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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-07-2007

Una reflexin sobre los compromisos incumplidos con Mxico, Venezuela y el Frente Polisario.
El Shara y la Moral Pblica Ciudadana en Espaa

Jos Vidal-Beneyto
El Pas


Un grupo de analistas sociales, varias universidades y una serie de asociaciones de la solidaridad, hemos lanzado una reflexin sobre la Moral Pblica Ciudadana y estamos promoviendo un conjunto de acciones con el propsito de contribuir a refundar la maltrecha tica pblica de los espaoles, a quienes la desmoralizacin poltica que les ahoga ha confinado en el todopoderoso e irrelevante mbito de su vida personal y privada.

Lo que de comn les queda se conjuga slo en trminos econmicos, glorificados como riqueza y expresados por el PIB, el PND y sobre todo las hazaas de la Bolsa con su Ibex, las brillantes especulaciones de sus fondos basura y sus opulentos beneficios. Hazaas cuyas contrapartidas negativas se ocultan porque los destrozos que no se cuentan no existen. Pero esta unanimidad en la celebracin de la riqueza de los ricos tuvo su primera excepcin en 1990, cuando el Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas nos advirti de que no todo era tan rosa y tan feliz como pareca y con su Informe Mundial sobre el Desarrollo Humano Sostenible (DHS) comenz a mostrarnos otra realidad de la que he dado cuenta en otras ocasiones. El ndice de Desarrollo Humano (IDH) conjuntamente con el Indicador de Pobreza Humana (IPH), el ndice de Salud Social (ISS), la Red de Alerta sobre las Desigualdades (RAI), el Indicador de Inseguridad Social, y todos los otros analizadores cualitativos a los que me he referido reiteradamente nos han permitido escapar en parte al reduccionismo y a las glorias de la economa convencional. A partir de ah hemos podido considerar la realidad en todos sus aspectos, con la precariedad y la exclusin, los elevadsimos costes fsico-naturales del desarrollo, las agresivas desigualdades, la transformacin de la pobreza en miseria, la violencia social, la siniestralidad laboral, la criminalizacin de los pobres y de los excluidos, etc. Considerarlas y apoyados en la Moral Pblica Ciudadana, abrir un espacio de accin para atenuarlas / superarlas, es nuestro propsito. Comenzando por el tributo a la memoria colectiva de la democracia que, ms all de algunos afeites institucionales, tan mal parada anda.

Cundo van a reconocer los partidos polticos espaoles las deudas que contrajeron en su lucha contra el franquismo con personas, organizaciones y pases? Como Presidente de la Delegacin Exterior de las Juntas Democrticas recib diversas e importantes ayudas econmicas en 1975 y 1976 sobre todo de Mxico y de Venezuela de las que he dado ya testimonio pblico y que ahora quiero reiterar una vez ms. Lamentando que el agradecimiento de los partidos polticos espaoles por las que tuvieron no haya sido mucho ms patente y sonoro.

En el mismo sentido quiero recordar el compromiso contrado en 1976 por las principales fuerzas polticas de la democracia espaola con el Frente Polisario, para la reivindicacin de la plena soberana del pueblo saharaui sobre su territorio. Recuperado este tras la independencia concedida por Espaa al Shara Occidental ese mismo ao y confirmado con la fundacin de la Repblica rabe Saharaui Democrtica (RASD), el alineamiento de la oposicin democrtica espaola con sus posiciones y sus propsitos fue total. Desde entonces Marruecos, respaldado por el establishment neoconservador norteamericano y alentado por sus ms conspicuos halcones -Henry Kissinger y Ca.-, ha hecho de todo para impedir el cumplimiento de esa irrenunciable aspiracin: la Marcha Verde, los bombardeos con fsforo blanco y con napalm, el encarcelamiento de sus activistas de derechos humanos, la represin de las manifestaciones, las torturas para los militantes saharauis y 30 aos de constantes maniobras de entorpecimiento para evitar que la Asamblea General de la ONU y su Consejo de Seguridad hicieran efectivo el ejercicio de una autodeterminacin que diferentes resoluciones (658, 690, 1490) haban decidido. Toms Brbulo, La Historia prohibida del Shara espaol, Carlos Ruiz Miguel, Shara Occidental, y en particular los contundentes textos de Luis Portillo sobre este tema nos informan de todas las agresiones de que el pueblo saharaui ha sido objeto a pesar del reconocimiento de la RASD por parte de la Unidad Africana y de ms de 80 pases. Y los sucesivos gobiernos espaoles, ignorando nuestro compromiso histrico, despreciando la simpata que la causa saharaui tiene en Espaa y olvidando el hecho de que sea el nico pas rabe de habla espaola, siempre mirando a otro lado. Vergonzosa poltica democrtica y triste destino de la moral.



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