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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-07-2007

La informacin como arma de guerra: La palabra que mata

Stella Calloni
Cubadebate


Amrica Latina est siendo invadida silenciosamente en varios frentes: poltico, econmico, militar, cientfico, cultural, lo que tiene un centro coordinador comn: los medios masivos de comunicacin, en momentos en que la informacin se ha transformado en un arma de destruccin masiva.

En los permanentemente renovados esquemas de seguridad nacional de Estados Unidos, la manipulacin informativa se ha convertido en el arma ms poderosa que antecede al disparo de los misiles y a los bombardeos.

Ahora la palabra mata, oculta crmenes brutales bajo envolturas de mensajes muy bien preparados, en diseos de guerras reales y cibernticas, con comandos especializados, con criminales atpicos, que no llevan armas sino discursos mediticos tan destructivos como un misil.

Porque el periodismo actual debe entender que si la palabra mata, o sirve a los ms brutales diseos de genocidio o exterminios masivos-cuyo mejor y trgico ejemplo es hoy Irak- el que dispara esa palabra que matar, es tan criminal como el que deja caer la bomba asesina, sobre todo aquellos que est bajo fuego del terrorismo de Estado mundial.

Los nuevos diseos de seguridad nacional estadounidense, trazados mucho antes de los atentados que desplomaron las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 extienden las fronteras seguras del poder hegemnico a todo el mundo, sin consideracin alguna de legalidad, soberana, o razones humanitarias o morales. Ese hecho fue absolutamente funcional para las necesidades geoestratgicas de poner en marcha los trazados de Guerras de Baja, Mediana y Alta Intensidad remozados en los aos 90.

En su momento, Adolf Hitler, bajo los enunciados de la doctrina de fronteras seguras como modelo de la expansin nazi avanz sobre todo lo que lo rodeaba o lo que consideraba deba controlar en nombre de la seguridad de Alemania.

Ahora con la misma concepcin nazi, Estados Unidos y sus asociados definen una guerra infinita, sin fronteras, sin leyes, sin control, que abarca a todo el mundo, convertido en su tambin infinita frontera de seguridad.

Y detrs- lo dicen tambin abiertamente como en estos das lo reconoci el gobierno de Australia, participante del genocidio iraqu- estn las necesidades cada vez ms acuciantes de recursos naturales, que el capitalismo en su perverso esplendor dilapida sin control.

Los medios privados y la incitacin al genocidio

Recientemente se public el informe Los medios y el genocidio de Rwanda editado por Allan Thompson (2007), donde se cita una declaracin de Kofi Annan, ex secretario general de la ONU, publicado por el Centro Internacional de u Investigacin y Desarrollo de Canad. Precisamente Annan hablando en la Escuela de Periodismo y Comunicacin de la Universidad de Carleton en Ottawa, durante la celebracin de una reunin sobre Los Medios( de comunicacin) y el Genocidio de Rwanda denunci que estos fueron usados en ese pas para diseminar odio, deshumanizar a la gente, y ms an para guiar a los genocidas hacia sus vctimas. Tres periodistas y propietarios de medios han sido encontrados culpables de Genocidio por el Tribunal Criminal Internacional para Rwanda, y tambin de incitacin al genocidio, conspiracin y de cometer crmenes contra la humanidad. Debemos encontrar una va para responder a tales abusos de poder...

Tambin sostuvo que No puede haber asunto mas importante, ni obligacin ms apremiante que la prevencin del genocidio.

Esta declaracin de Annan fue silenciada a nivel mundial, de la misma manera que se silenci el castigo de la justicia a los medios de comunicacin y periodistas que participaron en la Operacin Colombo, de contrainsurgencia que plane la dictadura de Augusto Pinochet con la CIA, los escuadrones de la muerte de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) y sectores de inteligencia y seguridad del gobierno argentino de entonces (1975).

La prensa y periodistas chilenos, y tambin argentinos, fueron claves para este engendro contrainsurgente de Guerra Sucia, que signific la Operacin Colombo. Se trataba de un plan para engaar a la ONU que le reclamaba por una lista de 119 personas desaparecidas. Entonces se decidi que haran aparecer cadveres (cinco) en Argentina en distintos lugares, a los que se coloc entre las ropas documentos falsos, que tenan el nombre de cinco de los chilenos que demandaba la ONU.

Pero adems escritos y pancartas donde supuestamente se trataba de una venganza del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile, es decir que los presuntos exilados se estaban peleando entre s. Por otra parte se arm un conjunto de informaciones en medios de Argentina, Brasil y Mxico, que deban ser tomadas por la prensa chilena-entre ellos el diario El Mercurio- mintiendo sobre enfrentamientos con militares en la zona de la frontera argentino chilena, entre grupos de guerrillas que supuestamente intentaban entrar a Chile, en los cules haban muerto alrededor de 60 chilenos, tambin de la lista de la ONU .

Esta informacin apareci entre otros medios en el diario ODa de Brasil, al que se le entreg una buena suma de dinero cuando estaba en quiebra en ese ao. En Argentina los hombres de Jos Lpez Rega publicaron por una sola vez la revista Lea donde la presidente Isabel Pern manifest estar asqueada por la peleas en que se estaban matando los izquierdistas chilenos. Cmo se comprob todo era falso.

Lo cierto es que todos los de la lista estaban desaparecidos en Chile y hasta ahora nadie sabe a quien pertenecan los cadveres encontrados en la Argentina. Seguramente a algunos de los desaparecidos en este pas en tiempos de la Triple A.

En el caso de Rwanda, Allan Thompson, seala en la presentacin del libro que los medios de comunicacin a los que defini como Los medios del odio en Rwandaa travs de sus periodistas, locutores y ejecutivosjugaron un rol instrumental en el establecimiento de las bases para el genocidio, luego participaron activamente en la campaa de exterminacin.

Tambin evalu el veredicto de culpabilidad emitido por el Tribunal del Crimen Internacional en el juicio a los medios de comunicacin en Rwanda y sostuvo que el propsito de revisar el rol de los medios en el genocidio de Rwanda no es slo para recordar. An tenemos mucho que aprender sobre este particular y examinar la manera en que periodistas y empresas de medios se condujeron durante la tragedia y esto no es solo un ejercicio histrico. Tristemente, da la impresin que no hemos discernido ni entendido completamente las lecciones de Rwanda.

Todo comenz aquel 6 de abril de 1994 cuando el avin del presidente de Rwanda Juvenal Habyarimana se estrell por la accin de un grupo no identificado y el mandatario muri, precisamente cuando se haba logrado firmar la paz en Arusha, Tanzania en 1993 entre una poblacin mayoritaria Hutu y la minora Tutsi y haba sido enviada al lugar una fuerza de paz internacional.

El 18 de abril de 1994 el pas haba entrado en el caos. Pero como seala el informe publicado en Canad, nadie mencion la existencia de una tercera fuerza de opositores extremistas pertenecientes a los Hutu que no aprobaban el acuerdo firmado y no estaban interesados en la paz.

Habra que agregar que estaban movidos por otros intereses. Los medios locales-tambin movidos por una mano externa- dijeron que los culpables de la muerte del presidente eran los Tutsi y casi de inmediato comenzaron os asesinatos ya en la misma noche del 6 de abril. Miles y miles de Rwandaneses fueron asesinados por escuadrones de la muerte que lanzaban granadas en todos los lugares y refugios. Los asesinos cortaban el taln de Aquiles de sus victimas para luego regresar y finalizar su trabajo ms tarde. Profesores mataron estudiantes, vecinos asesinaron vecinos seal el informe.

En el ao 2003, el veredicto en el Juicio a los Medios de los ejecutivos de la estacin RTLM y el peridico Kangura, el Tribunal Criminal Internacional para Rwanda confirm sin ninguna duda el rol de los Medios privados de comunicacin en los asesinatos(...)demonizando a los Tutsi y acusndolos de poseer inherentemente condiciones diablicas, igualando grupos tnicos con el enemigo y presentando sus mujeres como seductores agentes enemigos, los medios llamaron a la exterminacin de los grupos tnicos Tutsi como una respuesta a la amenaza poltica que ellos asociaban con esta etnia (Veredicto del tribunal 2003: prrafo 72)

Ms an Thompson estima que gran parte de la matanza hubiera podido evitarse de no haber sido por el papel jugado por los medios y que de alguna manera ellos encendieron la llama y periodistas internacionales desentendidos de a tragedia tomaban estas informaciones, mientras la mayora de los medios del mundo hacan silencio sobre Rwanda.

De esta manera mediante su ausencia los periodistas contribuyeron con el comportamiento de los perpetradores del genocidio, lo cuales fueron empujados por la apata mundial y actuaron con total impunidad Y eso sucedi durante 13 aos.

En ese mismo trabajo de Thompson, el General Canadiense Romo Dallaire, en el comando de las tropas de las Naciones Unidas estacionadas en Rwanda para el momento del genocidio, argument que los medios del odio funcionaron esencialmente como la pista del genocidio y fueron usados como armas de destruccin. Seala igualmente que los medios de comunicacin internacionales influenciaron los eventos con su ausencia facilitando el proceso cuando los medios del odio localmente fomentaron el genocidio.

Thompson termin su trabajo con un grito de la humanidad a los periodistas para que asuman sus responsabilidades. La cruel realidad es que despus de todos estos aos, escasamente comenzamos a aprender la leccin de Rwanda.

Si he citado la tragedia de Rwanda es para preguntar qu nos recuerda todo esto, mientras el mundo mira impasible el genocidio que cometen los invasores y ocupantes de Irak, contra el pueblo de ese pas?. En Rwanda los tutsis fueron marcados como el mal y fue suficiente para justificar su exterminio y llevar a una guerra cruel. Irak y Afganistn fueron sealados en la lista de los llamados ejes del mal, y los periodistas mayoritariamente se prestaron a la confabulacin ms grosera de la mentira. Los medios mintieron a sabiendas que cada palabra mataba a centenares de seres humanos. Quien los castiga?

Nunca como ahora el periodismo fue utilizado como un arma de destruccin masiva de infinita reproduccin, ya que una sola potencia y sus comerciantes de la informacin controlan los medios y, a nivel de nuestros pases los medios locales, que no lo son aunque se autonombren como nacionales, ya que se trata simplemente reproductores conscientes de ese esquema de desinformacin que lleva la muerte y la destruccin al mundo.

Panam: un hito

En 1989 la invasin a Panam marc un hito sobre lo que vendra. La manipulacin informativa sobre las razones que adujo Estados Unidos para invadir un pequeo pas de poco ms de dos millones de habitantes, dividido en dos por un enclave colonial que la potencia hegemnica mantena desde principios del siglo pasado, eran tan increbles y burdas, que an es imposible entender cmo se paraliz Amrica Latina.

Los medios estadounidenses mantuvieron la atencin mundial sobre los sucesos en Rumania y la visin televisiva desde Panam fueron trazadoras de luces, mientras se cometa la atroz invasin con aviones, barcos, tropas, que salan desde las bases del Comando Sur, es decir desde el propio territorio panameo. Ha sido uno de los actos de mayor cobarda, considerando que Panam tena fuerzas armadas incipientes (en formacin) y sin ningn tipo de armas para resistir una invasin incluso mucho menor que la que sucedi.

Hasta hoy el mundo en su totalidad ignora que all murieron miles de personas, que se arras un pas sin defensas, sometido antes a una de las ms descarnada campaa de manipulacin y desinformacin masiva. Esto se continu con el ocultamiento de las armas de destruccin masiva que se probaron en ese pas, al que alguien llam con toda razn la Guernica de Amrica.

Tambin se ocultaron las vctimas, el robo y depredacin de las tropas estadunidenses, las tumbas colectivas que mucho despus aparecieron sin que nada o muy poco se informara en el mundo.

Un jefe de gobierno, el general Manuel Antonio Noriega, fue llevado cautivo a Estados Unidos como prisionero de guerra y juzgado por un tribunal ya preparado para dar un veredicto inamovible, sin posibilidad alguna de defensa, en lo que result una burla para la justicia del mundo y la legalidad internacional.

Esto impuls luego fcilmente la llamada operacin Tormenta del desierto en 1990-1991, donde se moviliz una coalicin internacional para supuestamente obligar a Irak a retirarse de Kuwait, empleando varias de las armas y equipos como los aviones silenciosos probados en Panam.

En ambos casos los medios informativos con el modelo de la noticia continuada y al momento implantado por CNN, impusieron como verdad nica e indiscutible la informacin que provea el Pentgono estadounidense: es decir la mentira elaborada en oficinas cerradas, por los miles de publicistas, siclogos, periodistas, y dems que trabajan para formatear y dar pautas de accin sicolgica que lleven a captar mentes y corazones a nivel nacional(Estados Unidos) y mundial.

La llamada Guerra del Golfo fue transmitida por los medios estadounidenses como CNN, y el resto de los medios masivos se haban convertido en simples repetidores a nivel mundial. Es decir Estados Unidos y sus asociados podan actuar con las manos desatadas y sin ningn control, porque los medios masivos de comunicacin en el mundo, salvo raras excepciones que adems slo tienen un escaso radio de influencia, transmitan los partes del Pentgono, conformados como informacin.

De esta manera todo el dispositivo de propaganda que Estados Unidos arm durante la Guerra Fra cuando lo usaba para su combate con la entonces Unin Sovitica, fue globalizado y despus de la cada de la URSS, simplemente, sin competencia alguna, sin ninguna contencin, avanz sobre el mundo.

El estudio de todo los realizado por los medios masivos de comunicacin, por el periodismo bien pagado, por los periodistas cooptados ya sea por salarios o incentivando su vanidad con premios sustanciosos, o por el hecho de ser publicitados como los mejores por ese poder mundial, nos pondran ante una verdadera galera del horror.

Ese poder siniestro y sigiloso est a la caza de periodistas- y nunca como en estos tiempos- que bien le sirvan para echar a andar abrir con palabras que matan el plan de muerte y desolacin.

Ya en los aos 90, en los nuevos trazados de la Guerra de Baja Intensidad que super el clsico esquema contrainsurgente militar de sus inicios, para llevar la contrainsurgencia sin lmite alguno a lo poltico, econmico, social , cultural, los enemigos eran el narcotrfico, el terrorismo, el narcoterrorismo, las insurgencias presuntamente ligados a estos, previendo conflictos sociales de envergadura, resurgimientos indgenas y campesinos, como una respuesta al plan neoliberal sin anestesia que se impondra al mundo.

Uno de los planes estratgicos prioritarios fue el apoderamiento de todos los medios masivos de comunicacin concentrados bajo un poder central y asegurarse el control absoluto de las nuevas tecnologas. Esto significaba asegurar el primer golpe de la guerra que ya en los aos 90 se trazaba como lo que es ahora, sin lmites, sin fronteras, sin legalidad alguna.

Como lo han sealado varios analistas, entre ellos Thierry Meyssan, en Francia, bien sirvi el concepto de informacin contnua por la forma en que difunde imgenes en forma inmediata y esto hace que los televidentes crean que estn absolutamente informados, cuando slo se le muestran hechos registrados al momento, pero ya manipulados en la forma como se registran y en la eleccin del lenguaje que oculta la desinformacin.

El espectador comn piensa lo estamos viendo en directo, no es falso, porque lo estamos viendo en el momento en que sucede pero por supuesto es una sensacin falsa y trgica.

En realidad esto lo pone ante un hecho que sucede en un lugar o en otro, pero no sabe que hay detrs, cul es el contenido real de lo que est viendo aparentemente in situ. Como dice Meyssan esto es la negacin del periodismo un oficio que de hecho consiste en distanciarse de un acontecimiento para analizarlo, seleccionar los hechos ms relevantes, confirmar las fuentes, verificar las imputaciones y emitir un criterio.

El periodismo no es una tcnica de descripcin, sino un arte de la comprensin. Lejos de garantizar la verdad, la inmediatez la hace vulnerable a las apariencias y a los prejuicios.

Si se aade que esa informacin contina est en manos del mismo poder que mata, entonces lo que vemos es en general una visin deformada al minuto por los esquemas en que se orienta el tipo de informacin que se dar.

Que hay fugas, las hay, pero son infinitamente menores a lo que lograr el equipo mundial de desinformacin en su tarea de ocultar y deformar la realidad.

El ocultamiento, silencio, olvido y complicidad en lo actuado contra la ex Yugoslavia, facilit el camino hacia las operaciones Libertad Infinita contra Afganistn, cuya invasin y ocupacin, an siguen siendo un agujero negro en la informacin, ya que ni siquiera existe una movilizacin de derechos humanos ante los terribles crmenes de lesa humanidad cometidos y que se siguen cometiendo contra esa poblacin. La cortina de silencio sigue all, tapando el crimen sobre el crimen.

La invasin a Irak bajo el argumento de liberar ese pas de una tirana que a su vez amenazaba al mundo con armas de destruccin masiva y alimentaba al terrorismo, todo lo cul era falso, pareci vivirse minuto a minuto.

El reconocimiento de que estos argumentos eran falsos no par ni la ocupacin ni la destruccin masiva de ese pas, donde ya rondan casi el milln de muertos, sin contar los miles de discapacitados, hurfanos, mujeres violadas, refugiados. En el 2003 no haba nacin en el mundo que no supiera que Irak estaba fundido, por el brutal bloqueo que llevaba ms de una dcada. Las armas eran obsoletas para resistir semejante ofensiva.

Aunque como siempre les ha sucedido, la mentira tambin los enga a los ocupantes que nunca imaginaron una resistencia cmo la que desarroll el pueblo iraqu en su conjunto.

Cualquier analista de medios deba preguntarse no es curioso que el pueblo iraqu que resiste a la mayor potencia del mundo y sus poderosos aliados que cuentan con ejrcitos de mercenarios para los trabajos ms sucios, no pudo derrocar a un dictador, si consideraba as al gobierno de Saddam Hussein?

Otro ejemplo cercano de la criminalidad de los medios de comunicacin al servicio del nuevo esquema de seguridad estadounidense, se vio en Venezuela, cuando durante el golpe de Estado de abril de 2002 financiado por organismos de seguridad de Estados Unidos y dirigido desde Washington contra el presidente Hugo Chvez de Venezuela, los medios privados masivos de comunicacin fueron no slo el ariete que abri el camino a los golpistas, sino que participaron activamente minuto a minuto en este hecho, que dej decenas de vctimas.

Un estudio realizado por diversos investigadores de Europa y Amrica Latina, se convirti en un verdadero modelo de laboratorio de observacin del papel cumplido por los medios en ese pas, que nunca fueron castigados a pesar de que su actividad dej innumerables vctimas y un golpe a los difciles intentos realmente democrticos del continente. Tambin en Venezuela en este ao 2007 los grandes medios y sus repetidores convirtieron la simple decisin legal de un gobierno de Chvez de no renovar la concesin a una seal de televisin de RCTV- un monopolio que sigue utilizando una buena parte del espacio radioelctrico venezolano y es dueo de una cantidad de otros medios, radios, prensa escrita, canales de cable, empresas de telenovelas- en un cierre que atenta contra la libertad de expresin. Sin ms informacin que esta ,repetida por todos los medios asociados, un grupo de senadores en Brasil conden la decisin del gobierno venezolano, violando el respeto a la autodeterminacin de los pueblos con un paso de injerencia inadmisible sobre un pas hermano. Nadie se preocup en conocer la raz de la cuestin.

Pero si consideramos que esta campaa meditica tena como finalidad tratar de que la Organizacin de Estados Americanos (OEA) condenara al gobierno de Chvez -como se vio en los intentos de Estados Unidos en la reunin de esa organizacin- se podra considerar que se estaba apoyando el camino de una intervencin mayor sobre Venezuela, con las consecuencias que se derivaran de esto.

Impunidad

Estamos constantemente hablando de estos sucesos, de temas como las consecuencias de la enorme concentracin del poder en los medios de comunicacin. Tenemos cifras, datos incuestionables, denuncias que vienen desde hace tiempo en distintos congresos, pero en este punto hay es escasa la reflexin sobre qu hacer frente a esta ofensiva meditica, mucho ms peligrosa a partir de que la informacin es parte clave del engranaje del nuevo esquema de seguridad del trazado imperial.

Es en estos momentos donde se puede ver con mayor claridad, cmo se ha logrado anular la conciencia de buena parte de las sociedades, en especial de las clases con mayor poder de consumo. Pero tambin existe impunidad en el tipo de programaciones similares que impusieron los medios privados. Estos programas se disean en las oficinas mismas donde se trazan las contrainsurgencias, las polticas de control, que incluyen todo tipo de espionaje como el electrnico, entre otros.

Desde esas oficinas en Washington se disean programas de destruccin cultural para los pueblos de aquellos territorios sobre los que se han elaborado planes de reconquista colonial, como sucede con Amrica Latina y otros pases del llamado Tercer Mundo.

Por una parte la impunidad protege a todos esos medios y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que no es nada ms ni nada menos que una asociacin de dueos o testaferros de los verdaderos dueos de los medios masivos de comunicacin, es la encargada de dar el primer paso, cuando Washington realizar una embestida sobre algn gobierno inconveniente a sus intereses.

La SIP tambin es responsable de los crmenes de lesa humanidad que se han cometido contra los pueblos del continente, as como de intervenciones militares y de la implantacin de dictaduras. Un libro blanco sobre su actuacin en el continente a partir de su alianza con la CIA de Estados Unidos, sera una verdadera galera de horrores.

Entre los programas de destruccin cultural o de experimentos para convertir a una sociedad en fcilmente manejable para los fines coloniales o neocoloniales podemos ver algunos de gran difusin a lo largo de toda Amrica en estos tiempos, pero que tambin alcanzan a los pases del llamado Primer Mundo. Un ejemplo de esto son las telenovelas de facturas degradantes o programas como Gran hermano o el famoso Bailando por un sueo.

Gran Hermano no es sino una experiencia similar al encierro de un grupo de ratas en una enorme caja en el espacio de un laboratorio para estudiar cmo sobreviven, los mecanismos de esa sobrevivencia, la desesperada carrera por la comida o por ganar espacios. Esto permite estudiar los diversos estmulos que pueden aplicarse para conocer las reacciones de un grupo o de una sociedad determinada.

En Gran Hermano como en Bailando por un Sueo, se ensea que toda humillacin vale si alguien puede ganar algo. No importa cuanto se degrade cada uno de los participantes.

Despus de todo el colonialismo se implanta mejor y sin mayores problemas sobre una poblacin acostumbrada a la humillacin o degradada al punto de la inmovilidad. El buen aliciente es la competencia brutal. El que juega a ganar y abandona todos sus principios de convivencia y solidaridad, gana. No importa en ese juego lo que haya que hacer, ni las humillaciones a las que un ser humano es sometido festivamente. Instalar apetencias por una fama que dura lo que una vela encendida es un modelo del sistema.

Sin embargo tambin hay que decir algo sobre lo que no se habla.

Y es la fuga de informacin de ese sistema orwelliano de control que ejercen Estados Unidos y sus socios. El fracaso de ese gran aparato del poder se ha visto en Amrica Latina, donde la ola de transformaciones polticas y sociales logran vencer los mecanismos de la contrainsurgencia meditica brutal que se nos aplica.

Si ese conglomerado de medios en manos de la potencia que se revela como una dictadura mundial, y practica el terrorismo de Estado a nivel universal, hubiera sido tan efectivo en sus accionar no tendramos presidentes como Hugo Chavez, Evo Morales, Rafael Correa slo para citar a los que estuvieron en la lnea de ataque ms duro de la Guerra de Baja Intensidad meditica de los medios masivos en los ltimos aos.

Es una necesidad histrica exponer ante el mundo cmo ese temible aparato de poder fue vencido por la voluntad simple de los pueblos, muchos de los cules estn a salvo de la brutalidad de la informacin para la guerra y el control, gracias a que han mantenido sus antiguas culturas, valores, principios.

Nadie crea-y especialmente entre algunos intelectuales, cuya brjula se disloca con bastante frecuencia en estos tiempos- que Morales pudiera vencer el aparato meditico que lanz campaas sucias como bombas sucias se arrojan sobre Irak o Afganistn.

Cuando Correa expuso su presidencia jugndose en el plebiscito constituyente estaba para muchos jugando con fuego. Lo que no saban y no conocan es el fuego de abajo, el que se enciende al chispazo de miles y miles de pies que caminan sobre la carreteras y caminos de nuestra Amrica.

Los mismos que bajaron por los antiguos senderos indgenas en Ecuador, una y otra vez, y marcaron el hito histrico de derrumbar sin violencia, slo con multitudes, a tres presidentes que incumplieron la voluntad popular y que contaban-en todos los casos- con el apoyo del imperio.

Fue analizado esto debidamente o se dej pasar como una alborozada ancdota en este camino latinoamericano de realidades mgicas y mgicos realismos?.

La accin popular venezolana en abril de 2002 produjo un hecho nico en la historia de Amrica Latina y el mundo como fue la restitucin a su cargo de un presidente tomado prisionero y destituido por un golpe pagado, armado y dirigido por Estados Unidos.

En menos de 48 horas el presidente Hugo Chvez fue restituido por la voluntad de un pueblo que multitudinariamente sali a las calles con una Constitucin en las manos, y por la decisin de un fuerte sector del ejrcito venezolano que se puso junto al pueblo en esas circunstancias.

En este caso la manipulacin no viene por el derroche de palabras, sino por el silencio. En cuantos medios europeos y latinoamericanos se cont esta historia?. En cuantos medios europeos se habla sobre la verdad de lo que sucede en Amrica Latina?.

De eso se trata tambin. El silencio sobre hechos de vida y dignidad tiene el mismo objetivo que la palabra usada para invadir, matar, torturar o cometer genocidio en nombre de la democracia. En estos tiempos los pueblos deben recuperar la voz y la palabra y poner en su lugar a los fariseos del periodismo, al periodista que se presta por dinero o vanidad a obedecer los mandatos de un poder asesino.

El campo de concentracin de Guantnamo, las imgenes de los hombres con los ojos vendados, arrodillados, atadas sus manos, las imgenes de Ab Graibh y otras son el lmite conque un hombre, un ser humano, un periodista, pueden demostrar si eligi por usar la palabra para justificar esos crmenes o tom el camino de la defensa de la humanidad, en toda y cada una de sus circunstancias.





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