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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-08-2007

Oaxaca: Cuando el silencio estalla

Sergio de Castro Snchez
Rebelin


Mucho se habla ltimamente de cual debe ser la manera en la que se debe enfrentar esta nueva etapa de la lucha social en Oaxaca. Continuando con una estrategia histrica de los gobiernos mexicanos (y no slo mexicanos), se ha seguido tratando de vincular a la APPO y a otros espacios del movimiento social con grupos armados o con bandas de radicales. La eterna disyuntiva creada por la ideologa dominante segn la cual slo hay dos formas de lucha social, la de las instituciones democrticas (basada en la participacin electoral y en la organizacin partidista del pueblo) o la lucha armada (que justifica la militarizacin y la represin de cualquier postura no electoralista que cuestione de raz el sistema dominante y dominador) queda, ms que nunca, visibilizada en su profunda mezquindad.

Frente a esa falsa dualidad, tan socorrida para los gobiernos democrticos, el pueblo de Oaxaca ha vuelto ha demostrar que las luchas tienen tantos caminos como permita la imaginacin, y que la organizacin del pueblo no necesita de lderes y representantes sujetos en demasiadas ocasiones a un pragmatismo poltico que, segn dicen, es difcil de comprender para quienes no conocen los entresijos del poder.

Es difcil suponer, como ocurre en otros lugares, que el altsimo abstencionismo que se ha dado en las ltimas elecciones al Congreso Estatal oaxaqueo, sea debido a la despolitizacin del electorado. Una lectura realista debe dejar de lado las interpretaciones interesadas que tanto desde el gobierno como desde ciertos sectores del movimiento se han hecho de la jornada electoral.

El pueblo oaxaqueo ha hablado, y ha decidido hacerlo a travs del silencio. Un silencio cuyo estruendo ha sido mucho mayor que el de cualquier marcha y, desde luego, mucho mayor que el de cualquier artefacto explosivo. Es intil pedir al Gobierno de Oaxaca o al Federal que reflexionen acerca de lo sucedido. Es de sobra conocido que la voz del pueblo es lo que menos les importa a ellos y a los guardianes del orden democrtico.

Muy significativas han sido las declaraciones de Jos Luis Echeverra Morales, Presidente del Consejo General del Instituto Estatal Electoral (IEE), segn las cuales, en las democracias se gana o se pierde por un solo voto, aadiendo que aunque hubiera candidatos con un nico voto, con ese voto son legtimas las elecciones. Efectivamente tiene razn, porque, siendo estrictos, lo legtimo es aquello que es conforme a la ley, pero todos sabemos lo lejos que est en demasiadas ocasiones la legalidad de la moralidad.

Y de forma an ms llamativa, producto de la falta de verdaderos argumentos, el insigne demcrata recuerda el histrico abstencionismo que se ha dado en procesos electorales del pasado, como si el hecho de que nunca se haya credo que aquellos que son elegidos a travs de procesos electorales representen al pueblo fuera una manera de justificar esa incredulidad. Si siempre ha sido as, no hay que preocuparse. Absurdo, ms cuando la abstencin que se esperaba era del 40%, y ha resultado ser la ms alta en la historia de todas las elecciones regionales.

Igualmente jugosas han sido las declaraciones del Coordinador del PRD en el Senado, Carlos Navarrete, quien achaca en buena medida los malos resultados de su partido al desgaste ocasionado por la relacin del partido de Lpez Obrador con la APPO. Vamos a ver: si el PRD apoy a la APPO por representar los verdaderos intereses del pueblo reprimido, cmo es posible que ahora le haya dado la espalda?, qu ha pasado? Una de dos, o los abstencionistas han dejado de creer (eso si en algn momento lo han hecho) en el PRD, no habr sido por haber defendido los intereses del pueblo movilizado masivamente. O a lo que se refiere es a que esa relacin les ha quitado votos que han ido al PRI? Tan cerca se sienten de ellos?

Las declaraciones de Ulises Ruiz han seguido en su lnea: Yo ya estoy legitimado. Gan las elecciones, la mayora decidi que fuera su gobernador y yo acato la definicin de las mayoras, ha aclarado. Mayoras? Qu mayoras? Las que por cientos de miles salieron a la calle exigiendo su renuncia? A las que amenaz con perder su empleo si no acudan en masa a la Guelaguetza? O a las que pag para que fueran a su festival de la cultura de Oaxaca? Las mayoras, tan importantes para l en un estado en el que la las comunidades de los pueblos originarios deciden los asuntos polticos por consenso, han hablado, pero a travs de un explosivo silencio que al parecer prefiere no escuchar.

Es claro por tanto que las instituciones democrticas han perdido el rumbo y que difcilmente van a recapacitar sobre lo sucedido. Pero s es necesario llamar a la reflexin a aquellos sectores del movimiento que, desde la honestidad o desde el inters poltico, creyeron que era legtimo dejar de lado por cuestiones tcticas sus principios ideolgicos, en vistas a cambiar las cosas desde dentro. No se deben olvidar cuales fueron los principios que vieron nacer al movimiento oaxaqueo y a la APPO. Y se debe recordar a quienes apostaron por el pragmatismo poltico que, segn ellos mismos, era una decisin meramente coyuntural, y que la lucha seguira ms all de los partidos y de los procesos electorales. El tiempo ha dado la razn a quienes defendieron que esa postura no traera resultados y que adems no representaba la voluntad del pueblo de Oaxaca. Se debe ser humilde en estos casos. Si la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca realmente pretende representar a quienes dice, debe actuar en consecuencia y no buscar excusas.
Florentino Lpez, miembro del Frente Popular Revolucionario (FPR), una de las organizaciones que con ms vehemencia defendi lo oportuno de participar en el proceso electoral a travs de las listas del PRD, ha sido recatado en sus declaraciones. Reconoce que el voto de castigo contra el PAN y el PRI no fue seguido por el pueblo. Pero evita hacer referencia a las razones de fondo por las que el pueblo ha dado la espalda a su propuesta. Segn declara, "desafortunadamente esta campaa no alcanz sus propsitos, por el control que tiene el tirano (Ulises Ruiz Ortiz) en los medios de comunicacin y por el voto del miedo que impuso con el intenso patrullaje de la polica en todo el estado y los rumores de detenciones masivas". No parece que un pueblo que sali a las calles masivamente a defender las barricadas cuando los convoyes de la muerte se dedicaban a asesinar al pueblo, haya dejado de votar por esa razn. Aunque, eso desde luego, Ulises Ruiz trat de crear un clima de inestabilidad y represin con ese propsito.

De nuevo, el pueblo ha vuelto a mostrar que el movimiento oaxaqueo va por delante de los que se erigen como sus dirigentes. De nuevo, se vuelve a mostrar que la vanguardia del mismo est en las calles, luchando por un cambio profundo en la estructura socio-poltica y econmica de la regin, y que la salida de Ulises Ruiz es slo el primer paso para ese cambio. Para quien tuviera alguna duda, la voz silenciosa del pueblo ha expresado lo que piensa y lo que quiere. Es el momento de profundizar en esa lucha desde lo que realmente desea la gente y de organizarse al margen de verticalismos polticos gubernamentales o supuestamente revolucionarios. Las colonias, las comunidades, y espacios como Voces Oaxaqueas Construyendo Autonoma y Libertad (VOCAL), el pueblo en definitiva, ya lo lleva haciendo desde hace tiempo. Este es su momento, cuando la legitimidad que se basa en lo moral y no en las leyes creadas para goce y disfrute de unos pocos, se ha expresado a travs de un explosivo silencio.


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