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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-08-2007

Objetivo: La anexin espaola de Portugal

Antonio J. Torres
Rebelin


De un tiempo a esta parte est siendo bastante frecuente encontrar en los grandes medios de comunicacin espaoles y portugueses la publicacin de encuestas que vendran a exponer un supuesto deseo unidad entre los dos estados ibricos: Espaa y Portugal.

Incluso, a veces, no se expone slo un supuesto deseo de unin de ambos estados formando un nuevo estado, Iberia, sino tambin un supuesto deseo de un nmero considerable de portugueses de unirse a Espaa, convirtiendo as a Portugal en una comunidad autnoma ms.

Fue en ese sentido como tambin se expres el conocido escritor portugus Jos Saramago siendo la voz, de nuevo, de determinados sectores del imperialismo espaol, como lo ha sido anteriormente en otras cuestiones con sus opiniones sobre Cuba o el conflicto en Euskal Herria

Segn una encuesta que fue publicada por el semanario portugus Sol en septiembre de 2006 un 28% de los portugueses opinaban que Espaa y Portugal deberan ser un solo estado, adems, un 27% de los encuestados opinaba que la economa portuguesa ira mejor en ese hipottico estado unido, pero slo algo ms del 15% estaran dispuestos a aceptar como Jefe del Estado a Juan Carlos I. Por su parte, la revista espaola Tiempo en octubre del 2006 publicaba que el 45,6% de los encuestados espaoles estaran a favor de la unin. Estas cifras, aunque pueden indicar cierto avance en la poblacin de ambos estados ibricos de cierta idea de unin, se han exagerado mucho por determinados medios de comunicacin de ambos estados.

Generalmente estas encuestas suelen servir en el caso del Estado espaol para arremeter contra los llamados nacionalismos perifricos, especialmente contra los nacionalismos vasco y cataln.

La idea de un solo estado para toda la Pennsula Ibrica no es nueva en absoluto, el iberismo ha tenido a lo largo de la historia diversas formulaciones y propuestas dependiendo de los diferentes intereses de clase que haba detrs, y por supuesto, del momento histrico, formulaciones monrquicas o republicanas, feudales o liberales burguesas, etc. En esta ocasin, los intereses estn bien claros aunque no se expongan directamente: la dominacin poltica de un sector de la burguesa imperialista espaola sobre Portugal. No basta con el saqueo imperialista espaol sobre Portugal, no basta que ya en la prctica se pueda hablar de una unidad de mercado ibrica a favor del imperialismo espaol, se busca tambin la dominacin poltica y la consolidacin de ese gran mercado ibrico dominado por la gran burguesa imperialista espaola, que pretendera as aumentar su poder en el contexto de la Unin Europea imperialista y Latinoamrica. No se trata de una unin, sino de una autntica anexin.

Frente a esta visin del iberismo como una mera dominacin espaola sobre Portugal, han existido visiones iberistas que se fundamentan en la libertad de unin y adhesin, no ya de dos estado (Espaa y Portugal), sino de los diferentes pueblos que componen la Pennsula Ibrica, respetando su libertad y su soberana, en una perspectiva confederalista. Partidarios de esta visin fueron el nacionalista cataln Francesc Maci, fundador de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) que conceba l'Estat Catal integrat en la Federaci de Repbliques Ibriques, el nacionalista andaluz Blas Infante en cuya propuesta de escudo para Andaluca rezaba el lema Andaluca por s, Iberia y la Humanidad, adems de su proyecto de un Estado Libre Andaluz que formara parte de una gran Confederacin Ibero-Marroqu, el nacionalista vasco Manuel de Irujo, o el nacionalista gallego Castelao. El iberismo estara tambin muy presente en el movimiento libertario, destacando la Federacin Anarquista Ibrica (FAI) y las propuestas iberistas de las Juventudes Libertarias (JJLL), pero menos en el movimiento comunista, destacando quiz la singular figura del comunista vasco Jess Larraaga cuando pronunci aquello de: "Calvo Sotelo sabe, y ah tenis el ejemplo de la URSS, que una Espaa roja ser precisamente eso que l detesta: una Espaa rota, es decir, una Federacin, una Unin Ibrica de Repblicas Socialistas Soviticas.

Portugal: una lucha histrica por la libertad

Por mucho que determinados medios de comunicacin exageren la importancia de los porcentajes de poblacin a favor de una falsa unin basada en los estados ibricos, la realidad es que el pueblo portugus tiene razones histricas de peso para recelar firmemente del anexionismo espaol disfrazado de iberismo.

Los orgenes de la actual Portugal se encuentran en el condado portucalense del antiguo Reino de Galicia, feudo de Alfonso VI, Rey de Len y de Castilla. El Condado fue ofrecido a Enrique de Borgoa, casado con la hija de Alfonso, Teresa, hermana de Urraca. Afonso Enriques, hijo de Enrique y Teresa, sera el primer rey de Portugal, que surge, por tanto, como reino independiente en el 1142; ya en 1179 el Papa Alejandro III reconocera a Portugal como reino independiente, consolidndose como tal bajo el reinado de Sancho I, de 1185 a 1211.

Castilla intentara en sucesivas ocasiones la conquista del nuevo reino, destacando la victoria portuguesa de Aljubarrota en 1385 sobre las tropas castellanas. El triunfo convirti al condestable Nuno Alvares Pereira en un verdadero hroe nacional portugus. Las agresiones castellanas se prolongaran durante los siglos XIV y XV.

En 1580, tras la muerte del Rey portugus Sebastin en la batalla de Alcazarquivir, el monarca espaol Felipe II procedera a ocupar Portugal con sus tropas haciendo valer por la fuerza de las armas sus derechos dinsticos sobre el trono portugus, la dominacin espaola se prolongara hasta 1640. Durante estos sesenta aos de sometimiento al poder castellano-espaol, el pueblo portugus aprendi duramente las tendencias belicistas y militaristas, y el carcter anexionista y opresivo de la Corona de las Espaas, con el imperial y subyugante Reino de Castilla a la cabeza. Tambin en 1640 se levantara Catalunya y Andaluca, siguiendo el ejemplo portugus.

Esta invasin dej un fuerte sentimiento anticastellano y antiespaol en general, que resurge y se expresa en la coyuntura ms insospechada. Ni siquiera las buenas relaciones en la poca de los dictadores militares, Salazar y Franco, eliminaron esos temores. Los portugueses recelan y sospechan, y con razn, de cualquier pretensin iberista que disfrace las ansias anexionistas espaolas.

La dominacin econmica espaola

El periodista comunista portugus Miguel Urbano Rodrgues sala al paso del iberismo que pretende disfrazar las intenciones anexionistas espaolas destacando que en ninguno de los medios de comunicacin que se hicieron eco de las encuestas a favor de la unidad de Espaa y Portugal (Urbano Rodrgues cita a El Pas de Espaa y O Pblico de Portugal) encontr referencia alguna a la avasalladora colonizacin econmica de Portugal por parte de Espaa.

Segn destacaba un periodista de El Pas, citando datos de la Cmara de Comercio Hispano-Lusa, el flujo comercial entre Espaa y Portugal supuso 24.000 millones de euros en el 2006, alrededor de 1050 empresas espaolas estn instaladas en Portugal destacando Zara o El Corte Ingls, frente a las 400 lusas en territorio del Estado espaol, que es el principal cliente de Portugal y no por nada su principal proveedor. Como no poda ser de otra manera es en el sector bancario donde el dominio espaol se hace evidente destacando el BBVA y el BSCH. 1,1 millones de ciudadanos del Estado espaol estuvieron de vacaciones en Portugal durante el 2006. En el 2003, Portugal import de Espaa por valor de 13.221 millones de euros, frente a las exportaciones portuguesas hacia Espaa valoradas en 5.919 millones de euros. La inversin espaola en el sector inmobiliario portugus represent el 11,1% del total de la inversin directa de Espaa en Portugal en el 2004. La presencia espaola en la economa portuguesa es significativa en el sector bancario como ya hemos indicado, el Santander controla un 15% de este mercado (el inmobiliario); textil y vestuario; distribucin siderrgica; inmobiliario y construccin, y vidrio de envase. Todos estos sectores estn controlados al menos en un 20% por empresas espaolas.

Tambin podramos hablar de los proyectos del MIBEL (Mercado Ibrico de la Electricidad) pero est paralizado, lo mismo que del mercado ibrico del gas.

Miguel Urbano Rodrgues nos aclara la posicin de determinados sectores de la burguesa portuguesa: La burguesa portuguesa, impresionada por las tasas de crecimiento del PIB en el pas vecino, cita con respeto el milagro espaol. No siempre lo afirma explcitamente, pero admite que es un factor de peso a favor de una unin con Espaa. Espaa ha pasado inclusive a ser un pas exportador de capitales, lo que suscita a su admiracin. Visin la de un sector de la burguesa portuguesa que se traslada al resto de la poblacin y su admiracin por la seguridad social espaola, o por medidas como la reciente de 2500 euros por nuevo nacimiento del Gobierno de Zapatero. Sin embargo, nada asegura a la burguesa portuguesa y ni mucho menos a la clase obrera y al pueblo trabajador de Portugal en su conjunto que la unin con el Estado espaol mejorara la situacin. Para la burguesa portuguesa supondra su acta de defuncin y la entrega total de su mercado nacional directamente a manos imperialistas espaolas, mientras que para la clase obrera supondra continuar con salarios ms bajos, sin apenas cambios sociales positivos destacables, y con una posible prdida de tejido productivo que vendra a flexibilizar y a precarizar las relaciones laborales, aunque analistas econmicos portugueses y espaoles destaquen la creacin de empleo en Portugal gracias a las inversiones espaolas, la verdad es que nunca o casi nunca se suele analizar las caractersticas de esos empleos ni sus condiciones ni su calidad.

La perspectiva

Son muchos los problemas que presenta la unin de los estados de Portugal y Espaa, desde econmicos hasta polticos, por eso la gran burguesa imperialista espaola slo se limita a dar golpes de efecto informativos cada cierto tiempo. En Portugal permanecen vivos aunque muy mitigados los sentimientos anticastellanos y antiespaoles en general, ya lo dice el refrn portugus De Espaa ni buenos vientos ni buenos casamientos. Joao Soares, diputado socialista y ex Alcalde de Lisboa, destaca que la identidad portuguesa se fragu en el nacionalismo antiespaol. Una unin del Estado espaol con una Portugal subordinada siendo la decimoctava comunidad autnoma espaola hara resurgir sin duda los sentimientos antiespaoles.

Para Joao Pearanda, comisario de arte contemporneo, en declaraciones a El Pas, la Unin Europea resuelve la cuestin del iberismo, y en realidad as ha sido, ya que el asalto espaol a Portugal comenz en el mismo momento en que ambos estados ingresaron en 1986 en la CEE, hoy Unin Europea.

Sin duda alguna un problema serio a resolver seria el de la forma de Estado, ya que como hemos sealado antes poco ms del 15% de los portugueses aceptara al Rey Juan Carlos como futuro Jefe del Estado unificado. Otra cuestin que tambin suscita grandes pasiones entre los iberistas burgueses es el de la capitalidad del futuro estado unido.

Frente a ese discurso embaucador y engaoso que pretende hacer creer a las masas trabajadoras portuguesas que su nivel de vida mejorar de la noche a la maana en una unin/integracin con Espaa, pseudoprogresista, que dice querer eliminar fronteras y se apoya en la supuesta voz izquierdista de Jos Saramago, la izquierda consecuente y combativa de los pueblos ibricos ha de apostar por la autntica unin de las naciones basadas inevitablemente en el ejercicio del derecho a la autodeterminacin, la soberana nacional, y la ms completa libertad de adhesin a proyectos federales o confederales, ya sea de mbito estatal espaol, ibrico, europeo, del Mediterrneo, etc. Una unin de pueblos libres y soberanos antiimperialista en una perspectiva socialista y comunista, de eliminacin de la explotacin del ser humano por el ser humano, frente al proyecto anexionista de sectores de la gran burguesa imperialista espaola que slo pretenden la humillacin de la clase obrera y del conjunto del pueblo portugus.



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