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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-07-2007

Si el arzobispo de Pamplona dice que le parecen dignos de apoyo los partidos de extrema derecha
Jesucristo, fascista? Y requet!

Victor Moreno
Gara


En los previos de los sanfermines de este ao, estall, no slo la fiesta, sino la polmica entre una pancarta y el Arzobispo de Pamplona, monseor Sebastin, de profesin sus cartas desde la fe y desagravios contra la blasfemia. Recordemos. Una de las peas sanfermineras, la Muthiko Alaiak, tuvo la feliz osada de insertar a su eminencia teolgica en su pancarta. En ella, apareca su oronda ilustrsima armada con un crucifijo, desde cuya atalaya su inquilino saludaba al modo fascista. La gris eminencia salt por donde suele, expresando su mal genio natural y diciendo que aquel cromo era una profanacin del Redentor de la Humanidad, y hiere profundamente los sentimientos religiosos de los muchos miles de cristianos que hay en Navarra. (Una pena que no aprovechara la ancdota para condenar el fascismo sanguinario del 36, que tanto hiri, y sigue hiriendo, los sentimientos y las vidas de tantos navarros).

No discutir el alcance csmico que otorga el telogo Sebastin a esencia tan evanescente como es la Humanidad -si tambin afect a los pigmeos y a los jbaros jurithus del Amazonas-, y a la que Jesucristo redimi toda entera. (De dnde obtendrn los obispos este tipo de informacin? Qu envidia dan!). Menos todava minusvalorar su solidaridad con los navarros molestos por semejante ofensa, de una gravedad del todo intolerable, segn su verbo. Al fin y al cabo, el obispo de Tudela siempre protest contra las ofensas infligidas a cualquier religin. O no recuerdan su condena cuando los integristas islmicos declararon la fetua contra Salman Rusdhie y, posteriormente, su enrgica repulsa contra quienes caricaturizaron al profeta moro? Que no? Yo, tampoco.

A posteriori, la Federacin de Peas se disculp, aclarando que no pretenda profanar la figura de Jesucristo, sino criticar unas desafortunadas declaraciones de Sebastin en las que juzgaba dignos de de consideracin y apoyo a partidos de la extrema derecha. (Suerte la del obispo, porque a otras personas, por sostener ideas menos anticonstitucionalistas, se les ha aplicado el Cdigo Penal).

E s Jesucristo fascista? En modo alguno. Como tampoco es marxista-leninista, neoconhostias, ecologista, trotskysta, socialista, deconstruccionista y antinuclear. Y, menos an, telogo; ni de la liberalizacin ni de la teologa que pueda representar Sebastin.

Y su ilustrsima? Es fascista? No. Solamente lo es en el sentido etimolgico del trmino: usar faja para aguantar sus bien ganados emolumentos del abdomen. Pero no, Sebastin no es ideolgicamente fascista, aunque declare que son de suma dignidad aquellos partidos que s lo son. Teolgicamente, no s a qu escuela integrista adscribirlo. Slo s que de la teologa que firmaba en Iglesia viva, curiosamente con Setin, a la de hoy va un abismo.

Pero el problema no radica en dilucidar si Jess es o fue fascista, nihilista o agnstico, homosexual o paraleleppedo. Porque lo que late en la crtica humorstica de la pea es la ominosa instrumentalizacin que la Iglesia Catlica hace de la figura de Jess, no slo en la actualidad, sino desde siempre. Si algo caracteriza a esta lagarta institucin es su camalenica capacidad para ordear el monopolio de Jesucristo en funcin de unos intereses.

Tanto ideolgica como polticamente la figura de Jesucristo ha servido para justificar todo tipo de desvaros y barbaries de la Jerarqua. Su historia es prdiga en este tipo de cambalaches, que han producido tantas muertes o ms que los holocaustos conocidos en el siglo XX. Su eslogan medieval Muerte al infiel, porque Dios lo quiere, ha sido su habitual grito de guerra. Y ojo, porque lo que Dios ha querido siempre lo ha sabido la Iglesia. Qu perspicacia la suya!

En esta ocasin, me detendr en uno de esos momentos culminantes en el que la Iglesia Jerrquica no tuvo escrpulos en chulear a Jesucristo, a Dios y la religin, al servicio del fascismo espaol. El instante en que, gracias a la teologa, los obispos convirtieron a Cristo en abanderado fascista, falangista y requet.

Me estoy refiriendo al momento de la publicacin de la Carta colectiva de los obispos espaoles a los de todo el mundo con motivo de la guerra de Espaa, publicada en Pamplona por Grficas Bescansa, el da 9 de julio de 1937, exactamente hace setenta aos.

El inspirador y redactor de este documento, permanente testimonio del contubernio entre jerarqua y fascismo espaol, fue el cardenal Isidro Gom y Toms, quien, por causas peripatticas que no describir aqu, sigui toda la guerra desde Iruea, acogido por el obispo de esta ciudad, Marcelino Olaechea. Ya es archisabido que dicho texto concit la adhesin y la firma de toda la obispada espaola, con algunas excepciones.

Las ms llamativas fueron las de Vidal y Barraquer y Mgica Urrestarazu. Este contest a Gom que estando fuera de su dicesis, no le pareca oportuno firmar. Pero, sobre todo, porque no poda avalar con su firma un documento que exaltaba a los nacionales, responsables del asesinato de 14 sacerdotes vascos acusados de separatismo. (Por cierto: para cundo su beatificacin? El PP aducir que eso slo servira para revolver. En cambio, que la Iglesia santifique a los otros sacerdotes, asesinados por los rojos, le parece justo y necesario).

El estupro de la figura de Jesucristo llevado a cabo por dicho documento es de una obscenidad repugnante. La justificacin del golpe militar contra el gobierno legtimo y democrtico de la Repblica se har invocando el nombre de la Religin y de los intereses de Nuestro Seor Jesucristo que no podamos dejar abandonados. (Sera profilctico que los obispos nos dijeran cmo hacen para conocer de forma tan exacta cules son los intereses de Jesucristo, los cuales, qu casualidad, siempre coinciden con los intereses de la Jerarqua).

Ciertamente, se necesita estar inspirado por la trquea del Espritu Santo para sostener que la guerra no naci de un golpe de Estado fracasado, sino que fue una santa Cruzada contra el comunismo ateo y en defensa de la civilizacin cristiana. De la noche a la maana, los obispos convirtieron a los golpistas en un regalo de la Providencia. No extraar que los fascistas agradecieran a la Iglesia este gesto con todo tipo de prebendas y concordatos, considerndola, ah es nada, como sociedad perfecta.

La artera disposicin de la Jerarqua Catlica para convertir al Nazareno en prolongacin natural de sus intereses fue de tal desvergenza que, leyendo dicho documento, parece que Jesucristo hubiera sido fascista y requet toda la vida.

Llegados hasta aqu cabe apuntar que la instrumentalizacin de Jesucristo y de la religin no tiene remedio. Ningn creyente se ve libre de ella. Si no existiera la religin, no habra posibilidad de instrumentalizacin alguna. Pero, quin es quin para decirle a nadie que renuncie a sus personales e intransferibles miedos y servidumbres, sean de corte inmanente o transcendental?

Solamente lo hacen tipos como Sebastin que siguen manteniendo que sin la religin, la que l profesa, el orden moral de la sociedad se ira a pique y los hombres se convertiran en monstruos. Esperemos, por tanto, que Sebastin y los suyos jams pierdan la fe


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