Portada :: Cultura :: Francisco Fernndez Buey: memoria de un imprescindible filsofo gramsciano
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2004

Resea del libro "La ecologa de Marx - Materialismo y naturaleza"
Marx rojiverde

Francisco Fernndez Buey
Rebelin


J.B. Foster, co-editor de Monthly Review y profesor de sociologa en la Universidad de Oregn, ha escrito el libro ms completo aparecido hasta ahora acerca de lo que Manuel Sacristn denomin hace veinte aos los atisbos ecolgicos de Marxi.

El libro est estructurado en seis captulos, en los que se repasa prcticamente la totalidad de la obra de Marx y Engels, desde la tesis doctoral del primero sobre el materialismo de Demcrito y Epicuro hasta los ltimos escritos del segundo acerca de los orgenes del Estado y la propiedad privada.

Se trata, sin duda, de una aportacin importante para el conocimiento de las ideas de los fundadores del marxismo y su evolucin. Como ha subrayado el cientfico R.C. Lewontin, el libro proporciona una nueva comprensin del materialismo de Marx en su totalidad as como del desarrollo de la dialctica de la sociedad humana y la naturaleza.

Lo que distingue el libro de J.B.Foster de la mayora de los estudios de conjunto sobre la obra de Marx y su evolucin es el nfasis que ha puesto en el seguimiento de sus ideas sobre la relacin de los seres humanos con la naturaleza y de sus opiniones acerca de los problemas relativos al medio ambiente. Pero no slo eso: J.B. Foster ha dedicado muchas pginas de su libro a la reconstruccin del tipo de materialismo defendido por Marx y a su recepcin de las ideas de los filsofos materialistas de la antigedad clsica y de los filsofos y cientficos materialistas de la modernidad. Uno de los aspectos ms sugestivos del libro es precisamente el estudio que hace de la recepcin por Marx de las ideas de Epicuro, Lucrecio, Francis Bacon y los pensadores ilustrados.

Todava en este mismo mbito de la historia de las ideas hay que destacar la forma en que se aborda aqu la crtica de Malthus y del maltusianismo y las pginas que J.B. Foster dedica a la influencia que tuvieron en el desarrollo del naturalismo y del materialismo de Marx varios autores: el qumico Justus von Liebig, Charles Darwin y el antroplogo norteamericano Lewis Henry Morgan (1818-1881).

No hay en el libro Foster revelaciones de nota sobre textos de Marx acerca de la cuestin ecolgica que no fueran conocidos ya. En este sentido, Foster se atiene, en lo esencial, a textos de Marx que haban sido tomados ya en consideracin por Manuel Sacristn y por otros investigadores marxistas sensibles a la cuestin ecolgica; textos procedentes, en su mayora, de los Manuscritos de Pars, de la Ideologa alemana, de los Grundrisse, de los volmenes de El Capital y de la correspondencia con Engels y con otros contemporneos suyos.

Tampoco es intencin de J.B. Foster presentar ahora a Marx como si se tratara de un ecologista avant la lettre para enlazar as con la moda de lo verde. Esto ltimo lo deja claro desde el primer captulo del libro: La intencin que nos mueve no es la de enverdecer a Marx con el fin de que resulte ecolgicamente correcto (pg.43).

Solo que el estudio sistemtico y detallado de todos los fragmentos de Marx dedicados a estas cuestiones, al ser puesto en relacin con el anlisis de lo que l mismo fue escribiendo a lo largo de su vida acerca de Epicuro, de Lucrecio, de Bacon, de Liebig, de Darwin y de Morgan, permite a J.B. Foster sacar algunas conclusiones que chocan con las interpretaciones ms divulgadas entre los marxlogos. Estas conclusiones son sustancialmente tres:

1 Que en la obra de Marx hay algo ms que algunos atisbos ecolgicos desperdigados.

2 Que el concepto de metabolismo o relaciones metablicas (en alemn, Stoffwechsel, intercambio material) entre los seres humanos y la naturaleza es un concepto fundamental a lo largo de toda la obra de Marx; y que en la elaboracin de este concepto est la clave para una lectura omnicomprensiva de Marx, o sea, para su comprensin no slo como materialista histrico (que es el aspecto que han acentuado muchos intrpretes, desde el Lukcs de Historia y consciencia de clase hasta Jean Paul Sartre pasando por Gramsci y los tericos de la Escuela de Frankfurt) sino tambin como materialista dialctico (es decir, como pensador materialista de la naturaleza en su despliegue dialctico) que es a la vez un materialista prctico, un materialista de la praxis.

3 Que la concepcin marxiana de la naturaleza y la nocin de metabolismo proporcionan una aproximacin materialista y socio-histrica a los problemas que hoy llamamos ecolgicos (por ejemplo: las consecuencias de la aplicacin de la qumica a las tierras de cultivo; el problema de la contaminacin de los ros por vertidos de residuos urbanos e industriales; el asunto de la contaminacin del aire de las grandes ciudades; o la cuestin de la sostenibilidad en general y del urbanismo sostenible en particular, etc.) mejor que las aproximaciones brindadas por la mayora de los ecologismos de la segunda mitad del siglo XX.

Estas tres conclusiones tienen su punta polmica.

La primera la tiene en relacin con aquellos autores (la mayora) que vienen repitiendo desde hace dcadas que Marx fue un desarrollista que tena una nocin del progreso (y particularmente del progreso de las fuerzas productivas) que no rebasa el horizonte de los ilustrados, y que se ha hecho inmantenible en nuestros das.

La segunda conclusin de J.B. Foster choca con todas las interpretaciones ms o menos historicistas, hegelianas o culturalistas (Foster suele decir en su libro idealistas o espiritualistas) que han desdibujado el materialismo de Marx, desatendiendo sus intereses cientfico-naturales y en particular el vnculo que l mismo quiso establecer entre su concepcin del mundo y la teora darwiniana de la evolucin.

Y la tercera conclusin polemiza con varios de los ecologismos del siglo XX (sobre todo con la llamada ecologa profunda y con los defensores del ecologismo como nuevo paradigma), al argumentar que la cuestin central que hay que discutir, hoy como ayer, no reside en la contraposicin entre antropocentrismo y ecocentrismo, sino en cmo fundamentar la idea de coevolucin.

A lo largo del libro de J.B.Foster hay, adems, toda una serie de apuntes y desarrollos que interesarn tanto a marxistas como, en general, a las personas aficionadas a la historia de las ideas, a la historia de la ciencia o al estudio de las relaciones entre naturaleza y sociedad. De entre esos apuntes y desarrollos yo destacara los siguientes, por lo que tienen de novedad:

1 La forma en que se aborda el anlisis de la tesis doctoral de Marx sobre las diferencias entre la filosofa de Demcrito y la filosofa de Epicuro, lo cual conduce a una recuperacin, por as decirlo, del epicuresmo de Marx (no slo del joven Marx sino tambin del Marx maduro). En el contexto de este anlisis Foster llama atencin (pg.97) sobre algo que ha pasado desapercibido a la mayora de los marxlogos y que, en cambio, los helenistas y los historiadores de la filosofa apreciarn, a saber: que la lectura actual de trozos de la gran obra de Epicuro Sobre la naturaleza, a partir de la exgesis de los restos de los papiros carbonizados hallados en la biblioteca de Filodemo, en Herculano, aportan una confirmacin directa de la interpretacin del materialismo epicreo que en su tiempo Marx tuvo que basar, en gran parte, en conjeturas y en razonamiento dialctico.

2 La discusin acerca del carcter prometeico de la concepcin histrico-materialista de Marx basada en afirmaciones sueltas, como la que dice que Prometeo es el principal de los candidatos al panten laico. Foster dedica mucha atencin a la crtica que Marx hizo precisamente del prometesmo de Proudhon y, basndose en esa crtica y en el estudio detallado de otros textos, mantiene que sobre esto hay que matizar. La matizacin, de mucha importancia por sus implicaciones para la fundamentacin de un punto de vista ecolgico-social, aclara que, para Marx, el Prometeo digno de admiracin era la figura mtica revolucionaria tal como aparece en la obra de Esquilo Prometeo encadenado (el Prometeo que desafi a los dioses del Olimpo y trajo el fuego, o sea, la luz, la ilustracin, a los seres humanos. Esta imagen asocia a Prometeo con la aparicin de la ciencia y el materialismo y debe distinguirse de la imagen tarda de Prometeo como representante del maquinismo (pgs. 210-212).

En esa misma lnea J.B. Foster escribe cosas muy sensatas sobre Francis Bacon, sobre su influencia en Marx y sobre el tpico que viene a hacer de Bacon algo as como el padre del industrialismo productivista moderno, enemigo de la naturaleza. Recuerda Foster que Bacon escribi tambin que slo podemos mandar sobre la naturaleza obedecindola (pg. 217) y que los historiadores serios de la ciencia (por ejemplo, Paolo Rossi) hace tiempo que refutaron ese tpico corriente en los ambientes ecologistas neorromnticos y posmodernistasii.

3 La reconstruccin detallada de la relacin intelectual de Marx con Justus von Liebig, que no se reduce en absoluto a la muy conocida cita que Marx hizo de l en El capital. Muestra Foster en esas pginas que el conocimiento que Marx obtuvo de Liebig sobre qumica orgnica, sobre la industria de los fertilizantes y sobre el desarrollo de la qumica de los suelos le condujo a una comprensin sofisticada de la degradacin ecolgica de los suelos y a defender la tesis de que el carcter inherente de la agricultura a gran escala bajo el capitalismo impide una aplicacin verdaderamente racional de la nueva ciencia de la gestin del suelo (pgs. 229-242). Lo de comprensin sofisticada tiene aqu el preciso sentido de que, siguiendo en esto la evolucin del propio Liebig, Marx abandon el optimismo inicial acerca de la segunda revolucin agrcola (caracterizada por la aplicacin sistemtica de la qumica a la agricultura) para acabar llamando la atencin acerca de un caso paradigmtico en el que las fuerzas productivas se convierten en fuerzas de destruccin.

Una novedad interpretativa, en relacin con esto, que vale la pena tener en cuenta, consiste en subrayar la importancia que Marx concedi, ya en 1851, a la obra del economista poltico y terrateniente escocs James Anderson (1730-1808) sobre los orgenes de la fertilidad diferencial de la tierra (pg. 227-228).

4 La reconstruccin detallada de la recepcin e influencia de las obras de Charles Darwin, en este caso tanto en Marx como en Engels; en cuyo contexto, seguramente uno de los ms atractivos del libro, Foster responde con mucha precisin a una pregunta que los marxistas historicistas y culturalistas no suelen hacerse: qu explicacin hay que dar a la rotunda afirmacin de Marx de que la teora de la seleccin natural de Darwin proporcionaba la base, en historia natural, de la propia concepcin del mundo? Para responder a esta pregunta con conocimiento de causa Foster acude a fuentes poco transitadas por la mayora de los marxistas, como son las consideraciones tericas y metodolgicas de bilogos y paleontlogos que conocen bien la historia y el significado de la teora de la evolucin de Darwin y que, por otra parte, han criticado sin contemplaciones del darwinismo social y el determinismo biolgico: Richard Levins, Richard Lewontin y Stephen Jay Gould.

Tambin en este asunto hay una aportacin curiosa y poco valorada hasta ahora por los marxlogos que se han ocupado del Marx tardo: la relacin de amistad que Marx mantuvo en sus ltimos aos (desde 1880) con el entonces joven darwiniano E. Ray Lankester (1847-1929), que acabara siendo un prominente bilogo evolucionista, miembro de la Royal Society y director del Museo Britnico (pgs. 336-337).

5 Un ltimo tema, interesantsimo tambin, que Foster no desarrolla pero que deja apuntado en el eplogo a su libro (en relacin con la prdida de peso especfico de las consideraciones ecolgicas y naturalistas en los marxismos posteriores a la muerte de Marx y sealadamente en la poca estalinista) es el de la recuperacin de los manuscritos de Nikolai Bujrin (1888-1938), redactados en prisin, al final de su vida y que han visto la luz en 1992, gracias, entre otras cosas, a los esfuerzos de su bigrafo Stephen Cohen. Se trata de un libro de poemas titulado La transformacin del mundo y de una obra filosfica, segn Foster, de gran alcance publicada ya en ruso con el ttulo de Arabescos filosficos.

Foster afirma (pg. 342-346) que esta ltima obra pretende relacionar el marxismo con las teoras ecolgicas de V.I Vernadski y sugiere que su lectura obligara, como mnimo, a cambiar la opinin que la mayora de los marxistas occidentales hemos tenido acerca de Bujrin como terico, aceptando por lo general la crtica que de su Manual hizo Antonio Gramsci en los Cuadernos de la crcel. De ser eso as, sera un excelente motivo para reabrir una de las pginas tericas ms sugestivas de la historia de los marxismos de los aos treinta: la que abri el economista Piero Sraffa al enviar, desde Cambridge, al Gramsci prisionero de Musolini, Science at the Cross Roads, o sea, los materiales del II Congreso de Historia de la Ciencia y la Tecnologa que se reuni en Londres en junio de 1931.

El eplogo del libro de Foster sugiere algo que puede interesar particularmente al marxismo hispnico. La delegacin sovitica presidida en aquel Congreso de Londres por Bujrin tuvo, en los orgenes de la historia y la filosofa marxista de la ciencia, un papel tan destacado como el que tuvieron all mismo Bernal, Farrington, Haldane y Needham (autores, todos ellos, recordados y reivindicados ahora por J.B. Foster en su polmica con el idealismo y el espiritualismo). Pero Gramsci no supo apreciar el valor de aquellos papeles. Manuel Sacristn, en lo ltimo que escribi antes de su muerte, dijo por qu: por el idealismo culturalista de su ambiente intelectual. De manera que esta sugerencia sobre el ltimo Bujrin, atento al pensamiento ecolgico de V.I Vernadski, puede verse ahora como otro lazo de unin entre lo que J.B Foster dice y la forma de entender el marxismo de aquel que, aqu, hace aos, nos hizo ver la importancia de los atisbos ecolgicos de Marx, despus de haber introducido a Gramsci casi al mismo en que discuta con Gramsci precisamente por el concepto que ste tuvo del materialismo y de la ciencia.

Aparte de su inters para ese captulo de la historia de las ideas, La ecologa de Marx. Materialismo y naturaleza interesar, sin duda --y en este caso por razones eminentemente prcticas-- a las personas que se dedican a estudiar los problemas de la agroindustria en el mundo actual desde la perspectiva del ecologismo social, a todos aquellos economistas sensibles que, con razn, exigen precisin en el uso de la hoy ya manida nocin de sostenibilidad y, muy particularmente, a los campesinos cultos de este mundo de la globalizacin neoliberal que se siente vinculados a las propuestas alternativas del MST y de Va Campesina.


1 John Bellamy Foster, La ecologa de Marx. Materialismo y naturaleza. El viejo topo (con la colaboracin de ISTAS y de la revista Viento Sur), Barcelona, 2004, traduccin de Carlos Martn y Carmen Gonzlez de Marxs ecology (2000). Con prlogo de Jaime Pastor.

 

2 Vase, por ejemplo, Paolo Rossi, Francesco Bacone: dalla magia alla scienza, Eiunaudi, Turn, 1974.



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