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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-08-2007

La imposible marroquidad del Shara Occidental

Larosi Haidar
Telde Actualidad


En los ltimos tiempos, uno cuantos se empecinan en darnos gato por liebre de la manera ms desvergonzada y estpida que uno se pueda imaginar. Quieren hacernos tragar, de la noche a la maana, la idea descabellada de que el Shara Occidental, ex Shara Espaol, es marroqu y siempre lo ha sido. Adems, aaden los citados alquimistas de la propaganda jerifiana, lo mejor para todos es que sea marroqu, pues en caso contrario la zona se convertira en un hervidero de terroristas islamistas. Y en este sentido, la autonoma ofrecida generosamente por su majestuosa majestad y miramamoln Mohamed VI de Marruecos es la solucin ideal para resolver el conflicto que dura ya ms de treinta aos.

Vistas as, hasta parecen palabras razonables proferidas por personas consecuentes, sin embargo, si nos limitamos al derecho internacional y a las convenciones y organismos internacionales, nos damos cuenta de su impdica esencia transgresora y desafiante, de su ululante olor a nerviosismo sudoroso y desesperante. Pues no slo se trata de la sarta de resoluciones emitidas por la ONU desde 1960 y de la sentencia de 1975 del TIJ, sino que ya en 1767 con ocasin del Tratado de 22 de mayo, el sultn marroqu de turno Muley Mohamed se desvinculaba explcitamente no slo del actual Shara Occidental sino del histrico e ntegro que en sus orgenes empezaba en la hoy regin marroqu de Uad Nun, es decir, quinientos kilmetros al norte de la frontera de hoy en da. Deca as, el miramamoln de entonces, en una carta dirigida a Carlos III y en la que le expresaba no poder serle de ayuda en el establecimiento de los canarios en la costa del ro Nun por miedo a que les daaran "los rabes de aquel pas, que no tienen subordinacin ni temen a nadie, por motivo de lo apartado que estn de mis Raynos, y que no tengo jurisdiccin sobre ellos". Ms tarde, el 1 de marzo de 1799, se firm el Tratado de paz, comercio, navegacin y pesca entre Carlos IV y Muley Solimn. Rezaba as su artculo 22: "Si algn buque espaol naufragara en el ro Nun y su costa, donde no ejerce dominio S.M. marroqu, ofrece, sin embargo, en prueba de cuanto aprecia la amistad de S.M. Catlica, valerse de los medios ms oportunos y eficaces para sacar y libertar las tripulaciones y dems individuos que tengan la desgracia de caer en manos de aquellos naturales'".

A lo largo del siglo XIX la regin en cuestin, como es natural, sigui desvinculada del sultanato marroqu como siempre lo haba estado e, incluso, se la lleg a conocer como el Estado de los Beiruk, nombre del jefe tribal que lideraba la regin. As, en 1836 se establecen relaciones comerciales entre Inglaterra y el territorio de Beiruk; en 1839 le tocar el turno a Francia; en 1844 ser el propio sultn quien establezca relaciones con Beiruk , en 1850, Francia renueva las relaciones con el sucesor de Beiruk, Habib ben Beiruk y en 1853 se establecen las relaciones entre Canarias y Habib ben Beiruk. Ya por entonces, la independencia de la zona respecto a Marruecos era indiscutible y para quien albergue algn resquicio de duda, que le eche una ojeada al Artculo 6 del Convenio hispanofrancs del 3 de octubre de 1904, artculo esgrimido por Francia para defender la independencia de Mauritania en 1960 frente a las aspiraciones expansionistas del Reino alauita. Marruecos no reconocera a Mauritania como estado independiente hasta diez aos despus. Sin embargo y curiosamente, los galos (sin hablar de la actual Espaa zapateril) nunca citaron dicho artculo para defender la independencia del Shara Occidental.

Deca as: "El Gobierno de la Repblica francesa reconoce, desde luego, al Gobierno espaol plena libertad de accin sobre la regin [actual Shara Occidental] comprendida entre 26 y 27 40' de latitud Norte y el meridiano 11 Oeste de Pars, que estn fuera del Territorio marroqu". Ms claro y explcito no poda ser.

As las cosas, hablar de Shara marroqu, Provincias del Sur, Autonoma para el Shara, Consejo Real Consultivo de Asuntos Saharauis,... no es ms que una manera de seguir mareando la perdiz. Hablar, adems, de un posible terrorismo saharaui es ya querer desvirtuar la realidad para camuflar y ocultar al verdadero terrorista de la regin, que no es otro que el Majzn marroqu: los atentados de 16 de mayo de 2003 en Casablanca, del 11 de abril de 2004 en Madrid y 11 de marzo de 2007 en Casablanca no son ms que algunas de sus ms conocidas reacciones ante la presin internacional y la inminente explosin interna. Cuando se siente acorralado por la justicia y la razn, el monstruo se limita a dar zarpazos a diestro y siniestro, como lo est haciendo ahora en las zonas ocupadas del Shara Occidental donde los valerosos y aguerridos soldados de Su Majestuosa Majestad se dedican a raptar a nios saharauis de entre 12 y 16 aos. Les trasladan a sus siniestros centros de detencin y, tras su violacin y tortura, les abandonan en pleno desierto. La operacin suele ser ms sencilla de lo que se puedan imaginar, pues desde mayo de 2005 (comienzo de la Intifada saharaui) muchos centros escolares del Shara Occidental ocupado por Marruecos han sido semiconfiscados por la soldadesca, de tal manera que mientras en una mitad del recinto los alumnos asisten a clase, en la otra las huestes alauitas les vigilan muy de cerca. Todo ello en pro de la ms que cacareada "integridad territorial". Vergenza debera darles.

Y pensar que todava hay gente que le sigue el juego a Marruecos es, sinceramente, aberrante. Por mucho que se tergiversen las palabras y se mienta como un canalla, la historia y la realidad no van a cambiar. Por muchas extorsiones, provocaciones y compras de ruines voluntades que el Majzn marroqu lleve a cabo, la verdad permanecer inclume e inamovible. Lo que Marruecos no ha logrado bombardeando con napalm y fsforo blanco a los civiles saharauis de Um Dreiga, Guelta, Tifariti, Amgala y Mahbs durante los primeros meses de 1976, hoy por hoy y dadas las circunstancias, no lo va a lograr. Y aunque contine con su perversa aficin a acosar y hostigar al movimiento solidario con la justa causa saharaui, como hizo el domingo pasado (05/08/2007) con el juez italiano Nicola Quatrano, presidente del Osservatorio Internazionale, en compaa de su mujer, sus dos hijos y una amiga cuando se encontraban de vacaciones en la ciudad ocupada de Aain, el Majzn marroqu debera saber y ser consciente de que no podr amedrentar a los ciudadanos del mundo, mxime cuando se limitan a apoyar una causa justa y noble como lo es la defensa del derecho a la autodeterminacin del pueblo saharaui.

Visto lo visto y en honor a la verdad, permtanme esta ltima verdad de Perogrullo: el Shara no es marroqu y nunca lo ha sido.

*Larosi Haidar es profesor del Departamento de Traduccin e Interpretacin de la Universidad de Granada.



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