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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-08-2007

La muerte de un anarquista: Facerias

Pedro Costa
El Pas


Luch toda su vida por el triunfo de las ideas libertarias y muri en una emboscada como si se tratara de un animal rabioso. Fue abatido en las puertas del manicomio de Sant Andreu, en Barcelona. Ni tiempo tuvo para sacar el arma.

Y haba tomado las precauciones de siempre, como era su estilo. Lleg en un taxi una hora antes a la cita y dio una vuelta por el lugar para comprobar que no hubiera nada sospechoso. Se ape del vehculo en la confluencia de Doctor Urrutia con Pi i Molist y, apenas se qued solo, abrieron fuego contra l desde ventanas y azoteas. An herido, tuvo un reflejo y salt un pequeo muro para dejarse caer en un solar que estaba cuatro metros ms abajo. Desde las ventanas de un edificio de la calle Nilo, inspectores y agentes de la Brigada Poltico Social (BPS) le remataron con fusiles y armas automticas. Muri como siempre han muerto los bandidos.

Ocurri hace ahora 50 aos, el 30 de agosto de 1957. El muerto, adems de una pistola y cinco cargadores, llevaba 500 francos franceses, 1.000 pesetas, librillo de papel de fumar, petaca y un espejito, porque siempre le gust mucho cuidar su imagen. Le llamaban Petronio por su elegancia. Era Josep Llus Faceras, enemigo pblico nmero uno de la polica franquista, uno de los cuatro jinetes de la lucha libertaria junto a Sabat, Massana y Ramn Vila.

Faceras muri en una Espaa muy distinta de aquella en la que empez su lucha. Se haba iniciado una nueva poca y, como les ocurri a los viejos forajidos del Oeste americano, no se dio cuenta de que la oposicin a la injusticia y la opresin ya no estaba en el poder de las pistolas, sino en la lucha poltica. Apenas unos meses antes se haban iniciado huelgas laborales en el Pas Vasco y Catalua, y haban sido encarcelados estudiantes, hijos de la burguesa, a causa de las protestas en la Universidad. La poltica de "reconciliacin nacional" de los comunistas comenzaba a dar sus frutos.

Pero para Faceras, Sabat, Ramn Vila y Massana, el derrocamiento del franquismo estuvo siempre ligado a la lucha armada, a atentar contra los represores del rgimen y a "infligir golpes a la economa del Estado". Y, como escriba el historiador anarquista Antonio Tllez, "la tragedia de estos hombres es que tuvieron que batirse contra dos frentes: la represin franquista y el abandono de sus propios compaeros de ideas".

Faceras, como los otros, se pas la vida recibiendo hostias de todas partes: de la Repblica, del franquismo, de los comunistas, de la organizacin anarquista ortodoxa Biografas similares: al estallar la Guerra Civil, con 16 aos, se afili a las Juventudes Libertarias, march al frente de Aragn con la Columna Ascaso, fue hecho prisionero y, tras la crcel, la mili obligatoria. As hasta 1945. Atrs quedaron una mujer y una hija que tomaron el camino del destierro y a las que nunca volvera a ver, porque la vida familiar y la lucha clandestina han sido siempre incompatibles.

En 1945, libre al fin, cre el Movimiento Libertario de Resistencia para seguir la lucha en el interior, renunciando al cmodo exilio en Francia. Haba que demostrar que la guerra no haba terminado e impedir que la ONU aceptara el rgimen de Franco y que los americanos pactaran con el dictador. Segn la propia BPS, los objetivos de estos grupos de accin eran: "Desorganizar la economa del pas, cometer atracos para financiar a la organizacin anarquista en Toulouse, eliminar a personas adictas y fieles al Nuevo Estado y crear, en definitiva, un ambiente de terror que desmoralice al pueblo y provoque la intervencin extranjera ante la incapacidad del gobierno espaol para dominar el caos".

La II Guerra Mundial haba terminado y los aliados haban perdonado la vida a Franco. El esfuerzo de todos los espaoles que haban luchado en Europa contra el fascismo haba resultado baldo. Y mientras los comunistas decidieron abandonar la lucha armada, los anarquistas intensificaron la guerrilla urbana haciendo de Barcelona su centro de operaciones.

Los que venan del exterior se quedaban sorprendidos de cmo haban cambiado las cosas en unos pocos aos, se encontraban con compaeros que nada tenan que ver con los de haca unos aos, aun siendo los mismos. Los motivos del cambio se hallaban sin duda tras las terrorficas estadsticas: 180.000 desaparecidos y 75.000 fusilados. Era una poblacin esquilmada por la guerra, hambrienta, apaleada y asustada.

As lo explica el historiador Bernat Muniesa: "Faceras y Sabat adquirieron una personalidad mtica en estos aos porque los que haban perdido la guerra se consolaban de alguna forma con sus acciones. Ellos eran los que seguan una lucha en nombre de todos, ya que la gran mayora estaba quieta por el miedo a la supervivencia".

Unos tipos arriesgados y audaces que lo mismo se aventuraban a ir a tomar un caf en el bar de Va Layetana frecuentado por policas de la cercana jefatura que, como Massana, mostraban gran sentido del humor al dedicarle un "disco solicitado" al comandante de la Guardia Civil de Berga, Esprame en el cielo.

Faceras y Sabat fueron los mitos de la clase obrera oprimida a la vez que sus nombres poblaron de pesadillas los sueos de los nios de buena familia a los que sus padres amenazaban dicindoles que si no eran buenos, vendran Sabat o Faceras, capaces de todo tipo de atrocidades.

"Acciones econmicas" o "expropiaciones", segn los activistas; vulgares atracos para la polica y la prensa. Pero el sentido tico de los libertarios era de tal magnitud que se plante un debate sobre la conveniencia de elegir bancos o fbricas para sus actividades. Y escogieron los bancos por la sencilla razn de que sera el Estado el responsable de indemnizar a los afectados, mientras que si se asaltaban las cajas fuertes de las fbricas, se corra el riesgo de que los obreros se quedaran sin cobrar su semanada.

Se calculan en unos 400 los golpes econmicos dados por los anarquistas entre 1945 y 1950; posteriormente, la actividad fue mucho menor tras la gran derrota sufrida por la guerrilla al final de los cuarenta. Hubo asaltos a joyeras, a fbricas de automviles, a constructoras y a empresas de otros sectores industriales, pero la mayor parte de las "expropiaciones" se efectuaron en entidades bancarias de Catalua y, concretamente, de Barcelona.

Valga como ejemplo de su forma de actuar lo ocurrido con motivo de un atraco que Faceras llev a cabo en Madrid, probablemente la nica ocasin en la que actu fuera del territorio cataln. Una ancdota que relata Josep M. Loperena, autor de la novela Ulls de Falc, basada en la personalidad de Faceras.

Wenceslao Gimnez Orive, el legendario luchador libertario Wences, pidi a Faceras que le acompaara a Madrid para ayudarle en un intento de matar a Franco. Wences haba hecho un contacto con alguien del interior de El Pardo quien, a cambio de una importante suma de dinero, les facilitara la entrada en el palacio en que resida el Caudillo, para que pudieran volarlo por los aires.

Como no tenan el dinero que les exiga el desconocido, decidieron atracar un banco y escogieron una sucursal del Popular en la calle de Embajadores. Necesitaban un vehculo y se dirigieron a las inmediaciones del hotel Palace, donde se fijaron en un cochazo americano (un haiga, como se deca en la poca) en cuyo interior aguardaba un chfer uniformado. Faceras, que era de finos modales, subi al vehculo y le cont al conductor que eran anarquistas y necesitaban el coche para una accin, pero que no temiera nada porque se lo devolveran una vez realizada.

Se dirigieron a la puerta del banco y entraron en l Faceras y Wences mientras los otros dos preparaban la retirada. En menos de dos minutos vaciaron las arcas y, cuando ya salan, Faceras repar en una viejecita que lloraba desconsolada porque se haban llevado 10.000 pesetas que acababa de darle al cajero para realizar un ingreso. Faceras le dijo a Wences que aguardara y sac, no 10.000, sino 20.000 pesetas, y se las entreg a la mujer, que, agradecida, le dio un beso.

La salida result espectacular. Fueron sorprendidos por unos policas cuando arrancaban y comenzaron a cruzarse disparos. Los asaltantes lograron salir de Embajadores, pero, como no conocan Madrid, fueron a dar de nuevo a la puerta del banco, donde se haban congregado gran nmero de policas. Finalmente le devolvieron el coche al chfer tal y como le haban prometido y, al comprobar que el contacto de El Pardo no daba seales de vida, Faceras regres a Barcelona y los otros se fueron hacia Andaluca a contactar con compaeros y a repartir el botn entre personas necesitadas.

La actividad de los "grupos de accin", exceptuando alguna tirada de octavillas o una accin de propaganda, se centraba prcticamente en la "recaudacin de fondos". Fondos que eran escrupulosamente entregados a la sede de la CNT en Toulouse, cuyos dirigentes no tenan reparos en aceptarlos, pero a la vez criticaban a los activistas por la mala imagen que daban de la organizacin.

A Faceras se le ocurrieron otras formas de llevar a cabo "expropiaciones" que supusieran menos peligro que atracar un banco. Los controles, por ejemplo. Escogan una carretera adecuada, como el cruce de los Cuatro Caminos de Molins de Rey o las sinuosas curvas del ascenso a Montserrat, y se dedicaban a detener a todos los vehculos que pasaban y a quitarles a sus propietarios el dinero, la documentacin y todo lo que de valor llevaban. En ocasiones llegaron a formar largas colas de retenciones. Y cuando llegaba el verano solan elegir carreteras de playa, ms frecuentadas, como la costa de Garraf, entre Castelldefels y Sitges.

Este sistema lo practicaron tambin en los garajes donde la gente rica sola guardar sus coches. Encerraban en un cuartucho al vigilante nocturno y, a medida que llegaban los coches, iban desplumando a sus propietarios. Las noches de pera en el Liceo eran las preferidas de Faceras y los suyos.

Y luego estaban los asaltos a los meubls, esa institucin barcelonesa que no desapareci ni en los aos ms duros de la dictadura: unos hotelitos que alquilaban habitaciones por horas a parejas sin necesidad de que mostraran el libro de familia. Nada que ver con la prostitucin, ya que sus clientes, mayoritariamente de clase alta, los utilizaban para aventuras pre o extramatrimoniales.

Una vez reducido el nico responsable del meubl, el camarero, los asaltantes, que solan ser cuatro, iban por parejas de habitacin en habitacin y se apoderaban de las pertenencias de los clientes. Era un trabajo sin demasiadas complicaciones, por lo menos hasta la medianoche del domingo 21 de octubre de 1951, cuando se produjo un incidente en el hotel Pedralbes, situado en la carretera de Esplugas.

Uno de los clientes no slo se resisti, sino que sac un arma, y Jos Avelino Corts, compaero de Faceras, dispar la metralleta sin pensarlo dos veces y dio muerte a toda una personalidad, Antonio M. S., uno de los ms poderosos e influyentes constructores de Barcelona, que estaba acompaado de una chica menor de edad, hija de buena familia. Al or los disparos, Faceras acudi y, al descubrir a la muchacha llorando, le pidi que se vistiera y que saliera del meubl con ellos.

Subieron al Cadillac, previamente confiscado, y lo detuvieron en las inmediaciones del monasterio de Pedralbes para reflexionar, analizar la situacin y decidir lo ms aconsejable para la chica. Faceras tom la determinacin de que acudiera a la polica y contara toda la verdad de lo ocurrido. Y tuvieron la gentileza de acompaar a la menor hasta los alrededores de una comisara.

Los diarios del martes (entonces los lunes no haba ms que la Hoja) dieron cuenta en unas breves lneas de "un atraco a mano armada en un hotel", pero en las calles empez a propagarse la verdad de lo ocurrido, y la imaginacin popular aadi al suceso que la menor era sobrina del constructor y que se iba a casar en unos pocos das. Dos esquelas tpicas ("muri cristianamente") aparecieron en la misma edicin confirmando la realidad de los hechos.

Aunque pblicamente no se cit su nombre, la persecucin contra Faceras se intensific de tal forma que decidi marcharse a Italia, donde pas una larga temporada.

El ao 1949 fue clave en la lucha de los anarquistas para derrotar a Franco. Entre mayo y noviembre se produjo la gran ascensin y la cada de la guerrilla urbana libertaria.

Faceras lleg a Barcelona a primeros de mayo y convoc una reunin en un pinar de la montaa de San Pedro Mrtir, en las inmediaciones de la ciudad. Franco se dispona a visitar Barcelona con motivo de la Feria de Muestras y haba que dar una respuesta. Acudieron unos cincuenta hombres, entre ellos Sabat, Domingo Ibars, Ramn Vila los ms destacados activistas. Se plantearon acciones puntuales, como la colocacin de bombas en los consulados de Bolivia, Per y Brasil -tres pases que apoyaban la entrada de Espaa en la ONU-, pero, sobre todo, aquel encuentro histrico sirvi para disear un levantamiento popular en Barcelona, algo como poner en pie un sueo.

Se fij la fecha para diciembre, en torno a navidades; ste era el plan a seguir: Faceras, con sus hombres, se encargara de asaltar la crcel Modelo y liberar a todos los presos mientras Sabat estrellara un coche cargado de dinamita contra la Jefatura de Polica para dejarla convertida en escombros. Otro grupo irrumpira en la sede de Radio Barcelona, desde cuyos micrfonos se dara lectura a un comunicado que incitara al pueblo a tomar la ciudad para liberarla, y, paralelamente, otros se encargaran de confiscar los talleres de Solidaridad Nacional y sacaran una edicin con la cabecera de Solidaridad Obrera, el rgano informativo de la CNT hasta 1939. Massana y Ramn Vila se encargaran de aislar la ciudad a base de volar las lneas telefnicas y de alta tensin que la alimentaban. As, Barcelona sera de nuevo, como en julio de 1936, territorio libertario.

Pero lo real fue que Franco lleg el 1 de junio, y la presencia en la Feria de Muestras de banderas de Francia, EE UU, Inglaterra y Alemania Occidental dejaba bien a las claras que el reconocimiento del franquismo por la ONU estaba a la vuelta de la esquina. Aunque la presencia del maquis libertario se dej sentir, ya que, adems de las explosiones en los consulados, una bomba dej paralizada la central elctrica La Afortunada, y Faceras, personalmente, vol varios camiones cisterna en unas dependencias de Campsa.

Antes de que llegaran las navidades, los libertarios vieron desvanecerse su sueo. No solamente no pudieron acabar con el franquismo, sino que fue el franquismo el que acab con ellos. En aquel otoo-invierno de 1949, la resistencia libertaria fue aniquilada. Cayeron prcticamente todos los militantes del maquis, y los que no fueron muertos a tiros en la calle o ejecutados seran sentenciados a largas condenas. El exterminio se cerr el 14 de marzo de 1952 con el fusilamiento de cinco anarquistas en el Campo de la Bota, en el mismo lugar en el que, 50 aos despus, se levantaran las instalaciones del Frum. Y as se inici el largo tnel de los cincuenta.

Porque los aos cincuenta fueron un tnel en la lucha libertaria. Desaparecidos los cuadros del interior, retirado Massana, su presencia se limitaba a pequeas acciones espordicas de escasa repercusin social. Faceras fue expulsado de la CNT por "moroso" y march a Italia, donde entr en contacto con jvenes anarquistas de Grupos de Accin Proletaria con los que comparti adoctrinamiento terico y prcticas en "expropiaciones", que llevaron a cabo en bancos y joyeras de Gnova y Roma.

A Faceras se le pas por la cabeza la idea de marcharse a Brasil, pero no poda resignarse a seguir en el empeo de luchar frontalmente contra el franquismo. En 1956 decidi volver a Espaa; lo hizo con su viejo compaero Luis Agustn Vicente y un joven italiano, Goliardo Fiaschi. Los tres en bicicleta y mochila a la espalda. El 17 de agosto cruzaron la frontera con documentacin falsa. Entraban en una Espaa que nada tena que ver ya con la de la posguerra: el aislamiento internacional haba terminado, Franco ya estaba en la ONU y no cesaba de firmar pactos y alianzas con las potencias democrticas. Como dijo Churchill, "Franco puede ser un problema para los espaoles, pero no lo es para Europa".

Llegaron a Barcelona el da 27 y se alojaron en una cabaa al pie del Tibidabo. Luis se fue a Sabadell a ver a un amigo y all le detuvieron. El da 30, Faceras le dijo a Goliardo que tena que ir a una cita en Barcelona y que, si a medianoche no haba regresado, se marchara a Francia. Cogi su bicicleta y despus un taxi para tomar precauciones antes de la cita, pero

Su muerte, que fue silenciada por la prensa libertaria, pareci de alguna forma un anacronismo.



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