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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-08-2007

La explotacin se teje en maquilas

Ins Bentez
IPS


"No tenamos hora de salida. A veces, amanecamos trabajando", cuenta Everilda Yanis, empleada en una fbrica de confeccin de ropa para exportacin de Guatemala hasta que cerr en diciembre de 2006, dejndola en la calle y sin indemnizacin junto a cientos de sus compaeros.

Sindicatos, obreros y organizaciones no gubernamentales denunciaron a IPS las continuas violaciones de los derechos laborales y las precarias condiciones de trabajo en las empresas textiles para exportacin ubicadas en zonas francas industriales de Guatemala, comnmente llamadas maquilas.

Actualmente existen 184 maquilas textiles, 66 por ciento de ellas de capital coreano. Emplean a 70.000 personas, 80 por ciento de las cuales son mujeres jvenes, seal una fuente de la Comisin de Vestuario y Textiles de la Asociacin Guatemalteca de Exportadores.

Yanis, una mujer menuda de 33 aos, denunci que no goz de hora de lactancia. "El trabajo era muy forzoso". Durante los tres aos que pas en la empresa SIB S.A. tuvo a sus dos hijos, que hoy tienen nueve meses y dos aos.

El Cdigo de Trabajo de Guatemala prev un permiso de lactancia durante la jornada laboral y prohbe el trabajo fsico duro durante los tres primeros meses del embarazo.

Estas fbricas se amparan en la Ley de Fomento y Desarrollo de la Actividad Exportadora y de Maquila, que las exime de pagar el impuesto sobre la renta durante 10 aos.

No necesitan una gran inversin en infraestructura y si se presenta algn problema, o cuando el vencimiento de la exencin impositiva est prximo, pueden cerrar y reabrir en otro lugar con nuevo nombre sin afrontar costo alguno.

Entre las principales denuncias contra estas empresas se encuentran las largas jornadas de trabajo, de 12 a 14 horas, sin descansos, la falta de pago, la prctica ilegal de exmenes de embarazo previos a la contratacin y la violacin a la ley de seguridad social. Las empresas realizan el descuento en los sueldos de sus empleados pero no efectan los aportes obligatorios.

Tambin existe mal trato hacia los trabajadores. "Les gritan, los golpean y presionan para que cumplan las metas trazadas y no aleguen sus derechos", seal a IPS Ana Mara Monzn, responsable de la Incidencia Poltica en el Programa de Derechos de las Mujeres del Centro para la Accin Legal en Derechos Humanos (Caldh).

Monzn, quien particip en un estudio de estas fbricas en varias localidades, asegur que muchas trabajadoras, prcticamente hacinadas en lugares poco iluminados y con deficiente ventilacin, se quejan de que no se les dan agua para evitar que pidan permiso para ir al bao e interrumpan la produccin.

"Cerraban los baos con llave y slo podamos ir una vez por la maana y otra por la tarde. Nos regaaban, gritaban, exigan cada vez ms", relat a IPS Hilda Lpez, de 30 aos, quien trabaj cuatro aos en CIT Internacional, hasta su cierre en agosto de 2006. La empresa no pag sueldos ni la indemnizacin a casi medio millar de trabajadores.

Lpez, en contra de las normas establecidas y al igual que otras mujeres que queran ocupar las vacantes disponibles, tuvo que someterse a una prueba de embarazo antes de ser contratada, para asegurar que no afectara la productividad.

Adems, cont cmo los empresarios "discriminaron y humillaron" a las trabajadoras que se atrevieron a organizar un sindicato.

"Hay una larga lista de sindicatos destruidos en las maquilas. La situacin del derecho de sindicalizacin en el sector es muy difcil", dijo a IPS el defensor de los Derechos del Trabajador en la Procuradura de los Derechos Humanos de la Repblica, Marco Vinicio Hernndez.

Una fuente del Ministerio de Trabajo asegur a IPS que cuentan con "una unidad especial para las maquilas, integrada por 10 inspectores dedicados slo a esta actividad econmica, que realizan visitas peridicamente o cuando se suscita alguna controversia".

Sin embargo, Hernndez seal que "la funcin de los inspectores es dbil y su actuacin no es oportuna porque estn ms del lado del patrn que del trabajador".

En Guatemala, 56 por ciento de sus 12,7 millones de habitantes viven bajo la lnea de pobreza. Existen altos ndices de desempleo y analfabetismo, sobre todo entre las mujeres indgenas. La industria maquiladora, en consecuencia, es una importante fuente de trabajo y ofrece a los empresarios la oportunidad de abaratar el costo de la mano de obra.

Las maquilas han permitido a muchas mujeres indgenas dejar de lado el servicio domstico. Cobran el salario mnimo nacional de 183 dlares, ms un incentivo de 33, "que no siempre pagan", segn fuentes sindicales.

"Para este pas, la maquila es importante ante la ausencia de polticas pblicas de generacin de empleo. De ah la tolerancia ante los abusos", consider Hernndez, quien lament la falta de "una tutela adecuada de los derechos laborales".

Segn un informe de Caldh, los inspectores de trabajo persuaden a las empleadas para que no reclamen los sueldos adeudados, ya que se requieren trmites "muy lentos y largos". Adems, les advierten de que sus nombres quedarn incluidos en "listas negras" que circularn en las empresas para que no vuelvan a ser contratadas.

Las trabas a la sindicalizacin y las "listas negras" en las fbricas no son patrimonio exclusivo de Guatemala.

As lo denunciaron representantes de organizaciones no gubernamentales de El Salvador, Nicaragua y Honduras en una audiencia sobre el tema celebrada el 18 de julio en Washington, durante el 128 perodo de sesiones de la Comisin Interamericana de los Derechos Humanos.

Durante la audiencia se seal que los inspectores elaboran sus informes en base a entrevistas con los empresarios. Adems, como las multas previstas no son proporcionales a la violacin de los derechos laborales las compaas prefieren pagarlas antes que reparar el dao causado.

A causa de la falta de condiciones sanitarias adecuadas, los trabajadores padecen de hinchazn de pies y piernas, cada de cabello, alergias en la piel, gripes constantes, infecciones urinarias y gastritis.

Los permisos para ir al mdico son negados en muchas ocasiones para cumplir metas de productividad y bajo la amenaza de descuentos en el salario, relataron a IPS varias trabajadoras.

"Es frecuente que se quiebren agujas y que se inserten en los dedos o los ojos", advirti Monzn, quien habl incluso del reparto de estimulantes entre los operarios.

En 2006 cerraron sus puertas una veintena de fbricas textiles, "dejando a los trabajadores en la calle sin sus ingresos ni derecho a seguro social", relat a IPS el secretario general de la Federacin Nacional de Trabajadores, Victoriano Zacaras. En lo que va del ao, ya desaparecieron otras 10, agreg.

La fuente del Ministerio de Trabajo consultada por IPS dijo que cuando hay una violacin a los derechos laborales "se remite el expediente a la justicia para que un tribunal de trabajo y previsin social dilucide la existencia de la violacin y sancione como corresponde".

Pero Zacaras argument que "en el juzgado el que lleva las de ganar es el patrn y los procesos no avanzan a favor de los trabajadores". En algunos casos, la "fuga" de los empresarios fuerza a los empleados a aceptar acuerdos extrajudiciales, por lo que cobran indemnizaciones ms bajas que las que legalmente les corresponderan.

"No son mquinas, son personas las que estn trabajando en las empresas", indic Hernndez, quien conoce de cerca la pobreza de las comunidades indgenas.

Todos los das, a las 12 horas local, las puertas de la maquila, que estaban celosamente cerradas desde las siete y cuarto de la maana, se abren y escupen a cientos de trabajadoras.

La calle se transforma en una marea humana que se apresura a llenar el estmago. La luz del sol les lastima los ojos. Comen rpido, en el suelo, cobijadas bajo alguna sombra. Algunas aprovechan para ir al bao antes de volver a la lnea.


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