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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-07-2007

Existe un proceso revolucionario en Venezuela?

Nora Ciapponi
Rebelin

El siguiente texto es una desgrabacin de una charla realizada a finales de Marzo de este ao por Nora Ciapponi.



Me quiero referir esencialmente a lo que est en debate, concretamente a si existe o no un proceso revolucionario en Venezuela. Creo que este es el punto central. Por lo menos fue lo que intentamos responder en el libro que editamos con Guillermo Cieza, Miguel Mazzeo y Sergio Nicanoff titulado Venezuela: La revolucin por otros medios?. All -como hoy-, intentar salir de dos visiones que desde la izquierda (entendida en un sentido amplio) son para nosotros un tanto limitadas y monotemticas porque centran todos sus anlisis y polticas en el Presidente Chvez, sea para hacer una defensa incondicional, o la crtica ms encendida.

Quin es Chvez, qu contradicciones y lmites expresa su figura, qu lugar ocupa en el proceso revolucionario Venezolano, no lo ignoramos ni queremos ocultar. Pero somos enfticos al afirmar que una mirada dirigida casi exclusivamente a su figura, termina siendo profundamente reduccionista del proceso que con toda su contradictoria riqueza, vive apasionadamente el pas hermano. Desgraciadamente, y an cuando muchas de las crticas son planteadas por organizaciones que se reclaman internacionalistas, se olvida permanentemente que los procesos ms avanzados (Venezuela, Bolivia) no son ms que dos grandes estrellas en un Continente que con inmensas desigualdades, experiencias y desafos viene transformando una resistencia ms o menos generalizada, en claros bastiones de avanzada. Porqu no ver entonces los lmites continentales que influencian y/o condicionan a Venezuela y Bolivia? Porqu exigir todo de esos pueblos y dirigentes, cuando ms que nunca su suerte y la de nuestros pases dependen de los avances que podamos dar colectivamente a nivel Continental? Cmo y desde dnde podemos aportar a ello? Cmo inscribirnos desde nuestros pases al llamado a construir el Socialismo del Siglo XXI?

El llamado proceso revolucionario

En primer lugar nos parece muy correcto llamar proceso revolucionario a lo que vive Venezuela desde hace algunos aos, ya que no se trata de la revolucin entendida como el nico y resuelto acto de la toma del poder, sino de cambios y confrontaciones de clases que producen importantes saltos por la accin colectiva a travs del tiempo, en la propia vida, organizacin y conciencia del pueblo trabajador, como de la sociedad toda. Tan es as que la definicin proceso revolucionario es utilizada cotidiana y extendidamente por los sectores populares venezolanos como la simple forma que permite ilustrar en un sentido dinmico, algo que se viene construyendo.

Y aunque innegablemente se puede hablar ms claramente de proceso revolucionario a los convulsionados ltimos 6 o 7 aos, es un hecho que el mismo se inscribe en la ruptura del orden institucional producido con el llamado Caracazo de 1989, cuando transcurridos slo catorce das de la toma de posesin de Carlos Andrs Prez (su segundo mandato presidencial) se anunci desde el nuevo gobierno la aplicacin de un programa de ajuste y reestructuracin de la economa de clara orientacin neoliberal. El intento gubernamental fue respondido con una extendida y violenta rebelin popular en la ciudad de Caracas, la que dej en extrema vulnerabilidad al supuesto orden democrtico y a sus instituciones, incluidos los partidos polticos y los sindicatos.

Ello puso de presente el mismo problema que enfrentaron varios pases latinoamericanos y nosotros mismos en 2001 (12 aos despus de la rebelin de Caracas). Nos referimos a la descomposicin y crisis de representatividad que corroe a todos los mecanismos e instituciones llamadas democrticas. Sin embargo, los venezolanos y especialmente los caraqueos tienen una inmensa virtud respecto a nosotros, cual es que el Caracazo puso un freno al proyecto neoliberal antes de su propio desarrollo, y no como en Argentina que la movilizacin surgi pos privatizaciones, saqueo de los recursos naturales, financierizacin de la economa, destruccin del aparato productivo y del pas todo.

El Caracazo instal por tanto y sin vuelta atrs, la debacle de los dos viejos partidos que se alternaron en el poder durante dcadas, Accin Democrtica y COPEI, ahora sealados como responsables de haber llevado al pas a una profunda crisis econmica, todo lo que dej un importante espacio para la accin permanente de la protesta callejera protagonizada por amplios sectores populares que reclamaban por sus reivindicaciones y derechos.

Es esta la razn por la que el imperialismo no pudo avanzar nunca en el proyecto de privatizar el petrleo venezolano y otros sectores claves de la economa.

Fue as que el movimiento popular comenz una incesante bsqueda de lderes u organizaciones polticas que lo representaran, devorndose en cortos perodos de tiempo a las distintas organizaciones que aparecieron con un ropaje progresista como Causa R o el MAS, y que ganando algunas gobernaciones apenas surgieron, terminaron con un gran desprestigio por representar en forma creciente los intereses de la burguesa y EE.UU.

La bsqueda por una nueva representacin continu, por caminos bastante inditos para nosotros. Estando en Venezuela en 1992 cuando Chvez intenta dar el golpe de estado vea -con no poco asombro- que la mayora de la poblacin pobre quera sin dudas, que el golpe triunfara. Bueno, ya existan en sus proclamas y discursos, muy fuertes denuncias contra los viejos partidos, como tambin propuestas que el pueblo abrazaba como propias. Igualmente, luego del fracaso del golpe, Chvez fue detenido.

El pequeo grupo venezolano con el que milit pero que tena mucho prestigio e influencia en las fbricas y que diriga algunos sindicatos (especialmente en las ciudades de Maracay y Valencia y que se llamaba PST-La Chispa), intent siempre comprender la creciente influencia que Chvez tena sobre los sectores populares y resolvi darle solidaridad y visitarlo en la crcel. De esta manera el actual Presidente Venezolano conoci a Modesto Guerrero, periodista venezolano que vive hace aos en Argentina y que perteneca al PST Venezolano

Chvez ha sido y es, por tanto, tambin construccin del propio pueblo, el que no slo enterr a los viejos partidos del rgimen a travs de la lucha como busc tenazmente una nueva expresin poltica que alcanzara dimensiones liberadoras. Y an cuando esa unidad (pueblo-lder) est plagada de contradicciones, resulta evidente que no pueden disociarse fcilmente.

Cmo construye la clase trabajadora una real autonoma para la tarea de transformacin social? Desde qu organizaciones que no abdiquen de su independencia poltica y organizativa? cmo evitar que sean asfixiadas y domesticadas por el peso estatal y gubernamental ? Cmo resolver sin sectarismo o polticas de falso realismo la aguda contradiccin existente entre el pueblo trabajador como un todo, sus experiencias, organismos, proyectos, y el peso que tienen las opiniones y decisiones de Chvez como lder? Cmo resolver las permanentes tensiones entre estado y autonoma? Cmo luchar por la necesidad imprescindible de que la clase trabajadora y el pueblo vayan conquistando cada vez mayor protagonismo, autodeterminacin y autoorganizacin? Palabras ms, palabras menos son estas preguntas y sus distintas respuestas las que cruzan los debates entre los sectores de la amplia vanguardia del proceso Venezolano hoy.

El regreso de alejadas utopas

Lo que es real, ms all de las caractersticas innegablemente caudillistas del Comandante Chvez, es que luego de ms de una dcada de frustraciones y derrotas de nuestros pueblos, ha sabido recolocar con toda fuerza los perdidos conceptos de revolucin y socialismo como fundamentales objetivos estratgicos de lucha.

Y confieso que en aquel estadio desbordante de personas hace ya ms de tres aos en Porto Alegre cuando se cerraba el Foro, me emocion escuchando su discurso que hablaba de la necesidad de superar el capitalismo y de construir el socialismo, de hacer la revolucin, o de luchar por la II Independencia Latinoamericana Fueron tantos los aplausos, tan lleno de jvenes estaba ese estadio, tanta fuerza tendran los ecos de esas palabras en el Continente (en pequesima parte all presente), que no hice nada por interpretar intenciones, o para mal pensar en que la accin posterior pudiera no corresponder con dichas palabras. Las sent mas, y las disfrut

Porque es necesario reconocer que los militantes que mantuvimos viva la idea de socialismo, durante ms de una dcada no pudimos transmitirla ms all de pequeos crculos. Ms an, cuando cado el llamado socialismo real hace ya ms de 15 aos, la idea misma de socialismo sigue estando asociada a los oprobiosos regmenes del Este.

Un peligroso interregno?

Igualmente, cuando viaj en Enero de este ao a Venezuela sent que las aguas haban bajado bastante, que haba una especie de meseta en el proceso. Evidentemente, no representan lo mismo los aos 2002/2003 con el intento del golpe de estado y luego el paro sabotaje patronal, o el rotundo triunfo electoral posterior No existe hoy una confrontacin callejera, y los resultados electorales del segundo mandato venan prcticamente sin contratiempos

Esto tiene su importancia, porque el permanente hostigamiento de la burguesa al gobierno y al pueblo no logr las derrotas buscadas, como por el contrario, a cada asonada de la reaccin hubo siempre una contundente respuesta popular, la que terminaba siempre conduciendo a una mayor profundizacin del proceso revolucionario, lo que fue sirviendo para que la clase obrera y el pueblo tuvieran mayor confianza en sus propias fuerzas, ya que se hacan fundamentales experiencias y ensayos, como la que hicieron los trabajadores con el control obrero en PDVSA y otras empresas durante el paro sabotaje empresario que dur ms de sesenta das, entre diciembre 2002 y enero del 2003.

Fue luego de estos puntos cualitativos de lucha, cuando comenz a instalarse la idea de superar el capitalismo, de ir hacia la construccin del socialismo del siglo XXI.

La reaccin (como seal Chvez en alguno de sus discursos) los haba impulsado y obligado incluso a buscar un horizonte ms amplio y emancipador.

Es a partir del control econmico sobre PDVSA (logrado despus de la derrota del paro sabotaje patronal en 2003) que desde el estado se lanzan los proyectos conocidos como Misiones, los que sin dudas fueron garantizadas con la participacin activa de los pobladores de los barrios. As, la Misin Robinson I para erradicar el analfabetismo logr que hubiera ms de 1.300.000 alfabetizados; la Misin Robinson II, que es la finalizacin del ciclo primario (en dos aos); la Misin Ribas que se ocupa de incorporar a la educacin secundaria; la Misin Sucre para la educacin superior; la Misin Barrio Adentro, que brinda servicios de salud primaria preventiva y curativa en las comunidades; la Misin Mercal para la alimentacin, no slo en comedores sino a travs de mercados en los que se compra mucho ms baratos todos los productos bsicos alimenticios, etc. etc.

Con estas misiones yo he visto cmo en los barrios los vecinos ms activos ponan sus modestsimas viviendas a disposicin, sea para dar albergue a un mdico cubano, para un comedor[1] (se cocina en un lugar donde se distribuye la comida, para que se dicten clases, o simplemente para puestos de expendio de productos, o para contener a chicos de la calle abandonados

Por eso apenas se logra establecer un dilogo en cualquier barriada popular, transmiten cmo se sienten dignificados, reconocidos, respetados, tenidos en cuenta como seres humanos Se emocionan mucho porque estudian y dicen- ahora podemos participar de las reuniones y opinar. Y es por eso que se anotan en actividades u ofrecen lo poco que tienen para que el proceso avance

Por todo esto es muy equivocado mirar slo lo que pasa en las alturas

Comprender porqu el pueblo trabajador venezolano est dispuesto a luchar a muerte por un gobierno al que considera suyo, tiene una importancia enorme por tanto

Y ms all que Chvez diga una y otra vez que slo representa un instrumento en la lucha de su pueblo (y seguramente hay demagogia en esta afirmacin), es un hecho que la gente lo vive as. Porque el pueblo fue capaz de parar todas las intentonas reaccionarias y defendi al que considera su gobierno; porque derrotaron a los viejos partidos y a sus proyectos neoliberales, porque tras ellos tambin arrinconaron a EE.UU., y porque ganaron una y otra vez en las calles y en las urnas. Sencillamente, porque son protagonistas de su propia historia.

El socialismo que no fue y el que puede ser

Es un hecho que respecto al llamado de Chvez a construir el socialismo del Siglo XXI no se sabe claramente qu significa. Pero la sola instalacin del debate es una oportunidad inmensa, tambin para demostrar nuestra utilidad, ya que trasciende a Venezuela, abarcando profundos elementos de balance del pasado siglo y de las revoluciones que en l se desarrollaron, de los cambios operados en la relacin capital-trabajo y en el propio mundo del trabajo Desgraciadamente un debate como ste, de cara al pueblo trabajador y para que el mismo participe, no se est haciendo ni impulsando como se necesita, dado que en gran medida hay una extremada simplificacin, ya sea en los discursos de Chvez o en la repeticin de viejas frmulas que la experiencia ya desech, pero que tozudamente y desde la izquierda se siguen manteniendo como verdades inmutables.

Entrando en las pginas de aporrea (www.aporrea.org/) la ms importante pgina web de apoyo al proceso revolucionario, sin embargo, se pueden encontrar aportes muy valiosos a ste y otros debates. Un compaero que yo y otros compaeros respetamos, que se llama Carlos Lanz Rodrguez, (que no viene de la izquierda tradicional ni del trotskismo) y que actualmente es Presidente de CVG Alcasa, (una importante empresa de produccin de aluminio en la que se est realizando la ms importante experiencia de control obrero), llega a conclusiones tericas a partir de las valiosas experiencias en las que est inmerso, como tambin por atreverse a revisar su propio pasado militante.

As, correctamente entra al debate de socialismo desde un nico y mismo punto de partida y llegada, cul es la construccin de autonoma de la clase trabajadora. Con ello retoma y recupera las centrales premisas marxistas que el llamado marxismo sovitico se dedic a deformar. Y por esa razn no evita realizar un agudo balance de lo que represent la ex URSS y el rotundo fracaso que alcanz esa burda alternativa al capitalismo.

Avanzando en sus reflexiones, coloca una serie de temas nodales en forma de interrogantes, tambin como disparadores de una elaboracin que permita proyectar una sociedad ms all del capital, y que nos parecen centrales:

Puede construirse el socialismo manteniendo la contradiccin entre el proceso de trabajo y la valorizacin o aceptando la primaca del valor de cambio por encima del valor de uso?

Puede construirse el socialismo sin poner en discusin la obtencin de plusvala, el pillaje legalizado del plustrabajo, trabajo excedente o trabajo no pagado al obrero?

Puede construirse el socialismo aceptando los paradigmas industriales propios del capitalismo, como son el taylorismo, el fordismo o el neofordismo?

Puede construirse el socialismo partiendo de la concepcin de la productividad del trabajo que se fundamenta en la parcelacin del saber y de la tarea, es decir, en la profundizacin de la separacin entre el trabajo intelectual y el trabajo manual del obrero?

Estos son interrogantes dice Carlos Lanz- que demandan respuestas por parte de los revolucionarios que creemos en el socialismo. No responderlas es reproducir la vieja conseja gatopardiana: cambiar para que nada cambie. [2]

De esta manera se interroga no slo al Comandante Chvez y a su gobierno, sino tambin a numerosas organizaciones de izquierda que centrando sus crticas en el gobierno (por no avanzar hacia el socialismo) se siguen negando a cualquier balance de las experiencias del siglo XX, y por lo tanto continan dogmticamente centrando toda su poltica en la nica necesidad de expropiar los medios de produccin, como si ello representara una llave mgica para llevar a buen puerto la construccin del socialismo. Creemos que no slo ha quedado demostrado que hubo otras formas de explotacin en la ex URSS llevadas adelante desde el Estado mismo[3], sino que esta pesada herencia sigue actuando sobre la conciencia de millones de personas en todo el mundo, lo que nos obliga a enfrentar la difcil tarea de reinstalar la idea de socialismo separando la paja del trigo. Esta tarea no debera ser de Chvez, sino nuestra y debemos asumirla. De lo contrario, y esencialmente por nuestra responsabilidad,socialismo quedar como una palabra vaca de cualquier contenido emancipador, ajena a la comprensin y objetivos del pueblo trabajador venezolano y latinoamericano.

Consejos comunales, obreros, cogestin, movimientos

En el discurso del mes de Diciembre del ao pasado, despus de las elecciones Presidenciales, Chvez plante que haba que profundizar y expandir el proceso revolucionario y continuar acelerando la construccin del socialismo.

Paralelamente se anunci que los consejos comunales[4] que habran tenido un primer reconocimiento exitoso, seran jerarquizados y extendidos a todo el pas con el objetivo de fortalecer el poder popular. Realmente los consejos comunales son organismos vivos, que funcionan con el esfuerzo activo de los pobladores de los barrios, que discuten sobre todos los problemas, de trabajo, de salud, de vivienda, de educacin, y los que en sus decisiones enfrentan, no pocas veces, a los poderes municipales constituidos. Tambin se habl a principios de este ao (por parte del nuevo Ministro de Trabajo Jos Ramn Rivero), de impulsar en las empresas privadas los consejos obreros, que tendran que ir avanzando en una forma de propiedad social, enlazando con las poblaciones representadas por los consejos comunales- que se veran beneficiadas econmicamente por el aporte del sector privado.[5] Pero salvo estos primeros planteos, prcticamente no se volvi a hablar de los Consejos Obreros

Sin embargo en el proceso revolucionario que vive Venezuela, con estas realidades y propuestas a veces muy contradictorias, es un hecho que la sociedad va cambiando, redefiniendo relaciones e instituciones, desafiando viejos hbitos y obediencias, como afirmando poderes y capacidades en quienes hasta ayer eran mantenidos en la pasividad y sumisin. Y en ese terremoto, no se salvan ni el estado ni el gobierno, por lo que se producen todo tipo de tensiones y confrontaciones.

Cmo hacer entonces para que en un sentido socialista el pueblo pueda (a partir de estos u otros organismos que puedan crearse) ir logrando cada vez mayor poder econmico, social y poltico? Los consejos obreros, por ejemplo, tienen una importancia central. Van ms all del capital, hacia la transformacin social, a definir quin controla, si el estado burgus o el nuevo poder que se va gestando desde abajo y prefigura la nueva sociedad. Y ello no niega la existencia de los sindicatos, menos que menos que sean autnomos, democrticos, de lucha, que puedan empalmar estratgicamente con los consejos obreros y las experiencias de cogestin y/o control obrero.

Ahora cmo se hace para oponerse a las propuestas del gobierno? Diciendo: No, en realidad Uds. estn en contra de que el consejo comunal o los consejos obreros se conviertan en rganos de poder, porque en realidad pretenden cooptar a estos organismos para mejor controlar todo desde arriba, desde el aparato del estado

Si actuamos as, creo que nos equivocaremos y seguiremos siendo un puado de honestos revolucionarios, pero no transformaremos ninguna realidad.

Seguramente, muchas de estas tensiones no estn resueltas. Ni en uno ni en otro sentido. La tensin entre estado y autonoma, por tanto, seguir siendo una profunda fuente de contradicciones y luchas, y de cmo ello termine resolvindose depender en gran medida la suerte de la revolucin y de una verdadera transformacin socialista. Tal vez termine primando con fuerza la figura caudillista de Chvez para enchalecar y domesticar al movimiento popular. O por el contrario, desde abajo, se avanzar en cada vez mayor autonoma respecto al estado, liberando todas las energas transformadoras contenidas en el pueblo. Continuarn por tanto los enfrentamientos con la burguesa y la clase media reaccionaria, pero tambin probablemente- contra quienes desde el poder intenten frenar o desviar el proceso

Podremos avanzar tambin si el continente se dispone a conquistar su independencia y emancipacin. No slo desde Venezuela y Bolivia, sino del conjunto de los pueblos latinoamericanos.

Lo que sin dudas va a estar a prueba, es si los revolucionarios latinoamericanos somos capaces de ponernos a la altura de los desafos, haciendo todos los esfuerzos necesarios para desechar lo que ha sido negado por la experiencia, mirando las nuevas realidades y la riqueza de los movimientos surgidos, tratando de interpretarlos y desarrollarlos en lugar de anularlos, con el objetivo de que se conviertan en palancas decisivas de transformacin social.

La riqueza contenida en los movimientos sociales y culturales autnomos, es por otra parte muy grande en Venezuela, an cuando la izquierda organizada como tal sea dbil. Dichos movimientos han sido capaces de construirse en medio de inmensas dificultades y existen en diversos mbitos de la vida social y econmica del pas. Y aunque no han logrado constituir un espacio poltico-organizativo comn vienen desarrollando acciones conjuntas, compartiendo espacios de solidaridad y respeto, a la par de defender su autonoma respecto al estado y al gobierno. Para nombrar slo a algunos, nos referimos a la nueva Central (UNT), al movimiento campesino Ezequiel Zamora, al de medios alternativos (ANMTA), y a otros diversos movimientos socio-polticos que avanzan en debates y propuestas que aportan a una real transformacin social. No creemos que esta riqueza -parte indisoluble tambin de la lucha del pueblo venezolano- pueda ser maniatada con facilidad desde las alturas.

La decisin gubernamental de construir el PSTUV

.

En ltimas, no me detuve en el tema del partido socialista unido de Venezuela (PSTUV) porque creo que las discusiones centrales son las que hemos planteado. Sin embargo no ignoro que es un tema importante y que merece una atencin especial que no podemos desarrollar aqu hoy. Qu organizacin construir debe surgir como resultado de los objetivos de lucha que nos propongamos, qu tipo de sociedad por la que luchamos y prefiguramos hoy, qu socialismo Y es ello lo que deberamos priorizar en el debate, pero igualmente sabiendo que tal vez la agenda nos imponga con rapidez discutir sobre el PSUV, porque nos podemos encontrar con la sorpresa de que su misma existencia imposibilita tal vez- el debate de todas estas centrales cuestiones. El peronismo en Argentina, o el PRI en Mxico por ejemplo, lograron controlar desde arriba a la clase trabajadora, estatizando sus sindicatos y construyendo sus propios partidos, impidiendo de esta manera el surgimiento de otras expresiones sindicales o polticas, lo que termin por convertirse en un freno para el desarrollo autnomo de los trabajadores. En Venezuela no existan hasta el momento estas dificultades. Se aceptaba la autonoma de los sindicatos y de la nueva Central, pero no exista ninguna expresin organizada de las masas que apoyan a Chvez.

Igualmente, es fcil comprender que el pueblo venezolano est harto de los burcratas y corruptos que pululan en los distintos sellos de los pequeos partidos de arribistas y que nada expresan en sus barrios o lugares de trabajo. Si el Partido Socialista Unido de Venezuela dicen- sirve para terminar con esta situacin que repudiamos, es bienvenido. .

Pero nosotros, que balanceamos crticamente otras experiencias, an cuando comprendamos el porqu del rechazo popular, tenemos muchas preocupaciones. Por ejemplo, que el partido nico acabe con la actual libertad para disentir y para organizarse de manera autnoma. O de que se intente por la va de los partidos unicos decretados desde arriba, asfixiar toda la riqueza contenida en el desarrollo de las ideas y movimientos que permitieron llegar a la profundizacin del proceso revolucionario que hoy vive Venezuela. O como fue en Nicaragua y que yo viv, que a partir del FSLN se resolva que la Central Obrera sera Sandinista y la Campesina tambin, para luego terminar ambos organismos dirigidos por quienes se asociaron con la burguesa.

Chvez insiste que el partido ser ultra democrtico, que ser dirigido desde la base y a favor de la base, para profundizar la revolucin e ir hacia el socialismo, que no ser meramente electoral, que ser de lucha, de participacin, y en el que no tendran cabida ni acceso los corruptos. Pero las preocupaciones son mayores porque mientras Chvez plantea todo eso dice que no discutir con nadie cmo debe ser ese partido y que no quiere perder el tiempo en discusiones interminables. A la par de ello, elige un Comit Organizador para el impulso del PSUV compuesto por una mayora de arribistas y corruptos que nada tienen que ver con la lucha del pueblo En qu quedamos?

Aprovechar un momento como ste, en el que los reaccionarios (esculidos) parecieran estar tranquilos es fundamental. No desmovilizarnos igualmente implica no dejar de debatir hoy, sin descanso,cada una de las propuestas y medidas que puedan comprometer al proceso revolucionario y a su futuro. Para ello tendremos que buscar la apertura de todos los espacios que permitan abrir el debate y desarrollar todas las confluencias posibles con los movimientos y organizaciones que se mantienen independientes del estado y el gobierno. Tambin para defender -ante eventuales peligro- la ms amplia libertad de ideas, la mayor democracia conquistada en la lucha, y las organizaciones que al calor de ella y trabajosamente, se fueron construyendo, palancas todas fundamentales que es necesario preservar y fortalecer para construir el socialismo del llamado siglo XXI. .


[1] Se cocina en un lugar y las familias retiran la comida para comer en sus casas.

[2] Carlos Lanz Rodrguez, Cul socialismo?, www.aporrea.org

[3] No es posible pensar en la emancipacin del trabajo de su subsumisin formal y real sin desafiar radicalmente y derrocar la explotacin en general, que ha asumido tantas formas diferentes en la historia, conservando siempre su esencia subyugadora. No es de extraar, entonces, que el desplazamiento jurdico de los capitalistas privados en las sociedades posrevolucionarias de tipo sovitico no pudiera ni tan siquiera araar la superficie del problema (Meszros 2001).

[4] Organizaciones de vecinos que resuelven democrticamente y en asambleas- las prioridades a tomar en cuenta en la zona, las que abarcan el conjunto de las necesidades sociales (trabajo, salud, educacin, vivienda, etc.), y a las que los diversos municipios deben responder.

[5] El Universal, 12 de Enero de 2007.



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