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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-07-2007

La Capitala de los pueblos indgenas y originarios

Juan Carlos Pinto Quintanilla
Rebelin


Una vez ms el debate liberal pretende imponerse por sobre los intereses de los actores sociales que irrumpieron e hicieron posible la Asamblea Constituyente. El enfrentamiento institucional que confronta ambas ciudades por la tenencia de los poderes de Estado en su seno, alberga muchos elementos que vale la pena desmembrarlos para entender el camino liberal que pretende recorrer.

Por una parte, el planteamiento inicial posesionado a partir de las autoridades y constituyentes chuquisaqueos, tiene como teln de fondo no la reivindicacin histrica de la fundacin de la repblica, sino argumentos mucho ms concretos y vitales para la poblacin popular como la posibilidad de que en Sucre puedan crearse mayores posibilidades econmicas y de empleo para quienes viven en esta ciudad.

Reivindicacin vlida pero que se debe resolver en el contexto de las mayores posibilidades que se realicen a partir de la descentralizacin estatal y del empoderamiento de las organizaciones en el nuevo Estado Plurinacional. Ms an el argumento falaz del mejoramiento de las condiciones econmicas no se puede basar en el traslado de los centros de poder sino en una ms eficaz labor estatal que permita el equilibrio entre las regiones.

Todava ms sospechosa se hace la reivindicacin regional calculada polticamente por sus idelogos, cuando el conjunto de los poderes aglutinados en la llamada media luna coinciden en el planteamiento, por cuanto de lo que se trata es el de quitar poder al principal centro poltico que ha generado en el pas las transformaciones que hoy estamos viviendo, cuyo punto de partida estuvo en evidenciar el fracaso del modelo neoliberal no slo en su imposibilidad de generar mejores condiciones de vida para los bolivianos sino en una crisis poltica de representacin que interpel y expuls a los actores polticos que permitieron el fracaso republicano.

Por otra parte la soberbia de los actores polticos paceos que se quedan en la reivindicacin republicana de la fuerza urbana y de movilizacin adquirida por la concentracin estatal y que han permitido en los ms de 100 aos pasados cierta estabilidad aparente en el Estado boliviano.

Ambas apelaciones histricas slo tocan las razones liberal-republicanas de la instalacin de los poderes, sin tocar el tema de fondo que es la condicin de vida de los bolivianos. An ms en su proyeccin poltica pisotean las razones histricas de la exclusin que moviliz a los sectores populares y a los pueblos originarios e indgenas para hacer posible la Asamblea Constituyente.

Para contextualizar este aparente olvido histrico, habr que recordar que la guerra federal que enfrent a liberales de La Paz y conservadores de Chuquisaca, que termin con una victoria liberal, tuvo como actores centrales olvidados a los pueblos indgenas comandados por Zarate Willka que luego fue asesinado por sus propios aliados liberales cuando pretendi que las reivindicaciones indgenas fueran parte del cambio que se propona para el pas.

Es decir que finalmente la divisin espacial de poderes que determin un empate entre los centros de poder estuvo mediada precisamente por el miedo a los indios y su propuesta de incorporacin a la visin estatal.

As como a fines del siglo XVIII, las razones republicanas del poder fueron las que se impusieron en torno al centralismo con separacin espacial del poder, en lugar del federalismo propugnado por Pando, poniendo de manifiesto que las discrepancias que enfrentaron liberales y conservadores, eran slo de forma en tanto el problema indgena les permiti coincidir en que el nuevo pas, una vez ms se recompona sobre la opresin y la exclusin secular de ellos.

Entonces, hoy, de que capitala hablamos? De la recompuesta por el Estado republicano liberal que se asent sobre la opresin indgena y que encontr como salida la negociacin de sus propios presupuestos liberales para mantener las razones poltico ideolgicas de un Estado colonial? De la centralidad sostenida por los poderes para protegerse del miedo a los indios que acosaban al Estado?

Ninguna de esas razones son vlidas para los pueblos indgenas y originarios, que buscan reconstruir el Estado desde sus races y que no pueden detenerse en los argumentos liberal republicanos de la tenencia de la capitala, cuando lo que es ms importante es como creamos de forma descentralizada el Estado plurinacional para dar cabida al conjunto de pueblos y naciones que alberga este pas.

Habr que sobrepasar esta cortina de humo que slo busca reposicionar los argumentos de la Constitucin liberal e imponer una agenda del debate en torno a intereses regionales coloniales que hoy enarbolan el patrioterismo local y manipulan la historia verdadera, aquella que no fue escrita por los pueblos originarios sometidos pero que se mantuvo latente en la memoria histrica que impulsan los cambios del pas que queremos ser.

La capitalidad seguramente ser un tema del proceso posterior, cuando aprendamos a convivir con las diferencias y a construir nuevos espacios territoriales basados en las autonomas histricas de los pueblos, entonces el centro de decisin no ser tal, sino tan slo un referente organizativo del Estado Plurinacional existente en el conjunto del territorio boliviano.



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