestarios que estbamos confrontando.

Es evidente que se lo expliqu porque de inmediato seala en su memorando:

...que todos los pases de Amrica y del mundo pugnaban por obtener capital y que el dinero no ira a parar a un pas sobre el que hubiera considerables temores de que se adoptaran polticas que discriminaran a las empresas privadas.

De nuevo, en este punto, tampoco creo haber logrado gran cosa.

Con mucho tacto trat de insinuarle a Castro que Muoz Marn haba hecho un magnfico trabajo en Puerto Rico en lo que respecta a atraer capital privado y en general a elevar el nivel de vida de su pueblo, y que Castro muy bien podra enviar a Puerto Rico a uno de sus principales asesores econmicos para que conversara con Muoz Marn. Esta sugerencia no lo entusiasm mucho y seal que el pueblo cubano era muy nacionalista y sospechara de cualquier programa iniciado en un pas considerado como una colonia de los Estados Unidos.

Me inclino a pensar que la verdadera razn de su actitud es simplemente que no estaba de acuerdo con la firme posicin de Muoz como defensor de la empresa privada y no quera consejos que pudieran desviarlo de su objetivo de encaminar a Cuba hacia una economa ms socialista.

En los Estados Unidos no debera hablarse tanto sobre sus temores de lo que podran hacer los comunistas en Cuba o en algn otro pas de Amrica Latina, Asia o frica.

Tambin trat de situar en contexto nuestra actitud hacia el comunismo al sealar que el comunismo era algo ms que simplemente un concepto y que sus agentes eran peligrosamente eficaces para tomar el poder y establecer dictaduras.

Cabe destacar que no hizo ninguna pregunta sobre la cuota azucarera y ni siquiera mencion especficamente la ayuda econmica.

Mi valoracin de l como hombre es de cierta forma ambivalente. De lo que s podemos estar seguros es de que posee esas cualidades indefinibles que lo hacen ser lder de los hombres. Independientemente de lo que pensemos sobre l, ser un gran factor en el desarrollo de Cuba y muy posiblemente en los asuntos de Amrica Latina en general. Parece ser sincero, pero o bien es increblemente ingenuo acerca del comunismo o est bajo la tutela comunista.

Pero como tiene el poder de liderazgo al que me he referido, lo nico que pudiramos hacer es al menos tratar de orientarlo hacia el rumbo correcto.

As finaliza su memorando confidencial a la Casa Blanca.

Cuando Nixon comenzaba a hablar, no haba quin lo parara. Tena el hbito de sermonear a los mandatarios latinoamericanos. No llevaba apuntes de lo que pensaba decir, ni tomaba nota de lo que deca. Responda preguntas que no se le hacan. Inclua temas a partir solo de las opiniones previas que tena sobre el interlocutor. Ni un alumno de enseanza primaria espera recibir tantas clases juntas sobre democracia, anticomunismo y dems materias en el arte de gobernar. Era fantico del capitalismo desarrollado y su dominio del mundo por derecho natural. Idealizaba el sistema. No conceba otra cosa, ni exista la ms mnima posibilidad de comunicarse con l.

La matanza comenz con la administracin de Eisenhower y Nixon. No hay forma de explicar por qu Kissinger exclam textualmente que correra la sangre si se supiera por ejemplo que Robert Kennedy, Fiscal General, haba dirigido personalmente el asesinato de Fidel Castro. La sangre haba corrido antes. Lo que hicieron las dems administraciones, salvo excepciones, fue seguir la misma poltica.

En un memorando fechado el 11 de diciembre de 1959, el jefe de la Divisin del Hemisferio Occidental de la CIA J. C. King dice textualmente: Analizar minuciosamente la posibilidad de eliminar a Fidel Castro [...] Muchas personas bien informadas consideran que la desaparicin de Fidel acelerara grandemente la cada del gobierno...

Como fue reconocido por la CIA y el Comit Senatorial Church en 1975, los planes de asesinato surgieron en 1960, cuando el propsito de destruir la Revolucin cubana qued plasmado en el programa presidencial de marzo de ese ao. El memorando elaborado por J. C. King fue elevado al Director General de la Agencia, Allen Dulles, con una nota que solicitaba expresamente la aprobacin de esas y otras medidas. Todas fueron aceptadas y vistas con agrado, y de modo especial la de asesinato, como se refleja en la siguiente anotacin al documento, firmada por Allen Dulles y fechada un da despus, el 12 de diciembre: Se aprueba la recomendacin contenida en el prrafo 3.

En un proyecto de libro con anlisis detallado de los documentos desclasificados, elaborado por Pedro lvarez-Tabo, Director de la Oficina de Asuntos Histricos del Consejo de Estado, se informa que hasta 1993 los rganos de la Seguridad del Estado cubano haban descubierto y neutralizado un total de 627 conspiraciones contra la vida del Comandante en Jefe Fidel Castro. Esta cifra incluye tanto los planes que llegaron a alguna fase de ejecucin concreta como aquellos que fueron neutralizados en una etapa primaria, as como otros intentos que por distintas vas y razones han sido revelados pblicamente en los propios Estados Unidos. No incluye una cantidad de casos que no pudieron ser verificados por disponerse solamente de informacin testimonial de algunos participantes, ni por supuesto, los planes posteriores a 1993.

Anteriormente se pudo conocer, por el informe del coronel Jack Hawkins, jefe paramilitar de la CIA durante los preparativos de la invasin por Baha de Cochinos, que el Estado Mayor paramilitar estudi la posibilidad de organizar una fuerza de asalto de mayor envergadura que la pequea fuerza de contingencia planificada anteriormente.

Se pens que esta fuerza desembarcara en Cuba luego de desarrollarse una efectiva actividad de resistencia, incluidas fuerzas de guerrillas activas. Cabe sealar que durante este perodo las fuerzas guerrilleras operaban exitosamente en el Escambray. Se concibi que el desembarco de la fuerza de asalto, tras lograrse una actividad de resistencia generalizada, precipitara un levantamiento general y proliferaran las deserciones entre las fuerzas armadas de Castro lo que podra contribuir considerablemente a su derrocamiento.

El concepto para el empleo de la fuerza en un asalto anfibio/aerotransportado se analiz en reuniones del Grupo Especial durante los meses de noviembre y diciembre de 1960. Si bien el grupo no adopt una decisin definitiva sobre el empleo de dicha fuerza tampoco se opuso a que continuara desarrollndose para su posible uso. El presidente Eisenhower fue informado sobre esta idea a finales de noviembre de ese ao por representantes de la CIA. El Presidente manifest su deseo de que se continuaran enrgicamente todas las actividades que ya estaban desarrollando los departamentos pertinentes.

Qu inform Hawkins sobre los resultados del programa de operaciones encubiertas contra Cuba desde septiembre de 1960 hasta abril de 1961?

Nada menos que lo siguiente:

a. Introduccin de los Agentes Paramilitares. Setenta agentes paramilitares entrenados, incluidos diecinueve operadores de radio, fueron introducidos en el pas objetivo. Diecisiete radio operadores lograron establecer circuitos de comunicacin con las oficinas centrales de la CIA, aunque algunos fueron capturados ms tarde o perdieron sus equipos.

b. Operaciones de Abastecimiento Areo. Estas operaciones no tuvieron xito. De las 27 misiones que se intentaron slo cuatro lograron los resultados deseados. Los pilotos cubanos demostraron pronto que no tenan las capacidades requeridas para este tipo de operacin. El Grupo Especial neg la autorizacin para contratar pilotos estadounidenses para estas misiones, aunque se autoriz la contratacin de pilotos para un uso eventual.

c. Operaciones de Abastecimiento Martimo. Estas operaciones lograron un xito considerable. Las embarcaciones que prestaban servicio de Miami a Cuba entregaron ms de 40 toneladas de armas, explosivos y equipos militares, e infiltraron y exfiltraron a un gran nmero de efectivos. Algunas de las armas entregadas se utilizaron para apertrechar parcialmente a 400 guerrilleros que operaron durante un tiempo considerable en el Escambray, provincia de Las Villas. La mayora de los sabotajes perpetrados en La Habana y otros lugares se realizaron con materiales suministrados de esta manera.

d. Desarrollo de la Actividad Guerrillera. Los agentes infiltrados en Cuba lograron desarrollar una amplia organizacin clandestina que se extenda desde La Habana hasta el resto de las provincias. Sin embargo, slo en el Escambray hubo una actividad guerrillera verdaderamente efectiva, donde se estima que entre 600 y 1 000 efectivos guerrilleros mal equipados, organizados en bandas de 50 a 200 hombres, operaron exitosamente durante ms de seis meses. Un coordinador para la accin en el Escambray entrenado por la CIA entr a Cuba clandestinamente y logr llegar a la zona en que se encontraba la guerrilla, pero enseguida fue capturado y ejecutado rpidamente. Otras pequeas unidades guerrilleras operaban en ocasiones en las provincias de Pinar del Ro y Oriente, pero no lograron resultados significativos. Los agentes reportaron que haba gran cantidad de hombres desarmados en todas las provincias dispuestos a participar en la actividad guerrillera si contaban con armas.

e. Sabotaje.

(1) Durante el perodo de octubre de 1960 al 15 de abril de 1961 la actividad de sabotaje se comport de la siguiente manera:

(a). Se destruyeron aproximadamente 300 000 toneladas de caa de azcar en 800 incendios.

(b). Se provocaron aproximadamente 150 incendios ms, entre otros, contra 42 casas de tabaco, dos plantas de papel, una refinera de azcar, dos lecheras, cuatro almacenes y 21 casas de comunistas.

(c). Se perpetraron alrededor de 110 atentados dinamiteros contra oficinas del Partido Comunista, la planta elctrica de La Habana, dos almacenes, la terminal de ferrocarriles, la terminal de mnibus, albergues de las milicias y lneas de ferrocarriles, entre otros.

(d). Se colocaron unos 200 petardos en la provincia de La Habana.

(e). Se descarrilaron seis trenes, se destruyeron una estacin y los cables de microonda y numerosos transformadores de electricidad.

(f). Un comando lanz un ataque sorpresivo desde el mar contra Santiago, que dej fuera de servicio la refinera alrededor de una semana.

Hasta aqu lo que se conoce gracias a la informacin de Hawkins. Cualquiera puede comprender que doscientas bombas en la provincia principal de un pas subdesarrollado que viva del monocultivo de la caa, trabajo semiesclavo, y de la cuota azucarera, ganada durante casi dos siglos como abastecedor seguro, y cuyas tierras y fbricas de azcar de mayor capacidad de produccin eran propiedad de grandes empresas norteamericanas, constitua un acto brutal de tirana contra el pueblo cubano. Smese a esto las dems acciones realizadas.

No digo ms. Por hoy basta.




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