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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-08-2017

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Sacco y Vanzetti

Howard Zinn
La Jornada


Cincuenta aos despus de la ejecucin de los inmigrantes italianos Sacco y Vanzetti, el gobernador Dukakis de Massachusetts instaur un panel para juzgar la justicia de dicho proceso, y la conclusin fue que a ninguno de estos dos hombres se les sigui un proceso justo. Esto levant en Boston una tormenta menor. John M. Cabot, embajador estadunidense retirado, envi una carta donde declaraba su gran indignacin y apuntaba que la sentencia de muerte fue ratificada por el gobernador Fuller luego que tres de los ms distinguidos y respetados ciudadanos hicieran una revisin especial del caso: el presidente Lowell, de Harvard; el presidente Stratton, del MIT, y el juez retirado Grant.

Esos tres distinguidos y respetados ciudadanos fueron vistos de modo muy distinto por Heywood Broun, quien en su columna de New York World escribi inmediatamente despus que los invitados distinguidos del gobernador rindieran su informe. Y deca: No cualquier prisionero tiene a un presidente de Harvard University que le prenda el interruptor de corriente si esto es un linchamiento, por lo menos el vendedor de pescado y su amigo el obrero podrn sentirse ungidos en el alma pues morirn a manos de hombres con trajes de etiqueta y togas acadmicas. Heywood Broun, uno de los ms distinguidos periodistas del siglo XX, no dur mucho como columnista de New York World.

En el 50 aniversario de la ejecucin, el New York Times inform que los planes del alcalde Beame de proclamar el martes siguiente como el da de Sacco y Vanzetti fueron cancelados en un esfuerzo por evitar controversias, dijo un vocero de la municipalidad ayer.

Debe haber buenas razones para que un caso de 50 aos de antigedad, hoy ya de 80 aos, levante tantas emociones. Sugiero que esto ocurre porque hablar de Sacco y Vanzetti inevitablemente remueve asuntos que nos perturban hoy: nuestro sistema de justicia, la relacin entre la guerra y las libertades civiles, y lo ms preocupante de todo: las ideas del anarquismo: la obliteracin de las fronteras nacionales y como tal de la guerra, la eliminacin de la pobreza y la creacin de una democracia plena.

El caso de Sacco y Vanzetti revela, en los ms descarnados trminos, que las nobles palabras inscritas en los frontispicios de nuestras cortes igualdad de justicia ante la ley, siempre han sido una mentira. Esos dos hombres, el vendedor de pescado y el zapatero, no lograron obtener justicia en el sistema estadunidense, porque la justicia no se imparte igual para el pobre que para el rico, para el oriundo que para el nacido en otros pases, para el ortodoxo que para el radical, para el blanco o la persona de color. Y aunque la injusticia se juegue hoy de maneras ms sutiles y de modos ms intrincados que en las crudas circunstancias que rodearon el caso de Sacco y Vanzetti, su esencia permanece.

En su proceso la inequidad fue flagrante. Se les acusaba de robo y asesinato, pero en la cabeza y en la conducta del fiscal acusador, del juez y del jurado, lo importante de ambos era, como lo puso Upton Sinclair en su notable novela Boston, que eran wops, bachiches (es decir italos mugrosos), extranjeros, trabajadores pobres, radicales. 

He aqu una muestra del interrogatorio policiaco.

Polica: Eres ciudadano?

Sacco: No.

Polica: Eres comunista?

Sacco: No.

Polica Anarquista?

Sacco: No.

Polica Crees en el gobierno de nosotros?

Sacco: S. Algunas cuestiones me gustan de modo diferente.

Qu tenan que ver estas cuestiones con el robo de una fbrica de zapatos en South Braintree, Massachusetts, y con los disparos que recibieron el pagador de la fbrica y un guardia?

Sacco menta, por supuesto. No, no soy comunista. No, no soy anarquista. Por qu le minti a la polica? Por qu habra de mentirle un judo a la Gestapo? Por qu habra de mentir un negro en Sudfrica a sus interrogadores? Por qu necesitaba mentir un disidente en la Unin Sovitica a la polica secreta? Porque saben que no existe la justicia para ellos.

Alguna vez ha habido justicia en el sistema estadunidense para los pobres, las personas de color, los radicales? Cuando los ocho anarquistas de Chicago fueron sentenciados a muerte en 1886 tras el motn de Haymarket (un motn policiaco, por cierto), no fue porque existiera alguna prueba de conexin entre ellos y la bomba que alguien arroj en medio de la polica, no haba ni un jirn de evidencia. Los condenaron por ser los lderes del movimiento anarquista de Chicago.

Cuando Eugene Debs y otros mil fueron enviados a prisin durante la Primera Guerra Mundial, de acuerdo con la Ley de Espionaje, fue porque eran culpables de espionaje? Eso es muy dudoso. Eran socialistas que hablaban en voz alta contra la guerra. Cuando se emiti la sentencia de diez aos para Debs, el magistrado de la Suprema Corte, Oliver Wendell Holmes, quiso dejar muy claro que Debs deba ir a prisin: Y cit un discurso de Debs: La clase de los patrones siempre ha declarado las guerras, y la clase sometida siempre ha peleado en las batallas.

Holmes, muy admirado como uno de los grandes juristas liberales, dej claro los lmites del liberalismo, las fronteras que le fijaba el nacionalismo vindicativo. Despus de agotadas todas las apelaciones de Sacco y Vanzetti, el caso lleg ante el propio Holmes, en la Suprema Corte, quien se rehus a revisar el caso, y dej que el veredicto quedara en pie.

En nuestro tiempo, Ethel y Julius Rosenberg fueron enviados a la silla elctrica. Fue porque eran culpables, ms all de cualquier duda razonable, de pasarle secretos atmicos a la Unin Sovitica? O fue porque eran comunistas, como dej claro el fiscal con la aprobacin del juez? No fue tambin porque el pas estaba en medio de una histeria anticomunista, cuando los comunistas tomaban el poder en China, haba guerra en Corea, y el peso de todo eso haba que imputrselo a dos comunistas estadunidenses?

Por qu fue sentenciado en California a diez aos de prisin George Jackson, por un robo de 70 dlares, y luego fue asesinado a tiros por los guardias? No fue porque era pobre, negro y radical?

Puede hoy un musulmn, en la atmsfera de guerra contra el terror confiar en una justicia equitativa ante la ley? Por qu sac la polica de su carro a mi vecino del piso de arriba, si no haba violado ningn reglamento de trnsito y luego fue cuestionado y humillado? Acaso fue porque es un brasileo de piel morena que podra parecer un musulmn de Medio Oriente?

Por qu los dos millones de personas en las crceles y prisiones estadunidenses, y los seis millones que estn bajo fianza, vigilancia o libertad condicional son fuera de toda proporcin gente de color o pobres? Un estudio muestra que 70 por ciento de la gente que est recluida en las prisiones de Nueva York proviene de siete barrios de la ciudad conocidos como zonas de pobreza y desesperacin.

La injusticia de clase corta transversalmente todas las dcadas, todos los siglos de nuestra historia. En medio del caso de Sacco y Vanzetti, en el poblado de Milton, Massachusetts, un hombre rico le dispar a otro que recoga lea en su propiedad y lo mat. Pas ocho das en la crcel, luego se le dej salir con fianza, y no fue procesado. Una ley para los ricos, una ley para los pobres; esa es una caracterstica persistente de nuestro sistema de justicia.

Pero ser pobres no fue el crimen principal de Sacco y Vanzetti. Eran italianos, inmigrantes, anarquistas. No haban pasado siquiera dos aos desde el fin de la Primera Guerra Mundial. Haban protestado contra la guerra, se haban negado al reclutamiento. Vieron cmo creca la histeria contra los radicales y los extranjeros, observaron las redadas que emprendan los agentes del procurador general Palmer, del Departamento de Justicia, que irrumpan en mitad de la noche a los hogares sin rdenes judiciales, mantenan a las personas incomunicada y las golpeaban con garrotes y cachiporras.

En Boston 500 fueron arrestados, los encadenaron y marcharon con ellos por las calles. Luigi Galleani, editor del peridico anarquista Cronaca Sovversiva, al cual estaban suscritos Sacco y Vanzetti, fue detenido y deportado de inmediato.

Haba ocurrido algo ms aterrador. Un compaero de Sacco y Vanzetti, tambin anarquista, un tipgrafo llamado Andrea Salsedo, que viva en Nueva York, fue secuestrado por agentes de la FBI (uso el trmino secuestrado para describir la abduccin ilegal de una persona), y se le mantuvo en las oficinas del piso 14 del Park Row Building. No se le permiti hablar con su familia, ni con sus amigos o abogados, y fue interrogado y golpeado, segn otro prisionero. Durante la octava semana de su encierro, el 3 de mayo de 1920, el cuerpo de Salsedo, aplastado y desfigurado hasta quedar hecho un amasijo, fue encontrado sobre el pavimento cercano al Park Row Building, y la FBI anunci que Salsedo se haba suicidado brincando de la ventana del piso 14, justo del cuarto donde lo tenan retenido. Esto ocurri tan slo dos das antes de que Sacco y Vanzetti fueran arrestados.

Hoy sabemos, como resultado de los informes del Congreso en 1975, de un programa de contrainteligencia de la FBI conocido como Cointelpro (Counter Intelligence Program) en el cual los agentes de dicha dependencia irrumpan en casas y oficinas, implantaban micrfonos ilegalmente, se involucraban en actos de violencia hasta el punto del asesinato y en 1969 colaboraron con la polica de Chicago en el asesinato de dos lderes de los Panteras Negras. La FBI y la CIA han violado la ley una y otra vez. No hay castigo para ellos.

Hay muy pocas razones que nos hagan tener fe en que las libertades civiles en Estados Unidos puedan protegerse en la atmsfera de histeria que sigui al 11 de septiembre de 2001 y que contina hasta el da de hoy. En el pas ha habido redadas de inmigrantes, detenciones indefinidas, deportaciones y espionaje domstico no autorizado. En el extranjero se cometen matanzas extrajudiciales, tortura, bombardeos, guerra y ocupaciones militares.

As tambin, el proceso contra Sacco y Vanzetti comenz inmediatamente despus del Memorial Day, ao y medio despus de que terminara la orga de muerte y patriotismo que fue la Primera Guerra Mundial, mientras los peridicos seguan vibrando con el redoble de los tambores y la retrica jingosta.

Doce das despus de comenzado el juicio, la prensa inform que los cuerpos de tres soldados haban sido transferidos de los campos de batalla en Francia a la ciudad de Brockton, y que toda la poblacin haba salido a celebrar una ceremonia patritica. Todo esto se hallaba en los peridicos que el jurado poda leer.

Sacco fue interrogado por el fiscal Katzmann:

Pregunta: Am usted a este pas durante la ltima semana de mayo de 1917?

Sacco: Eso es muy difcil de expresar en una sola palabra, seor Katzmann.

Pregunta: Son dos las palabras que puede usted usar, seor Sacco, s o no. Cul es la palabra?

Sacco: S.

Pregunta: Y para poder mostrarle su amor a este pas, Estados Unidos de Amrica, cuando estaba a punto de llamarlo para que se hiciera usted soldado, se fue usted corriendo a Mxico?

Al principio del juicio, el juez Thayer (que hablando con un conocido con el que jugaba al golf se refiri a los acusados como esos anarquistas mal nacidos) dijo al jurado: Los conmino a que brinden este servicio, al que se les ha llamado a que presten aqu, con el mismo espritu de patriotismo, coraje y devocin al deber como el que exhibieron nuestros muchachos, nuestros soldados, del otro lado de los mares.

Las emociones evocadas por una bomba que estall en la casa del procurador general Palmer durante el tiempo de la guerra al igual que las emociones desatadas por la violencia del 11 de septiembre crearon una atmsfera de ansiedad en la cual las libertades civiles se pusieron en entredicho.

Sacco y Vanzetti entendieron que cualquier argumento legal que sus abogados pudieran haber invocado no prevalecera contra la realidad de una injusticia de clase. Sacco dijo a la corte, al escuchar la sentencia: S que la sentencia ser entre dos clases, la de los oprimidos y la de los ricos Es por eso que estoy aqu ahora, en el banquillo de los acusados, por pertenecer a la clase de los oprimidos.

Tal punto de vista parece dogmtico, simplista. No todas las decisiones en las cortes pueden explicarse as. Pero, a falta de una teora que encaje en todos los casos, el punto de vista simple, fuerte de Sacco, es con seguridad una mejor gua para entender el sistema legal que aquel que asume que hay una competencia entre iguales basada en una bsqueda objetiva por averiguar la verdad.

Vanzetti saba que los argumentos legales no los salvaran. A menos que un milln de estadunidenses se organizaran, l y su amigo Sacco moriran. Palabras no, lucha. Apelaciones no, exigencias. Peticiones al gobernador no, toma de fbricas. No se trataba de lubricar la maquinaria de un supuesto sistema legal justo para que funcionara mejor, sino de una huelga general que detuviera la maquinaria.

Tal cosa nunca ocurri. Miles se manifestaron, marcharon, protestaron, no slo en Nueva York, Boston, Chicago y San Francisco; tambin en Londres, Pars, Buenos Aires y Sudfrica. No fue suficiente. La noche de su ejecucin, miles se manifestaron en Charlestown, pero un enorme contingente de policas los mantuvo alejados de la prisin. Fueron arrestados muchos manifestantes. Las ametralladoras estaban emplazadas en las azoteas y los reflectores barran el escenario.

Una gran multitud se junt en Union Square el 23 de agosto de 1927. Unos minutos antes de la medianoche, las luces de la prisin se atenuaron en el momento en que los dos hombres fueron electrocutados. El New York World describi la escena: La multitud respondi con un sollozo gigante. Las mujeres se desmayaron en 15 o 20 lugares. Otras, sobrecogidas, se tumbaron en las banquetas y hundieron la cabeza entre los brazos. Los hombres se apoyaban en los hombros de otros hombres y lloraban.

Su crimen mximo era su anarquismo, una idea que an hoy nos desconcierta como un relmpago debido a su verdad esencial: todos somos uno, las fronteras nacionales, los odios nacionales deben desaparecer, la guerra es intolerable, los frutos de la tierra deben compartirse, y mediante la lucha organizada contra la autoridad, puede advenir un mundo as.

Lo que nos llega a hoy del caso de Sacco y Vanzetti no es slo la tragedia, tambin nos llega la inspiracin. Su ingls no era perfecto, pero cuando hablaban se volva una especie de poesa. Vanzetti dijo de su amigo: Sacco es un corazn, una fe, un carcter, un hombre; un hombre que ama la naturaleza y a la humanidad. Un hombre que lo dio todo, que lo sacrifica todo a la causa de la libertad y a su amor a la humanidad: el dinero, el descanso, la ambicin mundana, su propia esposa, sus nios, l mismo y su propia vida Ah, s, puede que sea yo ms ingenioso y ms parlanchn que l, pero muchas, muchas veces, al escuchar cmo resuena en su voz valerosa una fe sublime, al considerar su sacrificio supremo, al recordar su herosmo, me he sentido pequeo, pequeo en presencia de su grandeza, y me he sentido empujado a no dejar que me invadan las lgrimas, a dominar el corazn que se me agolpa en la garganta para no llorar ante l; ante este hombre al que se le llama capo , asesino y maldito.

Lo peor de todo es que fueran anarquistas, lo que significaba que tenan alguna loca nocin de democracia plena donde no existira la extranjera ni la pobreza, y que pensaran que sin esas provocaciones la guerra entre las naciones terminara para siempre. Pero para que esto ocurriera los ricos deban ser combatidos y sus riquezas confiscadas. Esa idea anarquista es un crimen mucho peor que robar una nmina y por eso hasta el da de hoy Sacco y Vanzetti no pueden ser recordados sin gran ansiedad.

Sacco escribi esto a su hijo Dante: As que, hijo, en vez de llorar, s fuerte, de modo que seas capaz de consolar a tu madre llvala a una larga caminata por el campo en silencio, junten flores silvestres aqu y all, descansen a la sombra de los rboles pero recuerda siempre, Dante, en este juego de la felicidad no te sirvas a ti mismo nicamente ayuda a los perseguidos y a las vctimas, porque son ellos tus mejores amigos en esta lucha de vida hallars ms amor y sers amado.

S, fue su anarquismo, su amor por la humanidad, lo que los conden. Cuando Vanzetti fue arrestado, tena en el bolsillo un volante que anunciaba una reunin que deba ocurrir cinco das ms tarde. Es un volante que podra distribuirse hoy, en todo el mundo, de modo tan apropiado como el da de su arresto. Deca: Han combatido en todas las guerras. Han trabajado para todos los capitalistas. Han recorrido todos los pases. Han cosechado los frutos de sus fatigas, el premio de sus victorias? Acaso el pasado les da consuelo? El presente les sonre? El futuro les promete cualquier cosa? Han encontrado un pedazo de tierra donde puedan vivir como seres humanos y morir como seres humanos?

Sobre esas cuestiones, sobre estos argumentos de la lucha por la existencia, Bartolomeo Vanzetti hablar en esa reunin.

Ese encuentro nunca tuvo lugar. Pero su espritu existe hoy en la gente que cree y que ama y que lucha en todo el mundo.

Traduccin: Ramn Vera Herrera

*Tomado del nuevo libro de Howard Zinn: A Power Governments Cannot Suppress, City Lights Books, San Francisco, 2007. Este libro ser publicado en fecha prxima por La Jornada .



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