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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2007

Conferencia en el auditorio Che Guevara, UNAM
Dos polticas y una tica

Subcomandante Marcos
Rebelin


Queremos agradecer a los compaeros y compaeras de los grupos y colectivos que se agrupan en el OkupaChe, el apoyo que nos han brindado para la realizacin de esta mesa redonda.

All arriba nos ofrecieron otros lugares, mejor acondicionados, dijeron, ms cmodos. Como si la tica y la poltica fueran una cuestin de comodidad, y como si para los zapatistas fuera lo primordial el espacio y no el odo que, generoso, nos dan ahora ustedes.

Y esto lo escribo antes de decirlo, suponiendo que alguien acudi a esta mesa redonda que, para estar a la moda, ocupa ya el primer lugar de deslindes. Ya slo faltaba que la propia mesa se deslindara.

tica y Poltica. Fue a nosotros que se nos ocurri este tema. En el vaivn meditico que ofrece pldoras somnferas a quien no quiera velar, desvelar y develar la realidad, hay varias cosas que estn quedando como ausentes. El Poder parafrasea a Pablo Neruda y nos canta, con estridencia, Me gusta cuando callas porque ests como pendiente de lo que digo, y ests como distante esperando la prxima venta de temporada, es decir, las prximas elecciones.

Fue entonces nuestra idea de que hay que nombrar lo ausente, lo que ahora aparece no slo como que se excluye mutuamente, la tica y la poltica en este caso, sino que tambin se presenta como si fuera lgico, razonable, comprensible, justificable, aplaudible y los ibles que se les ocurran.

Nombrar lo ausente, es uno de los modos de avivar la memoria que se dirige tambin hacia delante. Y elegimos precisamente el tema de la tica, no slo para sealar su destierro y ausencia de la poltica de arriba, a ms de su acorralamiento en el espacio de la academia; tambin para sealar o apuntar algunas pistas para que, en el abajo que estamos levantando, se abracen al fin la tica y la poltica en la nica forma que pueden hacerlo, es decir, siendo otras.

Cuando slo de palabras se trata, no pareciera haber ningn problema en hablar de tica y poltica. Se pueden escribir libros, dar clases, hacer investigaciones y, a veces, hasta participar en mesas redondas. Claro, siempre y cuando no sean en el Ch Guevara de Filosofa y Letras de la UNAM.

Pero llevarla a un lugar rector del quehacer poltico propio? Vamos, eso es de ingenuos, puristas o de candorosos idealistas enfermos por el calendario de la juventud. Ya vendr la realidad a cantar los versos que dicen: Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver, cuando quiero un puesto (o una beca) lloro, y a veces lloro sin querer

Pero, si vamos a nombrar lo ausente, entonces preguntemos que se fizo de ello:

Cundo y cmo fue que la tica y la poltica tomaron esos caminos?

La tica, el camino asptico y mediocre de la academia.

La poltica, el camino del cinismo y la desvergenza realistas.

Cundo fue que la intelectualidad progresista renunci al anlisis crtico y se convirti en triste plaidera de las derrotas y fracasos de una parte de la clase poltica que ya lleva varios aos muerta?

Cundo se oper esa mgica alquimia que hizo de los intelectuales progresistas los justificadores, y no pocas veces los aduladores, del quehacer de una izquierda tan entre comillas y tan a la derecha, que tienen que hacer malabares para sacarla de su ubicacin real en el espectro poltico?

Cundo fue que la tica dej de ser un referente y fue sustituida por las encuestas, el rating, las aglomeraciones de masas o de votos, y llegar a comparar, as, el plantn contra el fraude electoral del 2006 con el reciente concierto de Shakira en el zcalo?

Hay que estar donde est la gente, dijeron entonces. As que seguramente estuvieron ah, cuando la Shakira demostraba lo que yo, humildemente y con mis modestas habilidades, le ense. S, eso fue hace mucho tiempo. Ahora, ya con trabajos muevo las caderas cada tanto que me acomodo en el asiento, en los largos viajes de nuestro recorrido por el Otro Mxico, el de abajo, el de la izquierda sin comillas, sin presupuestos y sin corresponsales asignados.

Pero ya me estoy yendo por otro lado, cuando lo mejor sera estarse viniendo. Bueno, ya, basta de albures. Estamos hablando de cosas serias y debemos ponernos serios, formales, aburridos.

Volvamos pues a las preguntas:

Cundo fue que la corte parsita de la clase poltica mexicana, y analistas y locutores que la acompaan, se convirti en un desordenado equipo de bufones sin pblico y sin comedia?

Cundo fue que las noticias sobre los avatares de la clase poltica desplazaron, a la baja en el rating por supuesto, a la barra cmica en los medios electrnicos?

Cundo fue que el reiterado proceso de suplantacin de identidades empez a ser aclamado, si era (o es), como en esta universidad, la Nacional Autnoma de Mxico, una imposicin en donde cada quien busca no quedarse fuera, y a cambio le ofrece el alio a una izquierda tan bien portada que no slo luce en las fotos, tambin contrasta con esta generacin de jvenes (es decir, nosotros, nosotras, la banda, la raza, los fachosos, los otros, los sucios, los feos, los malos, y, bueno, ya que estamos en lo de la equidad de gnero, pues tambin las sucias, las feas, las malas y que lo digas-); nosotras, nosotros, las jirafas y jirafos que encontramos, no el anlisis crtico, sino el desprecio, la burla y la persecucin de quienes se autodenominan la clase pensante?

Mire joven, la diferencia fundamental entre la Torre de Rectora y el auditorio Che Guevara es el presupuesto. A m qu me importa lo que se haga ah abajo si no puedo anunciarlo en la gaceta universitaria y cobrarlo en facturas all included. Por favor, joven, sea usted realista: la comunidad universitaria est aqu arriba. All afuera estn los clientes, s, los clientes a la hora de los laboratorios, las becas, los cursos, las inscripciones, los puestos y los cambios en las direcciones y la rectora. La tica? Mmh me suena. En cunto se cotiza?

Y qu se fizo de la izquierda (ya llevo tantas comillas para izquierda que temo que se le acaben al teclado) que camin lo electoral (algo comprensible y valedero) y a su paso fue dejando los principios, es decir, la identidad, como si fuerab no slo un montn de escombros, sino tambin un lastre?

En un extrao razonamiento, los fracasos evidentes no llevaron a replantear el lugar de los principios de un quehacer poltico que se reclamaba, y reclama, como una lucha por la justicia, sa eterna ausente en el Mxico de Abajo y del mundo, dicho sea de paso-.

No, si perdieron o les robaron (la diferencia est en la cantidad de publicidad pagada por cada bando) es porque les falt estrategia de medios, que es como ahora se dice a la claudicacin en los principios, al sometimiento al Rey Midas del poder que todo lo que toca lo convierte en mierda.

Y fall la poltica de alianzas, que es como ahora se llama al servil cortejo a una clase dominante que, es cierto, es coqueta, pero siempre fiel a sus intereses.

Y fallaron los acuerdos y la unidad a todo precio, a cualquier costo, por cualquier puesto. Unmonos, dijeron, pero en realidad pensaban: subordnense, olviden, rndanse.

Y quien dijo y dice NO! es sectario, infantil, juguete de la derecha. Y arrancaron de sus paredes las fotos de los zapatistas, y en su lugar pusieron las de los calumniadores, perseguidores y asesinos de indgenas zapatistas: Gustavo Iruegas, Arturo Nuez, Ricardo Monreal, y el autodenominado rector de la UNAM, el seorito Juan Ramn De La Fuente, entre otros.

Y prendieron sus veladoras mientras los del otro bando prendan los reflectores mediticos.

En Mxico, all arriba pueden decir, sin sonrojarse siquiera, que est bien que se golpee y encarcele a gente de abajo, gente que se la raja cada da para sacar honestamente algo qu llevar a su familia, que se le despoje de su casa, su pequeo comercio, su mercanca, su medio de vida pues, que se aplauda (o se calle, que es una forma ms ruin de aplaudir) que, como en una guerra de conquista, se despoje all arriba dicen se expropie- de territorios enteros a una ciudad, para entregarlos luego a los grandes inversionistas que, basta un poco de memoria, son los hroes y aliados de hoy y los traidores de maana.

El caso de Carlos Slim, el aliado anteayer, el traidor ayer, el amigo hoy, el aliado maana, el traidor pasado maana, es el botn de lujo de la muestra oculta del Poder. Y estoy hablando de la Ciudad de Mxico, del barrio de Tepito y de su gente, de Iztapalapa y de su gente, de Santa Mara La Rivera y de su gente.

Sin ningn proceso judicial de por medio, se ataca y se despoja. Y los medios suplen las rdenes de cateo, y se convierten en jueces y verdugos: se dedicaban al narco menudeo, sealan. Y ninguno de quienes hacen del pensamiento su trabajo, dice nada. Ni siquiera para preguntar lo elemental, es decir, si eran narcotraficantes, por qu vivan donde vivan? En lugar de preguntas, evidencias: Por algo ser, se lo merecen, algo habrn hecho, y entonces voltear a ver a otro lado, a un concierto en el zcalo, a una plaza llena para unas fotos donde las personas son slo piezas en una ordenada exposicin de pieles desnudas, a todo lo que no reclame compromiso, cuestionamiento, tica.

Parece que, con el embate neoliberal, no slo se derrumbaron las reglas no escritas de la poltica en Mxico y los referentes al poltico como hombre de Estado. Tambin yacen, entre los restos del naufragio de la clase poltica mexicana toda: la dignidad, la decencia y la vergenza.

Pareciera ser que los mrgenes de la honestidad y la vergenza se han ampliado bastante, hasta tal punto que no parece haber ninguna limitante. Un extrao razonamiento que reza: segn las encuestas electorales, mis enemigos pueden ser mis amigos, al rato Elba Esther Gordillo dejar de ser una bruja cuando se moche con el Frente Amplio Opositor, y ser entonces una gran luchadora social y un ejemplo para el magisterio a quien ha explotado, perseguido, traicionado y asesinado. Y los polticos son basura reciclable: ahora los nuevos hroes y progresistas son Manuel Barttlet, Javier Corral y Sauri Riancho. Seguramente el Dilogo Nacional los invitar a su prxima reunin, aunque no s cules son las bases obreras y campesinas que tengan este tro de sinvergenzas, ni los malabares que hagan sus dirigentes para justificarlo.

Yo s que ms de uno sacar citas de Lenin para justificar lo que se hace y deshace. Despus de todo, Lenin es til para todo hasta para contradecirlo.

Pero estamos algo lejos de la Rusia Zarista, del Palacio de Invierno y de la Duma.

All arriba, el siglo XXI en Mxico arranc sumando, a la falta de ingenio, inteligencia y coraje, la falta de vergenza.

Si con Miguel De la Madrid se repiti el ciclo de un presidente mediocre, seguido de un presidente cobarde (Carlos Salinas de Gortari) y luego un presidente imbcil (Ernesto Zedillo Ponce de Len), con Fox y Caldern parece que se trab el disco duro de la ciberntica poltica porque no aparecen ni los mediocres ni los cobardes, y los imbciles reinan, o creen hacerlo, o fingen, o no les importa siquiera no simularlo.

Felipe Caldern Hinojosa, corto no slo de estatura, se pierde en las fotos donde abundan los verdes olivo y los grises. Vamos ganando!, dice, pero todos sabemos quines estn incluidos en ese plural y quienes no.

Cada da que pasa hay ms sangre en las calles y en los campos de Mxico, y l oferta en el extranjero el mismo Mxico ficticio que hered de Fox.

Y con descaro explica a los posibles compradores: Los muchachos (refirindose a soldados y policas) estn limpiando el sitio. Hacen un poco de ruido, es cierto, pero pronto quedar todo limpio. Sobre todo de mexicanos, que son el principal estorbo. Ver usted cmo, pronto, donde antes haba un pas, habr un terreno baldo y podr invertir en lo que le plazca

Ah! Y los medios: ahora a ponernos a elegir entre Espino y Caldern. Quin ser ahora el menos malo?

Lo reiteramos: all arriba no hay nada qu hacer, ni siquiera chistes.

Por eso estamos hoy aqu, con ustedes. Porque creemos, y en nosotros creer es un sinnimo de hacer, y hacer un sinnimo de luchar, y luchar un sinnimo de soar, que es posible construir otra forma de hacer poltica, y que su andamiaje principal es la tica, otra tica.

Antes he tratado de explicar que los zapatistas somos guerreros y guerreras. Y esto no slo quiere decir que nos asumimos como luchadores, en veces a la defensiva y en veces a la ofensiva. Tambin que tenemos una tica que poco o nada tiene qu ver con lo que se ensea o pretende ensear en aulas, libros o mesas redondas con deslindes incluidos, sino con un compromiso.

Nuestra posicin ha merecido el desprecio y la crtica de los neo apologistas de lo indefendible, es decir, del quehacer de una clase poltica que al lodo y la sangre que le manchan las manos, suma ahora el cinismo de presentar su claudicacin como madurez, modernidad y realismo.

Y, qu paradjico, recuerdo ahora que nos ofrecieron comodidades para esta mesa cuadrada (tal vez por eso es despechada) a nosotros, que desde que salimos hemos sido los incmodos constantes y sonantes para ese sector del pensamiento.

Jos Mart dijo alguna vez que el hombre verdadero no mira de qu lado se vive mejor, sino de qu lado est el deber.

Ahora se podra decir que el hombre y la mujer de abajo y a la izquierda no miran de qu lado van las encuestas, sino de qu lado est el deber.

Y el deber, para nosotros los zapatistas, es nuestra tica, la tica del guerrero.

Ya antes habl de su origen, de las fuentes en que abrevamos para ser lo que somos y seremos.

Ahora slo quiero recordar lo siguiente:

La tica del guerrero se podra resumir en los siguientes puntos:

1.- Estar siempre en disposicin de aprender y hacerlo. Dos son las palabras fundamentales en el andar del guerrero: no s. Mientras las cabezas grandes, como dijera alguna vez el Comandante Tacho, opinan sobre todo y pretenden que todo lo saben, el guerrero se asoma a lo desconocido con la misma capacidad de admiracin que se tiene ante algo nuevo. Cuando salimos al camino que nos marcamos con la Sexta Declaracin, no repartimos juicios y recetas. Escuchamos y miramos para aprender. No para suplantar o dirigir, sino para respetar. El respeto al otro, a la otra, es como nosotros decimos compaero, compaera.

2.- Estar al servicio de una causa materializada. No se trata de luchar por quimeras, ni de engaarse sobre el enemigo, la batalla, las derrotas, la victoria. Sabemos que hay y habr dolores, algunos sin ningn alivio posible, como el dolor de la muerte de Alexis Benhumea, nuestro compaero y estudiante de esta universidad, terminado de asesinar por el gobierno hace un ao. Y hay otros que requieren un paciente cultivo de la rabia, como el de saber a nuestras compaeras y compaeros presos de Atenco: Nacho, Magdalena, Mariana, por mencionar slo a tres de ellas y ellos.

Pero sabemos tambin que esos y estos dolores que no cicatrizan tienen rumbo, destino, final. Y que esa gran causa que nos motiva no inhibe o subordina las causas de todos los tamaos, sino que precisamente en ellas se materializa.

3.- Respetar a los antecesores. La memoria es el alimento vital del guerrero. El agua donde abrevamos es nuestra historia. No slo como zapatistas, no slo como indgenas, no slo como mexicanos. Donde otros leen y repiten derrotas, para as justificar rendiciones, nosotros leemos enseanzas. Donde otros ven personajes, lderes y hroes, nosotros vemos pueblos enteros cumpliendo la funcin de maestros a la distancia, en tiempo, geografa y modo. La historia de abajo no es sino una inmensa memoria colectiva.

4.- Existir para el bien de la humanidad, es decir, la justicia. Ojo: no dije para tomar al poder, ni para llegar a un cargo pblico, ni para pasar a la historia, ni para desde arriba solucionar lo de abajo. Digo, en cambio, nombrar y traer ac a esa otra gran ausente en el camino del de abajo: la justicia. Y no porque est en algn lado, escondida, esperando que alguien que se cree iluminado la encuentre y venga y nos la obsequie, y nuestros calendarios se llenen de monumentos, bustos y estatuas, sino porque es algo que se construye como se construye todo lo que nos hace seres humanos, es decir, en colectivo.

5.- Para esta batalla que sabemos difcil, e interminable agregara yo, debemos dotarnos de armas y herramientas que nada tienen qu ver con lo que ahora se encuentra en las pginas de cualquier peridico o en los noticieros televisivos. Armas y herramientos que no son sino las ciencias, las tcnicas y las artes. Y de entre todas ellas, la de la palabra.

Por algunas circunstancias de las que ahora no voy a hablar, los zapatistas tendemos a ver y mirar mundos para los que no hay todava palabras en los diccionarios.

Pero as como vemos las cosas lejanas como si estuvieran a la vuelta de la esquina, vemos las cosas cercanas e inmediatas con el reposo de la distancia y el tiempo que creamos con nuestra propia geografa y nuestro propio calendario.

Lo ms importante (y lo ms olvidado) es que el guerrero debe cultivar la capacidad de ver hacia delante, imaginar el todo compuesto y terminado, prever los subes y bajas del camino, los contratiempos y su solucin. Debe ser sabio en la lucha, esto es: en determinar cules son los puntos esenciales de una situacin, dnde deben aplicarse qu esfuerzos y cules combates deben ganarse o perderse.

El guerrero debe poner atencin y dedicacin a las cosas pequeas y a las grandes, las superficiales y las profundas, y trazar as una especie de mapa tridimensional donde cada parte adquiere un sentido preciso segn lo dicta el todo, y el todo slo adquiere razn y legitimidad en cada una de sus partes.

As, el guerrero debe buscar el ritmo, es decir, el acompaamiento entre las partes del todo. Y no la velocidad que termina por dejar lo importante por atender lo urgente.

En nuestra tica, entonces, se trata de no pensar indignamente, para no actuar deshonestamente. Aprender siempre, siempre prepararse, conocer todos los caminos posibles, sus pasos, sus velocidades, sus ritmos. No para todos andar, sino para saber de todos, con todos caminar y llegar con todos.

No es al hoy, a lo inmediato, a lo efmero, que vemos. Nuestra mirada llega ms lejos. Hasta all, donde se ven a un hombre o a una mujer cualquiera, despertarse con la nueva y tierna angustia de saber que deben decidir sobre su destino, que caminan por el da con la incertidumbre que da la responsabilidad de llenar de contenido la palabra libertad.

Hasta all miramos, hasta el tiempo y el lugar donde alguien le regala a alguien algo. Y es tan lejos que no se alcanza distinguir si es una flor roja o una estrella o un sol lo que de una a otra mano se tiende.

Nuestra tica tiene ese destino.

No slo por eso, pero tambin por eso, es que sabemos que vamos a ganar

Muchas gracias.

Desde el auditorio Che Guevara, en la otra Ciudad Universitaria de la UNAM.

Subcomandante Insurgente Marcos.
Mxico, Junio del 2007.



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