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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-07-2007

Sobre el secuestro de la revista El Jueves
Diferentes por qu?

Jaume d'Urgell
Rebelin


A propsito de la censura judicial contra la revista de stira poltica EL JUEVES , existe un mundo real para el rey, y otro muy distinto para los dems; y mientras eso siga as, que nadie diga que todos somos iguales ante la Ley, porque existe una ley que protege al tirano de la ciudadana, pero quin nos protege a nosotros del tirano?

Tenemos leyes que no saben de Justicia, y jueces que solo saben de leyes; idolatramos pactos consentidos a punta de pistola y permitimos que la tradicin prevalezca sobre el sentido comn, sobre la decencia, la lgica y an a los Derechos Humanos.

Una cosa es tolerar que la nostalgia de cuatro fascistas contine ensuciando la cabecera de todos nuestro documentos oficiales, y otra muy distinta permitir que un juez que no parece saber ni en qu ao vive, ignore el principio de igualdad ante la Ley, anteponiendo el honor del heredero del cmplice de Franco al ejercicio de la libertad de expresin.
Me explico: resulta, que en mi pas de pases, hay un fiscal que ha tenido la ocurrencia de pedirle a un juez, que secuestre una publicacin impresa, solo porque en su portada aparecen dos monigotes expresando un mensaje que todos conocemos pero que no est permitido pronunciar. Y resulta adems, que en ese mundo real de mentira, el juez ha hecho uso de su libertad fctica para prevaricar desde la impunidad, accediendo al infame deseo del sbdito ministerial, mandando retirar todos los ejemplares de esa publicacin.

Mas, hete aqu que tanto juez como fiscal han metido la pata, y si me lo permiten: la han metido soberanamente. Por qu? Por diversos motivos, que a continuacin paso a exponer:

Aumento efectivo de la difusin de la noticia
Por si alguien no se haba dado cuenta, vivimos en una sociedad de la informacin, una sociedad en la que prohibir un medio de comunicacin, lo singulariza hasta el extremo de convertirlo en el principal objeto de atencin pblica. De forma que todos terminan por acceder a l, bien directamente, en el sitio web de la editorial objeto de censura; bien en los dems medios de comunicacin masivos o alternativos.

Por eso, lo nico que han conseguido los dos orates togados es precisamente un efecto inverso al buscado por el legislador que redact el texto de los artculos que amparan la censura oficial. Muchas gracias por vuestra absurda prohibicin, cazurros, gracias, porque ahora es seguro que todos y cada uno de los 44.000.000 de ciudadanos que pagamos vuestro sueldo tendremos conocimiento de la publicacin que intilmente tratasteis de ocultar.

Publicidad gratuita para el medio censurado
Las condenas previstas en la legislacin que protege la figura del tirano, tratan de hacer dao en diversos aspectos de la vida de quien se atreva a infringirlas: por un lado amenazan su libertad (artculo 490.3 del Cdigo Penal), y por otro, intentan comprometer su estabilidad econmica al imponer un rgimen de multas absolutamente desproporcionado (artculo 491.2 del Cdigo Penal).

Bien, si uno de los objetivos era perjudicar econmicamente al medio de comunicacin objeto de la censura, sepan que tambin en eso se han equivocado, porque los beneficios obtenidos por la publicidad indirecta generada por esta noticia servirn para cubrir con creces la mordida medieval impuesta en nombre de la Justicia del Rey. No s ustedes, pero yo pienso volver a comprar El Jueves. Lo har libremente, por solidaridad, por militancia, por compromiso... y porque est de puta madre.

Empobrecimiento de la confianza en la Justicia
Otro de los efectos de este ataque a la libertad de expresin, es el grave dao causado sobre la percepcin pblica de la imagen, confianza y credibilidad Administracin de Justicia.

Y es que seremos muchos los que al ver a los secuaces del tirano ejercer su fuerza bruta contra nuestros derechos, recordaremos imgenes de los dibujos animados y alguna pelcula de poca, en las que aparecen los 'soldados malos' del 'rey malo', acosando a los vasallos para cobrar impuestos abusivos, o maltratando a labriegos hambrientos que fueron sorprendidos mientras cazaban en los cotos del Seor.

Si de verdad es cierto que todos somos iguales ante la Ley (artculo 1.1 de la Constitucin Espaola), y la Ley permite que sea yo el caricaturizado, por qu no se puede caricaturizar al heredero del sucesor de Franco? sta es la Justicia en la que hemos de confiar? Ruego a Lenin que jams tengamos que necesitar nada de ella, porque yo al menos, no puedo confiar en esta simulacin de sistema jurdico.

Ahora que lo pienso en la Espaa de 2007 los jueces siguen dictando sus sentencias en nombre del rey cgate lorito.
Cuestionamiento de la vigencia legal

Por todas esas razones, uno termina por creer que las leyes que protegen al tirano son extemporneas, que carecen de pleno vigor tico, porque todo eso de "velar por la integridad moral del Soberano, designado por Dios para guiar nuestros caminos hacia un horizonte de prosperidad", y dems literatura teojurdica se nos antoja medieval, falso y sin sentido.
Por favor, piensen en un rey! Por favor! Es algo as como un traje regional... Hay que decirlo ms: el monarca es una figura del folklore institucional. Sigue ah, por inercia jurdica, por conveniencia oligrquica, por su propio inters y porque en su momento representaba una forma descafeinada de franquismo light, con la que contentar a cuatro nostlgicos de aquella juventud en la que nos sometieron a genocidio.

Hay que decirlo ms: estamos en 2007, el rey sobra, y las leyes que le protegen tambin.

Ese sujeto no representa al pas, solo se representa a s mismo: a su ambicin desmedida y a su pasado de complicidad criminal con un dictador autcrata y criminal de guerra. Por eso, intentar hacer valer leyes medievales en la actualidad, es un acto de ignorancia cvica, una pedantera legal y un crimen de odio poltico.

Cuestionamiento de la monarqua
Hablando con franqueza: el estatuto poltico de la tirana es tan endeble, que cualquier mencin a la misma resulta en su cuestionamiento. No conviene pensar hablar sobre el rey, porque incluso alabarle le perjudica.
Por eso, cuando a un ridculo picapleitos post-opositor de mediana edad, se le ocurre agitar el agua de la plcida balsa en la que flota el yate del rey, lo ms normal es que consiga justo lo contrario de lo que sus cortas entendederas le hacan esperar: este acto de censura perjudicar gravemente la figura del a monarqua, porque sirve para poner de manifiesto unas diferencias legales que carecen de base tica. Es aquello tan castellano de "O votamos todos, o la princesa al ro" (interpretacin libre).

Desde aqu, mi solidaridad con EL JUEVES, me conozco, y s que soy un despistado, por eso voy a suscribirme, porque no quiero perderme ninguno de sus prximos ejemplares. Y adems le voy a pagar una suscripcin a mi primo Domnec, que sigue en la universidad y al pobre no le alcanza ni para calimocho.

Salud e igualdad!



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