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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-07-2007

Nueva accin represora del gobierno del Oaxaca

Sergio de Castro Snchez
Rebelin

El violento ataque, producto de un plan perfectamente calculado por el Gobierno de Oaxaca, se ha producido en un contexto de protestas de carcter completamente pacfico y festivo. Un muerto y decenas de heridos y detenidos, el saldo de una accin que vuelve a evidenciar no slo la falta de legitimidad de Ulises Ruiz, sino tambin que su torpe forma de hacer poltica no dista mucho de la de los estados fascistas.


Tan slo das despus de que el Gobierno de Oaxaca clamara a los cuatro vientos que el conflicto social en el estado estaba resuelto, diferentes cuerpos policiacos en colaboracin con las fuerzas militares han vuelto a mostrar cual es el verdadero rostro que se esconde tras lo que Ulises Ruiz y sus aclitos llaman democracia y estado de derecho. Una violencia desorbitada al parecer necesaria ante el peligro que supone un pueblo que, mientras se le trata de relacionar con grupos guerrilleros muy oportunamente aparecidos en escena, utiliza el baile y la msica tradicionales como forma de protesta frente al uso de la violencia que, enquistada en la gentica poltica del PRI, es el nico argumento y la nica forma de legitimidad que son capaces de comprender.

Ya la APPO haba anunciado la posibilidad de que Ulises Ruiz volviera a hacer uso de sus argumentos polticos dado el nivel de presin que supone todo un pueblo levantado en contra de la mercantilizacin de la Guelaguetza, smbolo de una cultura cuyas formas de organizacin poltica basadas en un sistema de valores cimentado en el apoyo mutuo, suponen un peligro para al autoritarismo de la derecha mexicana. Pero nadie poda imaginar una accin tan violenta y planificada como la que se ha dado el da 16 de julio de 2007. Una fecha ms que aadir a la lista de tristes efemrides que son ya parte de la historia criminal de Oaxaca y Mxico.

Cuando ya ha cado la noche en Oaxaca, los informes hablan de la muerte de Raymundo Torres. Emeterio Merino Cruz se encuentra en estado muy grave, aunque en un principio se habl tambin de su posible fallecimiento. Mientras las primeras noticias elevaban a siete el nmero de detenidos, actualmente esta cifra ha ascendido a 40, aunque se habla tambin de ms de 60, de los cuales en estos momentos slo 14 han sido presentados, la mayora heridos incluso por arma de fuego. Los dems siguen desaparecidos. Periodistas de medios poco susceptibles de ser acusados de cercanos al movimiento, tambin fueron agredidos por la polica. El operativo en las calles contina. Segn las ltimas noticias ya han llegado al aeropuerto de Oaxaca tres helicpteros de la Polica Federal Preventiva. Y, segn informaciones de miembros de la APPO, se teme que las detenciones selectivas seguirn toda la noche y en das sucesivos. Todo apunta a que todo ello no es ms el comienzo de una cacera similar a la implementada por el Gobierno de Oaxaca tras el 25 de Noviembre.

Todo comenz con una marcha desde el Zcalo al Auditorio de la Guelaguetza, con el fin de celebrar la Guelaguetza Popular, alternativa a la oficial, convertida en un acto para turistas que ataca directamente a la dignidad de los pueblos indgenas oaxaqueos, convertidos en mercanca con la que atraer al turismo, fuente de ingresos de la elite empresarial oaxaquea. El contingente fue citado a las 8 de la maana en al Zcalo capitalino y, hasta el momento de la agresin policiaca, el desarrollo de la marcha era el mismo que el de la calenda en la que en el da anterior miles de oaxaqueos participaron como forma de protesta contra Ulises Ruiz y su gobierno, es decir, msica y bailes tradicionales.

La marcha, al llegar a las inmediaciones del auditorio, trat de dialogar con las fuerzas policiacas con el fin de que les dejaran ingresar, de manera pacfica, en el auditorio de la Guelaguetza. Ante la negativa de estos, se decidi realizar el acto en el crucero de la avenida Venus con Nios Hroes. Otros medios, tradicionalmente reidos con la verdad, llegaron a manifestar que se produjo la entrada de manera violenta lo cual oblig a la polica a intervenir. Sin embargo lo cierto es que, sin ningn tipo de provocacin por parte de los manifestantes, alrededor de las 11:30 los diferentes cuerpos policiacos comenzaron a lanzar piedras y gases lacrimgenos contra la multitud. Uno de los lugares desde los que esperaban el momento de entrar en accin era el Hotel el Fortn, uno de los ms tursticos y caros de Oaxaca. Algunos de los presentes, que no esperaban la agresin, comenzaron a lanzar piedras a la polica en un acto de legtimamente defensa difcilmente criticable. Ante la situacin de indefensin de una multitud integrada tambin por personas de edad y nios, y que tan slo estaba preparada para un acto festivo, y ante un escenario en el que peligraba seriamente la vida de los asistentes, se improvis la colocacin de barricadas. Fue en ese momento en el que diversos vehculos fueron incendiados con el fin de dificultar la accin represora de la polica. Algunos de los asistentes fueron sin embargo rodeados y sufrieron la violencia planificada tpica de su manera de entender cmo se resuelven los conflictos sociales.

El que la finalidad del ataque policiaco no fue la dispersin del contingente, sino el de dar un nuevo golpe represor al movimiento popular, queda claro en el hecho de que cuando la gente comenz a dispersarse, la polica persigui a los asistentes con todo lujo de violencia. Este es el caso, por ejemplo, de la integrante de Voces Oaxaqueas Construyendo Autonoma y Libertad (VOCAL) Silvia Gabriela Hernndez quien, seguida insistentemente por la polica hasta un lugar alejado del enfrentamiento, fue apresada cuando se dispona a abandonar el lugar en autobs.

Segn testigos presenciales, las agresiones continuaron durante el traslado de los detenidos con la tradicional violencia caracterstica de la polica mexicana, lo que, unido al hecho de que la mayora siguen desaparecidos y que es tradicin el negar la atencin mdica a los heridos, hace temer por la integridad fsica de los que en este momento pueden denominarse secuestrados por el gobierno.

Mientras algunos empresarios tursticos oaxaqueos, cmplices, no por primer vez, de la agresin, piden que se haga justicia e incluso anuncian que se trasladarn a la capital mexicana para demandar a Felipe Caldern que se devuelva la paz social y castigue a lo que ellos califican como culpables del enfrentamiento, las mujeres detenidas en el da de ayer comienzan a denunciar haber sufrido acoso sexual por parte de las fuerzas del orden.

No slo la infamia moral del gobierno oaxaqueo, sino tambin su torpeza estratgica vuelven a quedar al descubierto. Los turistas vuelven a cancelar reservas y, seguramente, no volvern a creer en las declaraciones que describen la situacin en Oaxaca como de tranquilidad. El da 23 de julio est prevista la celebracin de la Guelaguetza gubernamental. No es de prever una asistencia masiva a un acto que el movimiento social sigue llamando a ser boicoteado. Muy probablemente la violencia y la represin vuelvan a ser la respuesta del Gobierno ante las demandas de justicia del pueblo oaxaqueo.



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