Portada :: Venezuela
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-07-2007

Discurso ntegro
El ministro de Defensa Isaas Baduel llama a construir un socialismo profundamente democrtico y evitando errores del pasado

Ral Isaas Baduel


Discurso del General en Jefe (Ejrcito) Ral Isaas Baduel Ministro del Poder Popular para la Defensa en el acto de entrega de su cargo.
18 de julio de 2007

Quiero iniciar estas palabras agradeciendo desde mi alma en primer lugar a Dios Todopoderoso y Eterno, por haberme concedido el privilegio de servirle en grande desde esta posicin, estando protegido por su mano poderossima, y a todas las personas que con su apoyo, trabajo, dedicacin e intercambio coadyuvaron a llevar a feliz conclusin mi gestin al frente de este Ministerio.

Agradezco al Seor Presidente por la confianza que deposit en m al asignarme esta responsabilidad, a usted, mi amistad y sentimientos de afecto.

Especial mencin merecen mis dilectos compaeros de armas, que conformaron en mi entorno un equipo, sin cuyo aporte invalorable el resultado exitoso de nuestra labor diaria hubiese sido imposible, a ellos mi eterna gratitud y mi amistad por siempre, cualquiera sea la trinchera que ocupe.

Hoy me sucede por designios del Altsimo, a cuya voluntad me acojo mansamente, y decisin de la superioridad, el Seor General en Jefe Gustavo Rangel Briceo, compaero y amigo de quien conozco entre otras virtudes sus arraigados principios religiosos, que le servirn de frreo soporte durante su trnsito por este cargo. A usted mis mejores deseos y que Dios le gue e ilumine en todas sus decisiones.

Me ha correspondido el honor de ejercer el cargo de Ministro del Poder Popular para la Defensa, posicin que obliga a quien la ocupe, por principio y por ley, a mostrar su pensamiento frente al ejercicio direccional de los hombres y la estrategia poltica del Estado, de cara al futuro para que el ciudadano de nuestra Nacin, hoy en trnsito poltico social indito, conozca del profesionalismo de su accionar y, en consecuencia, sienta el descanso y reposo que le merezca al comprobar la decisin de apego del jefe militar a la institucionalidad del Estado venezolano, conservando la disciplina, la obediencia y la subordinacin, pilares fundamentales de nuestra institucin, con el ejemplo y la preservacin de los valores de nuestros integrantes.

Cuando digo que nos encontramos en un trnsito indito, que en los rdenes poltico y social est atravesando nuestra Nacin, entre otras cosas, me refiero al proceso de construccin de un nuevo modelo poltico, econmico y social al cual hemos denominado Socialismo del Siglo XXI.

El trmino Socialismo lamentablemente no tiene un significado uniforme y homogneo para todo el que de l habla y de all quizs la incertidumbre e inquietud que se generan en algunos sectores de la vida nacional cuando siquiera se le menciona. El llamado del Seor Presidente Hugo Chvez a construir el Socialismo del Siglo XXI, implica la necesidad imperiosa y urgente de formalizar un modelo terico propio y autctono de Socialismo que est acorde a nuestro contexto histrico, social, cultural y poltico. Hay que admitir que este modelo terico hasta los momentos, ni existe ni ha sido formulado y estimo que mientras esto sea as, persistir la incertidumbre en algunos de nuestros grupos sociales.

Como he dicho en otro lado, debemos inventar el Socialismo del Siglo XXI s, pero no de manera desordenada y catica, sino valindonos de las herramientas y el marco de referencia que nos da la ciencia. Debemos inventar nuestro modelo propio con lgica, con mtodo, con orden, en fin con ciencia.

En el Al Presidente del 27 de marzo de 2005, el Seor Presidente Chvez indic, cito: el Socialismo de Venezuela se construira en concordancia con las ideas originales de Carlos Marx y Federico Engels fin de la cita. Reiterando lo que al respecto he mencionado en una oportunidad anterior, si la base para la construccin del Socialismo del Siglo XXI es una teora cientfica de la talla de la de Marx y Engels, lo que construyamos sobre ella no puede serlo menos, so pena de que la estructura construida no pase a ser ms que una humilde choza, levantada sobre los cimientos de un rascacielos.

Mucho se ha escuchado en tiempos recientes, a algunos tericos que quieren dar su aporte a la construccin de un modelo socialista propiamente venezolano, sobre lo inconveniente que sera repetir los errores cometidos en los pases del llamado socialismo realmente existente, entre ellos, la extinta Unin Sovitica. Sin embargo, estimo que los errores que estos tericos sealan, se quedan nica y exclusivamente en lo concerniente a las fallas de orden poltico del modelo sovitico, por ejemplo, en cuanto a la relacin entre el partido revolucionario y el Estado y entre el partido y el pueblo, o en el peligro de cometer los errores del Partido Comunista de la Unin Sovitica, el cual se convirti en una organizacin que sustituy y desplaz a la sociedad y que al final termin siendo manejada por el Comit Central del partido.

En el orden poltico, nuestro modelo de socialismo debe ser profundamente democrtico. Debe dilucidar de una vez por todas que un rgimen de produccin socialista no es incompatible con un sistema poltico profundamente democrtico, con contrapesos y divisin de poderes. En este aspecto considero que s deberamos apartarnos de la ortodoxia marxista que considera que la democracia con divisin de poderes es solamente un instrumento de dominacin burguesa. Como bien lo seal nuestro Presidente Hugo Chvez en una entrevista concedida a Manuel Cabieses, Director de la revista Punto Final: Cito: En la lnea poltica uno de los factores determinantes del Socialismo del Siglo XXI debe ser la democracia participativa y protagnica. El poder popular. Hay que centrar todo en el pueblo, el partido debe estar subordinado al pueblo. No al revs fin de la cita.

Sin embargo no son solo los de orden poltico los nicos errores que deberan considerarse. No debemos olvidar algo fundamental: El socialismo es, en sentido estricto, un sistema de produccin econmica, tal como el capitalismo al que debe sustituir es tambin un sistema de produccin econmica. Tambin se cometieron errores de ndole econmica en los pases del socialismo real. Contra estos tambin hay que estar en guardia, para no repetirlos. Los errores econmicos de estos pases del socialismo real como la URSS, incluyen la insuficiente generacin de riqueza, ya que a pesar de haber logrado una industrializacin acelerada, de tener una economa centralmente planificada y de los planes quinquenales, la economa sovitica no pudo ser rentable, no pudo generar la riqueza necesaria para mantener confortablemente a su pueblo. Una de las grandes paradojas y contradicciones de la economa sovitica se refleja en el hecho de que esta nacin lleg a depender de las importaciones de trigo, precisamente provenientes de su archienemigo durante la Guerra Fra, los Estados Unidos de Norte Amrica, para poder alimentar a su poblacin; como ejemplo de ello tenemos que en 1979 el gobierno norteamericano envi a la Unin Sovitica 25 millones de toneladas de maz y trigo. La URSS no pudo dar el salto definitivo hacia adelante para alcanzar los niveles de eficacia en la generacin de riqueza de sus competidores capitalistas, a pesar de que logr notables avances en materia social, educacin, deporte, salud, arte, etc. Ciertamente no queremos repetir estos errores tampoco.

No podemos permitir que nuestro sistema se transforme en un Capitalismo de Estado, donde sea el Estado el nico dueo de los grandes medios de produccin. Un pas puede cometer el error de nominalmente llamarse socialista y en realidad practicar un capitalismo de Estado. Durante un tiempo y despus de la etapa conocida como comunismo de guerra, la Unin Sovitica an llamndose una Repblica Socialista, practic el Capitalismo de Estado a instancias del propio Lenin. En ese tiempo, entre los aos 1921 y 1927 etapa que se conoce como Nueva Poltica Econmica, se justific tal accin alegando los errores econmicos del llamado comunismo de guerra y que llevaron a la rebelin de Kromstadt y a otros acontecimientos que casi liquidan a la Revolucin Bolchevique. Este perodo de comunismo de guerra que se extiende de 1917 a 1921, se caracteriz sobre todo por el fracaso: fracaso en la agricultura y fracaso en la actividad industrial. La poltica de nacionalizacin total de todas las empresas agrcolas, industriales y comerciales crea entre el gobierno y la poblacin graves malentendidos y un descontento que desembocan en la anarqua, el hambre y la rebelin anticomunista. Los precios suben verticalmente, mientras que la produccin se hunde y la moneda se desvaloriza y deja de ser un medio normal de cambio. La produccin agrcola es una tercera parte de su volumen en 1913; la produccin industrial corresponde al 13% de su nivel en 1913 y el trfico ferroviario al 12%. Se estima que en 1921 mueren de hambre 5 millones de personas en la Unin Sovitica.

El comunismo de guerra dej la enseanza de que no se pueden implantar cambios bruscos en el sistema econmico, es decir abolicin a rajatabla de la propiedad privada y la socializacin brutal de los medios de produccin sin que esto repercuta negativamente en la produccin de bienes y servicios y sin que concomitantemente se genere un descontento generalizado en la poblacin. Lenin acu el trmino Capitalismo de Estado para referirse a lo que l consideraba era la fase de transicin ideal entre el capitalismo y el socialismo. Esto signific una coexistencia por un perodo de 7 aos del capitalismo con el socialismo. Se permiti la propiedad privada de medios de produccin pequeos y medianos; sin embargo, el Estado se reserv para s los grandes medios de produccin. Se mantuvo nacionalizada la banca, pero se dej el comercio en manos privadas y se permiti la venta de los productos a los precios que fijara el mercado.

Uno de los atractivos que siempre ha ejercido el socialismo clsico, es la idea subyacente de que un sistema socialista debe poder realizar un reparto ms equitativo y justo de la riqueza que uno capitalista, en donde las inmensas desigualdades son la orden del da. Pero no debemos olvidar algo que quizs por evidente muchas veces obviamos. Antes de repartir la riqueza hay que generarla. No se puede repartir algo que no existe. Esa frmula no se ha inventado. El modelo de socialismo que desarrollemos debe ser tal, que nos muestre el camino socialista hacia la produccin y generacin de riqueza primero y luego permita un reparto equitativo de la misma entre quienes la generaron, o como dira Marx, cito: a cada quien segn su capacidad y a cada quien segn su necesidad fin de la cita. Para que el modelo socialista que nos planteemos tenga xito, este debe encontrar las maneras de hacernos a los venezolanos ms productivos.

En el pasado, durante la IV Repblica, los gobiernos emplearon la riqueza excesiva generada por el boom petrolero para financiar todo tipo de ayudas econmicas y subsidios. Numerosos venezolanos llegaron a depender enteramente de la ayuda oficial. En vez de ensearle a los venezolanos cmo generar riqueza a travs del trabajo y el esfuerzo, se les ense a pedirle ayuda al gobierno de turno. Cuando el boom petrolero termin, el Estado se encontr sbitamente sin los fondos para continuar subsidiando la economa nacional. Fue entonces cuando el pas se sumergi en la crisis, la peor en toda la historia venezolana. Nuestro modelo de socialismo debe y tiene que evitar la repeticin de estos errores. Necesitamos aprender de los errores cometidos durante las ltimas cuatro dcadas y evitar repetirlos

Como el llamado de nuestro Presidente a construir e inventar el Socialismo del Siglo XXI ha estado acompaado tambin de algunas lneas y directrices, tales como aquella de que nuestro modelo debe y tiene que ser profundamente cristiano, basado en las ideas de justicia social de Cristo El Redentor, considero pertinente citar un pasaje del Evangelio que ilustra bien lo que Nuestro Seor Jess pensaba respecto de la generacin y reparto de la riqueza. Es la conocida parbola de los talentos que se encuentra en el evangelio segn San Mateo captulo 25 versculos 14 al 30. Dice all Jess:

Cito El Reino de los Cielos es tambin como un hombre que, al salir de viaje, llam a sus servidores y les confi sus bienes. A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno segn su capacidad; y despus parti. En seguida, el que haba recibido cinco talentos, fue a negociar con ellos y gan otros cinco. De la misma manera, el que recibi dos, gan otros dos pero el que recibi uno solo, hizo un pozo y enterr el dinero de su seor. Despus de un largo tiempo, lleg el seor y arregl las cuentas con sus servidores. Fin de la cita

En esto, Jesucristo, va abiertamente en contra del concepto absolutista de la propiedad que privaba por aquel entonces y que al parecer algunos todava sostienen: El que uno puede hacer con la propiedad lo que se le antoje; esto es contradicho abiertamente segn nuestro seor Jess por la obligacin de rendir cuentas, segn el uso de los bienes morales, intelectuales y materiales. Y la rendicin de cuentas implica un castigo muy duro. El evangelio contina diciendo:

El que haba recibido los cinco talentos se adelant y le present otros cinco. "Seor, le dijo, me has confiado cinco talentos: aqu estn los otros cinco que he ganado". Est bien, servidor bueno y fiel, le dijo su seor, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargar de mucho ms: entra a participar del gozo de tu seor". Lleg luego el que haba recibido dos talentos y le dijo: "Seor, me has confiado dos talentos: aqu estn los otros dos que he ganado". "Est bien, servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargar de mucho ms: entra a participar del gozo de tu seor".

A cada quien se le exigi segn sus capacidades. A cada quien segn sus talentos. A cada quien segn los bienes que haba recibido. No poda exigrsele igual a quien recibi 5 que a quien recibi 2. Las obligaciones de los seres humanos no son equiparables, nuestra responsabilidad, aunque de la misma naturaleza, no es igual para unos que para otros. A quien mucho se le ha dado, mucho se le exigir. Por ltimo, Jesucristo condena en este Evangelio, en forma clara y llana, el atesoramiento. Cuando dice San Mateo:

Lleg luego el que haba recibido un solo talento. "Seor, le dijo, s que eres un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido. Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: aqu tienes lo tuyo!". Pero el seor le respondi: "Servidor malo y perezoso, si sabas que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido, tendras que haber colocado el dinero en el banco, y as, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses. Qutenle el talento para drselo al que tiene diez, porque a quien tiene, se le dar y tendr de ms, pero al que no tiene, se le quitar aun lo que tiene. Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor intil; all habr llanto y rechinar de dientes

A quien poco se le dio, poco se le exigi. Pero si an si ese poco no lo cumple, son para l "las tinieblas". El infierno es en el Evangelio, el castigo inexorable para quien teniendo la posibilidad no produce; para quien teniendo la aptitud, no la usa; para quien, siendo pobre porque poco se le ha dado, no utiliza lo poco que tiene en bien de los dems.

Para poder conseguir la meta de generar riqueza de manera diferente al modelo capitalista, nuestro socialismo debe hacer pueblo, ya que como lo dijo el maestro Simn Rodrguez: No puede haber Repblica sin pueblo. Para hacer pueblo, Simn Rodrguez sugera la implementacin de lo que l llamaba de manera visionaria la Educacin Social. Afirmaba el Maestro Simn Rodrguez en 1828:

Cito: Las costumbres que forma una Educacin Social producen una autoridad pblica, no una autoridad personal; una autoridad sostenida por la voluntad de todos, no la voluntad de uno solo, convertida en Autoridad o de otro modo, la autoridad se forma en la educacin, porque educar es crear voluntades. Se desarrolla en las costumbres que son efectos necesarios de la educacin y vuelve a la educacin por la tendencia de los efectos a reproducir la autoridad. Es una circulacin del espritu de Unin entre socios, como lo es la de la sangre en el cuerpo de cada individuo asociado pero la circulacin empieza por la vida. Fin de la cita.

Nuestro modelo Socialista debe romper con la mala costumbre del pasado de ensearle derechos al pueblo, pero no deberes. Nuestro modelo Socialista debe ensearle al pueblo lo que tiene que hacer para poder obtener lo que no tiene. Nuestro modelo socialista debe ensearle al pueblo que las cosas no aparecen por arte de magia, sino que hay que obtenerlas a base de esfuerzo y trabajo. Esa debe ser la tarea de la verdadera educacin social, que permita formar al republicano que necesitamos para conseguir todo el potencial del cual es capaz esta tierra venezolana de gracia, tan amada, tan bendecida y protegida por Dios.

En ese sentido, la Fuerza Armada puede aportar mucho a la construccin del modelo, ya que en la institucin armada la ecuacin siempre ha sido inversa, puesto que hemos aprendido y practicado que nuestros deberes estn en primera lnea de importancia. Es el cumplimiento de los deberes uno de los componentes de mayor ponderacin en la vida del soldado. Incluso, podemos afirmar que en los ltimos aos y sobre todo con la aprobacin popular de la Constitucin de 1999, nuestros deberes y responsabilidades se han incrementado, ya que adems de los tradicionales, inherentes a la seguridad y defensa de la nacin y a la cooperacin en el mantenimiento del orden interno, se ha aadido el de la participacin activa de la Fuerza Armada en el desarrollo nacional. Esta ltima misin la hemos venido cumpliendo fielmente y a cabalidad y es una honra para la institucin el ser tomada en cuenta para llevarla a cabo; sin embargo, apreciamos que es necesario que se afinen los instrumentos legales que la regulan, y que le permitan a la FAN atender con mayor eficiencia administrativa, operativa y financiera esta labor.

El pueblo venezolano les dio a los militares venezolanos un mandato claro en el artculo 328 de la Constitucin de la Repblica Bolivariana de Venezuela. Ah el pueblo venezolano nos dio, hablando en trminos militares, una finalidad, un para qu; que se traduce en garantizar la independencia y la soberana de la nacin, y asegurar la integridad del espacio geogrfico. El pueblo venezolano tambin nos dio un cmo a los integrantes de la Fuerza Armada Nacional, a travs del ejercicio de tres misiones fundamentales: la defensa militar, la cooperacin en el mantenimiento del orden interno y la participacin activa en el desarrollo nacional.

Son tres misiones que deben estar en un perfecto equilibrio dinmico, y de ellas se desprende que el pueblo venezolano nos asign el patrimonio de custodiar las armas de la Repblica para defender sus intereses y ser administradores de la violencia legal y legtima del Estado. Pero ms que administradores de la violencia, debemos ser propulsores y mantenedores de la paz, y generadores de sosiego y sendero cierto hacia el desarrollo de nuestro pueblo.

Invoco las palabras pronunciadas por el Papa Juan Pablo II El Grande, El Peregrino de la Paz, de feliz e imborrable memoria. Cito: En un dilatado clima de concordia y respeto de la justicia puede madurar una autntica cultura de paz, capaz de extenderse tambin a la comunidad internacional (Discurso pronunciado al Cuerpo Diplomtico, Enero 1997)

Y navegando en las pginas del Concilio Vaticano II, encontrndonos en la Gaudium et spest (alegra y esperanza), cito: La paz no es la mera ausencia de la guerra ni se reduce al solo equilibrio de la fuerza adversaria, sino que es el fruto del orden plantado en la sociedad humana por su divino fundador y que los hombres sedientos de una perfecta justicia debern llevar a cabo.

La Fuerza Armada Nacional debe ser un instrumento de poder para la democracia poltica, la paz y el desarrollo, cuya actuacin se enmarca en el reto que demandan la voluntad nacional y el liderazgo, con miras a la reivindicacin de instituciones y procedimientos en beneficio del colectivo nacional.

Desde ahora se impone un tiempo de reflexin, a este humilde soldado de infantera paracaidista.

Estos son los siete principios que rigen el Cdigo de Bushido, la gua moral de la mayora de Samurais. Sed fieles a l y vuestro honor crecer. Rompedlo y vuestro nombre ser denostado por las generaciones venideras.

1.Gi- Honradez y justicia
S honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia.
2.Yu- Valor heroico
Alzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazn no es vivir. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaucin.
3.Jin- Compasin
Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Ayuda a tus semejantes en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, sal de su camino para encontrarla.
4. Rei- Cortesa
Un Samurai es corts incluso con sus adversarios. Recibe respeto no solo por la fiereza en la accin, sino tambin por su manera de tratar a los dems. La autntica fuerza interior del Samurai se vuelve evidente en tiempos de apuros.
5. Meyo- Honor
Las decisiones que tomas y cmo las llevas a cabo son un reflejo de quien eres en realidad. No puedes ocultarte de ti mismo.
6. Makoto- Sinceridad Absoluta
Cuando un Samurai dice que har algo, es como si ya estuviera hecho. El simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son la misma accin. Y
7. Chugo- Deber y lealtad
Las palabras de un hombre son como sus huellas; puede seguirlas donde quiera que l vaya.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter